Nota previa:
1- Este trabajo corresponde a lo esbozado en el programa emitido por la Radio Cristiandad el día 14 de marzo del 2014.
2- Textos reacomodados, corregidos y aumentados.
P. Juan José Turco.

CAUSA EFICIENTE DE LA NUEVA IGLESIA
P. Juan José Turco.
PROGRAMA ESPECIAL EN RADIO CRISTIANDAD
AUDIO DEL PROGRAMA:
Prefacio.
Espero que este trabajo ayude a ver mejor qué es lo que tenemos frente a nosotros como si fuera la Iglesia Católica.
No soy experto en el tema de la infiltración masónica dentro de la Iglesia, por eso trato de fundamentarme en autores ya probados. Como nota el prefacio del libro que uso como base: el valor de este trabajo lo dará el valor que, a su vez, tengan las citas utilizadas y la estructura de la argumentación. Me esforcé por cuidar tanto unas como la otra.
De todas maneras, no pretendo dar la última palabra acerca de este tema ni haber comprendido todo pues siempre habrá un misterio: de qué modo Dios permite que el demonio tenga poder sobre la Iglesia y hasta dónde llegan las profundidades del misterio de iniquidad.
Este trabajo es la continuación del artículo acerca de «La nueva iglesia» publicado en la Radio Cristiandad el 16 de marzo de este año. Allí muestro la existencia de la nueva iglesia, distinta de la Iglesia Católica. Por eso: el objetivo del trabajo presente no es volver a probar esa existencia; sino, suponiendo esa prueba, corroborar que la iglesia oficial no es la Iglesia Católica, por medio de la determinación de quiénes están cumpliendo la función de causa eficiente de esta nueva iglesia.
Quiero remarcar lo que diré en la conclusión: este trabajo no es fruto de la desesperación, sino que está iluminado por la esperanza más firme: el triunfo de Nuestro Señor. A todos los que están destruyendo lo católico, podemos decirles siempre: «Hagan lo que hagan, las puertas del infierno no prevalecerán».
Que Nuestra Señora -en su advocación de «Nuestra Señora del Apocalipsis»-, San Miguel Arcángel –Protector de la Iglesia-, San Pío X y Santo Tomás de Aquino, ayuden desde el cielo para que este trabajo sirva para abrir los ojos a los que todavía no ven la gravedad de la situación actual y dé consuelo a los que forman parte del «pusillus grex».
Buenos Aires, 30 de marzo de 2014.
P. Juan José Turco.
Introducción.
Recordemos que la causa eficiente es la que hace la cosa (el autor). Esto es lo propio de la causa eficiente. ¿Cómo hace la cosa? Infundiendo la forma en la materia. Entonces, por tener esa función, también:
– es la que tiene el ideal (la causa ejemplar).
– la que decide cuál forma va a infundir.
– como aquí se trata de una sociedad (una iglesia), entonces, no solo es la que va a hacerla, sino también va a gobernarla durante su existencia. Sea el fundador mismo, sea a quienes este fundador transmite su autoridad para que gobiernen esa sociedad. Los que gobiernan participan a la autoridad recibida de la causa eficiente.
La causa eficiente de la Iglesia Católica es Nuestro Señor Jesucristo: es Él quien la pensó, quien la fundó, quien la gobierna.
Pero, con la ayuda de los textos siguientes, se verá cómo la causa eficiente de la iglesia conciliar no es Nuestro Señor, sino la alta masonería, y detrás de ellos, Satanás mismo. Ellos han sido los fautores de esta nueva iglesia:
* ellos tuvieron el ideal de una iglesia luciferina dentro de la Iglesia Católica;
* fueron los que determinaron cuál sería su formalidad propia;
* planearon de antemano como llegar a hacerla;
* ejecutaron ese plan introduciéndose en lo que era Iglesia Católica;
* tomaron el poder con los «Papas» postconciliares;
* por medio del Concilio Vaticano II, inocularon dentro de la estructura de la Iglesia Católica una religión distinta transformándola en otra iglesia que, en realidad, tiene el culto al demonio y al hombre;
* y finalmente son ellos los que realmente gobiernan lo que se ve como «iglesia católica actual».
Es decir: los que tuvieron (y cumplen todavía) la función de verdadera causa eficiente de esta nueva iglesia es la alta masonería luciferina. Y detrás de ellos, el demonio mismo, para destruir la obra de Dios.
De esta manera tenemos una prueba más que la «iglesia nueva» es algo distinto y opuesto a la «Iglesia católica».
Partes de este trabajo:
1º) Preparación de esa nueva iglesia: quién la pensó, la programó.
2º) Cómo comenzaron a ejecutar ese plan. Muestra quiénes son los que fundaron y gobiernan actualmente la nueva iglesia.
3º) Lo que se prevé que falta para llegar a su ideal.
4º) El cumplimiento final: el establecimiento del Anticristo en la nueva iglesia.
Conclusión de esperanza: a pesar de todo la Iglesia Católica no desaparece; pero aparte de la iglesia nueva. Esperanza del triunfo con la venida de Nuestro Señor.
Capítulo 1º:
Preparación de la nueva iglesia.
Nota: lo primero que tiene la causa eficiente es la idea, el ejemplar. Encontrando, entonces, a quiénes tuvieron la idea de la nueva iglesia, podemos confirmar que son los que cumplen la primera función de la causa eficiente de esta nueva iglesia conciliar.
Artículo 1º: El inspirador de esta idea es el mismo demonio, Satanás.
1º) Pío IX (a los Obispos de Italia, el 8 de diciembre de 1849): «La Revolución está inspirada por Satanás mismo; su objetivo es destruir totalmente el edificio del cristianismo y reconstruir sobre sus ruinas, el orden social del paganismo.»
2º) Monseñor Delassus:
«Satanás odia al Verbo Encarnado. Por lo tanto, debe esforzarse para trasladar ese odio al corazón de aquellos que el Verbo Encarnado tomó como hermanos.
Hasta el siglo XVIII, no se había atrevido a proponer públicamente ese odio. Finalmente encontró a Voltaire y, por medio de él, pudo dar esta consigna a toda una Secta expandida por el orbe terrestre: «Destruyamos, destruid al infame». «El infame» es Aquél que se ha hecho Hombre para salvar al hombre y que se ha hecho Pan para alimentarlo: se trata de Jesucristo, Hijo único de Dios.
El odio a Cristo: esta es la suprema tentación presentada a la humanidad rescatada, la última prueba por la cual debe pasar; y esta prueba es aquella a la que la Revolución la somete en el momento presente». («Le problème de l’heure présente», 1906; pág. 44)
Artículo 2º: Se impondrá por medio de la masonería.
1º)
León XIII (en «Humanum genus», 20 de abril de 1884): «la Francmasonería no es otra cosa, en sus más altos grados, que la religión oculta de Satanás«.
2º)
Pío IX (Consistorio del 9 de diciembre de 1854): aplica a los miembros de las sociedades secretas, lo dicho por Nuestro Señor: «Vosotros sois los hijos del diablo, queréis hacer las obras de vuestro padre». Los llama «sectas abominables de perdición», «peste», «hijos del demonio», «sinagoga de Satanás».
3º)
Mons. José Sarto (futuro San Pío X), en el Congreso antimasónico en Trento, a fines de septiembre de 1896:
«Queridos jóvenes, luchad, luchad siempre contra la Masonería, desenmascarad a esta Secta infame. Antiguamente yo también, creía exagerado lo que se afirmaba de ella. Pero ahora, por mi ministerio mismo tuve la ocasión de tocar con las manos las llagas que abre; a partir de allí estoy convencido que todo lo que se publicó con respecto a esta sociedad no alcanza a mostrar toda la verdad».
4º)
Clemente XII, en una carta secreta anexada a la Encíclica «In Eminenti» (24 de abril de 1738), dice cuál es el «dios» de los masones:
«Un católico debe tener ante todo la fe y creer las verdades reveladas. Toda teoría o doctrina que esté en contradicción con la fe católica, es para nosotros, necesariamente falsa y mentirosa. Un católico que la profese y que se ligue por juramento a profesarla y propagarla, es un mal católico: más bien, es un no católico, un apóstata y un sectario del Anticristo.
(…) La existencia de Dios, estaría entonces contradicha por la razón humana; y la razón humana, fin en sí misma, puesto que está destinada a desaparecer con la muerte física, sería el verdadero y único Dios de un universo creado solamente para la gloria del hombre y su razón. Tal es la verdadera doctrina de los Francmasones, secta secreta que niega la existencia de Dios, haciendo la parodia de tomarla como un símbolo. ¿Quién es ese Dios, negado por esta misma razón, que ellos colocan en el centro del universo?
Es el Supremo Arquitecto del Universo. Donde hay alguna cosa superior, hay necesariamente alguna cosa subalterna… pero ellos se califican de albañiles y por lo tanto colaboradores continuos, directos y necesarios del Arquitecto, participando en su actividad, y no sus hijos y servidores. Son, al mismo tiempo, los ladrillos con los cuales se construye día a día este universo en el centro del cual no hay más Dios, pero sí la razón humana, verdadera artesana de todo, según sus doctrinas. Ellos son la masonería, es decir, el taller que une a los masones y de donde salen los ladrillos de esta humana construcción.
Vendrá un tiempo en el cual muchos de entre ellos terminarán por confesar su ateísmo. Pero también vendrá el tiempo en el cual muchos espíritus se liberarán de estos lazos, por otro lado insidiosos, muchos corazones se rebelarán delante de tanto de orgullo y presunción, que nos hacen decir que esta secta es satánica, porque ella defiende las doctrinas que contienen el pecado de Lucifer, y muchos, después de duros esfuerzos, encontrarán en la verdadera Iglesia esta luz, esta razón humana esclarecida por Dios, que ellos buscan verdaderamente en el error y en el orgullo… Esperamos que el error, como siempre, destruya al error». («Los hijos de la luz», Flammarion, Paris, 1961, págs. 395 a 405)
5º)
¿Quién es ese «Gran Arquitecto del Universo»? De nuevo Pío IX, en su Encíclica «Etsi multa luctuosa» del 21 de noviembre de 1873 nos muestra quién está detrás:
«Alguno de entre vosotros, venerables hermanos, quizás podrá sorprenderse que la guerra hecha en nuestro siglo a la Iglesia católica haya tomado proporciones tan grandes. Pero aquél que haya llegado a comprender el carácter, las tendencias, los objetivos de las sectas, sea las que se llamen a sí mismas masónicas, sea las que tomen otro nombre; si las compara con el carácter, la naturaleza y el desarrollo de esta lucha declarada contra la Iglesia prácticamente sobre toda la superficie de la tierra, no podrá poner en duda que no debe atribuirse otra causa a la calamidad presente sino los engaños y maquinaciones de estas mismas sectas. Es de ellas que se compone la sinagoga de Satanás; cuyas fuerzas reunidas como un ejército en orden de batalla marchan, desplegando sus estandartes, al asalto de la Iglesia… Insinuándose y deslizándose subrepticiamente, trabajando sin descanso y engañando cuanto desean, ella [la sinagoga de Satanás] ha finalizado por mostrarse a la luz del día como una potencia… Sobre todo, desenmascaradla y atacad el error de aquellos que, engañadores o engañados, no temen en afirmar que la utilidad social, el progreso, el ejercicio de una ayuda recíproca, son los únicos objetivos que se proponen estos conciliábulos tenebrosos».
Estas afirmaciones de los Papas, ¿eran exageradas? ¿La masonería verdaderamente es satanista?
6º)
Para responder, vean lo que dice Albert Pike (gran sacerdote luciferino, fundador del Palladismo, grupo masónico que rinde culto a Baphomet) en su declaración del 14 de julio de 1889 a los 23 Consejeros Supremos del mundo (jefes de la Francmasonería universal):
«Lo que debemos decir al vulgo es esto: «Nosotros adoramos un Dios, pero es el Dios al cual se adora sin superstición».
A vosotros, Soberanos Grandes Instructores Generales, decimos esto para que lo repitan a los Hermanos de los grados 32, 31 y 30:
«La religión masónica deberá ser mantenida por todos los iniciados en sus más altos grados, en la pureza de la doctrina luciferina. (…)
« Sí, Lucifer es Dios, y desgraciadamente Adonai (el Dios bíblico, el Dios de los cristianos) también es Dios. Porque la ley eterna es esta: que no exista luz sin tiniebla, belleza sin fealdad, blanco sin negro, porque lo Absoluto no puede existir como dos Dioses; porque las tinieblas son necesarias a la luz para servirle de oscuridad; como el pedestal es necesario a la estatua y el freno a la locomotora… Así, la doctrina del satanismo [la doctrina que representa a Satán como un ser maléfico] es una herejía y la verdadera y pura religión filosófica es la creencia en Lucifer, el igual a Adonai; pero Lucifer, el Dios de la Luz y Dios del Bien, lucha a favor de la Humanidad contra Adonai, el Dios de las tinieblas y del mal»«.
(Cf. «La Civiltà Cattolica» del 24 de septiembre de 1894; citado por Pierre Virion en «Bientôt un gouvernement mundial, une super et contre Eglise», Téqui, 1967, pág. 231).
Artículo 3º: Tienen un proyecto infame.
El Papa León XII, en «Quo graviora» del 13 de marzo de 1825, dice que es «absolutamente cierto» que, a pesar de la diversidad de sus nombres, existe una unidad «de todas las sectas para un proyecto infame«. León XII dice también que estos hombres «son los mismos a los cuales nuestros padres [¿es decir, los Santos Padres?] no dudaron en absoluto, en llamarlos «los primogénitos del diablo»».
Ahora bien: «nuestros padres» son los Santos Padres. Y, ¿a quiénes llamaban «primogénitos del diablo? ¿La Francmasonería? No, porque todavía no había sido fundada; designaban a la Sinagoga. Por lo tanto: León XII muestra que son ellos los que están detrás de ese proyecto infame.
Artículo 4º: ¿Cuál es ese proyecto infame?
Es destruir la Iglesia Romana verdadera. Y esto, mediante un plan establecido:
«El 15 de enero de 1881 «El periódico de Ginebra» publicaba una conversación de su corresponsal en París con uno de los jefes de la mayoría francmasona que dominaba entonces en la Cámara de Diputados. Este decía: «Al fondo de todo esto, hay una inspiración dominante, un plan irrevocable y metódico que se desarrolla más o menos en orden, lentamente, pero con una lógica invencible. Lo que hacemos es sitiar de un modo sistemático al catolicismo romano… Nosotros queremos rendirlo o quebrarlo. Sabemos dónde están sus fuerzas vivas y es allí que queremos llegar»« (Monseñor Delassus, «La conjuración anticristiana», pág. 83)
1º) Para comenzar, debían destruir el Trono (monarquía católica) para quitar apoyo material y poder destruir el Altar, a la Iglesia.
En 1785 cayeron en manos del gobierno Bávaro los documentos de los «Illuminati» de Baviera, fundados por el criptojudío, gnóstico y anarquista Adam Weishaupt. Allí figuraban planes para la revolución en Europa; en particular, la futura Revolución Francesa de 1789. Al menos cuatro años antes ya tenían fijados el lugar y la fecha de la Revolución contra la monarquía católica.
Pío VI, en su Alocución al Consistorio secreto de los cardenales del 17 de junio de 1793, no dudará en precisar que la muerte del Luis XVI fue por ser representante del orden católico:
«Una vez más, ¡oh Francia!, tú, que te decías a ti misma que era necesario un soberano católico porque así lo querían las leyes fundamentales del reino, tú lo tenías a ese monarca católico. Y únicamente porque era católico, es por eso que tú lo has asesinado«.
Los Illuminati son los que acuñaron el término de «Nuevo Orden Mundial», al igual que el conocido símbolo de la pirámide trunca.
