OSKO: HORAS EXTRAS INFERNALES

La babilónica confusión

Orcs_t600HORAS EXTRAS INFERNALES

Reflexiones acerca de los acontecimientos de los últimos días

Pese al título, no nos ocuparemos aquí de reclamos de tipo sindical. Nos referiremos al trabajo, si, pero no el que hacen los hombres, sino al que hacen los ángeles de Satanás, que se encuentran en medio de una paroxística temporada de intensa labor. Es probable que ello se deba a la decantación final de todas las cosas en el resumidero por el que se escurrirá finalmente todo lo que de este mundo debe ser desechado, antes de la sublimación detrás de la cual habrá cielos nuevos y tierra nueva.

Hay acontecimientos de la historia, o de las actividades humanas, que son piedra de toque para discernir acerca de motivaciones o trasfondos y que suelen convertirse en hechos paradigmáticos. Algunos pueden tener impacto mundial, otros lo tendrán en un ámbito más local o nacional, y otros por sectores o actividades.

El episodio de la Catedral de Buenos Aires no llega a ser un acontecimiento de relevancia mundial. No genera consecuencias graves ni permanentes; no afecta en nada a la economía del país, ni hace que disminuya el PBI, ni tampoco lleva al mundo al borde de una guerra. Parece ser un hecho sin importancia alguna y sin embargo…

Sin embargo no es un episodio intrascendente.

Quien esto escribe ha podido encontrar mucho de positivo en todo el asunto, aunque no en el hecho en sí. El episodio ocurrido ha permitido observar algo sobre lo cual, quizás, no habíamos reflexionado bastante, y además ha desnudado distancias.

En tal sentido, he AQUÍ una muestra de cómo deben hacerse las cosas y de cómo creemos que se deben aclarar las controversias, lo cual evitaría muchas de las divisiones en el bando tradicional. El blog ECCE CHRISTIANUS nos da un excelente ejemplo que puede dejarnos muchas enseñanzas.

Estamos viviendo en Babilonia, ciudad de confusión, tal y como dicen que significa ese nombre, ya que la tradición bíblica relaciona la confusión de las lenguas con el signo de Babel: así castigó Dios a los hombres por su orgullosa idolatría. Y si de idolatría se trata, parece estar colmada la medida actualmente.

Nos han desbordado por todos lados. Ya no es posible decir ni explicar nada porque ya casi nadie entiende nada. Y si lo decimos…, si decimos esto de que nadie entiende y nos ponemos a explicar con método y orden, resulta que somos «unos soberbios»… ¿Entonces? ¿QUÉ HACER?

Tenemos un problema; NO; no es UN problema; tenemos millones de problemas, y ninguna solución. Esto no lo arregla nadie.

El «cura» Giannetti dice cualquier cosa… ¡¡¡Y DALE QUE VA!!! El periodista que lo entrevista dice cualquier cosa… ¡¡¡Y DALE QUE VA!!!

Pero, además…, Mons. FELLAY, Mons. WILLIAMSON, algunos Padres de la FSSPX y algunos de la Resistencia, o los blogs tradicionales, conservadores, etc. (no todos) dicen cualquier cosa… ¡¡¡Y DALE QUE VA!!!

¿Y por qué decimos que dicen cualquier cosa? Lo decimos porque tenemos pruebas. Lo decimos porque ellos mismos son la prueba, y porque cada uno de ellos lo dicen… de TODOS LOS DEMÁS.

Nosotros también cometemos errores… ¿¿¿Y DALE QUE VA??? Ahh… no; nuestros errores son IMPERDONABLES… ¿Porque somos Radio Cristiandad?

No se entienda mal. Esto no es una queja. No nos estamos lamentando amargamente. Tampoco estamos victimizándonos. Intentamos encontrar una explicación.

¿Acaso tenemos que asumir que nuestros contradictores procuran convencerse a sí mismos de nuestra «intrínseca maldad»? ¿Es que tal vez, les hemos fastidiado por el sólo hecho de haber llegado, tres años antes, a las mismas conclusiones que ellos finalmente comienzan a alcanzar? (Hacemos la salvedad de que solamente lo hacen en algunas cuestiones, y que muy lejos están de ver la realidad contextualmente y los fundamentos y las consecuencias del caso).

Créannos que a veces nos divertimos haciendo anticipación.

