AFINIDADES ENTRE EL PENSAMIENTO DE JUAN PABLO II Y EL MARXISMO 2º parte

Segunda Parte

Una concepción marxista del trabajo y el capital

En cuanto a las relaciones entre el trabajo y el capital, Juan Pablo II también parece adoptar la tesis marxista que un sistema socioeconómico basado en la propiedad privada y la libre iniciativa produce que los ricos se hagan cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. En su discurso inaugural el Puebla, en la Conferencia de Obispos Latinoamericana (1979), explicando el pensamiento de Paulo VI sobre la materia, Juan Pablo II afirmó:

“Cuando Paulo VI declaró que el desarrollo es el nuevo nombre de la paz, él tenía en mente todos los vínculos que existen dentro y fuera de las naciones a un nivel universal. Se refería a los mecanismos que estaban imbuidos no con un auténtico humanismo, sino más bien con el materialismo, que a nivel internacional hace que los ricos se hagan cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres.”[1]
Analicemos el fundamento del lema de Juan Pablo II que el capitalismo genera que “un rico se hace cada vez más rico y un pobre cada vez más pobre.”
Según la teoría marxista de la plusvalía,[2] el propietario del capital o de los medios de producción, conserva injustamente una parte de la riqueza generada por el trabajador, a quien se le paga un salario sólo de subsistencia. De aquí proviene que Marx diga que el trabajador produce la riqueza de algunos y su propia miseria.[3] Estas son las palabras de Marx:

“Cada día se hace más claro… que las mismas relaciones que producen la riqueza también producen miseria… y no producen la burguesía rica sino también… un proletariado cuyo número se incrementa cada vez más.”[4]

En su libro El Capital, Marx insiste en la misma idea:

“Todos los métodos para la producción de la plusvalía [surplus value] son al mismo tiempo métodos de acumulación… De ello se deduce, por lo tanto, que en proporción a la acumulación del capital, la suerte del trabajador, sea su paga alta o baja, tiene que empeorar… Esta es la ley que establece la fatal correlación entre la acumulación del capital y la acumulación de la miseria. En un extremo, la acumulación de riqueza es, por lo tanto, al mismo tiempo la acumulación de miseria, la agonía del trabajo, la esclavitud, la ignorancia, la brutalidad, y la degradación mental del extremo opuesto.”[5]

Esto sería supuestamente el resultado inevitablemente desolador del sistema capitalista basado en la propiedad privada y en la libre iniciativa.
Se puede ver que con respecto al capitalismo y la pobreza no parece existir diferencia esencial entre la tesis de Marx y la que defiende Juan Pablo II.
No está de más recordar que la teoría de la plusvalía fue condenada por los Pontífices anteriores. El Papa Pío XI, por ejemplo, enseña:

“Porque ellos están muy equivocados cuando difunden el principio de que el trabajo vale en la medida en que sus productos tienen valor, y debe ser pagado como tal, y que en consecuencia, el trabajador tiene el derecho de exigir todo lo que produce a través de su trabajo. Cuán lejos está esto de la verdad es evidente por lo que ya hemos explicado al tratar sobre la propiedad y el trabajo.”[6]

Una vez más, es difícil evitar concluir que la enseñanza de Juan Pablo II coincide con el discurso marxista y cuán diferente es de la doctrina católica.
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[1] Juan Pablo II, Discurso de apertura en Puebla, 28 de enero de 1979, III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (BAC, Madrid, 1982), p. 398.
[2] Del latín, surplus value, defiende la idea que el trabajador debería recibir todo el beneficio de su trabajo que le da a su empleador.
[3] Die heilige Familie, Werke, vol. 2, p. 37, apud Gustavo & Luis Solimeo, As CEBs… das quais muito se fala – Comentários e documentação totais (São Paulo, Vera Cruz, 1982), p. 39.
[4] K. Marx, Das Elende der Philosophie, Werke, vol. 4, p. 141, apud ibid.
[5] Le Capital, I, 680, apud Kostas Papaionnou, Marx et les marxistes (Flammarion, París, 1972), p. 154
[6] Pío XI, Encíclica Quadragesimo anno.