Acerca de Weishaup y sus Illuminati, entre muchos otros se puede ver: Monseñor Delassus, «La conjuration antichretienne», Tomo I, Capítulo XIII: «La francmasonería en el siglo XVIII – 3. Los Iluminati», págs. 151-165.
2º) Luego ya infiltrarse en la Iglesia para destruirla:
El historiador Crétineau-Joly, en 1859, a pedido de Gregorio XVI y luego de Pío IX, en su libro «La Iglesia Romana y la Revolución» publicó varios documentos hasta entonces secretos de la alta masonería en Italia. Citados por Monseñor Delassus en «El problema de la hora presente (tomo I)», en el Apéndice «Documentos concernientes a la Alta Venta».
1.
Carta del 3 de abril de 1844, en la que el jefe de la Alta Venta, bajo el pseudónimo de «Nubius», escribe a «Volpe» dándole instrucciones:
«Han cargado nuestras espaldas con un pesado fardo, mi querido Volpe. Debemos obrar la educación inmoral de la Iglesia y llegar por pequeños medios muy graduados aunque bastante mal definidos, al triunfo de la idea revolucionaria por medio del Papa. En este proyecto, que siempre me ha parecido de una medida sobrehumana, todavía marchamos a tientas.
(…) Hay una parte del clero que muerde el anzuelo de nuestras doctrinas con una vivacidad maravillosa.»
2. «Instrucción secreta permanente» dada a los miembros de la Alta Venta, en 1819:
«Nuestro objetivo final es aquél de Voltaire, el de la Revolución Francesa, la aniquilación para siempre del Catolicismo e incluso de la idea cristiana; la cual, quedando firme sobre las ruinas de Roma, la continuaría más tarde. (…) Dejemos, pues, a nuestros hermanos de esos lugares [franceses, alemanes, ingleses] dejarse llevar por las intemperancias estériles de su celo anticatólico, permitámosles también, incluso, burlarse de nuestras «Madonnas» y de nuestra devoción aparente. Con ese pasaporte, podemos conspirar a gusto y llegar poco a poco al término propuesto.
(…) El Papa, sea quien fuere, jamás se acercará a las sociedades secretas: corresponde a las sociedades secretas hacer el primer paso hacia la Iglesia, a fin de vencerlos a ambos [al Papa y a la Iglesia].
El trabajo que tenemos que emprender no es la obra de un día, ni siquiera de un siglo; pero en nuestras filas el soldado muere pero el combate continúa.
No pretendemos ganar los Papas para nuestra causa, hacer de ellos neófitos de nuestros principios, propagadores de nuestras ideas. Sería un sueño ridículo, de cualquier modo que cambien los acontecimientos, pensar que, por ejemplo, los cardenales o los prelados, entren de buen grado o por sorpresa en una parte de nuestros secretos, este no es en absoluto un motivo para desear su elevación a la sede de Pedro. Esta elevación nos perdería. La ambición los conduciría a la apostasía y la necesidad lo forzaría a inmolarnos. Lo que debemos pedir, lo que debemos buscar y esperar como los judíos esperan al Mesías, es un Papa según nuestras necesidades.
(…) Con esto marcharemos con más seguridad para tomar por asalto a la Iglesia, más que con los panfletos de nuestros hermanos de Francia e incluso más que con el oro de Inglaterra. ¿Quieren saber la razón? Porque con esto, para quebrar la roca sobre la cual Dios edificó su Iglesia, no necesitamos más del vinagre de Aníbal, ni de la pólvora de los cañones e incluso tampoco de nuestros brazos. Tenemos el pequeño dedo del sucesor de Pedro comprometido en el complot, y este pequeño dedo vale, para esta cruzada, tanto como los Urbanos II y San Bernardo de la Cristiandad.
(…) Destruid al enemigo cualquiera que sea, destruid su poderío a fuerza de difamaciones o calumnias: pero sobre todo destruidlo en su origen. Es a la juventud a la que hay que dirigirse; es a ella a la que hay que seducir, la que debemos comprometer, sin que se dé cuenta, bajo la bandera de las Sociedades secretas. Para avanzar a pequeños pasos pero seguros en esta vía peligrosa, son absolutamente necesarias dos cosas. Usted debe tener el aire de simplicidad como las palomas, pero ser como la serpiente.
(…) Entonces, para asegurarnos un Papa en las proporciones exigidas, se trata primero de formarle, a este Papa, una generación digna del reino en el que soñamos. Dejemos de lado la vejez y la edad madura; lleguen a la juventud, y si es posible, hasta la infancia. Jamás tenga delante de ella una palabra de impiedad o de impureza. «Maxima debetur puero reverentia» [«al niño se le debe el respeto más grande»].
(…) Una vez establecida su reputación en los colegios, gimnasios, en las universidades y en los seminarios, una vez que usted haya captado la confianza de los profesores y de los estudiantes, haga que aquellos que especialmente se enrolan en la milicia clerical, gusten buscar sus conversaciones.
(…) Esta reputación dará acceso a nuestras doctrinas tanto en el seno del clero joven, como hasta el corazón de los conventos. En algunos años, este joven clero, por la fuerza de las cosas, invade todas las funciones: él gobernará, administrará, juzgará, formará el consejo del soberano y será llamado a elegir al Pontífice que debe reinar y este Pontífice, como la mayoría de sus contemporáneos, estará más o menos imbuido de los principios italianos y humanitarios que vamos a comenzar a poner en circulación, es un pequeño grano de mostaza que confiamos a la tierra; pero el sol de las justicias lo desarrollará hasta su más alto poder, y ustedes verán un día cuan abundante será la cosecha que producirá este pequeño grano.
(…) Que el clero marche bajo nuestro estandarte creyendo siempre marchar bajo la bandera de las llaves apostólicas.
¿Quieren hacer desaparecer el último vestigio de los tiranos y de los opresores? Arrojad vuestras redes como Simón Barjona; arrojadlas al fondo de las sacristías, de los seminarios y de los conventos, más que al fondo de los mares; y si no se precipitan, les prometemos una pesca más maravillosa que la suya [Simón Barjona]. El pescador de peces se transformó en pescador de hombres; vosotros conduciréis a vuestros amigos alrededor de la Sede apostólica.
Ustedes habrán predicado una revolución en tiara y capa, marchando con la cruz y la bandera, una revolución que no necesitará más que un pequeño pinchazo para incendiar los cuatro confines del mundo.»
3. Carta de «Vindice» a «Nubius», del 9 de agosto de 1838:
«Haced corazones viciosos, y no tendrán más católicos. Alejad al sacerdote del trabajo del altar y de la virtud, buscad en otra cosa sus pensamientos y sus horas… Lo que hemos emprendido es la corrupción en grande, la corrupción del pueblo por el clero y del clero por nosotros, la corrupción que nos conducirá a meter a la Iglesia en la tumba«.
4. Carta del judío masón «Piccolo-Tigre» (fundador de la Venta de Carbonarios en Turín), a los miembros de esa Venta, del 18 de enero de 1822:
«Cuando [el candidato masón] está maduro para nosotros, se lo dirigirá hacia la Sociedad secreta, de la cual la Francmasonería no puede ser más que la antesala mal iluminada.
(…) Durante mi último viaje a Francia, vi con profunda satisfacción que nos jóvenes iniciados aportaban un ardor supremo a la difusión del Carbonarismo; pero encuentro que aceleran el movimiento, un poco en demasía. A mi parecer, de su odio religioso hacen demasiado un odio político. La conspiración contra la Sede romana no debe confundir nuestros proyectos. (…) Es necesario hacer que el mundo se des-catolice (…). La revolución en la Iglesia, es la revolución permanente; es necesariamente tirar por tierra los tronos y las dinastías. (…) No conspiramos sino contra Roma: para esto, nos servimos de todos los incidentes, sacamos provecho de todas las eventualidades.»
5. Mons. Delassus nota:
«Nubius pensaba que tal proyecto no habría podido ser concebido ni que los medios empleados para realizarlo podrían haber sido proporcionados más que por Satán mismo, pues él agrega «este proyecto me ha parecido siempre de una envergadura sobrehumana»»
6. Fogazzaro, en su obra «Il santo», en 1905 (puesto en el Index por modernista), revela desde sus primeras páginas, el objetivo de la «masonería católica»:
«He aquí, dice él, somos un cierto número de católicos en Italia y fuera de ella, eclesiásticos y laicos, que deseamos una reforma de la Iglesia. La deseamos sin rebelión, obrada por medio de la autoridad legítima. Deseamos reformas en la enseñanza religiosa, reformas en el culto, reformas en la disciplina del clero, reformas también en el gobierno supremo de la Iglesia. Para esto necesitamos crear una opinión que lleve a la autoridad legítima a actuar según nuestros deseos, aunque fuera dentro de los veinte, treinta o cincuenta años.
(…) Antes de fundar esta masonería católica, estimo que sería necesario apuntar al tema de las reformas
(…) Este acuerdo, hagamos que se alargue, que abrase a la mayoría de los fieles inteligentes, y que ascienda hasta la jerarquía… ¡masonería católica, sí, masonería de las catacumbas!»
Nota: años más tarde, San Pío X mismo confirmaba la existencia de una masonería dentro de la Iglesia, mediante su Motu Proprio del 1º de septiembre de 1910: «Los modernistas, aún después que la Encíclica Pascendi hubo levantado la máscara con que se cubrían, no abandonaron su deseo de turbar la paz de la Iglesia. No han cesado, en efecto, de buscar y agrupar en una asociación secreta («clandestinum foedus») a nuevos adeptos».
3º) Para transformarla en otra iglesia masónica:
1. En el artículo «Política y Francmasonería», citado en el «Boletín del Gran Oriente», Nº 37: «Mis hermanos, no permitan que digan que la Francmasonería es la Anti-Iglesia; eso no ha sido más que una frase circunstancial: fundamentalmente la Francmasonería pretende ser la SUPER-IGLESIA, la Iglesia que las reunirá a todas» (cf. Mons. Gaume en «Tratado del Espíritu Santo», tomo II).
2. Roca, el conocido sacerdote apóstata ya anunciaba: «Esta nueva Iglesia, aún cuando puede ser que ella no deba conservar nada de la disciplina escolástica y de la forma rudimentaria de la antigua Iglesia, sin embargo recibirá de parte de Roma la ordenación y la jurisdicción canónica… la sinarquía tiene la capacidad de obrar esta renovación general» («Glorioso centenario», pág. 462 y siguientes).
3. Lo que parece ser «Papado romano» transmitirá su puesto de cabeza religiosa a esa nueva iglesia masónica. El mismo Roca decía: «Pronunciando su propia decadencia, el papado romano declarará URBI ET ORBI que, habiendo terminado su misión de iniciador, se disuelve en su vieja forma, para dejar el campo libre a las operaciones superiores del nuevo pontificado de la nueva iglesia y del nuevo sacerdocio, que él instalará canónicamente: él mismo, antes de exhalar su último suspiro…»
Nota: esta disolución de lo que queda del «papado romano» es lo que está haciendo actualmente Bergoglio, al disolver las estructuras vaticanas. Bergoglio está cumpliendo el plan preparado por estos masones.
4º) Así, establecerá el culto al Hombre y a una divinidad:
Saint-Yves d’Alveydre en su libro «Misión en la India» escribe:
«El fin es la glorificación de Dios en el Hombre y del Hombre en Dios; y este divino término, es el que a través de todos sus Cultos, os conduce la Religión universal».
«¡Pero -dirán los menos reflexivos de mis correligionarios romanos– eso sería el fin de la Iglesia Romana!
¿Por qué? En esta Iglesia no habrá cambiado nada (según las apariencias), el Soberano Pontífice continuará a ser su Patriarca; su jerarquía y sus enseñanzas particulares permanecerán intactas; y ella no habrá hecho más que realizar su propio programa católico, es decir, antisectario, antipolítico, universalista.
No pudiendo más, no queriendo más dominar políticamente a las otras Comuniones, ella las reconquistará socialmente al respetarlas y admitiéndolas así a una alianza verdaderamente ecuménica, por primera vez después de la separación greco-latina.»
Nota: ¿quién era Saint-Yves d’Alveydre? Vivió entre 1842 y 1909. Fue el «apóstol» de la «Divina Sinarquía». Sería un gobierno teocrático mundial, bajo el Rey Mundial o «Soberano Pontífice». Tendría una Iglesia Universal en la cual estarían fusionadas todas las religiones, incluso la Iglesia Católica. Hacia el fin de sus escritos, de acuerdo a las corrientes gnósticas del momento, remarcó la importancia (para él) de las religiones orientales.
No podemos dejar de remarcar la coincidencia de sus afirmaciones con lo que se está haciendo ahora y con lo anunciado en la Sagrada Escritura acerca del Anticristo y su Pseudoprofeta.
5º) La divinidad de los masones es el demonio:
1. Ver lo citado más arriba de Albert Pike: «La religión masónica deberá ser mantenida por todos los iniciados en sus más altos grados, en la pureza de la doctrina luciferina».
2. Alice Bailey, fundadora de Lucifer Trust, organización teosófica y satanista, que opera junto a la UNESCO, predecía en 1919 la aparición de una «Iglesia Universal» cuyo «perfil definido aparecerá hacia el fin del siglo» (¡sic!) [«Esteriorizzazione della Gerarchia», ed. Nouva Era, Roma, 1985, pág. 476] y que conservará «la apariencia exterior con el objetivo de alcanzar los numerosos recursos que son habituales a los usos eclesiásticos». «No habrá más entre la única Iglesia Universal, la Logia sagrada de todos los verdaderos masones y los círculos más estrechos de las sociedades esotéricas». De esta manera, concluía ella, «los objetivos y la obra de las Naciones Unidas madurarán en una nueva Iglesia de Dios, tomada de todas las religiones y de todos los grupos espirituales, pondrá fin a la gran herejía de la separatividad». [«Il destino delle Nazioni», Ed. Nouva Era, Roma, 1988, pág. 155]
3. Monseñor Delassus, en su obra « El problema de la hora presente », en su tomo I, tiene dos capítulos donde muestra el culto satanista dentro de la masonería:
– en el Capítulo 53, «Los Kabalistas», cita entre otros, a un tal Bossane, quien en 1888 dio su dimisión a la «Logia de los Amigos de los hombres», de Annonay. En un periódico publicó una carta donde decía: «Cansado de haber asistido a reuniones realizadas en Annonay, Lyon, Valencia, Viena, Ginebra y Lausana, sin haber aprendido nada, y no queriendo entrar en los grados supremos para no tener que hacer juramentos, pude relacionarme con altos dignatarios de distintas nacionalidades. Lo que me enteré y lo que me dieron a entender es espantoso… El culto masónico es el culto de Satanás«.
– en el Capítulo 54, «El culto de Satanás al día», cita varios testimonios de culto satánico en la masonería francesa e italiana. También cita una conferencia que dio uno de los jefes de la francmasonería, Eugène Robert, el 30 de junio de 1876, cuyo resumen pone «El Boletín del Libre Pensamiento»: «Purificando a Satán de la larga calumnia de siglos, el orador devolvió al arcángel su belleza y su grandeza. Detrás de la caricatura, hizo aparecer al original. Satán se transforma en el hermano de Prometeo, heredero de los Titanes, defensor y consejero de los hombres, su único apoyo, su único refugio contra la absorbente y sofocante presión del principio autoritario y divino bajo todas sus formas, religiosa, política y social. (…) Ya es tiempo que el libre pensamiento (…) rechazando, bajo sus múltiples formas el principio divino de autoridad, oponiendo el derecho humano al derecho divino, grite: «¡Dios ha muerto! ¡Viva el diablo!»«.
