COW-BOYS DULCES Y SUAVES
Como ya sabemos, en un párrafo de su carta del 3 de febrero pasado, el Padre Chazal se expresa de la siguiente manera:
J’aimerais compter les abbés Grosso, Ceriani, Méramo, Turco, Maessen, Weinzel, Riedl… que Dieu les garde, qu’il les aime et les protège, mais je crois qu’ils sont sédévacantistes, amers pour certains, farouchement antiwilliamsonistes pour d’autres.
Es decir (la traducción ahora es mía):
Yo desearía contar con los Padres Grosso, Ceriani, Méramo, Turco, Maessen, Weinzel, Riedl… que Dios los guarde, que Él los ame y proteja, pero creo que son sedevacantistas, amargos algunos, ferozmente anti-williamsonistas otros.
De este texto se sigue que habría obstáculos o impedimentos para que esos sacerdotes nombrados integren el grupo de los que se habrían sumergido en lo desconocido, con los cow-boys.
A simple vista parecería que los obstáculos son tres:
a) el sedevacantismo.
b) la amargura.
c) el antiwillamsonismo feroz.
Ahora bien, en la lista de los sumergidos en lo desconocido hay sedevacantistas. Algunos de ellos son conocidos como tales; y también los hay criptosedevacantistas (¿por qué no?, siempre los hubo en la FSSPX).
Luego, el sedevacantismo en general no es un obstáculo; y, por lo tanto, los impedimentos serían, específicamente, dos:
a) sedevacantismo amargo.
b) sedevacantismo antiwillamsonismo feroz.
De este modo, puede formar parte de los sumergidos en lo desconocido:
a) el sedevacantista dulce, alegre.
b) el sedevacantista antiwillamsonismo manso, suave…, digamos light, es decir si tiene menos calorías de las habituales, si es ligero, cuyas características propias están menguadas. Estas cualidades se pueden aplicar, claro está, tanto el antiwillamsonismo (el sistema en sí) como al antiwillamsonista (la persona en cuestión que lo practica).
c) el sedevacantista prowillamsonismo, el cual, a su vez, puede ser feroz o light.
d) el no sedevacantista, sea amargo o dulce, sea light o feroz.
e) el no sedevacantista antiwillamsoniano dulce y light.
¡Qué embrollo! ¿No? Y las distinciones podrían seguir…
Estimado lector, no lo voy a poner en la dura y difícil tarea de clasificar, uno por uno, a los sumergidos en lo desconocido…
Pero me parece que el Padre Chazal tiene la obligación de hacerlo, pues tenemos derecho a saber con quiénes tratamos.
Yo desearía, pues, que el Padre Chazal lo hiciera.
Pero antes debería proporcionarnos el verdadero parámetro de distinción y clasificación.
Eso sí, por favor, que lo haga sin amargura ni ferocidad.
Padre Juan Carlos Ceriani
