¿LA PENA MÁXIMA? O ¿LAS «AUTORIDADES» DAN PENA?

IMPORTANCIA DEL SACERDOCIO PARA LA IGLESIA CONCILIAR…

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Este es el «cura Gofo»… Es uno de los pocos que ha recibido sanciones de la «iglesia» conciliar. La «sanción» es de risa, él no… Es más para dar miedo… Pero las «autoridades» de la iglesia conciliar, no dan ni risa, ni miedo. Dan ASCO. Lean la declaración de la investigación de la CONGREGACIÓN PARA EL CLERO y luego algo acerca de este «cura»…

Saltillo— Luego de una investigación realizada por la Congregación para el Clero, el Vaticano pidió al sacerdote Adolfo Huerta Alemán, mejor conocido como “Padre Gofo”, su separación del ministerio por un lapso de seis meses.

En un comunicado, la Iglesia detalló que “la Congregación para el Clero, de la Curia Romana, ha solicitado a monseñor Fray Raúl Vera López, O.P., obispo de Saltillo, que envíe un informe respecto de la situación de dicho sacerdote (con marcado activismo social), el cual ha sido enviado inmediatamente al Vaticano por el obispo diocesano”.

Añadió: “La Congregación para el Clero –organismo responsable de dar la ayuda necesaria a los obispos respecto de la vida de los presbíteros de la Iglesia y al ejercicio de su ministerio pastoral– tiene particular interés en lo referente a los temas de doctrina y disciplina que corresponde observar a los sacerdotes y que han sido abordados en las notas periodísticas que se refieren al padre Adolfo”.

El texto de la Diócesis de Saltillo aclara que no están comprobados los delitos de los que se acusa al padre Huerta Alemán –que no detalló–, los cuales surgieron de una entrevista con tres horas de duración.

“A solicitud del área de comunicación de la Diócesis de Saltillo, se pidió el audio de la entrevista con el padre, y en él no se encontraron temas de doctrina o disciplina, por lo que no se alcanzó a verificar la información”, puntualizó.

En un mutuo acuerdo entre el obispo Diocesano y Adolfo Huerta Alemán, el padre tomará un periodo de reflexión respecto de su vida sacerdotal, dejando de ejercer públicamente el ministerio por un lapso de seis meses, destaca el documento.

Y subraya que la separación no obedece a sanción alguna, ya que el prelado conserva su condición de vicario parroquial en la parroquia “El Señor de la Misericordia”.

“Estos meses el presbítero estará con asesoramiento espiritual y humano, para ubicar su servicio sacerdotal en una dimensión integral, como es deseo del mismo sacerdote, recordando que el profeta Elías buscó depender de Dios durante un retiro de tres años dentro y fuera de Israel, logrando hacer, tras ello, una evangelización profunda y radical con un impacto en todo su país”, apuntó.

La Iglesia lamentó “el daño que un escándalo así pueda causar en la fe del pueblo de Dios”, y pidió a la feligresía orar por todos los sacerdotes de la Diócesis de Saltillo “y por todas las personas cristianas que buscan estar junto a los más alejados y vulnerables a través de sus acciones pastorales, lo cual les lleva a padecer situaciones difíciles”.

El “Padre Gofo” se ha distinguido por su apoyo a organizaciones sociales, entre ellas el Movimiento de los Indignados de Coahuila o la comunidad gay.

Además, para atraer feligreses ha recurrido a los disfraces y al rock, y también ha escrito cuentos que son difundidos en las redes sociales. (Juan Alberto Cedillo/Apro)

LA HISTORIA DE GOFO

Este solo dossier le muestra de cuerpo y alma…

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El cura que duda de Dios y goza el sexo

JUAN PABLO PROAL
22 DE MARZO DE 2013
ANÁLISIS

Si te topas de frente con Adolfo lo primero que piensas es que es miembro de una banda de heavy metal.  Si platicas con él creerás que es un activista de izquierda. Y si jugáramos a adivinar su profesión las repuestas inmediatas serían: periodista, sexólogo, actor o psicólogo. Jamás sacerdote católico, que es realmente su vocación.

Su pelo rizado le llega a los hombros. Lo ha teñido de azul y rojo. Ahora tiene las puntas decoloradas. En su sotana usa pines del Ché Guevara y de personajes de la irreverente serie animada South Park.

Tal vez estas características estéticas son lo que menos escandalizaría a un creyente ortodoxo. El sacerdote Adolfo Huerta Alemán, conocido popularmente como “Padre Gofo”, duda de la existencia de Dios y de que la Biblia sea su palabra:

Yo mejor me aferro a la fe como una motivación de significado de vida, no tanto a un dios o una religión, si no existe Dios me vale madres, a mí la fe me motiva a buscar un significado para llegar a mejorar nuestras relaciones humanas y que esto me ayude a ser mejor ser humano”, se sincera mientras comemos cabrito en un restaurante del centro de Monterrey.