4. Ver más abajo, en el Capítulo 3º de este trabajo, lo que se dirá acerca de la conversión de Aimé Pallière al judaísmo noáquida.
5. Con razón, el P. Coache afirma a este propósito: «Este nuevo modernismo, que nosotros llamamos la Nueva Religión, es la religión del hombre y del Mundo, con la cual ella sustituye el culto debido a Dios… Conducida por el Demonio y por el cerebro de las cabezas pensantes, es decir de los intelectuales que traicionan a la Iglesia, esta Nueva doctrina –si la podemos llamar doctrina- quiere finalmente la destrucción de la Religión, destrucción de la Iglesia primero, destrucción del catolicismo, finalmente destrucción de la Cristiandad, pues ella quiere instaurar el Reino del mundo, es decir de las potencias del mundo, es decir en última instancia, de Lucifer. Para mí no hay duda alguna acerca de esto: quieren destruir la Iglesia, quieren suprimir la idea de Dios» («Evêques… restez catholiques», conferencia del 14/10/1969, pág. 8)
Artículo 5: ¿Quiénes están detrás de estos masones y su «nueva iglesia»?
Para que no quede incompleto este análisis acerca de la causa eficiente de la nueva iglesia, es necesario mencionar (aunque sea rápidamente) a quienes están detrás de la masonería.
Se trata de la llamada «Sinagoga de Satanás», o poder judío mundial, o judaísmo cabalista. Se ha escrito mucho sobre este tema y se podría ahondar acerca de él. Por ahora, es suficiente citar:
1.
Monseñor Meurin, en «Filosofía de la masonería» dice: «La masonería es una invención judía para destruir a la Iglesia, una invención judía construida sobre la base de la cábala«.
2.
Albert Pike, a continuación de lo citado más arriba, continúa: «La Gnosis es la esencia y la médula de la masonería». «Estando identificada de esta manera la masonería con la gnosis, es necesario precisar que se trata de la gnosis judía en su forma actual, es decir, la del judaísmo posterior a la venida de Cristo.» (cf. Pierre Virion, op. cit.).
3.
Este mismo libro «¿La Iglesia eclipsada?» menciona que Israel Meir Lau, ex gran rabino de Jerusalén (desde 1993 hasta 2003), en la celebración del 40º aniversario de la Gran Logia de Israel, declaró: «los principios de la masonería están todos contenidos en el libro de los libros del pueblo judío», es decir, el Talmud.
4. Esto se reafirma con lo que veremos al final (en el Capítulo 3º) acerca de la religión noáquida.
Capítulo 2º:
Ejecución.
N.B.: en este capítulo comprobaremos que los masones ejecutaron su plan, primero introduciéndose subrepticiamente en la Iglesia hasta el Concilio. Luego, a partir de Juan XXIII tomaron el gobierno y son los que dirigen la iglesia modernista.
Hay dos textos muy importantes: uno con la elección programada de Juan XXIII y otro con el cónclave que eligió a Juan Pablo II.
De esta manera tenemos una prueba más que la iglesia modernista no es la Iglesia Católica fundada por Nuestro Señor, sino otra iglesia, la soñada por los masones.
Artículo 1º: Rampolla del Tíndaro.
La historia del cardenal Rampolla es conocida: en el cónclave de 1903 estuvo a punto de ser elegido; pero lo impidió el veto del Emperador de Austria-Hungría. Así, salió elegido el futuro San Pío X.
Pues bien: Rampolla era masón. Había organizado una logia oculta en el Vaticano, que debía reclutar gente en el interior de la Iglesia.
Durante sus vacaciones en Suiza, iba todos los sábados a una logia cerca de Einsiedeln; y cada quince días, en Zurich, asistía a una logia que pertenecía al O.T.O. («Ordo Templi Orientis»), para recibir instrucciones.
Con respecto al O.T.O. podemos decir que es una Sociedad secreta conformada por los más altos grados de ritos masónicos, con influencia esotérica de nuevos Rosacrucianos del siglo XIX. Fundado por Carl Kellner y Theodor Reuss. Reuss era Gran Maestre de la Francmasonería en Alemania, Inspector especial de la Orden Martinista en Alemania (certificado por «Papus», Gérard Encausse), Mago del Alto Consejo en Alemania de la «Societas Rosacruciana in Anglia». Kellner y Reuss estructuraron al O.T.O. tomando grados del Rito Escocés y de Menfis y Mizraim. Luego fue reorganizado por Aleister Crowley, «el Cagliostro de la Masonería contemporánea», masón, teósofo y satanista. Para ver más sobre el O.T.O.: cf. Pierre Virion, «El gobierno mundial y la contra-iglesia», págs. 21 a 24.
Volviendo a Rampolla del Tíndaro: según los autores de «La Iglesia eclipsada», estaba en los grados 8º o 9º del O.T.O. (sobre un total de 10º).
Félix Lacointa, director del boletín «El blog antirrevolucionario», en el número de junio-julio de 1929, escribe: «Durante nuestra última entrevista (con Monseñor Marty, obispo de Montauban), como estábamos al corriente de los hallazgos recientes y acabábamos de hablar acerca del cardenal Rampolla del Tíndaro, Mons. Marty tuvo a bien contar que, en ocasión a su visita ad limina a Roma, poco tiempo después de la muerte del antiguo Secretario de Estado del Papa León XIII, fue llamado por un cardenal (Merry del Val, Secretario de Estado de San Pío X)… quien le contó con detalles que, a la muerte del cardenal Rampolla, se descubrió en sus papeles la prueba formal de su traición. Estos aplastantes documentos fueron presentados a San Pío X. El santo pontífice quedó aterrado, pero queriendo preservar del deshonor la memoria del prelado traidor y con el fin de evitar un escándalo, dijo muy conmocionado: «¡El desgraciado! ¡Quemad [los documentos]! Y los papeles fueron arrojados al fuego en su presencia.» (Virebeau: «Prelados y francmasones», París, 1978, pág. 28).
Cf. también: el Marqués de la Franquerie en «Lucifer y el poder oculto», Pallaud, 2008, pág. 121.
Artículo 2º: De San Pío X hasta el Concilio Vaticano II.
En 1907: San Pío X en «Pascendi» (8 de septiembre de 1907): «A los artesanos del error no hay que buscarlos actualmente entre los enemigos declarados. Ellos se ocultan -esto nos apremia y nos produce la más viva angustia- en el seno mismo y en el corazón de la Iglesia… En efecto, no es fuera, sino adentro donde ellos traman su ruina; actualmente el peligro está casi en las entrañas mismas y en las venas de la Iglesia. (…)
Ellos se apropian de las cátedras en los seminarios, en las universidades, y las transforman en cátedras de pestilencia.
En 1923: durante el consistorio secreto del 23 de mayo de 1923, donde el Papa Pío XI interrogó a los cardenales de la Curia acerca de la oportunidad de convocar un concilio ecuménico, El Cardenal Billot expresó sus temores de ver al Concilio «manipulado» por «los peores enemigos de la Iglesia, los modernistas, que ya se preparan (como lo muestran indicios seguros) a realizar la revolución dentro de la Iglesia, un nuevo 1789, objeto de sus sueños y de sus esperanzas… Nosotros veríamos renacer los días tan tristes del fin del pontificado de León XIII y comienzos de Pío X; veríamos algo peor aún, sería la aniquilación de los felices frutos de la Encíclica Pascendi, que los había reducido al silencio [a los modernistas]«.
En 1938: Monseñor Beaussart (Obispo auxiliar de París) envía a Pío XI un fichero de Obispos franceses masones: en 1938 ya eran 17, solamente en Francia.
En 1978: lista del periodista Mino Pecorelli en su periódico «L’osservatore político» del 12 de septiembre de 1978: 119 afiliados a la masonería, en puestos claves de la Iglesia; cardenales, obispos, secretarios de estado, profesores de seminarios, rectores de universidad, nuncios apostólicos, miembros de comisiones pontificales, directores de periódicos. Da los nombres, fecha de iniciación, número de matriculación y pseudónimo que utiliza.
Conclusión: esto muestra cómo los masones se fueron infiltrando dentro de la Iglesia hasta llegar a la época del Concilio Vaticano II.
Artículo 3º: Juan XXIII.
1º) Quién era Roncalli: amigo de modernistas (Buonaiuti, Dom Baudoin); comunista («il Papa rosso»).
2º) Roncalli era masón. Testimonio de:
1.
Malachi Martin (entrevistas en Nueva York, 12 y 17 de septiembre de 1996): durante el Cónclave del cual salió Juan XXIII, dice que primero había sido elegido el Cardenal Siri, pero que dio su negativa aparentemente a causa de miedo, luego de haber recibido una misiva.
«Yo [el periodista] le pregunto: «¿De quién emanaba este papel?»
Me responde: «Venía de los cardenales, probablemente de los Cardenales Villot y… En todo caso era la expresión del rechazo de la Logia especial. Esta Logia está reservada en Roma a los cardenales ligados estrechamente con el Gran Oriente.
Juan XXIII y Pablo VI formaron parte de la Logia especial.
Le pido que me confirme: «Juan XXIII, ¿era masón?»
Responde: «Acerca de la pertenencia de Juan XXIII a la Francmasonería, todas las pruebas están en el Vaticano, celosamente guardadas, por el Cardenal Sodano. Él mismo habría visto fotos tomadas por su chofer, que muestran a Juan XXIII, frecuentando las logias parisinas»»
2.
Jaime Ayala Ponce, 33º del Rito Escocés, miembro activo del Consejo Supremo; en su libro «Introducción a la Francmasonería» del año 1983, dice:
«En 1935, Angelo Roncalli, Arzobispo de Mesembría es delegado apostólico en Turquía. Para él la vida no es fácil. Es la guerra. Como otros sacerdotes y religiosos, debe llevar vestimenta laica. Es precisamente en esta época que es invitado a entrar en una sociedad heredera de las enseñanzas de los Rosa-Cruz, a las cuales Louis Claude de Saint-Martin y el Conde de Cagliostro dieron tanta fuerza… Pier Carpi, un serio investigador periodístico y detractor de este tipo de sociedades secretas, paradojalmente debía descubrir en el curso de sus investigaciones, las pruebas escritas de la afiliación masónica de Angelo Roncalli en Turquía, quien más tarde sería conocido bajo el nombre de Juan XXIII… Este gran periodista nos relata en su libro el procedimiento de afiliación y describe en detalle el ritual de esa afiliación. Así, él narra que es, durante una de esas sesiones en una logia, Angelo Roncalli cae en un trance místico y es precisamente el momento en que él enuncia sus famosas profecías.»
3.
El mismo Ayala Ponce, en ese libro, relata:
«Hace algunos años, el célebre Francmasón profesor A. Sierra Partida quiso publicar en los diarios nacionales una copia del acta de entronización en una logia de París, donde se dejaba entender que los profanos Angelo Roncalli y Giovani Montini habían sido llevados ese mismo día para ser iniciados en los augustos misterios de la hermandad. Por supuesto, la prensa nacional se negó a publicar esto; también, el profesor mismo hizo hacer copias que se difundieron en los círculos masónicos del país.
Angelo Roncalli y Giovanni Montini, más conocidos por los nombres de Juan XXIII y Pablo VI, hicieron numerosas reformas en el culto católico a fin de adaptarlas a los tiempos modernos en los cuales vivían.
Si todavía queda alguna duda, invitamos a todos los que deseen, a leer y estudiar el Concilio Vaticano II de Juan XXIII y veremos que muchos de los fundamentos se basan en los principios y postulados de la Francmasonería.
«Si algún fanático todavía dudara de lo que afirmo, le preguntaría la razón por la cual Juan XXIII decidió abolir la bula de excomunión [de los masones] que existía antes que fuese el sucesor de san Pedro».
4.
En «Sous la Bannière», Nº 22 de marzo-abril de 1989, págs. 23-24, leemos:
«En el Congreso mundial de la Francmasonería en Méjico, en octubre de 1982 circuló entre los asistentes una plegaria de este gran Papa, que fue Juan XXIII, donde él acepta definitivamente su pertenencia a la Francmasonería». El texto de la «plegaria» era el siguiente:
«Plegaria del Papa Juan XXIII publicada en el «Journal de Genève» en su edición del 9 de agosto de 1966:
«Señor y Gran Arquitecto, nosotros nos humillamos a tus pies e invocamos tu perdón por nuestro error pasado ahora que estamos en curso a reconocer a nuestros hermanos francmasones como tus fieles de predilección. Nosotros hemos siempre luchado contra el libre pensamiento porque no habíamos comprendido que, el primer deber de una religión, como lo ha afirmado el Concilio, es el de reconocer el derecho de no creer en Dios. Hemos perseguido a todos aquellos que en tu propia Iglesia se habían alejado del camino de la verdad, inscribiéndose en las logias, ignorando todas las injurias y las amenazas.
Sin reflexionar, habíamos creído que un signo de la cruz era superior a los puntos formando una pirámide. Por eso te pedimos perdón, Señor y te pedimos que nos hagas comprender que un compás en un nuevo altar puede significar lo mismo que los viejos crucifijos. Amén.»
3.
Franco Bellegrandi, ex Camarero de Capa y Espada de Su Santidad y colaborador de «L’Osservatore Romano», en su libro en «NICHITARONCALLI. Contravita di un Papa» (de 1977), pág. 176:
«En la época del Concilio fue repartida a los Padres una publicación circunstancial que acusaba de ilegitimidad la elección de Juan XXIII, en razón de haber sido querida por la Francmasonería, e indicaba a Roncalli como perteneciente a esta secta desde los años de su nunciatura en Turquía.»
5.
Virgilio Gaito, Gran Maestre del Gran Oriente de Italia, en una entrevista, el periodista le pregunta:
«¿Usted cree que hay sacerdotes en las logias del Gran Oriente? Se dice que algunos cardenales han sido hermanos…»
El Gran Maestre respondió:
«Probablemente. Yo no tengo conocimiento de esto. Se dice que Juan XXIII ha sido iniciado en la Masonería cuando era nuncio en París. Cuento lo que se me ha dicho. Por otra parte, he notado numerosos aspectos propiamente masónicos. Oírle decir que hay que poner el acento en el hombre, me ha gustado mucho» («La Loggia è una casa di vetro», entrevista de Virgilio Gaito por Favio Andreola, publicada en «L’Italia Settimanale» del 26 de enero de 1994, Nº 3 pág. 74).
3º) Elección preparada por los masones.
1.
Boletín masónico «Ecos de lo Sobrenatural», de diciembre 1961-enero 1962:
«Con respecto al Concilio, escribí al Cardenal Roncalli (antiguo nuncio en Paris, del cual yo era el consejero) con fecha del 14 de abril de 1954 para anunciarle su elección futura (al papado) y pedirle una cita durante las vacaciones en su país natal en vista a estudiar su primer trabajo… el Concilio.
Le precisé: «Tenga a bien, Usted, reflexionar sobre todo esto, pues no habrá tiempo que perder. Desde el primer momento de su subida al trono pontifical, el plan debe desarrollarse inmediatamente y tomar por sorpresa a todos los políticos».
Por la misma fuente sabemos que desde 1954 los francmasones habían dicho a Monseñor Roncalli que debía aprender idiomas puesto que sería el próximo Papa elegido por ellos. (B.O.C. p. 9, Nº 52, mayo de 1980)
2.
Jean-Gaston Bardet, escribiéndole a Roncalli no solo le predijo que sería Papa, «sino que también adivinó el nombre que elegiría cuando fuese elegido«. (Hebblethwaite: «Jean XXIII, le Pape du Concile», 1988, pág. 279).
3.