Como muestra de ello podemos mencionar algunos casos:

Maximilian Krah… ¿Hace falta decir que Radio Cristiandad hablaba de ese personaje cuando casi nadie lo hacía?

Francesca Chaouqui: fue Radio Cristiandad uno de los primeros sitios en llamar la atención sobre la anomalía que representa.

Otras veces no es tan divertido: El MOTU PROPRIO es un ejemplo; RC puso el grito de alarma sobre el mismo cuando todos (en la tradición) lo festejaban; lo mismo puede decirse de las «conversaciones con Roma» y del levantamiento de las supuestas excomuniones.

¿Acaso nuestros adversarios creen de verdad que nos extasiamos con esas anticipaciones?

Nos preocupa la situación. Nos alarman las cosas que pasan e intentamos advertir porque no somos perros mudos.

Nuestros slogans… «LA VOZ DE LA TRADICIÓN CATÓLICA» o «LA VERDAD AUNQUE DUELA»… también les molestan.

No pueden ver que se trata de eso… SLOGANS. Nunca dijimos «La ÚNICA voz de la Tradición Católica». Nunca dijimos que «La Verdad aunque duela» significa que NADIE más que nosotros tiene acceso a la Verdad, y sin embargo…

No vamos a referirnos a la tan trillada «estridencia». Porque es absurdo y no merece ni siquiera que hagamos mención de ciertas estupideces.

Con más razones que nunca, a la vista de lo dicho más arriba, es que no podemos guardar silencio sobre lo que acontece.

¿Cómo es posible que frente al episodio de la Catedral, un mismo sitio web (Syllabus) en cuestión de unas pocas horas pase del entusiasmo y las felicitaciones sin reparos a incorporarlos (a los reparos) y redireccionarse para atacar a Mons. Fellay y el P. Bouchacourt, sin decir «agua va»?

¿Cómo es que pueden pasarse por alto las posibles motivaciones de las actuales autoridades de la FSSPX, que permitieron que el P. Bouchacourt hiciese tan tranquilamente las declaraciones que pudimos ver y oír en INFOBAE?

¿Cómo hacen para soslayar la absoluta falta de respuestas y la ausencia de sólidos argumentos para sostener su posición? ¿Cómo pueden seguir adelante cuando es imposible que no se den cuenta de estas carencias?

¿Cómo pueden ocultar un artículo como el de Avec l`Immaculèe, y guardar un calculado silencio en relación con nuestras «MALINTENCIONADAS» referencias al mencionado artículo… y reaparecer después de algunos días hablando de otras cosas? O como hizo otro blog, tergiversando el texto original.

¿Qué clase de cauterización de conciencia impide que caigan en la cuenta de la «aparente» deshonestidad intelectual y práctica que forma parte de ese accionar? Dejamos aclarado que queda abierta la posibilidad de que no se trate de actitudes deliberadas, sino inconscientes.

¿Cuántas veces más deberán escuchar todas estas cosas para reaccionar? La reacción que les reclamamos no es la de renovar sus insustanciales ataque y diatribas de tipo personal contra el P. Ceriani, Fabián Vázquez o los colaboradores de Radio Cristiandad… la reacción que les reclamamos, que casi les suplicamos, va en otra dirección.

Se han dedicado a denostar a ese buen sacerdote que en agosto de 2009 presentó su dimisión luego de haber agotado todas las instancias posibles ante sus superiores, incluidos los CUATRO OBISPOS. Esto ocurrió hace más de cuatro años, siendo entonces acusado de «traidor a la FSSPX» por los mismos que ahora continúan con sus ataques, luego de haber ellos mismos «traicionado» a la misma Fraternidad San Pío X.

Lo tragicómico del caso es que esos mismos acusadores de hoy y de ayer, se apartaron de la FSSPX que antes defendían con tanto énfasis apropiándose de casi exactamente los MISMOS argumentos del sacerdote dimisionario tan odiado ayer (por los argumentos esgrimidos en su dimisión) y tan execrado hoy por, ¿……………….? ¡MISTERIO!

Las encendidas polémicas se han tornado monótonas y absurdas; las discusiones desvirtuadas por faltas de respuestas de los mismos interlocutores entre los cuales, entre otros, están los Monseñores que debieran ser los primeros en aclararlas, por amor a la verdad.

