MONS. FELLAY: … es un proceso que continúa y que ya habíamos solicitado en el año 2000. El camino prosigue su curso. (O SEA «TODO VA SEGÚN EL PLAN»)

“SE PRESIONA A LA SANTA SEDE CONTRA NOSOTROS”

ENTREVISTA DE MONS. BERNARD FELLAY

SUPERIOR GENERAL DE LA FSSPX

CONCEDIDA EN MENZINGEN EL 31 DE JULIO

A LA AGENCIA ITALIANA APCOM

 

Apcom: El Papa se encuentra en Val D’Aosta de vacaciones. Ud. se encuentra a dos pasos de él. ¿Tuvo algún contacto, o lo ha habido entre Ud. y los colaboradores de él?

Monseñor Fellay: No, en modo alguno. No hubo ningún contacto. Tenemos que dejar tranquilo al Papa durante sus vacaciones. Las cosas siguen su curso en el Vaticano, con las personas encargadas de las discusiones. Pero no hemos querido interrumpirlo. Son sus vacaciones.

Apcom: Monseñor Fellay, ¿piensa Ud. ir a Roma próximamente? ¿Ha sido ya fijada la fecha de las conversaciones? ¿Ya ha delineado la composición de su comisión? ¿Cuántas personas la integran?

Monseñor Fellay: Por el momento no ha sido fijada ninguna fecha de inicio de las conversaciones, pero podemos prever que esto sucederá durante el otoño. Entonces iré a Roma, pero en estos momentos no hay nada concreto. La Comisión ya ha sido conformada por tres o cuatro personas, pero aún no podemos publicar sus nombres; ésto, para evitar que se ejerza toda forma de presión.

Apcom: ¿Piensa Ud. que en el Vaticano hay excesiva sensibilidad respecto a las expectativas del mundo judío, tanto sobre el “tema Williamson”, cuanto respecto a la oración del Viernes Santo?

Monseñor Fellay: Sí, así lo creo. Estoy preocupado —aparte de lo que ha pasado en el caso de Monseñor Williamson— al ver que los judíos intervienen en los asuntos de la Iglesia católica. No es su religión. Que nos dejen tranquilos. Son cuestiones que conciernen a la Iglesia católica. Si queremos rezar por los judíos, rezaremos por los judíos y de la manera que queramos. No sé si ellos rezan por nosotros; para mí ese es un problema de ellos.

Apcom: ¿Así, pues, que el Papa y el Vaticano sufren presiones de parte del mundo judío?

Monseñor Fellay: Por supuesto. Es un tema extremadamente delicado y candente, y pienso que debemos salir de esta atmósfera, la cual no es buena. Ha tenido lugar una desafortunada convergencia de acontecimientos, que nunca debería haber sucedido. La cólera de los judíos es comprensible en ese contexto. La entiendo y no estoy de acuerdo con lo que pasó.

Apcom: En el Motu Proprio “Unitatem ecclesiam” el Papa considera que “las cuestiones doctrinales subsisten, y mientras no sean resueltas, la Fraternidad San Pío X no gozará de ningún estatuto canónico en la Iglesia, y sus ministros no podrán ejercer legítimamente ningún ministerio”. ¿Qué piensa Ud.?

Monseñor Fellay: Creo que la situación casi no cambió. Lo que ha cambiado, es que esta nueva disposición determinará nuestras conversaciones sobre las cuestiones doctrinales. Pero en eso no hay que ver un cambio: es un proceso que continúa y que ya habíamos solicitado en el año 2000. El camino prosigue su curso. Lo que el Papa dice, se mantiene en la línea del discurso habitual de Roma desde 1976; por tanto, no es nuevo. Nosotros tenemos una posición clara, en la cual nos mantenemos desde hace mucho tiempo y que seguiremos manteniendo, aún cuando estemos en oposición a la ley; existen serias razones que justifican el hecho de ejercer legítimamente este ministerio. Y ellas son las circunstancias en las que se encuentra la Iglesia y que llamamos “estado de necesidad”. Así, por ejemplo, cuando un país es azotado por una gran catástrofe, la cual deja fuera de juego la estructura ordinaria del mismo, el sistema cae en crisis, y entonces, todos los que pueden ayudar, ayudan. Por tanto, esto no nace de nuestra voluntad personal, sino de la necesidad de los fieles, que precisa de la ayuda de todos cuantos pueden ayudar. Este estado de necesidad está suficientemente generalizado en la Iglesia —existen, por cierto, algunas excepciones—, a fin de legitimar conscientemente el ejercicio legítimo del apostolado.

