DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN

SOBRE LA RESURRECCIÓN ESPIRITUAL
Jesucristo, nuestro ejemplar, nuestra primicia, como dice San Pablo, había muerto, y ahora vive, y vivirá por los siglos de los siglos.
Este misterio nos ilumina y fortifica; santifica y conforta nuestra vida aquí en la tierra.
Es el fundamento de nuestra fe, la verdadera forma de la vida cristiana y el gaje de nuestra resurrección futura.
La resurrección de Nuestro Señor es el más grande de todos sus milagros; sólo Dios puede resucitarse a sí mismo: Tengo el poder de entregar la vida y el poder de recuperarla cuando quiera.
Ella prueba que Nuestro Señor es verdaderamente Dios todopoderoso. Por eso se puede decir, con el Apóstol, que toda la doctrina cristiana, toda nuestra santa Religión, se basa en este gran hecho, atestado públicamente, comprobado, certificado…
Esta es la razón por la que, el día de Pentecostés, San Pedro y los Apóstoles, encargados de predicar a todos y por todas partes a Jesucristo y su doctrina, se basan en primer lugar en este único hecho: dan prueba que su Maestro ha resucitado de entre los muertos.
Si Jesucristo no resucitó, dice San Pablo, vana es nuestra predicación, vana es nuestra fe…, no hay Redentor, ni Redención; no hay justificación, ni vida futura; ¡las Escrituras son falsas, y el mismo Dios nos habría engañado…
Pero, al contrario, si Jesucristo resucitó, es Dios omnipotente; su doctrina es verdadera y celestial, y la debemos creer; sus preceptos son divinos y debemos someternos a ellos…
Escuchemos aún el Apóstol: Nosotros, que hemos sido bautizados en Cristo, lo fuimos en su muerte; ya que, por el bautismo, se nos enterró con él en la muerte, de modo que, así como Jesucristo resucitó para la gloria de su Padre, del mismo modo, marchemos en una verdadera novedad de vida. Muertos con Él, debemos vivir con Él una nueva vida, como la suya, imperecedera… Ya que Cristo resucitado no muere más. Considerémonos, pues, como realmente muertos al pecado, y también como vivos para Dios, viviendo divinamente con Jesucristo.
Ya que, así como al resucitar pasó de una vida pasible y mortal a una nueva vida, gloriosa e inmortal, así debemos convertirnos en nuevas criaturas, de verdad resucitados con él.
Purificaos de la vieja levadura, es decir del pecado, dice San Pablo, con el fin de ser una nueva pasta, como panes ácimos, es decir, puros y santos.
¿En que consiste la resurrección espiritual?

Consiste en pasar del estado de pecado el estado de gracia, es decir, según la palabra misma de resurrección, de la muerte a la vida, del estado de tibieza e imperfección al de fervor y perfección.
El pecado mortal da la muerte a nuestra alma: Jesús la resucita y le devuelve la vida por la virtud del sacramento de la Penitencia.
El pecado venial la debilita y la entibia; Jesús la consolida por su gracia, sobre todo en el sacramento de la Eucaristía.
Dice San Pablo, así como Jesucristo resucitó de entre los muertos para la gloria de su Padre, así debemos resucitar y marchar en una nueva vida; una digna vida de Dios, avanzando continuamente por el camino de la virtud y de la santidad.
Esta resurrección espiritual consiste pues en el cambio de nuestra antigua vida en una nueva vida…
Buscáis a Jesús que fue crucificado, dijo el Ángel a las santas mujeres, resucitó, no está ya aquí…
Si hemos resucitado espiritualmente de verdad, es necesario que se pueda decir así mismo de nosotros: Se convirtió este hombre, ha cambiado, no es ya el mismo hombre….
Buscáis a aquel avaro, se volvió liberal y caritativo; a aquel orgulloso e iracundo, se volvió perfectamente humilde y mano; a aquel cristiano flojo, tibio, negligente en sus deberes, se volvió fiel, entusiasta y generoso.
¡Cuántas resurrecciones espirituales llenan de alegría el Corazón de Jesús, a su Iglesia y a todos los Ángeles del cielo!