Los sitios web intercambian acusaciones pero NO argumentos. Se silencia lo que NO CONVIENE y se extreman ataques sobre cuestiones vacuas y/o personales. Se ocultan o cercenan textos (eufemísticamente llaman a eso «moderar») y se expanden astronómicamente las GAFES de los demás, mientras que se reducen entrópicamente los errores propios.

Todo eso, ¿nos perjudica a nosotros? ¿No es acaso verdad que los primeros perjudicados son quienes persisten en el uso y abuso de esos mecanismos? Por supuesto que también hay otros perjudicados; esos son los fieles y lectores inadvertidos.

Estimado lector, estamos seguros de que también nos equivocamos y cometemos errores. En muchos aspectos cometemos errores puesto que no somos perfectos, y debemos procurar disminuir el margen de error y mejorar constantemente. Pero, ¿acaso nuestros contradictores no deben hacerlo también?, ¿acaso los Monseñores mencionados, o los blogs resistentes y los no tan resistentes, no cometen errores? Pues… únicamente alguien que derrame perfecciones puede quedar exento de dar explicaciones y argumentos sobre hechos cuestionables que haya protagonizado. ¡Y VAYA SI LOS HAN PROTAGONIZADO!

Pues bien. No hemos logrado encontrarnos con una sola buena respuesta de nuestros adversarios circunstanciales que explique o contrarreste los reclamos tantas veces realizados.

No hemos podido obtenerlas de Mons. FELLAY (sinceramente no lo esperábamos).

Tampoco de Mons. Williamson (en este caso no desbordábamos optimismo, pero tuvo el crédito abierto al principio).

De los sitios web como Non Possumus, Syllabus y SPES, las esperábamos. Creíamos posible la discusión de la problemática que nos ocupa, por tratarse de medios de difusión que suponíamos que querrían aportar sólidos fundamentos al accionar de sus sacerdotes y de SU obispo, Mons. Williamson.

Nos han hecho algunas chanzas, del mismo modo que nosotros las hemos realizado. Hemos intercambiado algunos post cargados de ironías, y cuando los hemos recibido y se trataba de un ataque inteligente nos ha parecido bien y dentro de las reglas del juego. Algunas no nos gustaron, y sabemos que algunas nuestras tampoco cayeron demasiado bien.

Somos conscientes de lo que hacemos, de lo que decimos y de lo que ahora estamos diciendo; por eso, es que podemos hacerlo con esta libertad y como interrogándonos a nosotros mismos.

Pero hemos notado que hay otra cosa más. Una cosa distinta.

No tenemos la misma predisposición, nosotros y ellos. Ni tampoco el mismo espíritu.

Casi no podemos entendernos… como con el «cura» Giannetti. Él habla un idioma distinto al nuestro. En el caso de Giannetti se explica perfectamente, ya que él no es católico, sino modernista.

¿Pero cómo es que la misma situación se traslada de este lado de la raya?

Dicho de otro modo… parece imposible. Parece que hablamos todos en lenguas distintas… Es como en la Torre de Babel. Pero no es eso solamente. Da la sensación de que cada uno tiene un «mambo» distinto en la cabeza, y en algunos casos se trata de un «mambo» muy poco elaborado.

El diablo está trabajando horas extras por estos días.

La antigua historia de la Torre de Babel, parece ser, también, la de nuestros días. Detrás de todo esto no puede estar otro que el diablo. Las fuerzas tradicionales no pueden estar más divididas.

Radio Cristiandad, se ha ganado enemistades y eso es importante. Pero más importante es saber por qué razón existen esas enemistades.

Porque ganar enemistades puede significar oprobio o galardón.

Cuando hace cuatro años Radio Cristiandad se alejó de la FSSPX, lo hizo por denunciar las mismas cosas que hoy denuncian, por ejemplo Syllabus, Non Possumus, SPES, Avec l´Immaculée, La Sapiniere, etc.

En aquel tiempo, las personas que hoy están en derredor de Syllabus atacaban a Radio Cristiandad para defender a la FSSPX de lo que ellos consideraban un ataque injusto. Éramos para esa gente «traidores» y ellos FIELES a la FSSPX; ellos aplaudían el Motu Proprio, celebraban el «levantamiento de las excomuniones» y mantenían expectativas respecto de las «conversaciones doctrinales con Roma».

Pues bien, pasados TRES AÑOS, aparece esa misma gente con el blog Syllabus y comienza a atacar a la FSSPX por casi exactamente las mismas razones que antes CONDENABAN.