Apcom: ¿Qué estatuto jurídico desearía Ud. para la Fraternidad San Pío X? ¿Una prelatura, un instituto de vida apostólica, alguna otra forma?

Monseñor Fellay: Eso, evidentemente, dependerá de Roma, en cuanto autoridad que decide sobre esta estructura. Su intención proyecta la voluntad de respetar lo más que se pueda la realidad concreta que nosotros encarnamos. Mi expectativa se centra en que seamos suficientemente protegidos en el ejercicio del apostolado, a fin de poder hacer el bien, sin ser constantemente obstaculizados en la acción, recurriendo a razones jurídicas. El deseo es el de una prelatura, aún cuando yo no tengo mayor preferencia. Yo no puedo pronunciarme al respecto, ya que todo depende de Roma.

Apcom: Para Monseñor Williamson, el Concilio Vaticano II es “un plato envenenado” que hay que tirar a la basura. Para Monseñor Tissier de Mallerais, el Concilio debe ser “anulado” y para Monseñor Alfonso de Galarreta “no hay gran cosa que rescatar” del Concilio. ¿Hay una división en el seno de la Fraternidad San Pío X? ¿Cómo piensa resolverla? El Vaticano afirma que hay disensiones en el seno de la Fraternidad.

Monseñor Fellay: Me permito decir que yo tampoco veo que haya unión en el Vaticano. Nosotros no somos el problema que la Iglesia tiene hoy en día. Nos convertimos en un problema sólo porque decimos que existe un problema. Además, aún si se puede tener la impresión de que se hagan declaraciones opuestas e incluso contradictorias, no existen fracturas internas en nosotros. Así, por ejemplo, respecto al Concilio, podemos decir que hay que rechazar prácticamente todo. Sin embargo, de otra parte, podemos decir igualmente que hay que intentar salvar lo que podría serlo. Con todo, no todos podremos decir siempre la misma cosa. El Concilio es una mezcla: hay bueno y malo. Incluso el Papa, cuando afirma que hay que hacer una hermenéutica de la continuidad y no de ruptura, rechaza el Concilio interpretado como una ruptura.

Apcom: Monseñor Williamson, ¿es un problema?

Monseñor Fellay: Es un problema completamente accesorio. Lo que dijo no tiene nada que ver con la crisis de la Iglesia, con el problema de fondo que tenemos entre manos desde hace treinta años a esta parte y a resultas del Concilio; es un tema histórico. La cuestión de saber cuántos y cómo han sido muertos los judíos no es materia de fe, ni religiosa; es un asunto histórico. Claro, estoy convencido que Monseñor Williamson no ha tratado este asunto como el debía haberlo hecho; y por eso yo tomo distancia. Pero respecto a las posiciones religiosas de la Fraternidad en relación al Concilio, yo no veo que haya ningún problema con él.

Apcom: Monseñor Williamson dice que el Concilio es “un plato envenenado que hay que tirar a la basura”. ¿No le parece que esta frase es un poco fuerte? ¿Está Ud. de acuerdo?

