POESÍAS: DESDE LA INHÓSPITA TRINCHERA: OCULTO ARREPENTIDO

hombre-soloOculto Arrepentido

Áspero como un zócalo gris de cementerio,

Como el césped del invierno enmohecido,

Como un viejo linyera adormecido,

Yo me veo tendido en éste lecho.

O

Se oye el crujir lastimoso de mi pecho,

Y el galopar silencioso de mis labios,

Quiero sentir al menos un halago,

Para pensar que soy, y que estoy vivo.

O

Quiero ternura y un poco de regazo,

Porque hoy pienso y siento como un niño,

Y aunque me digan que yo soy la experiencia,

Ya no hay quién escuche lo que digo.

O

Es que a veces me remuerde la conciencia,

Por todo lo que en ésta yo he vivido,

Los recuerdos me devuelven la prudencia,

Y la verdad que me ilumina es el olvido.

O

Ya no sé si es que no hay un infinito,

Aunque así lo he sostenido a cada paso,

Y ya sé que estoy cerca del cadalso,

Y me cuesta imaginar que soy finito.

O

Y es ahora en la hora de mi muerte,

Que no puedo decir que estoy Contigo,

Es la pena más grande que he tenido,

El dolor que sufro a cada instante.

O

Mi soberbia me impide confesarte,

Y decirle al mundo que Te admiro,

Es por eso que tengo merecido,

No poder algún día contemplarte.

O

Tu Pasión que por ella perdonaste,

No la acepté, ¡Oh Dios, que desatino!,

¡Cómo quisiera poder estar tranquilo,

Formar parte de Tu ejército de Santos,

Alabarte eternamente y mientras tanto,

Ser un simple mortal arrepentido!

O

Irene Tauch

O

Desde la Inhóspita Trinchera