¿Cuáles son las cualidades de la resurrección espiritual?

Pero, para que la resurrección espiritual lleve a la gloria, es necesario que tenga algunas cualidades: que sea pronta, verdadera, manifiesta y constante.
Pronta. Como la de Jesús: valde mane.
Sabemos que la gracia de Dios no acepta ni plazos, ni retrasos… Ahora bien, es sobre todo en este tiempo de Pascua que Jesús viene a llamar a la puerta de nuestros corazones para que nos convirtamos.
Si descuidamos esta gracia, ella escapará quizá para siempre… No pretextemos que no estamos dispuestos… Eso depende sólo de nosotros; ¿y si no estamos preparados ahora, cuándo lo estaremos?…
Verdadera y sincera. ¡Cualidad esencial! Consideremos a Jesucristo Surrexit vere, ¡y qué pruebas!… Desgraciadamente, entre los cristianos, en este santo tiempo de Pascua, ¡qué de conversiones aparentes, superficiales, falsas, imaginarias! ¡qué de conversiones espléndidas en palabras, lamentables en la práctica!…
La triste tumba del pecado permanece cerrada y sellada… El corazón no cambia, sigue con la misma vida que antes: mismos desórdenes, odios, resentimientos, injusticias, escándalos… ¡Se miente a Dios, no se resucita de verdad!…, peor Estado que el precedente.
Manifiesta y pública. Para glorificar a Dios y edificar el próximo, como la de Jesucristo que se manifestaba sus Apóstoles para hablarles del Reino de Dios, enseñarles y consolidarlos… No es suficiente convertirse, es necesario que la conversión se manifieste a los ojos de todo el mundo.
Deben mostrar nuestro cambio de vida:
En primer lugar, por el honor de Dios, ofendido y afligido por nuestras infidelidades y negligencias…
A continuación para la edificación del próximo, contristado por nuestras faltas, y a quien debemos dar pruebas de nuestra conversión…
Es necesario que se pueda decir de nosotros: Estaba muerto y resucitó… Resucitó, no esta más aquí… Ved el lugar donde lo habían puesto… Ved estos lugares de desórdenes, donde perdía su tiempo y su alma; … no está más, ahora se aplica seriamente a sus deberes.
Constante y perseverante. Contemplemos a Jesucristo: Ya no muere, la muerte no domina más sobre él…
Que sea así para nosotros; nunca más esas alternativas de confesiones y recaídas voluntarias y deliberadas; más graves y cuyo último estado es peor que el primero…
Hagamos un examen: ¿por qué tantas resurrecciones espirituales dudosas? ¿Por qué tantas recaídas? Es porque no se toman las precauciones debidas… no se huyen las ocasiones peligrosas… se omiten la oración y los Sacramentos… se descuidan y violan las buenas resoluciones…
Además, por cobardía o mala voluntad, se omite hacer las reparaciones exigidas por la justicia, la caridad o la penitencia…
Tengamos, pues, mucho cuidado con todo esto…
¿Cuáles son los signos de la verdadera resurrección espiritual?

San Pablo nos indica tres:
1º
Morir a la vida sensual. Era necesario que Cristo sufriera y muriera, para resucitar y entrar en su gloria. Del mismo modo, sólo resucitaremos espiritualmente por la muerte a nosotros mismos, al pecado, al hombre viejo, a todas nuestras codicias… Los que son de Cristo, han crucificado sus vicios y concupiscencias, dice San pablo.
2º Morir a las cosas y a las miserables bagatelas de este mundo: Muertos a las criaturas, a los bienes, a las riquezas, a los honores, a todos los placeres y diversiones peligrosas.
Llevar una vida oculta en Dios con Jesucristo, es rechazar y olvidar el mundo, no pensar más que en Dios, que en agradarle y glorificarlo.