El “Padre Gofo” se ordenó sacerdote hace seis años. Hace unas cuantas semanas lo nombraron titular de la iglesia del Señor de la Misericordia, ubicada al noreste de Saltillo, Coahuila, en la colonia El Toreo. Es una zona riesgosa, pobre y con presencia del crimen organizado.

En la misa se tira al piso, relaciona pasajes de la Biblia con películas de Hollywood o con canciones de rock. Recurre con frecuencia al humor ácido y recursos histriónicos. Tiene una premisa que sustenta estos actos: “Hay que actualizar el Evangelio a la cultura contemporánea”.

Está seguro de que la Iglesia cada vez pierde más influencia, por ello a la gran mayoría de la población le resulta indiferente el relevo papal en El Vaticano:

 “La renuncia de Benedicto refleja el cansancio de una iglesia que está caducando, igual no se va a acabar, pero ya no tenemos impacto, no hay una renovación, no hay cambio de mentalidad. Hay que entender que la fe no es nada más checar tarjeta e ir a misa, la fe es un compromiso con mi realidad histórica, con cambiar la circunstancia de la Iglesia, de tener compromiso con las víctimas del narcotráfico, con los familiares de desaparecidos, con transexuales. La iglesia católica no debería ser una carga para la sociedad, sino un alivio.

“A mí ni me va ni me viene lo del nuevo Papa, como a mucha gente, eso es mucha burocracia, se les ve como jefes de Estado, es puro protocolo. Los cardenales están arriba, nosotros estamos trabajando con la gente”.

 —    Un católico tradicional podría increparte: ¿por qué no te sales de la Iglesia si tu postura es tan contraria a ella?

 —    Suscribo el proyecto de Jesús, el que cita en las bienaventuranzas, eso a mí me enganchó. Los yerros que tenga la estructura no los puedo negar, pero así como hay muchos Maciel hay muchos Romeros o Méndez Arceos.

 —    Podrías cambiarte a una iglesia cristiana más abierta…

 —    No he tenido necesidad, a mí nunca me han censurado.

“Gofo” se suscribe a la iglesia para los pobres.

Cuando camina por las calles, le pregunta a la gente si quiere que oficie misa afuera de su casa. La respuesta es generalmente un sí efusivo. Le gusta comer con los feligreses y hablar con todo tipo de personas: trabajadoras sexuales, cantineros, pacientes con VIH, roqueros… En sus misas no le niega la entrada a nadie, menos a la población generalmente discriminada: homosexuales, lesbianas o transexuales.

Adolfo se suma a cuanta causa social justa brota. Marchó con los Indignados y con el #Yosoy132. Presenta libros sobre investigaciones académicas, periodísticas y de diversidad sexual. Maneja una motocicleta 125 cc y escucha a la banda de rock pesado Iron Maiden.

Tal vez su postura sobre el sexo es lo que más controversia genera: “Somos seres sexuados y tenemos mucho que aprender de la sexualidad. Foucault tiene una historia de la sexualidad muy interesante y a raíz de eso escribí un cuento que a muchos les disgustó, dijeron que era pornográfico”.

 —    ¿Tienes pareja?

—    Llevar una relación muy establecida no la llevo, no se puede, ando metido en muchos rollos.

—    ¿Hijos?

—    No.

—    ¿Practicas relaciones sexuales con frecuencia?

—    Sí.

—    ¿Te podrían excomulgar por eso?

—    (Se queda pensando) Sí…

 “Gofo” se siente discriminado por ser diferente. Por su apariencia lo han llegado a acusar de ser satánico. Incluso tuvo que asistir a un retiro espiritual de tres meses tras publicar ese cuento erótico del que hablaba. Sin embargo, él ve estos episodios como algo menor, su influencia en la sociedad crece como espuma, a pesar de sus cortos 35 años de edad.

Lo invitan a entrevistas, foros, universidades. En el momento en que charlaba con él, dos jóvenes lo seguían para filmar un documental para la televisión estadunidense.

Él está consciente que pertenece a una Iglesia que cada vez ejerce menos influencia sobre la sociedad, pero su apuesta es ser un vínculo con las comunidades más marginadas. Un soporte, un orientador. Contribuir a que dejen de ser excluidos.

¿Quién sabe qué habría pasado si en la iglesia católica hubieran florecido muchos “Gofos” en lugar de la larga cadena de Macieles, sacerdotes burócratas y curas aliados del sistema?

Por lo pronto, terminamos nuestra conversación. Él se bebe el último trago de una cerveza, su bebida favorita. No tiene culpa alguna con ser un sacerdote así de liberal:

“Lo divino no está peleado con lo humano. Puedes vivir esa plenitud humana, plenamente humano y plenamente cristiano”.