ALEJANDRO BAYER: ESCOLIOS DE NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA: LAS “ALMAS PIADOSAS”…

novalectio

10 de octubre de 2013

escolios

Escolios* de Nicolás Gómez Dávila

Escolio

Las «almas piadosas» embadurnan de almíbar al cristianismo. (Escolios nuevos II, p. 164)

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[Por favor prescinda de lo siguiente si lo anterior es claro para usted, como de hecho deseo]

Comentario (con perdón de don Nicolás y de los lectores):

El modernismo, esa pestilente y ridícula enfermedad de toda la antigua cristiandad, es hijo legítimo y predilecto del diabólico liberalismo protestante, y arroja al posible hijo de Dios en manos de sus propios y desorientados sentimientos. Hasta tal punto lo logra, que hasta la piedad nos aparece con colores pastel y contrastes acentuados de estatua fea de iglesia nueva, de cuadro edulcorado de venta de andén (la cara pobre del arte kitsch de galería «rica»).

Todo eso presenta el aspecto ridículo de prostituta no disimulada: maquillada en exceso, en exhibición indiscriminada, con vulgaridad extrema. Así el «alma piadosa» de hoy: farisaica, ostentosa, con falso recato, con posturas llamativas, sin pudor alguno en su relación con Dios, con camándulas vistosas al cuello y estampitas y velitas y altarcitos por todas partes, buscando el sentimiento bonito en todos sus actos, elogiando todo acto de culto como «lindo», juzgando la bondad de todo lo relativo a Dios por su capacidad de suscitar en ella sentimientos «bonitos»…

¡Qué imagen odiosa y falsa de la piedad, de la santidad, del Cristianismo…! De Dios, en definitiva. Al verdadero no lo conocen: Grande, Terrible, Majestuoso, con ternura de Militar viejo y no de afeminado usado.

¿Quién es el Dios de esa persona, aquello a quien busca servir y halagar en todo lo que hace? Él mismo. ¿Quién es dios hoy? ¿Quién se ha sentado en «el templo de Dios» (la Iglesia, el conjunto de las almas cristianas)? El hombre, el impío…, el que se levanta contra Dios y contra todo lo que es de Dios.

Medio azucarado, tonto, sin gracia, realmente insípido aparece el cristianismo hoy en día: millones se alejan, se acercan las almas «fáciles», todo lo recio y noble desapareció de él. Y ya se nos dijo para ciertos tiempos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.» (Mt. 13) Y ¿cómo se desvirtuó toda la cristiandad? «Blanco es, gallina lo pone…»

Sobre esta edición de los escolios y escolios publicados                Sobre Nicolás Gómez Dávila

* Según la Real Academia Española de la Lengua, escolio (del lat. scholĭum, y este del gr. σχλιον, comentario) es el sustantivo masculino para designar una «nota que se pone a un texto para explicarlo».