Franco Bellegrandi, en «Nichitaroncalli«, en la página 62, cuenta que en septiembre de 1958, poco tiempo antes del Cónclave que elegiría a Juan XXIII, el conde Sella le contó lo siguiente:
«Yo me encontraba en un coche con un personaje que sabía era una alta autoridad masónica en contacto con el Vaticano.
Este me dijo: «El próximo Papa no será Siri, como dicen los rumores en ciertos círculos romanos, porque es un cardenal demasiado autoritario. Será elegido un Papa de conciliación. Ya fue elegido, es el patriarca de Venecia, Roncalli«.
Repliqué sorprendido: «¿Elegido por quién?»
– «Por nosotros, los masones representados en el Cónclave», me respondió serenamente.
A lo cual, contesté: «¿Hay masones en el Cónclave?»
– «Ciertamente –me dijo- la Iglesia está en nuestras manos«.
Repliqué nuevamente: «Entonces, ¿quién manda a la Iglesia?»
Después de un breve silencio, mi interlocutor afirmó: «Nadie puede decir donde se encuentra la cabeza. La cabeza es oculta».
4.
El Cardenal Tisserant, en una carta del 19 de marzo de 1970: «La elección del Soberano Pontífice actual ha sido hecha rápidamente. Es la precedente, la de Juan XXIII, la que se podría discutir, habiendo sido tan numerosas las sesiones. Por otra parte, no veo cómo los informes acerca del escrutinio hayan podido ser dados por alguien después del Cónclave. El secreto había sido impuesto con más claridad que nunca. En todo caso, es ridículo decir que cualquier podría haber sido elegido. Usted comprende que yo no puedo decir más. Con mis mejores deseos…» (Fotocopia de la carta publicada en el libro ya citado de Franco Bellegrandi, en la página 30).
Artículo 4º: Pablo VI.
Pío XII, en sus últimas voluntades dejó dicho: «Que Montini y Tondi jamás lleguen a ser cardenales».
Al saber esto se comprende que era necesario elegir primero a Juan XXIII para que éste hiciera Cardenal a Montini, abriéndole las puertas al Pontificado. De hecho, el primer Cardenal nombrado por Juan XXIII fue Monseñor Montini.
1º) Masón:
1.
Malachi Martin dice que es masón (cf. entrevista ya citada con respecto a Juan XXIII)
2.
«Rivista Massonica» Nº 5, Luglio 1978, en artículo «Ne ambiguità ne contraddizione»; a la muerte de Pablo VI: «Por primera vez en la historia, lo masones pueden llevar su homenaje a la tumba de un Papa, sin ambigüedad ni contradicción«.
3.
Discurso en la O.N.U. del 4 de octubre de 1965: «Además de nuestro homenaje personal, nosotros les traemos aquél del segundo Concilio ecuménico del Vaticano… nosotros somos conscientes de vivir el instante privilegiado en el que se cumplen un deseo que llevamos en el corazón desde hace casi veinte siglos« (Doc. Cath. Nº 1457, del 14 de octubre de 1965).
Noten que:
* muestra que el Concilio Vaticano II es un hito.
* Pablo VI, dirigiéndose al centro masónico de la O.N.U., habla de «un deseo de hace casi 20 siglos». Ahora bien: ¿quiénes son los que estaban hace casi 2000 años, deseando que se establecieran los principios masónicos del Concilio Vaticano II? Incluso, no es la masonería externa (que supuestamente fue fundada mucho después, en 1717). Pablo VI tiene que haber hecho referencia a un grupo o comunidad anterior, con fuese precursora de los principios de la masonería mundialista. ¿Quiénes están detrás de la masonería? Sus padres, la Sinagoga de Satanás.
* Pablo VI habla en primera persona («nosotros»). Por lo tanto asume pertenecer a ese grupo.
4. Monseñor Sergio Pignedoli, (quien fue Presidente del Secretariado para los no cristianos; de tendencia izquierdista) le dijo a Mark Winckler, un oficial-intérprete en el Vaticano, que con Montini, todo el asunto de Rampolla ahora iba a tener éxito.
2º) Judío: el mismo Monseñor Pignedoli confirmó que la madre de Montini (Judith Alghisi) era judía. En varias ocasiones se lo fotografió (a Pablo VI) llevando un pectoral propio del Sumo Sacerdote judío, con las 12 piedras que representaban a las 12 tribus de Israel.
Artículo 5º: Concilio Vaticano II.
1º) Deseado por los masones:
1. Deseado por los masones: el célebre cabalista Eliphas Lévi (el sacerdote apóstata Constant), en su obra «El Gran Arcano», publicado en 1896, después de haber maldecido los anatemas de la Iglesia Católica como «actos del papado de Satán» («El Gran Arcano», Atanor, 1989, p. 84) escribía:
«Vendrá un día en el que los últimos anatemas de un Concilio Ecuménico serán estos: maldita sea la maldición, que los anatemas ellos mismos y que todos los hombres sean benditos. Entonces no se verá más por un lado a la humanidad y por otro lado la Iglesia. Porque la Iglesia abrazará a la humanidad; y cualquiera que forme parte de la humanidad, no podrá estar fuera de la Iglesia«.
2. Anunciado por los masones. Por ejemplo, el canónigo apóstata Roca, luciferino. En 1889 escribía:
– «Se prepara una inmolación, que expiará solemnemente. El Papado sucumbirá; morirá bajo el cuchillo sagrado que forjarán los padres del último Concilio« (en «Glorioso centenario», págs. 462 a 469).
– «Creo que el culto divino, tal como lo regula la liturgia, el ceremonial, el ritual y los preceptos de la Iglesia romana, en un Concilio ecuménico, próximamente sufrirá una transformación, que, volviendo a la venerable simplicidad de la edad de oro apostólica, lo colocará en armonía con el estado de la consciencia de la civilización moderna» (en «El ángel Gabriel y su novia», citado por Pierre Virion en «Mystère d’iniquité»).
3. Igualmente, el teósofo y antropósofo Rudolf Steiner (discípulo de Madame Blatvatsky), en 1910: «Nosotros necesitamos de un concilio y de un papa que lo convoque».
4. El barón Yves Marsaudon, grado 33º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado: «Pensamos que un francmasón digno de este nombre no puede menos que alegrarse, sin ninguna restricción, por los resultados irreversibles del Concilio» («El ecumenismo visto por un Francmasón de tradición», año 1964; página 25).
5. En ese mismo libro «El ecumenismo visto por un Francmasón de Tradición», Marsaudon, hablando de la doctrina del Concilio Vaticano II acerca de la libertad religiosa dice: «Verdaderamente podemos hablar de una revolución salida de nuestras logias masónicas», revolución «que se desarrolló magníficamente dentro de la Basílica de San Pedro».
6. Este libro está prefaciado por Charles Riandey, Soberano Gran Comendador del Consejo Supremo de Francia. Acerca de ese Prefacio, el Padre Meinvielle, en su libro «La Iglesia y el mundo moderno», escribe:
«La Tradición es el conocimiento secreto, base del saber masónico, de aquellas doctrinas primordiales que forman el núcleo de todas las religiones y filosofías, de la que éstas no son sino su expresión puramente exterior. Charles Riandey lo expresa sin ambages: la iniciación practicada por la franc-masonería, dice, de grado en grado, mira hacia una ascensión hacia el conocimiento, es decir, hacia la identificación del ser con la Potencia universal. (…)
¿Pero cuál es esta potencia universal que actúa en la Evolución del cosmos, de la tierra y de la humanidad? También lo dice Riandey: Esta Potencia universal será aquella que imponga un orden, «el cual tendrá al hombre en su base, la Potencia suprema en su cumbre y que colocará entre esta base y esta cumbre la entidad humana entera…». Aquí aparece claramente expresado el «Hombre Universal», el «Humanismo Universal» o el «Humanismo Integral» de las tradiciones ocultistas y esotéricas –»Hombre Kadmon» de la Kabbala- que tiene por poder supremo al Diablo en persona. De aquí que la Masonería trabaja en la edificación de este Hombre Universal por la convergencia de todas las religiones, razas, naciones, creencias, o como dirá Riandey, por un «ecumenismo total». Y así dice: «Importa que el lector sepa que para nosotros estos esfuerzos no son sino pasos en el camino de un Ecumenismo que quisiéramos total».
De aquí que Riandey insista en que hay que llevar adelante los esfuerzos iniciados por el Concilio Vaticano II, en su propósito de aunar a los cristianos en un ecumenismo, y que hay que acabar de romper «la estrechez de cuadros espirituales, culturales, científicos, sociales, económicos, que, hasta nuestra época, han encerrado el pensamiento y la acción». Riandey reconoce que, en parte, estos cuadros han sido ya rotos y que a ello ha contribuido la iniciativa pontificia, sobre todo después de Juan XXIII, y se confiesa persuadido de que serán totalmente rotos.
Hasta se podría decir que Riandey se entusiasma y levanta el tono con euforia para decir: «Pensamos en Teilhard de Chardin, que en medio de la crisis actual por la que atraviesa el mundo, no hay solo hombre, creyente o incrédulo que no invoque en el fondo de su alma la luz –una luz que le muestre un sentido y una salida a los trastornos de la tierra. Jamás, después del año 1 de la era cristiana, la humanidad se ha encontrado a la vez más desprendida de sus formas pesadas, más ansiosa de su futuro, más pronta a recibir un Salvador…»
Pero advierte Charles Riandey: «Pero las palabras salvadoras no pueden surgir de un remodelamiento de las doctrinas pasadas ni de su reajuste. No se debe rechazar todo, ciertamente, pero lo que debe ser salvado, lo será con la condición de ser renovado». Es decir, que todo lo pasado, incluso la Iglesia, debe entrar en la «Gran Obra» que se prepara, en la Construcción del Mundo Nuevo, del Cristianismo nuevo, pero todo ello en una arquitectura y un espíritu total nuevo que lo debe insuflar aquella Potencia Universal, a cuyo servicio están las Logias«.
2º) Influencia del judaísmo en el Concilio:
1.
Kaplan, gran Rabino de Francia de 1950 a 1980, al finalizar el Concilio dirá: «La Iglesia se reconoce en la búsqueda de un lazo viviente con la comunidad judía, a la que ya no tiene que convertir». Remarca con satisfacción que «las orientaciones del episcopado francés se juntan con la enseñanza de los más grandes teólogos judíos, para quienes las religiones salidas del judaísmo tienen como misión preparar a la humanidad para la llegada de la era mesiánica anunciada por la Biblia« (Documentation Catholique, 6 de mayo de 1973, número 1631).
2.
«La acción judeo-masónica en el Concilio«: durante el Concilio, se distribuyó a los Padres un folleto con ese título. Allí se lee (pág. 10):
«Si queremos la prueba definitiva que el Capítulo 4 del Esquema sobre el Ecumenismo presentado al Concilio por el cardenal Bea -quien hizo personalmente la apología de esta tesis- es de origen judeo-masónico, la encontramos en las páginas del importante periódico francés «Le Monde» del 19 de noviembre de 1963: «La organización judía internacional B’naï B’rith expresó sus deseos de establecer relaciones más estrechas con la Iglesia católica. La dicha Orden acaba de someter al Concilio una declaración en la cual se afirma que la responsabilidad por la muerte de Jesucristo, está en toda la humanidad. El señor Label A. Katz, Presidente del Consejo Internacional de la B’naï B’rith, dijo que si esta declaración es aceptada por el Concilio, las comunidades judías estudiarán el medio de cooperar con las autoridades de la Iglesia católica». Presentando su proyecto de decreto a favor de los judíos –totalmente contrario al Evangelio- Su Eminencia el cardenal Bea se cuidó muy bien de informar a los Padres del Concilio acerca del origen de sus tesis y de precisarles que ellas fueron sugeridas por la Orden masónica de la B’naï B’rith».
3.
Carta del cardenal Villot al cardenal Marty, 22 de diciembre de 1977: «Efectivamente, el Santo Padre tiene muy presente en la memoria los contactos sinceros y fructuosos que su venerado predecesor, Juan XXIII tuvo con Jules Isaac. Igualmente, aprecia las felices consecuencias que aportan estos contactos para la ulterior orientación de las relaciones de la Iglesia católica con el judaísmo; relaciones que encontraron una expresión eclesial tanto en el número 4 de la declaración «Nostra Aetate» del segundo Concilio Vaticano, como en otras manifestaciones que lo precedieron o siguieron». («Les Eglises devant le judaïsme», Ed. du Cerf, París, 1980; págs. 181 y 182).
3º) Resumen del P. Coache, acerca de la doctrina del Concilio Vaticano:
«Esta herejía declarada, que todavía no es más que un cisma en gestación, nos conduce hacia la Apostasía general… Aguardando que la Nueva Religión, transformada en Apostasía general, se destruya ella misma como Religión, delante de nuestros sorprendidos ojos y de nuestros corazones doloridos aparecen en este momento dos Religiones: por un lado, la Santa Religión Católica Romana que guarda el depósito sagrado de la Revelación y los tesoros de la doctrina, la moral y la piedad; por otro lado, la Nueva Religión que, en numerosos aspectos ocupa los lugares de la antigua y la corrompe bajo el pretexto de fidelidad a las fuentes, de ecumenismo y de caridad. Es el cáncer de la traición, es la Iglesia de la mentira, es el «Cristianismo de la Tierra». Los autores de esta Nueva Religión, que no es más que un sincretismo universal, tienen como proyecto instaurar finalmente una era post-cristiana»
(«Evêques… restez catholiques», conferencia del 14 de octubre de 1969, págs. 15-16)
Art. 6º: Juan Pablo I.
1.
Mons. John Maggee (secretario particular de Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II) hace revelaciones: «Juan Pablo I estaba convencido del error cometido por el Cónclave. Él (decía que él) no había sido elegido por el Espíritu Santo. No era más que un usurpador, un pobre Papa maldito…». Contado por el periodista John Cornwell en su libro «Como un ladrón en la noche. Investigación sobre la muerte de Juan Pablo I» (Ed. Laffont, 1989, pág. 12).
Además el Padre des Graviers cita en su boletín de octubre de 1994, la confidencia de este mismo Mons. Maggee: «Apenas elegido Luciani, el cardenal Wojtyla le dirá: «Usted me ha robado mi lugar»«.
2. En ese mismo libro «Como un ladrón en la noche…», se cuenta que Don Pattaro, encontró completamente «desorientado» la última semana de su vida:
«Villot llegó… a su despacho privado. En medio de su visita, me acuerdo que él dijo «¡Otra vez Villot!». Pero no teníamos el medio de saber cuál era el tema de la discusión… Nos hacía acordar en todo momento que su pontificado no duraría. Decía siempre que sería reemplazado por el extranjero… No cesaba de decir: « ¿Por qué me han elegido a mí?». Hablaba también del extranjero que debía sucederle. Esto se repetía sistemáticamente durante las comidas. «Pronto me voy a ir, y el extranjero llega».
Un día, le pregunté quién era este extranjero, y me respondió: «Aquél que estaba sentado frente a mí durante el Cónclave».
Después de haber dejado mi puesto de secretario de Juan Pablo II en las dependencias pontificias, fui nombrado maestro de ceremonias del Vaticano. Por primera vez pude ver el plan del Cónclave. ¡Y el cardenal sentado frente a Luciani era el cardenal Wojtyla!»
Artículo 7º: Juan Pablo II.
El apóstata Roca esperaba «no un Pontífice de la fe o de la pistis, sino un Pontífice de la gnosis y de la ciencia esotérica» («El socialismo cristiano», 5 de julio de 1891).
1º) ¿Actor? No, panteísta.
1.