Monseñor Fellay: Es una frase polémica, pero yo no la condeno. Hoy en día, se suelen hacer declaraciones de tono polémico. Es una provocación, para intentar hacer pensar a la gente. Yo traduciría este concepto de modo distinto. Diría que tenemos que superar el Concilio para volver a aquello que la Iglesia siempre ha enseñado, a aquello de lo cual no puede separarse. De hecho, en cierto momento tendremos que superar el Concilio, que ha querido ser pastoral y no doctrinal; que quiso considerar la situación contingente de la Iglesia. Las cosas cambian… y muchos puntos del Concilio ya están superados…

Apcom: Monseñor Williamson prometió callarse pero continúa hablando. ¿Será sancionado? ¿Será expulsado, si continúa afirmando que un compromiso con Roma en punto al Concilio es imposible?

Monseñor Fellay: No es verdad que Monseñor Williamson hable frecuentemente. Lo hace raramente… Una vez dijo algo… y seguidamente nosotros no le pedimos que no opine sobre todas las cosas. El campo sobre el cual le mandamos guardar silencio era muy limitado. Su intervención fue puntual. Yo la minimizo al máximo… es poca cosa… y actualmente yo no veo ninguna razón que justificase su expulsión. Eso depende de él, de la situación en la que él se puso. Por el momento tiene una causa abierta. Dañó gravemente su reputación. Hoy por hoy, yo no pienso más que en la situación en la que él ya se encuentra. Todo dependerá de lo que diga. Ya está suficientemente castigado, alejado y relevado de funciones.

Apcom: ¿Sobre el Concilio, ¿aceptaría Ud. un compromiso con Roma?

Monseñor Fellay: Nosotros no debemos hacer ningún compromiso sobre el Concilio. No tengo ninguna intención de hacer un compromiso. La verdad no se aviene con el compromiso. Nosotros no queremos un compromiso. Pedimos que se examine el Concilio.

Apcom: Las recientes ordenaciones sacerdotales han sido vistas como una provocación. ¿No hubiese sido mejor evitarlas en este momento delicado?

Monseñor Fellay: No han sido una provocación. Algunos obispos aprovecharon la ocasión para gritar que fueron una provocación. Sin embargo, ni para nosotros ni para Roma se trata de una provocación. Evitarlas se equipararía a detener la respiración de una persona. Somos una congregación sacerdotal, cuyo objetivo es formar sacerdotes. Por tanto, impedir el acto último de formación que representa la ordenación, equivale a impedir que uno respire. Además, habían sido previstas y sabíamos desde siempre que la revocación de la excomunión creó una situación nueva, que es mejor que la precedente, pero que, con todo, no es perfecta. Para nosotros es normal continuar con nuestras actividades, y así, con las ordenaciones.

Apcom: El diario “L’Osservatore Romano” ha hablado de Calvino, Michael Jackson, Harry Potter, Oscar Wilde. ¿Qué piensa Ud.?

Monseñor Fellay: Antes que nada lo que me pregunto es: el papel de “L’Osservatore Romano”, ¿es verdaderamente ocuparse de estas cosas? Esa es mi primera pregunta. Y la segunda es: lo que dicen sobre estas personas, ¿es verdaderamente exacto? Yo tengo un juicio más bien crítico sobre sus artículos.

Apcom: ¿Cree Ud. que con este Papa se podrá finalmente llegar a solucionar este viejo asunto de los lefebvristas?

Monseñor Fellay: Pienso que, ciertamente, hay una buena perspectiva. Creo que debemos rezar mucho ya que son cuestiones muy delicadas. Hace cuarenta años que nos hallamos en esta situación, no por cuestiones personales, sino verdaderamente por cosas serias, que hacen a la fe y al futuro de la Iglesia. Vemos que el Papa tiene ciertamente una voluntad auténtica de ir al fondo del problema. Y eso lo saludamos con satisfacción. Rezamos y esperamos que con la gracia de Dios llegaremos a un buen fin, tanto para la Iglesia como para nosotros.

Apcom: ¿Qué piensa Ud. de Benedicto XVI?

Monseñor Fellay: Es una persona íntegra, que se toma muy en serio la situación y la vida de la Iglesia.