3º Buscar y desear las cosas del cielo. Sólo tener gusto por ellas… Si consurrexistis cum Christo, quae sursum sunt quaerite,… quae sursum sunt sapite»… Es decir, poner todas las esperanzas, todos los tesoros en los bienes del Cielo, no trabajar más que para la eternidad…
Gustar las cosas celestiales, la Palabra de Dios, los Sacramentos, la oración, las lecturas piadosas… «¡Qué despreciable me parece la tierra cuando contemplo el Cielo!», decía un Santo…
Meditemos, pues, todas estas hermosas y grandes verdades…
Resucitemos realmente con Jesús, vivamos de su vida, vivamos según su espíritu, según sus enseñanzas… Una vida angélica, divina aquí abajo en la tierra, para que Él nos haga participar de su vida gloriosa en el Cielo.
P. Juan Carlos Ceriani

Magnífico sermón del Padre Ceriani, un lujo.
Hay solamente dos cuestiones en las que puedo decir que no estoy de acuerdo (si correspondiera tal actitud) y en las que tengo reparos.
Del sermón :“…del estado de tibieza e imperfección…”
Hay una relación entre ambas y no me parece que corresponda.
Por supuesto está la tibieza del “pecho frío” ,el calculador, desde ya, eso está mal.. Pero tenemos que respetar a los millones de fieles que han sido tibios en esto o en aquello en su vida personal, porque han sido cautelosos, prudentes, sagaces, y muchos o casi todos, responsables. ¿ Y porque ha sido esto ? Daré un ejemplo ( pero podría dar miles, infinitos ejemplos en asbsolutamente todos los ámbitos de la vida humana) pues llevaría cien folios explicar la cuestión a fondo. El ejemplo es este : ¿ Que puede hacer un feligrés cualquiera cuando le dicen otros católicos que el Papa es un reventado, que esta secuestrado por masones y judíos, en fin, que no sabe ni servirse el desayuno ?
Debe tenerse en cuenta que la mayoría de las personas, a diferencia del cura, no viven en la Iglesia (tampoco cobran sueldo de la misma) y entonces ¿ Que hacer, que pensar, que actitud tomar ‘? Todo el mundo hace lo mismo, BAJA UN CAMBIO., o si se quiere gira la perilla para, bajar la temperatura porque ya está sospechando que en el horno en lugar del pollo está el bebé recién nacido de la vecina. No sabe si debe jugarse ni con quien. Intuye que la verdad no la va a poder saber así nomás, sospecha que todos pueden estar mintiendo o diciendo la verdad y en suma, que le escupieron el asado. Y se vuelve tibio, justamente en este ejemplo, POR CULPA DE LOS CURAS, que se han puesto a discutir como los jugadores de futbol ¿ Acaso entonces la tibieza no es una virtud ante tanta farsa ?
Me hace meditar.
Del sermón : “…Morir a las cosas y a las miserables bagatelas de este mundo: Muertos a las criaturas, a los bienes, a las riquezas, a los honores, a todos los placeres y diversiones peligrosas…”.
El problema central es definir que son “cosas y …miserables bagatelas” No me da la impresión que la liesta sea muy larga a tenor de la actitud que ha tenido siempre la Iglesia (poderosa materialmente y ni hablar en otros siglos) y de la misma vida del Salvador, que como sabemos no vivía en un caño ni su padre José era un menesteroso. Nació en un pesebre por casualidad, no por pobreza y José tenía su casa adonde llevó a María. Tampoco andaba en harapos Jesús, pues sino lo hubiesen hecho notar los apóstoles, en fin, con un oficio, con trabajo, etc. Lo deseable, en fin.
Entonces ¿ que son bagatelas ? Me parece que esto es algo en lo que jamás podríamos ponernos de acuerdo, salvo casos excepcionales.
Luego si morimos a toda la lista que se lee mas arriba, realmente me da la impresión que los budistas lo hicieron mejor, con su Nirvana fakiresco.
No me parece que “morir” sea la actitud adecuada, tal vez pudiera ser mejor “manejar con prudencia”o “administrar con amor” u otras variantes del uso del cráneo mezclado con el corazón. Todo esto no es ocioso decirlo por muchas razones, no siendo la más importante que muchos pueden confundirse y pensar que porque no trabajan, o son pobres o no están interesados en honoroes o cosas por el estilo, están llegando a algún lado o agradando a Dios. Y no debemos olvidar que en general, un fakir o un psicopata, nos puede aventajar en todas estas cosas a cualquier católico, (asi se trate de un monje de estricta observancia )y a la vez dedicarse al culto a la Pacha Mama.