El Padre Mouraux escribe:
«Un día Karol estudiará con pasión la vida de santa Teresa de Ávila. Una extraña mística lo orientaba desde hacía largo tiempo hacia ese campo. Él será en efecto discípulo de la Logia de los Teósofos, fundada Blatvarsky con el objetivo de «crear una fraternidad universal sin distinción de religión ni de rango social». Sin dudar, es allí que su imaginación prepara el «Pandemonium de Asís» y el ecumenismo destructor del Catolicismo.
Uno de mis abonados, hombre de una gran cultura que vivió en Roma y que sus funciones tenían relaciones estrechas con Pablo VI, me escribió: «Karol Wojtyla, bajo el nombre de Lolek para los conocidos, practicaba el teatro de «Goetheanum», que no era más que el templo de la secta antroposófica de Rudolf Steiner, donde «él trataba de ponerse en armonía por medio de palabras y gestos, con los poderes ocultos del cosmos». Sin duda, es allí donde aprendió lo que enseña en su encíclica «Redemptor hominis», a saber, que «Cristo es el centro del cosmos»; de ahí también su gesto de besar la tierra, dominio de la «diosa Cybeles» » («Bonum Certamen», Nº 129, pág. 3).
2.
Acerca del «Goetheanum», Jean Vaquié dice: «Desde septiembre de 1913, Steiner emprende en Dornahc, cerca de Bâle, Suiza, la construcción de un Templo-teatro al cual le da el nombre de «Goetheanum» en honor de Goethe. Hubo dos «Goetheanum» sucesivamente. El primero, que estaba construido en madera, fue incendiado por sus oponentes. El segundo, edificado en cemento, subsiste todavía hoy y sirve como sede social a la «Sociedad Antroposófica Universal». («Rudolf Steiner, de la teosofía a la antroposofía», citado en «Boletín de la Sociedad Barruel», Nº 14, 1985, pág. 39).
3. El maestro de teatro de Wojtyla, Kotlarczyk, era seguidor de los teósofos y esotéricos Rudolf Steiner y Madame Blatvatsky. En el libro de su amigo de la infancia, Malinski, Karol Wojtyla, comenta su experiencia de sus años de teatro y describe el marco en el que trabajaban los actores:
«Era una misión, una vocación; era el sacerdocio del Arte, los actores como «sacerdotes del Arte», dotados de una fuerza ilimitada para renovar el mundo, para rehacer la humanidad entera, para sanar la moral a través de la belleza predicada, transmitían los más altos valores metafísicos. Tales eran las ideas cantadas por el archipreste Kotlarczyk« (Malinski, «Juan Pablo II, historia de un hombre», pág. 33)
2º) Su humanismo:
Del panteísmo general, se deriva el humanismo de Juan Pablo II, quien llega a decir que Nuestro Señor asumió a toda la humanidad. De esa manera, diviniza panteísticamente al Hombre. ¿O es el «hombre divinizado» de los cabalistas, el «Adam-Kadmon»?
3º) Su ecumenismo:
Si hubo algo propio de Juan Pablo II, fue el auge que dio al ecumenismo, con las reuniones, declaraciones y actos de culto común.
1.
Desde antes de la reunión de Asís ya propiciaba al ecumenismo:
– Su amigo Malinsky cuenta que durante el Concilio Vaticano II, Mons. Wojtyla decía: «Este movimiento ecuménico se funda sobre los elementos de la verdadera unidad». «Estas iglesias y estas comunidades separadas, aún cuando nosotros creemos que sufren deficiencias, no están desprovistas en absoluto de significaciones y del misterio de salvación. El Espíritu de Cristo, en efecto, no rechaza el servirse de ellas como de medios de salvación, cuya fuerza deriva de la plenitud de gracia y de verdad que fueron confiada a la Iglesia católica» (Malinski: «Mi amigo Karol Wojtyla», Le Centurion, 1980).
– Ya siendo Papa, habiendo ido al «Consejo general Ecuménico [protestante] de las Iglesias» en Ginebra, el 2 de junio d 1984, declaró: «Con las religiones del mundo, tenemos en común un profundo respeto por la consciencia y la obediencia, que nos enseña a todos a buscar la verdad, a amar y servir a todos los personas y todos los pueblos… Sí, todos nosotros consideramos la consciencia y la obediencia a la consciencia como un elemento esencial en la ruta hacia un mundo mejor y en paz».
2.
El ecumenismo es una idea masónica:
Hay que ser consciente que juntar las religiones es una de las ideas masónicas. En ocasión a la reunión de Asís, el Gran Maestre del Gran Oriente de Italia, Armando Corona, dijo:
«La sabiduría masónica estableció que nadie puede ser iniciado si no cree en el Gran Arquitecto del Universo, pero que nadie puede ser excluido de nuestra familia a causa del Dios en que creyese o del modo en que lo honrare. Nuestro interconfesionalismo nos valió la excomunión de 1738 por parte de Clemente XII. Pero, si es verdad que el 27 de octubre de 1986 el actual pontífice reunió en Asís a los hombres de todas las confesiones religiosas para rezar juntos por la paz, la iglesia ciertamente estaba en el error. ¿Y qué otra cosa buscan nuestros hermanos cuando se reúnen en los templos, no el amor entre los hombres, la tolerancia la solidaridad, la defensa de la dignidad de la persona humana, considerándose iguales, por encima de todo credo político, credo religioso o color de piel?» (publicado por «Hiram», órgano del Gran Oriente de Italia, abril de 1987.)
4º) Juan Pablo II y los masones:
1.
El «hermano» Volpicelli: «Dos pontífices recientes son apreciados igualmente por las comunidades (la Iglesia y la masonería), el Papa Juan (XXIII) y el Papa Wojtyla.» (Debate católico-masónico en Lecce, 24 febrero de 1979)
2.
Agradecimiento de la masonería: Virgilio Gaito (Gran Maestre del Gran Oriente de Italia, asociado a la Gran Logia de Inglaterra), el 20 de diciembre de 1997, decidió dar su más alta distinción (la medalla Galileo) al Papa Juan Pablo II, con el fin de recompensarlo por «una obra continua y meritoria realizada a favor de la comprensión entre los pueblos para que se consolide la paz, concretizando de este modo los valores de la Masonería universal: Fraternidad y Tolerancia». (Emmanuel Ratier en su revista «Faits et Documents» Nº 19, 15 de enero de 1997). Por algo la masonería le ofreció ese premio…
3.
El Gran Oriente de Bélgica, el cual, con ocasión del Cónclave que eligió a Juan Pablo II,
declaró que este era «su tercer Papa» (información difundida posterioremente en «Théo», periódico de U.L.B., en Bruselas el 20/11/1995).
Nota: esto confirma que desde Juan XXIII (rever lo contado por Bellegrandi acerca de la elección programada de Roncalli), la que en realidad va tomando el poder en la Iglesia y la gobierna, es la Alta Masonería. Y, ¿quién está a la cabeza de todos ellos? Como dijo ese masón en aquél momento, «nadie puede saberlo».
5º) Juan Pablo II y el judaísmo:
1.
En lo religioso: visita a la sinagoga de Roma, con el Gran Rabino Elio Toaff (13 de abril de 1986). «L’Osservatore Romano» dejaba bien remarcado que era la primera vez que un Papa, sucesor de San Pedro, entraba en una sinagoga. Juan Pablo II dijo allí: «La visita de hoy quiere aportar una decidida contribución a la consolidación de las buenas relaciones entre nuestras dos comunidades… Para que se superen viejos prejuicios y se dé espacio al reconocimiento cada vez más pleno de ese «vínculo» y de ese «común patrimonio espiritual» que existe entre judíos y cristianos.»
En ocasión a esa visita, el presidente de Israel, Herzog, dijo: «El mal trato que la Iglesia Católica dispensó a los judíos no puede ser considerado superado mientras se siga sin reconocer al Estado de Israel y no se establezcan [con nosotros] relaciones plenas y correctas». Pues bien: eso también lo hizo Juan Pablo II:
2.
En lo político: establecimiento de las relaciones diplomáticas con el Estado de Israel, el 30 de diciembre de 1993. Con esto reconoce al Estado sionista dejando de lado que el pueblo judío tenía un castigo divino, la diáspora. De este modo, Juan Pablo II se opone a la doctrina católica. Se ve el contraste con San Pío X, quien se había negado reconocer la posibilidad de un estado judío, cuando se lo pidió Teodoro Herlz.
6º) Juan Pablo II y el «Nuevo Orden Mundial»:
1.
Su famosa «civilización del amor»: en realidad es el Nuevo Orden Mundial. Y esto, dicho por él mismo. Cf. discurso en la India, en su visita al Raj Ghat (el monumento funerario dedicado a Mahatma Gandhi), el sábado 1 de febrero de 1986:
«4. En este lugar, al meditar sobre la figura de este hombre tan marcada por su noble devoción a Dios y su respeto por los seres vivos, deseo también recordar las palabras de Jesús registradas en la Escrituras Cristianas –con las que el Mahatma estuvo muy familiarizado y en las que encontró la confirmación de los pensamientos profundos de su corazón:
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
(…) Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos».
Que estas palabras y otras expresiones en los libros sagrados de las grandes tradiciones religiosas presentes en el fecundo suelo de la India sean una fuente de inspiración para todos los pueblos y sus líderes, en la búsqueda de la justicia entre los pueblos y la paz entre las naciones del mundo.
Mahatma Gandhi enseñó que si todos los hombres y mujeres, independientemente de las diferencias entre ellos, se aferraran a la verdad con el respeto debido a la dignidad única de cada ser humano, un nuevo orden mundial –una civilización del amor- se puede lograr. Y hoy le oímos todavía suplicando al mundo: Conquistar el odio por el amor, la mentira por la verdad, la violencia por el sufrimiento».
¡Que Dios nos guíe y nos bendiga mientras nos esforzamos por caminar juntos, tomados de la mano y por construir juntos un mundo de paz!»
Texto inglés en: http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1986/february/documents/hf_jp-ii_spe_19860201_raj-ghat_it.html
2.
La preparación al Tercer Milenio: es la preparación a la llegada del Nuevo Orden Mundial. En esta obra «La Iglesia ocupada», muestran muy bien cómo Juan Pablo II, en su Carta «Tertio milenio adveniente», anuncia el advenimiento de este nuevo gobierno, que en el fondo, es el del Anticristo:
«Así, para Juan Pablo II, estamos en un «nuevo Adviento» que prepara una «era nueva era«. En este «nuevo Adviento» hay que «arrepentirse de los métodos de intolerancia e incluso de violencia al servicio de la verdad», hay que practicar «una nueva evangelización», utilizando un «nuevo tono, desconocido anteriormente», basado en «el ecumenismo, los encuentros pancristianos y el diálogo inter-religioso» que conducirán al «Sinaí»; todo esto a fin de construir una «nueva civilización del amor fundada sobre los valores universales (masónicos, n.d.l.r.) de paz, solidaridad, justicia y libertad». («L’Eglise eclipsée?», pág. 186).
Artículo 8º: Benedicto XVI.
1. Perito y propagador del Concilio Vaticano II. Es decir, modernista y revolucionario.
2. Probablemente masón.
3. Joseph Alois Ratzinger Peintner-TAUBER es de origen judío.
Descendiente del «Maharal» (Judah Loew ben Bezalel), rabino ocultista y kabalista. Cf.:
4. Anuncia y desea el Nuevo Orden Mundial:
«Ante el imparable aumento de la interdependencia mundial, y también en presencia de una recesión de alcance global, se siente mucho la urgencia de la reforma tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones.(…) Esto aparece necesario precisamente con vistas a un ordenamiento político, jurídico y económico que incremente y oriente la colaboración internacional hacia el desarrollo solidario de todos los pueblos.
(…) urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial, como fue ya esbozada por mi Predecesor, el Beato Juan XXIII. Esta Autoridad deberá estar regulada por el derecho, atenerse de manera concreta a los principios de subsidiaridad y de solidaridad, estar ordenada a la realización del bien común, comprometerse en la realización de un auténtico desarrollo humano integral inspirado en los valores de la caridad en la verdad. Dicha Autoridad, además, deberá estar reconocida por todos, gozar de poder efectivo (…)»
(Encíclica «Caritas in veritate», Nº 67).
Desglosando, podemos ver que Benedicto XVI indica:
– acerca de qué está hablando: de una Autoridad política. Lo económico es solo una excusa: extiende el ámbito económico a un completo «ordenamiento político, jurídico y económico».
– el parámetro u objetivo de esa autoridad mundial: reordenar la O.N.U., que busque un «auténtico desarrollo humano integral». Esto muestra que está hablando de un gobierno específicamente opuesto a lo católico; del gobierno del Hombre.
– la extensión de esa Autoridad: a todo el mundo, es una Autoridad mundial, «que dé una concreción real al concepto de familia de naciones».
– su fuerza: «deberá estar reconocida por todos, gozar de poder efectivo».
Así, podemos concluir que con la excusa habitual de solucionar las crisis económicas causadas por los mismos revolucionarios, llamó a un nuevo orden mundial. Es el apremiante llamado al reino mundial humanista y su tirano, el Anticristo.
5. Su función como «Papa» o gobernante supremo de la iglesia conciliar:
Fue el de hacer un supuesto paréntesis en la línea de caída, a fin de destruir todo el movimiento tradicionalista (único bastión que se oponía a la iglesia conciliar). ¿Cómo lograr eso? Haciendo que acepte el modernismo. Lo logró con la colaboración y las declaraciones de Monseñor Fellay.
Conclusión: Joseph Ratzinger es un modernista, revolucionario, probable masón (¿de qué grado?) y destructor de la Iglesia, profeta del Anticristo. ¡Cuán lejos está de la apariencia de «conservador» y «restaurador» que creen algunos! Monseñor Lefebvre no exageró cuando lo llamaba «la serpiente» (cf. Max Barret, «Le courrier du Tychique», Nº 373).
Artículo 9º: Francisco; es decir, Jorge Bergoglio.
Es importante remarcar que el pontificado de Bergoglio entra dentro del plan anunciado por «Nubius», por el apóstata Roca, etc. Bergoglio es uno de los últimos pasos para preparar la religión del futuro que –veremos- es la llamada «religión noáquida». Que es la religión del Anticristo.
Desde el comienzo de su «pontificado» mostró las funciones que está cumpliendo al menos por ahora (si no va a agregar otras). Son dos:
1º)
Deshacer lo queda de la organización eclesiástica. Es más que la chabacanería. Está cumpliendo lo que venían preparando desde tiempos del apóstata canónigo Roca, hace 150 años. Vuelvo a citarlo para que se vea cuánto coincide con lo que está haciendo ahora Bergoglio:
– «Esta nueva Iglesia, aún cuando ella pueda ser que no deba conservar nada de la disciplina escolástica y de la forma rudimentaria de la antigua Iglesia, recibirá sin embargo, de parte de Roma, la ordenación y la jurisdicción canónica… la sinarquía es de la talla capaz de obrar esta renovación general» («Glorioso centenario», pág. 462 a 469)
– «Pronunciando su propia decadencia, el papado romano declarará URBI ET ORBI que, habiendo terminado su misión de iniciador, se disuelve en su vieja forma, para dejar el campo libre a las operaciones superiores del nuevo pontificado de la nueva iglesia y del nuevo sacerdocio, que él instalará canónicamente: él mismo, antes de exhalar su último suspiro…»
2º)
Judaización de la iglesia: ya no solo acercamiento, sino mostrar públicamente que los judíos están dentro de ella. La comida de Bergoglio con los rabinos en el Vaticano el 16 de enero de este año 2014 fue más que un símbolo. Ellos mismos dijeron que «todavía no tomamos conciencia de lo que pasó». Y esto por ahora… veremos qué pasará cuando vaya a Israel o quizás al monte Sinaí.