Pero lo extraño y sintomático es que no dejaron de atacar a Radio Cristiandad. Al contrario, continuaron haciéndolo, ahora desde su doble condición, de frecuentadores (todavía) de las misas de la FSSPX y de «resistentes» a la misma.

Entonces, son otras las razones que movilizan a nuestros adversarios. No sólo se trata de la defensa de la Tradición. Hay otras cuestiones.

¿Cuáles podrán ser?

Tal vez algunos de nuestros lectores puedan ayudarnos a dilucidar esta cuestión.

Un reino dividido se encamina a su destrucción, dicen… pero, es que quizás nunca hemos pertenecido al mismo reino, aunque todos decimos, sí, ser de la Tradición.

La Tradición dividida también se encamina hacia su destrucción. No estará de más recordar que al final de los tiempos se habrá enfriado la caridad de muchos. Caridad es amor a Dios y por amor a Dios, amor al prójimo.

Ahora bien; todos creíamos que la cuestión que nos separa de los blogs de la Falsa Resistencia es un diferente entendimiento del Apocalipsis.

Pues no solamente… Nos hemos equivocado.

Ellos ni siquiera tienen en cuenta al Apocalipsis.

En la FSSPX, la cuestión apocalíptica es casi un tema tabú, y desde hace bastante tiempo. En algunos distritos de la Fraternidad está terminantemente prohibido hablar del Apocalipsis. Esto lo han asimilado muy bien quienes hasta hace muy poco formaban parte de la FSSPX, y que hoy la atacan con la misma violencia que lo hacemos nosotros desde hace más de cuatro años.

Pero, insistimos, ellos no lo hacen por las mismas razones que tenemos nosotros. Ellos tienen otras.

La confusión reinante hace que la Tradición se encuentre dividida en infinidad de tendencias, lo cual es inevitable. La ausencia de una autoridad confiable contribuye a que sea inevitable.

Cada sector o grupo se encuentra librado a sus propias fuerzas y sus propios modos o maneras de entender la realidad.

Y allí vamos… cada grupo con sus propios sacerdotes y sus propias «resistencias». La que lidera Mons. Williamson, con tendencias internas, con sus distintas formas de ver esta crisis, que hacen que parezca más bien un agrupamiento de «Resistencias» con diferentes ideas y objetivos.

Por eso no resulta para nada extraño que Mons. Williamson hable de ALIANZAS, y que esas alianzas sean tan amplias que algunos blogs tengan que abstenerse de publicar artículos críticos al respecto, como ocurrió hace poco.

La confusión y dispersión a que hacemos referencia no es otra cosa que un signo de los tiempos. Uno más, y no el menor de ellos.

Mientras tanto…

El infierno ha desatado sobre el mundo de los hombres la etapa final y corre presuroso hacia el cumplimiento de sus propias promesas y de sus propios objetivos.

Así como nosotros esperamos el cumplimiento de las Profecías, el infierno y sus satélites esperan el cumplimiento de sus propias Anti-Profecías.

El mundo inferior se apresta a dar el Gran Grito.

Al unísono con la humanidad degradada y en medio de los clarines de los dueños del verdadero podere mundial en las sombras, las fuerzas del infierno ensayan una monstruosa coral elaborada en la polifonía de las diversidades, aun de las más periféricas, extravagantes y antinaturales.

Los coros ensayan contra reloj y desesperadamente para llegar a tiempo y con la coordinación necesaria que exigen los poderes del mundo, genuflexos ante al señor del averno.

La monstruosa coral ya hace sonar los primeros acordes disonantes de «música concreta»…

Las gargantas, aunque oprimidas por el odio, se preparan…

Apenas el Director golpee con su varilla sobre el lustroso atril que sostiene las siniestras partituras, un tremendo unísono invadirá el ámbito con una síntesis de voces estridentes y angustiosas.

El antiguo y primigenio alarido de Satán será entonado entonces muy pronto por un coro de más de seis mil millones de voces en el más gigantesco coro jamás imaginado.

Las voces ya están susurrando los distintos versos introductorios…

«Tengo una espada, que me ha sido dada por el Príncipe de las Tinieblas…»

«Donde sea que haya algo para destruir, hasta allí nos lanzaremos de cabeza…»

«Y si esto fuese posible, llegaremos hasta el mismo Trono de Dios…»

Y en un estruendo horrísono, todos juntos dispararán hacia lo alto la voz de la rebelión del ángel… «NON SERVIAM»