Felices Pascuas a todos. Jose Luis March
Una cosa es hacer santo uso de las cosas del mundo necesarias para nuestra subsistencia y otra hacer de ellas el fin de nuestra existencia. La mayoría de los curas (al menos los que he conocido y conozco) son personas cultas e inteligentes que en cualquier carrera con menos demandas que el sacerdocio (muchos años en los seminarios y muchos sacrificios) , harían mucho, pero muchísimo más dinero que siendo cura que por otro lado y en estos días no es muy bien visto por el populorum. Así que nadie se mete de cura (a menos que seas un infiltrado marrano) para «vivir de la Iglesia» o por buen dinero y fácil. Y créeme, ser rabino o pastor evangélico te da mucho más privilegios…Al menos los rabinos tienen la sartén por el mango
Hermanos:
No olvidéis en vuetras intenciones orad por la destrucción total de los enemigos internos (judíos marranos, homosexuales y modernistas) y externos (judeo-masonería) de Nuestra Santa Iglesia. Que no triunfen las tinieblas.
Que Dios os bendiga
Carlos
Lo primero que lamento, sin que nadie tenga la culpa es que lo que he observado más arriba no sirva como punto de partida de una comprensión mayor o debate, sobre todo para mi, que me complace encontrarme con puntos de vista o visiones distintas de la mía y si son opuestas, muchas veces, tanto mejor. Y aprendo más. Noto en general que muy pocos pasan mas allá de repetir lo mismo (en este lugar).No tengo paciencia ni tiempo de conocer otro lugar, y es solamente un comentario. Luego:
Dijo Carlos : “…La mayoría de los curas (al menos los que he conocido y conozco) son personas cultas e inteligentes …”
A mi en cambio me ha tocado de todo, inteligentes, nada inteligentes, medianamente cultos, cultos, incultos. Lo que si encontré en mayor porcentaje es “descomedidos” dándome la impresión a veces de una situación así “ Te di la misa, ya terminó, ahora no me vengas con mas laburo”. Tiempo que si se derramó generoso cuando el mensajero portaba dinerillos. A muchos curas, muchísimos tal vez, se les puede aplicar lo que decía una tía abuela muy rica (que le pasaba con sus hijos): “Boquita cerrada y carterita abierta”.
“…que en cualquier carrera con menos demandas que el sacerdocio (muchos años en los seminarios y muchos sacrificios) , harían mucho, pero muchísimo más dinero que siendo cura …”
No hay relación directa entre la capacidad de hacer dinero y la preparación y en líneas generales (tal vez 90% de las veces) el que sabe hacer dinero, no necesita preparación pues simplemente paga a los que si la tienen, que por lo general justamente lo que no tienen es el talento para hacer dinero. Se infiere de esto, que fuera de la Iglesia los curas podrían ganar lo mismo, menos o mas, que en la Iglesia. Por otro lado ¿ puede alguien pensar que para hacer dinero se tiene que hacer cura ?
Cuando yo era niño : si había un hijo poco favorecido intelectualmente había dos caminos, “clásicos” la milicia o el sacerdocio. Y ya entonces se suponía que el tal iba a “defenderse” esquivando el estado de “piojosidad” por un pelo. O menos que eso. El dinero por supuesto, estaba en otro lado. Muy lejos.
¿Entiendes que NADIE se mete de cura para hacer dinero? La preparación que exige ser sacerdote, los sacrificios propios de la vida sacerdotal y el hecho de que no sean muy populares que digamos por las migajas que te dan sumado al hecho de que nada de lo que recibes si eres cura parroquial te pertenece hacen poco menos que imposible que la gente elija esta profesión para ganar un dinerillo de forma fácil. Ahora, si eres un infiltrado enviado por la judería, esa es otra historia. Por otra parte, si crees que para ser sacerdote puedes ser una persona «intelectualmente poco favorecida» se puede afirmar sin ánimos de ofender que eres un poquitín ignorante de la exigencia intelectual para estudiar teología…