Como curiosidad: la vidente de La Salette, Melania, escribió el 23 de noviembre de 1882 al canónigo Brandt: «Si los judíos estuvieran metidos en el seno de la Iglesia, creería que estamos en la sexta época, al fin del mundo».
Bergoglio es la preparación inmediata a la aparición del Anticristo. ¿Lo entronizará él mismo u otro? Por ahora no lo sabemos. Lo que sí es claro es que Bergoglio (al igual que todos los «Papas» conciliares), es o está manejado por los masones, estableciendo una nueva iglesia, preparadora de la aparición de «el Otro».
Capítulo 3º:
La religión del futuro.
Artículo 1º: su precursor, Eli Benamozegh.
1º)
Quién era el rabino Eli Benamozegh.
Eli (o Elijah) Benamozegh nació el 24 de abril de 1823 y murió el 6 de febrero de 1900.
De muy niño ya es iniciado en las ciencias hebreas por su tío, el rabino cabalista Yehudah Coriat.
Era rabino en Livorno (Toscana). En la «Revue Juive» de Ginebra de julio de 1934, Guglielmo Ferrero lo llama «el rabino genial».
2º) Su enseñanza:
1.
Las fuentes que utilizó: Benamozegh se basa en las fuentes del judaísmo, tanto las mosaicas como las de tradición, tanto el Talmud como la Cábala, para encontrar la clave del problema religioso moderno: ubicar a Israel con respecto al cristianismo y al cristianismo en su relación con Israel.
2.
Profundamente cabalista: en el prefacio del libro de Benamozegh «Israel y la Humanidad», se le dice: «Benamozegh se había nutrido de la cábala y [a su vez] era un intérprete calificadísimo de esta».
Y Josué Koldriansky, conocido como Josué Jehouda, judío sionista suizo, que fundó la «Revista judía de Ginebra» escribió un prefacio al libro de Benamozegh, «Moral judía y moral cristiana». Allí dice de Benamozegh:
«Entre los maestros incontestables del pensamiento judío moderno (…), figura en primer plano Elías Benamozegh, rabino de Livorno, muerto en 1900 y salvado del olvido por el fiel apostolado de Aimé Pallière. (…) Se conoce menos la fuente de esta explosión de genio semita, esa corriente esotérica del hebraísmo: la Kábbala. Benamozegh es un fino comentador de la doctrina kabbalística.
(…) Sucesor de Salvador, Benamozegh aspira a restablecer la base perdida de la religión universal. Y esta base, él la encuentra, justamente, en el esoterismo judío llamado la Kábbala«
(«Moral judía…», la Presse Française et Etrangère, Oreste Zeluck Editeur, Paris, 1946)
3.
Idea general: Guglielmo Ferrero en la Revista mencionada, agrega: «Ningún libro me ha hecho comprender y –me atrevería a decir- casi sentir, la comunidad de raíces lejanas y profundas afinidades espirituales del judaísmo y del cristianismo, frente a todo lo que en nuestra civilización, viene de la cultura greco-latina. Si la teología cristiana sufrió fuertemente el influjo de la metafísica griega, la moral cristiana es el cumplimiento de un largo trabajo de únicamente el espíritu judío: esta es la conclusión que se desprende, irresistible, de estas páginas luminosas. ¡Cuántos enigmas de la historia del cristianismo se aclaran, a la luz de esta idea!»
4.
Benamozegh tuvo como discípulo suyo a Aimé Pallière, quien fue el que lo dio a conocer. Este Pallière apostató y se hizo judío, noáquida. Muchos textos corresponden a las observaciones que le hacía Benamozegh con respecto a pasarse a la religión judía.
5.
Finalmente tenemos que mencionar que lo enseñado por este rabino Benamozegh, concuerda con los proyectos de las altas masonerías que ya vimos. Es decir: los Illuminati, Rosacruces, Martinistas, «Paladinos», gnósticos, y sobre todo los judeo-cabalistas. Corresponde a lo anunciado por los personajes de la talla de «Nubius», Albert Pike, Saint-Yves d’Alveydre, etc.
Andrew Michael Ramsay, «el Caballero de Ramsay», fue un personaje clave de la Francmasonería del siglo XVIII. Siendo de origen inglés, introdujo en Francia la masonería de rito escocés. Quería poner en el catolicismo una especie de masonería universal, con ribetes caballerescos. Desarrolló la idea de una «fraternidad universal». Es sorprendente su franqueza cuando (¡dos siglos antes del rabino Benamozegh!) dice:
«La Francmasonería es la resurrección de la religión noáquida, aquella del Patriarca Noé; esta religión anterior a todo dogma y que permite superar las diferencias y las oposiciones de las confesiones».
Art. 2º: la religión noáquida.
La religión «noáquida» sería la religión de Noé, del cual se derivan todos los pueblos por medio de sus hijos Sem, Cam y Jafet. De esa manera sería la religión que reúne a todos los hombres; por eso volvería a ser la religión del futuro, la religión de la Humanidad.
1º) Sería la religión originaria mundial:
Esta religión noáquida es la que está escrita en el Génesis… interpretado por los rabinos.
– Benamozegh: «el judaísmo obra una distinción entre los judíos y los gentiles. Según sus enseñanzas, los primeros se encuentran sometidos, en cuanto sacerdotes de la humanidad, a la regla jerárquica mosaica; los segundos, los laicos en la humanidad, no están sometidos más que a la antigua y perpetua religión universal al servicio de la cual fueron colocados los judíos y el judaísmo todo entero. (A. Pallière, op. cit. pág. 139)
– Benamozegh: «Paso a las preguntas que me hizo con respecto al código del noaquismo. Sepa que la forma primitiva de toda la Revelación, que se mantuvo incluso después de la introducción de la Ley mosaica y que actualmente todavía subsiste en el seno del pueblo judío, la forma que conservaron durante largo tiempo las enseñanzas bíblicas, es la de una tradición oral» (…) El maestro concluía diciendo que la verdadera Tradición hebraica concerniente a la religión, debe ser buscada no en la Iglesia cristiana actual ni en los documentos evangélicos, sino únicamente en los monumentos conservados por Israel en vista de la propagación de esta religión, no menos que por mantenimiento de su estatuto particular». (A. Pallière, op. cit. págs. 151-152)
– Benamozegh: «Le pregunto: ¿puede admitirse suponer por un solo instante que Dios, después de haberse preocupado con tanto cuidado de la descendencia de Noé -es decir de la humanidad entera, como lo establece el Génesis-, después de largos siglos de espera, en el momento de dar un estatuto particular a los Israelitas constituidos como los sacerdotes de la humanidad, no se haya ocupado de ningún modo del resto del género humano, arrojándolo a un estado de abandono total fuera de toda revelación y de toda ley, hasta la aparición del cristianismo? ¿Es razonable concebir que, aboliendo la alianza noáquida del Génesis, durante todo ese largo intervalo, Dios no haya dejado al hombre otra ayuda que su pobre razón? No, no, todo esto es imposible y en consecuencia no solamente la ley noáquida jamás cesó de estar en vigor, sino que incluso Israel, con su estatuto particular (el mosaísmo), no fue creado más que por ella, es decir, para conservarla, para enseñarla, propagarla; ejerciendo así los judíos (y repito esto) la función de sacerdotes de la humanidad, y encontrándose sometidos a este efecto, a la reglas sacerdotales que les conciernen exclusivamente: la ley de Moisés.
Pero ustedes me preguntarán: ¿dónde se encuentra el código de esta ley noáquida, de esta religión universal que es el verdadero catolicismo? Convenid, en primer lugar, que si este código no existiera, Dios mismo sería el que habría fallado por no establecerlo en absoluto o por no asegurar la perpetuidad. ¿No ven que el Génesis mismo contiene preceptos dados a Noé para toda su descendencia? Esta alianza solemne de dios con Noé y su descendencia es recordada por Isaías (LIV, 9); es una alianza sancionada por la promesa divina, con el arcoíris como una garantía de perpetuidad…» (A. Pallière, op. cit. págs. 140-141).
Notar como curiosidad: si en la iglesia oficial usan colores del arcoíris, puede ser porque sería el símbolo de la religión noáquida, como anunciaba Benamozegh.
2º) Por eso es que la Humanidad necesita de Israel:
En su libro, Aimé Pallière nos dice: «Elías Benamozegh, en el título de su gran obra, resumió toda la humanidad la historia universal tomada desde el punto de vista divino: La Humanidad no puede remontarse a los principios esenciales sobre los cuales debe reposar la sociedad humana sin encontrar a Israel; Israel tampoco profundizar su propia tradición nacional y religiosa sin reencontrar a la humanidad» (Aimé Pallière, «El santuario desconocido, mi conversión al judaísmo», Ed. Rieder et Cie, Editeurs, 1926; págs. 221-222).
3º) Porque, según Benamozegh, las bases de la religión universal (o noáquida) están en el Talmud, interpretado por la Cábala:
– Porque Israel es el guardián de esa «ley noáquida»: «No solamente la ley noáquida jamás ha cesado de estar en vigor; sino más aún: Israel, con su estatuto particular (el mosaísmo), no ha sido creado más que por ella; es decir para conservarla, enseñarla, propagarla; ejerciendo así los judíos, lo repito, la función de sacerdotes de la humanidad y estando sometidos a este efecto, a las reglas sacerdotales que les conciernen únicamente, la ley de Moisés». (A. Pallière, op. cit. págs. 140-141)
Aimé Pallière reafirma: «(…) en cuanto a mí, consideraría que los cristianos de las diversas Iglesias no pueden acercarse más que colocándose, sin saberlo, precisamente en el terreno judío, aceptando los presupuestos del noaquismo de Benamozegh, cuyas puras y simples doctrinas son las únicas capaces de ofrecer una base común». (A. Pallière, op. cit. pág. 188)
– La religión noáquida es el lazo entre judaísmo y religión universal: «La constitución de una religión universal, es el objetivo final del judaísmo». «El culto especial de Israel es la custodia, el medio para realizar la verdadera religión universal o noaquismo, para decirlo con la palabra utilizada por los Rabinos» (Benamozegh: «Israel y la Humanidad», págs. 28-29, Reedición por Alban Michel, 1980).
– Benamozegh le dice a Aimé Pallière: «Antes que nada, querría que se persuada totalmente que esta religión noáquida que usted dice escucharme hablar por primera vez, no es un hallazgo personal, menos todavía un invento mío. No, es un hecho estudiado, discutido en cada página de nuestro Talmud. Unid a esto que esta [la religión noáquida] es el nudo mismo del asunto que nos ocupa». (Cf. A. Pallière, op. cit., pág. 137)
– Benamozegh: «El Talmud no solamente comenta y desarrolla, en cuanto es posible, los textos mosaicos y proféticos con respecto a este tema, sino que también abre todas las grandes fuentes de la Tradición [léase: la Cábala], tanto más ricas cuanto que fueron dadas a esta religión universal«. (A. Pallière, op. cit. pág. 141)
– Aimé Pallière: «¡Puedan los israelitas levantar cabeza y retomar conciencia de su santa misión! Ellos tienen algo que agregar en la situación presente, la palabra liberadora. Ayudemos a nuestros hermanos, según las palabras de Mazzini, « a desplegar la nueva página divina ». Después de Benamozegh deberán venir otros, que beberán en las obras de este valiente campeón del hebraísmo la idea de nuevos e importantes trabajos.
Ojalá los cristianos puedan comprender al fin en qué consiste esta nueva revelación de la Revelación que todos presienten y llaman, cuyos signos precursores pueden discernirse en la mayor parte de sus Iglesias, ¡incluso en aquellas que hubiésemos dicho consagradas, por su constitución misma, a una irremediable cristalización! Puedan ellas reconocer que la vuelta al hebraísmo es la clave de la cuestión religiosa en el presente y en el futuro« (A. Pallière, op. cit. págs. 174-175).
4º)
En esta religión, los judíos son los sacerdotes, mientras que la Humanidad son sus fieles.
Los judíos se rigen por la Ley sacerdotal, la ley mosaica; mientras que el resto de la humanidad se rige por la «ley noáquida».
De esta manera, según este Benamozegh, toda la humanidad estaría al servicio de Israel.
Cuando Aimé Pallière le dice a Benamozegh que quería pasarse al judaísmo, este le contesta que es posible que un «noáquida» (no-judío) se haga judío… ¡pero no es deseable!
He aquí los textos:
– Benamozegh: «el judaísmo obra una distinción entre los judíos y los gentiles. Según sus enseñanzas, los primeros se encuentran sometidos, en cuanto sacerdotes de la humanidad, a la regla jerárquica mosaica; los segundos, los laicos en la humanidad, no están sometidos más que a la antigua y perpetua religión universal al servicio de la cual fueron colocados los judíos y el judaísmo todo entero. (A. Pallière, op. cit. pág. 139)
– Benamozegh: «¿Es razonable concebir que, aboliendo la alianza noáquida del Génesis, durante todo ese largo intervalo, Dios no haya dejado al hombre otra ayuda que su pobre razón? No, no, todo esto es imposible y en consecuencia no solamente la ley noáquida jamás cesó de estar en vigor, sino que incluso Israel, con su estatuto particular (el mosaísmo), no fue creado más que por ella, es decir, para conservarla, para enseñarla, propagarla; ejerciendo así los judíos (y repito esto) la función de sacerdotes de la humanidad, y encontrándose sometidos a este efecto, a la reglas sacerdotales que les conciernen exclusivamente: la ley de Moisés.» (A. Pallière, op. cit., pág. 140-141)
– Benamozegh: «Esta dificultad que experimenta, no impide que este noáquida forme parte de la Iglesia universal. Por el contrario, los noáquidas mismos son los que constituyen a los fieles, el pueblo de esta verdadera Iglesia católica de la cual Israel es el sacerdote«. (A. Pallière, op. cit. pág. 144)
– Benamozegh: «Recuerde bien esto: usted se equivocaría si se convirtiera al judaísmo con la idea de abrazar la única religión realmente destinada a toda la humanidad entera. Una conversión tal no le sería posible, ni siquiera deseable, si usted no considera al judaísmo como lo que es, o sea, considerándolo como un sacerdocio que naturalmente supone otro aspecto de misma religión, otra ley, la cual llámela como quiera: si quiere cristianismo o si prefiere, noaquismo. Allí, usted puede seguir perteneciendo a este cristianismo; por supuesto, con la condición que sea revisado y corregido por el sacerdocio israelita» (A. Pallière, op. cit. pág. 146).
– «No querría abandonar la exposición de este punto tan importante, de esta doctrina vital del verdadero judaísmo, sin mostrarle qué importancia le da nuestro Talmud: se trata de la coexistencia posible y pacífica, incluso digamos la dependencia necesaria de estos dos aspectos, de estos dos elementos de la Iglesia de Dios: el sacerdocio israelita y el estado laico o noáquida, el de los no-judíos…
Para usted, para todos los que quieren pertenecer a la verdadera religión sin entrar en el sacerdocio israelita (y en verdad, ¿qué utilidad tendrían para entrar allí? Una vez más, solo el judío en cuanto sacerdote, tiene esta obligación) el único camino a seguir ya está marcado: es el noaquismo o proselitismo de la puerta, sin las obligaciones de la Ley mosaica aún cuando estén bajo sus directivas; religión cuyo estatuto ya estaba dispuesto, ¿desde la época de Jesús?, no más aún, desde la más alta antigüedad, bajo el cuidado del judaísmo; y estaba consignado en sus Libros sagrados y en su Tradición constante. El deber supremo, tanto para usted como para mí, es recordar estas verdades, ponerlas a la luz, es decir, al cristianismo, al islamismo, a toda la humanidad: he aquí el verdadero mesianismo de Jesús, que Pablo y Pedro rasgaron, cada uno a su manera» (A. Pallière, op. cit. págs. 147-148).
Benamozegh resume esta doctrina diciendo:
– «Esta dificultad que experimenta, no impide que este noáquida forme parte de la Iglesia universal. Por el contrario, los noáquidas mismos son los que constituyen a los fieles, el pueblo de esta verdadera Iglesia católica de la cual Israel es el sacerdote. Israel no tendría razón alguna de existir, si este pueblo de Dios tampoco existiera. Les pregunto: ¿Qué son los sacerdotes sin los laicos? ¿Qué sería yo, judío, si ustedes que no son judíos, no estuvieran allí como feligreses de la gran Iglesia de Dios al servicio de la cual yo me encuentro? (…) El noáquida está en el centro de la única Iglesia verdaderamente universal. Es el feligrés de esta religión como el judío es su sacerdote encargado (no lo olvidéis) de enseñar a la humanidad la religión de sus laicos, del mismo modo que a él le toca personalmente la obligación de practicar la de los sacerdotes. Sin duda, todo laico tiene el derecho de hacerse sacerdote. Es decir: allá usted si quiere hacerse judío, si usted lo desea totalmente. Tenga presente y sepa que, en conciencia, no está obligado en absoluto y que esto no es necesario para nada. E incluso, tampoco es deseable.
Aquí tienen la expresión exacta de la doctrina del judaísmo. He aquí un aspecto del judaísmo y, a mi parecer, el más grande; aún cuando (concedo que) no se le prestaba atención y actualmente tampoco se le da demasiado. Pero con esto, no deja de ser una verdad incontestable; es la clave suprema de todas las dificultades que se encuentran en la historia religiosa de la humanidad y particularmente en las relaciones de las religiones bíblicas entre ellas». (A. Pallière, op. cit., pág. 144-145)
Nota: remarcar que según este rabino Benamozegh, todos los judíos son sacerdotes. Así vemos que Benamozegh se aparta:
– no solo de la doctrina verdadera, la doctrina católica, que nos dice que el sacerdocio del Antiguo Testamento fue anulado y reemplazado por el nuevo y eterno Sacerdocio de Nuestro Señor Jesucristo (Hebreos VII-X).
– sino incluso de la religión judía del Antiguo Testamento, para la cual únicamente son sacerdotes los descendientes de Aarón (cf. Éxodo XXIX; especialmente el versículo 9).
Por lo tanto, vemos en Benamozegh doctrinas distintas aún del judaísmo; por lo tanto, comprobamos que su enseñanza tiene que estar basada en otras fuentes. Él mismo lo dice: la Cábala. Benamozegh no solo se opone a la verdadera enseñanza de Dios, a la doctrina católica, sino también al judaísmo del Antiguo Testamento. Que los judíos de buena voluntad, tomen conciencia de esto.
5º) En particular, el cristianismo e incluso el islamismo, están al servicio de Israel.
Aunque parezca increíble, Benamozegh anuncia que unirán al judaísmo con el islamismo. Dice de nuevo Benamozegh:
«Adonai, el dios de Israel, se reveló a ellos [a Israel] como el dios único, el padre de todos los hombres. Razonando de este modo, no separo de ningún modo el judaísmo de sus dos grandes ramas, el cristianismo y el islamismo, que se expandieron en el mundo llevando por todos lados el conocimiento del único dios, el dios de Moisés y de los Profetas; y en los cuales los teólogos de la sinagoga nos muestran dos poderosos medios por los cuales la providencia divina se sirvió para llevar a las naciones paganas los beneficios de la revelación hebraica y preparar el advenimiento de los tiempos mesiánicos» (A. Pallière, op. cit. págs. 214-215).
Aquí se ve que, según «los teólogos de la sinagoga», Dios puso al cristianismo y al islamismo al servicio de la religión hebraica. Y que Israel debe unirse incluso a los islámicos. Esto concordará con lo que -veremos- dice Albert Pike acerca de que los sionistas van a ser sobrepasados.
6º) Benamozegh, blasfemando, llega a decir que ese noaquismo es el auténtico cristianismo. El catolicismo actual tendía la culpa no haber querido someterse a Israel:
– Benamozegh: «el judaísmo obra una distinción entre los judíos y los gentiles. Según sus enseñanzas, los primeros se encuentran sometidos, en cuanto sacerdotes de la humanidad, a la regla jerárquica mosaica; los segundos, los laicos en la humanidad, no están sometidos más que a la antigua y perpetua religión universal al servicio de la cual fueron colocados los judíos y el judaísmo todo entero. Por el contrario, el cristianismo obrará la confusión más deplorable, sea imponiendo la Ley a los gentiles, con Pedro y Santiago y judaizando con ellos; sea, con Pablo, haciendo que quede abolida esta misma Ley para los Israelitas. Considerad bien todos estos hechos en sí mismos y en su relación mutua, y veréis que este noaquismo que los sorprende, no es otra cosa más que el mesianismo, esta forma auténtica de cristianismo del cual Israel fue el guardián y el órgano». (A. Pallière, op. cit. pág. 139)
– Aimé Pallière: «Yo poseía la clave del problema de las religiones en sus fases sucesivas y los conflictos actuales no tenían nada de misterioso para mí, pues yo descubría que la causa primera estaba al origen mismo del cristianismo que se había separado del tronco venerable sobre el cual debería haber crecido harmoniosamente«. (A. Pallière, op. cit., pág. 173)
7º) Condiciones para adherirse al noaquismo:
– Benamozegh: «Recuerden bien esto: usted se equivocaría si se convirtiera al judaísmo con la idea de abrazar la única religión realmente destinada a toda la humanidad entera. Una conversión tal no le sería posible, ni siquiera deseable, si usted no considera al judaísmo como lo que es, o sea, considerándolo como un sacerdocio que naturalmente supone otro aspecto de misma religión, otra ley, la cual llámela como quiera: si quiere cristianismo o si prefiere, noaquismo. Allí, usted puede seguir perteneciendo a este cristianismo; por supuesto, con la condición que sea revisado y corregido por el sacerdocio israelita« (A. Pallière, op. cit. pág. 146).
– «No querría abandonar la exposición de este punto tan importante, de esta doctrina vital del verdadero judaísmo, sin mostrarle qué importancia le da nuestro Talmud: se trata de la coexistencia posible y pacífica, incluso digamos la dependencia necesaria de estos dos aspectos, de estos dos elementos de la Iglesia de Dios: el sacerdocio israelita y el estado laico o noáquida, el de los no-judíos…
Para usted, para todos los que quieren pertenecer a la verdadera religión sin entrar en el sacerdocio israelita (y en verdad, ¿qué utilidad tendrían para entrar allí? Una vez más, solo el judío en cuanto sacerdote, tiene esta obligación) el único camino a seguir ya está marcado: es el noaquismo o proselitismo de la puerta, sin las obligaciones de la Ley mosaica aún cuando estén bajo sus directivas; religión cuyo estatuto ya estaba dispuesto, ¿desde la época de Jesús?, no más aún, desde la más alta antigüedad, bajo el cuidado del judaísmo; y estaba consignado en sus Libros sagrados y en su Tradición constante. El deber supremo, tanto para usted como para mí, es recordar estas verdades, ponerlas a la luz, es decir, al cristianismo, al islamismo, a toda la humanidad: he aquí el verdadero mesianismo de Jesús, que Pablo y Pedro rasgaron, cada uno a su manera« (A. Pallière, op. cit. págs. 147-148).
– Benamozegh: «Si usted adopta la posición religiosa que yo querría verle, usted pertenecería verdaderamente al judaísmo al mismo tiempo que al cristianismo, estando este corregido por el judaísmo en tres puntos esenciales: la cuestión de la Encarnación, la manera de comprender la Trinidad y la abolición de la Ley mosaica por los mismos israelitas.
Yo dije que usted es libre de hacerse sacerdote –es decir, judío- o de permanecer noáquida –es decir, laico-. Pero sepa que, quedándose como laico, usted en cuanto noáquida, sería libre –el israelita no lo es- de tomar de la ley judía, del mosaísmo todo lo que le convenga y hacer preceptos a su piedad personal. Esto siempre como una devoción voluntaria, como una obra supererogatoria y no como una obligación. Mientras que el judío no tiene la libertad de elegir; está sometido a toda la Ley» (A. Pallière, op. cit. pág. 144-145).
– Pallière: «Las cartas del gran rabino me trazaban un verdadero programa de vida religiosa. Ningún deber de consciencia me obligaba a salir de la Iglesia en la que había nacido. Al contrario, con las precisiones que me indicaba el maestro, incluso podía conciliar la profesión externa del catolicismo con la fe de Abraham, de Moisés y de los Profetas.
El noaquismo del cual me hablaba Benamozegh no tenía límites definidos, no poseía ninguna organización exterior e incluso nada se oponía a que le fuera dado el nombre de cristianismo, cuánto más el de catolicismo, que concuerda mejor con el universalismo profético« (A. Pallière, op. cit. pág. 157).
– Benamozegh: «Este movimiento religioso hará que el cristianismo obre su última evolución… Con esta nueva actitud que usted toma, usted podrá ser más útil al judaísmo que si entrara en él. Sí, mucho más útil desde afuera que desde dentro. Pero cuando digo «desde afuera» es una manera de hablar; en realidad el laico, el noáquida, no está para nada fuera de la Iglesia, él está en la Iglesia, él constituye la verdadera Iglesia» (A. Pallière, op. cit. pág. 166).
– El libro citado de Pallière tiene un prefacio del judío Edmond Fleg. Allí dice que el autor (Aimé Pallière), «destinado al seminario y a la Iglesia, actualmente es uno de los maestros más escuchados del judaísmo. No sólo realizó el prodigio de conciliar en él los aspectos más opuestos de Israel, sino que realiza este otro milagro: haber podido adoptar una religión nueva sin romper con la que había abandonado« (A. Pallière, op. cit. pág. 7).
8º) La Iglesia de esta religión noáquida:
Para el Rabino Benamozegh, es necesario apoderarse de la Iglesia Católica, para usarla como medio a fin de expandir universalmente su religión noáquida. Así será la verdadera Iglesia «católica», es decir, «universal»:
«Esta dificultad que ustedes encuentran no impide que este noaquismo sea parte de la Iglesia universal; por el contrario, son los noáquidas mismos los que constituyen los fieles, el pueblo de esta verdadera Iglesia católica, de la cual Israel es el sacerdote. Israel no tendría ninguna razón de existir, si este pueblo de Dios tampoco existiera. Les pregunto: ¿qué son los sacerdotes sin los fieles? ¿Qué sería entonces, yo, judío, si ustedes, que no son judíos, no estuvieran allí como fieles de la gran Iglesia de Dios al servicio de la cual estoy colocado yo? (…) Realmente, el noáquida se encuentra en el seno de la única Iglesia verdaderamente universal; feligrés de esta religión, como el judío es su sacerdote, encargado –no lo olvidéis- de enseñar a la humanidad la religión que le corresponde a los laicos, tanto como está obligado en lo personal, a practicar la de los sacerdotes. Sin duda, todo laico tiene el derecho de hacerse sacerdote. Es decir: allá usted si quiere hacerse judío, si usted lo desea totalmente. Tenga presente y sepa que, en conciencia, no está obligado en absoluto y que esto no es necesario para nada. E incluso, tampoco es deseable.
Aquí tienen la expresión exacta de la doctrina del judaísmo. He aquí un aspecto del judaísmo y, a mi parecer, el más grande; aún cuando (concedo que) no se le prestaba atención y actualmente tampoco se le da demasiado. Pero con esto, no deja de ser una verdad incontestable; es la clave suprema de todas las dificultades que se encuentran en la historia religiosa de la humanidad y particularmente en las relaciones de las religiones bíblicas entre ellas». (A. Pallière, op. cit., pág. 144-145)
La Iglesia noáquida sería la verdadera iglesia católica al ser verdaderamente universal, de toda la Humanidad. ¡Oh casualidad! Habla de una «Iglesia universal», al igual que Saint-Yves d’Alveydre en su Sinarquía.
9º) Es la religión de los tiempos mesiánicos. Es la preparación de la Iglesia del «mesías» futuro (es decir… del Anticristo).
1. Aimé Pallière pregunta a su maestro si los no-judíos comprenden al noaquismo igual que los judíos, como un compromiso. Y Benamozegh contesta, corrigiéndolo: «¿El noaquismo, un compromiso entre el cristianismo y el judaísmo? Pero, si usted recuerda lo que dije en mi Introducción a «Israel y la Humanidad», verá que el noaquismo es la verdadera, única, eterna religión de los Gentiles y que ella tiene un fondo común con la de Israel. No es otra cosa más que el verdadero cristianismo, es decir, lo que el cristianismo debería haber sido, lo que será un día. Según los judíos, es la verdadera religión de los tiempos mesiánicos«. (cf. A. Pallière, op. cit. pág. 164).
2. Pallière escribió unos artículos titulados «Elías Benamozegh y la solución de la crisis cristiana». Allí nos vuelve a decir: «en el momento en que la Iglesia católica y todo el cristianismo se encuentran conmovidos por el movimiento de renovación modernista. (…) Todas las reformas buscadas actualmente en el seno de la cristiandad se obran en un sentido estrictamente judío. (…) el cristianismo tiende de más en más a transformarse en mesianismo conforme a la concepción judía. Ahora bien, remarquen esto: las dos palabras [cristianismo y mesianismo] tienen exactamente el mismo sentido, con esta única diferencia, que la primera muestra toda la influencia hélenica recibida por los discípulos de Jesús, mientras que la segunda los conduce al puro pensamiento hebraico». (A. Pallière, op. cit. pág. 171-172)
3. Benamozegh dice: «Adonai, el Dios de Israel, se reveló a ellos como el Dios único, padre de todos los hombres… Razonando así, no separo en absoluto el judaísmo de sus dos grandes ramas, el cristianismo y el islamismo, que se expandieron por el mundo llevando a todos lados el conocimiento del Dios único, del Dios de Moisés y los Profetas; en las cuales los teólogos de la Sinagoga nos muestran dos poderosos medios de los cuales se sirvió la Providencia divina para llevara a las naciones paganas los beneficios de la revelación hebraica, y para preparar la llegada de los tiempos mesiánicos« (A. Pallière, op. cit. págs. 214-215).
10º) Será impuesta por la fuerza:
Todos tendrán que someterse a esa doctrina, so pena de un «castigo», dice Benamozegh, «para aquellos que se abstuvieran de celebrar esta fiesta en los tiempos mesiánicos» («Israel y la Humanidad», pág. 364).
¡Cómo no pensar que está anunciando la función del Pseudoprofeta, apóstol del Anticristo, quien «quitará la vida a cuantos no adorasen la estatua de la Bestia» (Apok. XIII, 15)!
Artículo 3º:
«La apostasía de Aimé Pallière hacia el judaísmo» o «la influencia demoníaca en la religión noáquida«.
Es interesante ver cómo se desarrolló la apostasía del discípulo de Benamozegh, Aimé Pallière. Esto confirma el origen y la gravedad que tiene esta religión noáquida.
Las citas, son del libro ya mencionado de Pallière.
1. Se dejó llevar por las «experiencias religiosas»: atribuyéndoles necesariamente un origen divino. Al igual que los modernistas, confunde la religión con una experiencia:
«Repito que mi objetivo [al contar su conversión al judaísmo] es únicamente atestiguar, por medio de mi propia historia, la divina realidad de la experiencia religiosa» (pág. 117).
Ya verán de donde venían esas «experiencias».
2.
Confiesa que lo que le ocurrió es propiamente una apostasía, es decir, del orden de la Fe. Fue rechazar totalmente la fe católica. Y el dogma que debió rechazar principalmente fue el de la Encarnación pues buscaba pasarse a un cierto judaísmo. Lo interesante es que coincide con el modernismo, el cual desvirtúa al dogma católico de la Encarnación.
«Debo reconocer que todo este desarrollo en realidad se efectuó contra los dogmas, o más bien, contra el gran dogma central del cristianismo histórico. He aquí lo que rechazaba mi espíritu bajo la influencia inconsciente del pensamiento profético de Israel: La Encarnación de Dios en un Mesías; y de este Mesías en una forma sensible y que no podía variar más» (págs. 118-119).
3.
Llevado por «ciertas fuerzas ocultas»:
Esas «fuerzas» no son algo impersonal, porque dice que son vivientes. Son suprahumanas, pues dice que son «fuerzas invisibles». ¿Son de Dios o de los demonios? No pueden venir de Dios, pues dice que son «profanas», que atacan sus creencias teológicas; e incluso, que son «misteriosas». Por lo tanto, únicamente pueden ser del demonio.
He aquí los textos:
– «Ciertas fuerzas habían obrado en mí en un sentido determinado y habían minado lentamente los fundamentos de mis creencias teológicas cuyos fragmentos yacían esparcidos delante de mí; y al presente, el resultado de ese obscuro trabajo de mi pensamiento resplandecía delante de mis ojos sin que me fuese posible seguir negándome a aceptarlo [que había consentido a ese pensamiento]» (pág. 113).
– «Durante mucho tiempo he dudado de escribir las páginas que seguirán, pues soy consciente de toda mi incapacidad para exponer de modo suficientemente claro, hechos de un orden tan interno, para que las preciosas verdades que se descubren a mis ojos aparezcan igualmente a los lectores de esta historia. Hay regiones del alma donde entran en juego misteriosas fuerzas y nada es más difícil que hacer comprender sus efectos, a los que jamás experimentaron algo semejante» (pág. 109).
– «… y ahora voy a decir algo que no será comprendido plenamente más que para un pequeño número de mis lectores, solamente para aquellos que creen en la existencia de fuerzas invisibles, en que las oraciones son escuchadas, en las influencias misteriosas, profanas y decisivas que nos vienen del mundo en el que entraron aquellos que llamamos «los muertos», pero que son infinitamente más vivientes que nosotros; es a partir de este momento en que comprendí a Elías Benamozegh y a la doctrina que había enseñado. Es a partir de este momento en que yo me sentí verdaderamente su discípulo» (pág. 169).
Artículo 4º: Cumplimiento actual:
Con Bergoglio se ve que comienza a establecerse de un modo abierto esta religión noáquida.
Lo que está haciendo ahora Bergoglio no es solamente mostrarse como simpático o «querer ser menos autoritario»; sino que es el que está cumpliendo:
1. La etapa de la que hablaba el apóstata Roca: disolver el papado, terminar de destruir el aparato externo de lo que era la Iglesia Católica y establecer allí una «nueva iglesia». Noten que menciona expresamente a una «nueva iglesia».
«Pronunciando su propia caída, el papado romano declarará urbi et orbi que ha terminado su misión y su rol de iniciador; se disolverá en su vieja forma, para dejar lugar libre a las operaciones superiores
del nuevo pontificado de la nueva iglesia, y del nuevo sacerdocio, que él mismo instalará canónicamente antes de exhalar el último suspiro».
2. Lo que había anunciado Benamozegh: la función de la Iglesia Católica es ser la iniciadora de la nueva iglesia que tendrá operaciones superiores con un nuevo sacerdocio. Esto es lo segundo que está haciendo Bergoglio: está comenzando a mostrar abiertamente la presencia del sacerdocio judío dentro de esta nueva iglesia.
Cuando Bergoglio hizo una comida oficial a doce rabinos argentinos en el Vaticano mostró un signo del cumplimiento de esta religión noáquida: en lo que parece Iglesia católica, están juntos los sacerdotes rabínicos y la cabeza de esa Iglesia.
Más aún: la cabeza de esa iglesia es uno más entre los rabinos, iguales como hermanos. Lo remarcaron cantando el salmo 132, «Ecce quam bonum et quam jucundum, habitare fratres in unum» («Mirad cuán bueno es y cuán deleitoso para los hermanos, el estar reunidos»). Una de las personas que estuvieron allí, dijo: «Es una de las canciones más significativas para el pueblo judío y simboliza lo bueno que es estar todos reunidos».
También dijeron: «todavía no tomamos conciencia de lo que pasó» y «fuimos parte de un encuentro histórico». Y se preocuparon muy bien de darlo a conocer a todo el mundo por medio de los periodistas.
Verdaderamente, Bergoglio está cumpliendo con lo profetizado por Benamozegh.
Bergoglio forma parte de todo este plan:
– destruir lo que era la Iglesia católica;
– y en ese mismo lugar establecer abierta y oficialmente en esa estructura eclesial, esta nueva religión universal, con Israel a la cabeza.
¿Será Bergoglio el encargado también de hacer exhalar el último suspiro a lo que queda de católico y que declare abiertamente que son nueva religión, como profetizaba el canónigo apóstata Roca?
Artículo 5º: Conclusión.
Todos estos textos nos ayudan a corroborar que la iglesia que tenemos ahora oficialmente en el Vaticano es otra iglesia distinta de la Iglesia Católica, pues su causa eficiente sería distinta.
La causa eficiente de esta nueva religión, de esta «nueva iglesia»,
– los que la fundaron,
– los que la habían pensado (causa ejemplar), los que tenían la idea,
– los que planearon todo,
– los que lo ejecutaron,
– los que gobiernan ahora,
son la autoridad de otra iglesia, DE LA IGLESIA UNIVERSAL SOÑADA POR LA ALTA MASONERÍA JUDAICA.
Es la iglesia del «mesías» esperado por los cabalistas, del Anticristo.
Capítulo 4º:
El establecimiento del reino del Anticristo.
1º) La decisión de establecer este gobierno mundial –del modo que fuese- ya es un hecho, no se puede negar:
– «Tendremos un gobierno mundial, les guste o no. La única pregunta es si el gobierno mundial se logrará mediante la conquista o el consentimiento» (James P. Warburg. Discurso ante el Senado de U.S.A.; 17 de julio de 1950).
– Pierre Virion: «El protestantismo en sí mismo no sería más que una transición y la protestantización general no sería más que una etapa hacia un monoteísmo que porte la marca del judaísmo post-crístico y luego del luciferismo de las más altas masonerías… El hecho está allí y allí permanece: finanza internacional, comunismo, protestantismo, masonería, imperialismo racial y judaísmo, están íntima e irrevocablemente ligados a la ejecución del complot del Apocalipsis, que toca a toda la humanidad entera« («Le Nouvel Ordre du Monde», pág. 105)
2º) El medio:
La alta masonería necesita un medio para que todos acepten ese gobierno mundial. El medio que tienen pensado para que todo el mundo reciba al Anticristo, a ese falso mesías, es una gran Tercera Guerra Mundial que produzca un caos generalizado.
1.
Riandey, Soberano Comendador del Supremo Consejo de Francia:
«La necesidad de una organización totalitaria del mundo subsiste, y se transformará en una realidad…»; ese momento llegará «cuando el mundo entero haya comprendido la Autoridad de un agente, único regulador y coordinador universal. ¿Por qué medio habrá de imponerse este agente? Probablemente por la guerra, por una tercera y, esperemos, última guerra mundial». (citado por Pierre Virion en «El gobierno mundial y la contra-iglesia»; Ed. Cruz y Fierro, Buenos Aires; págs. 257 y 258)
2.
Albert Pike tiene una famosa carta -posiblemente auténtica- a Mazzini, del 15 de agosto de 1871. Esta carta fue expuesta en el British Museum Library de Londres. Luego la retiraron. Pero el oficial británico William Guy Carr la llegó a copiarla íntegramente y en el año 1955 la dio a conocer en su obra «Des Pions sur l’échiquier» («Los peones en el juego»).
«La Tercera Guerra mundial debe ser fomentada aprovechando las divergencias suscitadas por los operadores de los «Illuminati» entre los Sionistas políticos y los dirigentes del mundo islámico. Esta Guerra debe ser conducida de tal manera que el Islam (el mundo árabe musulmán) y el Sionismo político se destruyan mutuamente. Mientras que las otras naciones, una vez que se hayan dividido acerca de esto, estarán obligadas a combatir hasta el debilitamiento físico, moral, espiritual y económico».
Y en otro pasaje, el mismo Albert Pike, dice que los que aspiran a dominar al mundo sin oposición provocarán el más grande cataclismo social que el mundo jamás haya conocido:
«Vamos a debilitar a los Nihilistas y a los Ateos y a provocar un formidable cataclismo social que mostrará claramente a las naciones en todo su horror, los efectos de un ateísmo absoluto, origen del salvajismo y de la más sangrienta confusión. En ese momento, todos los ciudadanos obligados a defenderse contra la minoría revolucionaria mundial, exterminarán a los demoledores de la civilización y las masas. Las cuales, estando sin norte, decepcionadas del Cristianismo, cuyo espíritu deísta, abandonado en ese momento a la búsqueda de una ideología sin saber a dónde orientar su adoración, recibirá la verdadera luz de la gracia y la manifestación universal de la pura doctrina de Lucifer, finalmente revelado a los ojos de todos; manifestación que seguirá a la destrucción del cristianismo y del ateísmo, simultáneamente sometidos y destruidos».
Nota: remarquen cómo estos mundialistas van a querer destruir y desacreditar incluso a los sionistas y a los ateos, para que los hombres no tengan de donde agarrarse en absoluto. De esa manera, la única posibilidad, será… el Anticristo, es decir, el que tendrá «la pura doctrina de Lucifer»; quien unirá a todos (judíos, cristianos, musulmanes, ateos), cumpliendo el sueño de Benamozegh.
Si es cierto lo que escribió Albert Pike, podemos pensar que quieren al sionismo solo para obtener el Templo de Jerusalén, donde se establecerá su Mesías, el Anticristo.
3º) Esa Tercera Guerra Mundial, ¿ocurrirá de hecho?
Acerca de esto se podría hacer un trabajo aparte. Por ahora solo remarco lo siguiente.
Hay dos opciones: sea que ocurra realmente, sea que no llegue a desarrollarse una Gran Guerra sino solo su comienzo o amague.
1.
Que no llegue a ocurrir totalmente: quizás por eso Albert Pike escribió que «debe ser fomentada« y que haya produzcan solo la amenaza: solamente pueden amagar a hacer esa guerra y el miedo a que ocurra una catástrofe mundial puede llevar a que la gente caiga a los pies de su «salvador», que en realidad será el Anticristo.
2.
Que sí ocurra una Gran Guerra de los Continentes, atacando Oriente al mundo occidental. A favor de esto está el texto del Apocalipsis, donde Dios revela que se va a preparar un ejército de 200 millones para matar a la tercera parte de la humanidad (Apoc. IX, 13-21), que va a avanzar desde Oriente sobre Occidente (Apoc. XVI, 12) y que de hecho «de estas tres plagas murió la tercera parte de los hombres» (Apoc. IX, 18).
Nota: cuando en los Evangelios Nuestro Señor habla del fin del mundo, menciona a guerras en plural, como queriendo hablar de un estado de guerras y sediciones en general (San Mateo XXIV, 6; San Marcos XIII, 7; San Lucas XXI, 9-10).
3. En resumen: sea que haya una Gran Guerra o solo su amenaza, lo importante es que será el medio para producir un caos total, y que todo el mundo acepte al Anticristo.
CONCLUSIÓN.
1º) El P. Coache, resume muy bien el fondo de lo que está en juego en este momento. Comentando la Encíclica «Pascendi», dice:
«Denunciado por las palabras fulgurantes y al mismo tiempo proféticas del santo Papa, el objetivo del Modernismo aparece muy claro: «¡anular las energías vitales de la Iglesia y dar vuelta, de arriba abajo, al reino de Jesucristo!». Es muy cierto que sus adversarios «traman su ruina» y «toman por asalto todo lo que hay de más sagrado en la obra de Jesucristo». «Enemigos de la Iglesia, cierto, y lo son; y al decir que no ha tenido peores, uno no se aparta de la verdad». Sin embargo, lo más odioso no es su odio y su voluntad de destrucción sino su perfidia: «Se esconden… desde adentro es que traman su ruina. Nada más insidioso. Nada más pérfido que su táctica». ¿Qué buscan estos buenos apóstoles? ¿Volver la pastoral más próxima al hombre, la liturgia más viva y comprensible? ¿Comprender mejor a los hombres y facilitar el ejercicio de la caridad? ¿Volver más abiertas las instituciones eclesiásticas y la Iglesia más simpática a las masas? ¿Predicar una moral más atractiva y facilitar la explotación de las Verdades de la Fe?
¡En absoluto! Estas búsquedas, como mucho, son únicamente pretextos y abominables trampas. Quieren abolir todas las instituciones eclesiásticas, destruir la Iglesia misma y destronar a Nuestro Señor Jesucristo. Finalmente, después de haber glorificado al mundo, celebrar a Satanás. De ahí esta palabra muy dura de Nuestra Señora en La Salette: «Roma perderá la Fe y se volverá la sede del Anticristo».
Todo el resto son espejismos y maniobras para adormecer y explotar a los tibios, a los cobardes, a los ciegos y aún a las buenas voluntades. El ablandamiento no es más que una etapa, el laxismo no es más que una etapa, la protestantización no es más que una etapa, la adopción de todos los principios y prácticas del mundo (comprendiendo todas las inmoralidades), no es ni será más que una etapa, que todo se empape de marxismo no será más que una etapa… hacia el odio del mundo, seguido por el odio de Dios y el culto de Lucifer«. («Esperando el fin», pág. 22 a 24)
2º) A pesar de todo, tenemos esperanza:
1. Porque la Iglesia verdadera no desaparecerá sino que permanecerá en los que se mantengan fieles. Lo que tenemos delante como iglesia oficial no es Iglesia Católica. Al contrario: es la que activamente quiere destruir a lo católico. Bergoglio es un anticatólico, Francisco es un destructor de la Iglesia Católica y está al servicio de los que destruyen a la Iglesia Católica y, en última instancia, al servicio del demonio.
2.
Por la segunda venida de Nuestro Señor: el triunfo de estos satanistas será solamente por 3 años y medio; pero después vendrá el triunfo de Nuestro Señor.
3º) Palabras de Pío XII:
1.
Mensaje de Pascua 1957:
«La Humanidad no tiene fuerzas para apartar el obstáculo que ella misma ha creado tratando de impedir Vuestro regreso. Enviad a vuestro ángel, ¡oh Señor!, y haced que nuestra noche se vuelva luminosa como el día.
¡Cuántos corazones os esperan, ¡oh Señor! ¡Cuántas almas se consumen en el anhelo del día en que solo Vos viviréis y reinaréis en los corazones!
¡VEN, SEÑOR JESÚS! Hay muchas señales de que la hora de Vuestro regreso no está lejana.
¡Oh María! Vos, que le habéis visto resucitado, que con la primera aparición de Jesús visteis suprimida la inenarrable angustia producida por la noche de la Pasión, María, a Vos ofrecemos las primicias de este día. A Vos, Esposa del Espíritu divino, nuestro corazón y nuestra esperanza».
2.
Discurso en la Academia Pontifical de Ciencias, 11 de junio de 1950:
«La Iglesia de Dios puede ser combatida,
Ella no puede ser vencida;
Porque las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella,
Y su divino fundador ha prometido a sus Apóstoles:
«Yo estoy con ustedes todos los días hasta la consumación de los siglos».
También aquellos que, en las dificultades actuales, están desconcertados, tambaleantes, inquietos, deben, apoyándose en las promesas de Jesucristo, fortalecer sus almas».