Auto-realización a través del trabajo, otro concepto marxista


Se encuentran significativas similitudes entre Juan Pablo II y Marx sobre otros puntos. Por ejemplo, en la concepción de la auto-realización del hombre a través del trabajo.
El tema del trabajo, tratado por Paulo VI en Populorum progressio, fue también desarrollado en la Encíclica Laborem exercens y Sollicitudo rei socialis por Juan Pablo II.
En su visita a Módena, Italia, el Pontífice se refirió implícitamente al Marxismo cuando mencionó el “hecho nuevo,” la “revolución del trabajo”:

“Me gustaría hacer una exégesis de las palabras de San Benito, ‘labora et ora’ [trabaja y reza]. Creo que estas palabras, pronunciadas de esa manera, explican el significado de la enseñanza social de la Iglesia. Si bien que la realidad del trabajo humano siempre ha sido presentada en el mundo y en la historia de la humanidad, de las naciones y de los pueblos, está tomó una medida completamente nueva en los últimos siglos. El trabajo humano se convirtió en un hecho nuevo: la ‘revolución del trabajo.’ La humanidad ha vivido y sigue viviendo esta ‘revolución del trabajo.’”[1]

En Laborem exercens, Juan Pablo II da una interpretación personalista al trabajo, haciendo hincapié en su función de realizar plenamente al hombre:

“Como persona, el hombre es pues sujeto del trabajo. Como persona él trabaja, realiza varias acciones pertenecientes al proceso del trabajo; éstas, independientemente de su contenido objetivo, han de servir todas ellas a la realización de su humanidad, al perfeccionamiento de esa vocación de persona, que tiene en virtud de su misma humanidad.”[2]

Esta “auto-realización” del hombre a través del trabajo predicada por Juan Pablo II es muy similar a la “auto-creación” del hombre a través del trabajo defendida por Marx. De hecho, este último afirmó:

“Toda la llamada historia del mundo no es más que la auto creación del hombre a través del trabajo humano, nada más que el ‘llegar a ser’ [Werden] de la naturaleza para el hombre.”[3]

No pocos comentaristas favorables a Juan Pablo II, lo han considerado, no obstante, un partidario del Socialismo, debido a la similitud entre su concepto de trabajo y el de Marx. Por ejemplo, el autor italiano Rocco Buttiglione, un conservador especialista en el pensamiento de Karol Wojtyla, afirma:

“Incluso una lectura superficial de la Encíclica Laborem exercens causa sorpresa por el hecho que el varios lugares de esta encíclica se puede encontrar terminología marxista usada con precisión y presteza para explicar el mundo contemporáneo… Juan Pablo II acepta el concepto de alienación así como el concepto marxista de la praxis. Marx afirmó que el hombre se crea a sí mismo, se construye a través de su propio trabajo… Karol Wojtyla está de acuerdo con el hecho que el hombre, en cierto sentido, se crea a sí mismo a través de su propio trabajo.”[4]

En el mismo sentido, el teólogo progresista radical, el P. José Luis Segundo escribió:

“Lo que Marx dijo acerca de las relaciones humanas siendo representadas por el trabajo, así como sobre la libertad y el carácter vocacional que el trabajo debe tener para que el hombre pueda realizarse sin la necesidad de dedicar tiempo extra para su desarrollo espiritual y humano, es muy similar a la visión personalista y cristiana del trabajo que el Papa Juan Pablo II ha reexaminado… en su Encíclica Laborem exercens…”[5]

El P. João Batista Libânio, profesor del Centro de Estudios Superiores de Brasil, considera que esos conceptos socialistas de Juan Pablo II hacen de él el “Papa más revolucionario de la Historia.” Estas palabras del jesuita son particularmente expresivas:

“Desde el aspecto de la doctrina social, Juan Pablo II es el Papa más avant-garde de la Historia. Una lectura atenta de la Encíclica Laborem exercens de 1981 revela que el Papa defiende ciertos tipos de socialización de los medios de producción sobre una base socialista.”[6]

Por tanto, con respecto al concepto de auto-realización a través del trabajo, las similitudes entre el pensamiento de Juan Pablo II y el Marxismo claramente no es una opinión personal. Esto ha sido señalado por estudiosos de varias tendencias – de derecha, de la izquierda y del centro – en el espectro teológico.
que aparece en el panorama histórico. Estas son sus palabras:
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[1] L’Osservatore Romano, 5 de junio de 1988, p. 8.
[2] Laborens exercens, n. 6, (http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_14091981_laborem-exercens_sp.html)
[3] Istvan Mészáros, Marx: a teoría da alienação (Rio de Janeiro, Zahar, 1981), p. 76.
[4] R. Buttiglione, “Cultura e Filosofia,” Antropologia e praxis no pensamento de João Paulo II (Rio de Janeiro, Lumen Christi, 1985), pp. 42-3.
[5] J. L. Segundo, Teologia da Libertação – Uma advertencia à Igreja, (São Paulo: Paulinas, 1987), p. 127.
[6] João Batista de Arruda, O Estado de São Paulo, 21 de abril de 1996.


Apoyo a la Reforma Agraria socialista


El Comunismo tiene dos aspectos principales que trata de introducir en la legislación de los países occidentales. El primero, que pertenece al campo, es la reforma agraria, referente a la participación de los trabajadores de la tierra en la propiedad de los campos. El segundo aspecto, que pertenece a las ciudades, es la participación de los trabajadores industriales o comerciales en la propiedad de la empresa – la llamada autogestiónen las empresas. Cuando estas dos leyes son introducidas en un país, el Comunismo tiene una cabeza de puente para conquistarlo.
Para introducir esas leyes, el comunismo cuenta hoy en día con la valiosa colaboración de la Iglesia Conciliar que ha rebautizado los viejos principios comunistas y les ha dado una fachada “católica.” Los principios detrás de esas leyes, sin embargo, continúan siendo los mismos que dirigieron el viejo comunismo:

• una distribución universal igualitaria de los bienes, y
• el acceso común a los medios de producción.

Pero ellos ahora son presentados bajo una cubierta “bíblica,” “profética,” o incluso bajo un mensaje “mesiánico” que pretende defender a los pobres, que deben ser liberados de la explotación por parte de los propietarios. Es el mismo viejo lobo con piel de oveja, o bajo una capa de pastor, para ser más preciso en la metáfora.
No sólo a través de su Teología de la Liberación sino también a través de sus voceros oficiales e instituciones, la Iglesia Conciliar ha difundido esos principios, presentados en un lenguaje “católico,” en todo el mundo. Durante los últimos 40 años, innumerables religiosos y religiosas de diferentes órdenes, teólogos, Obispos e incluso los últimos Papas se hallan, directa o indirectamente, predicando la abolición de la propiedad privada. No sólo prestan un fuerte apoyo a los objetivos del comunismo, sino también contradicen directamente a la anterior enseñanza social católica.
En efecto, la propiedad privada es virtualmente abolida para los propietarios de tierras y empresarios urbanos cuando esos dos principios son aplicados. Con esto, las puertas quedan ampliamente abiertas para el régimen socialista o comunista para tomar el poder.

A continuación algunos ejemplos del apoyo otorgado por Juan Pablo II al desarrollo de una reforma agraria en los países sudamericanos.
Comentando sobre la reforma agraria durante su viaje a Ecuador en 1985, Juan Pablo II dijo:

“Sé que desde algunos años una reforma agraria ha estado en marcha en la que la Iglesia de Ecuador ha desempeñado un papel notable. Quiero alentar esta loable iniciativa.”[1]

Al visitar Bolivia, el Papa hizo otro fuerte ataque contra los propietarios y defendió la reforma agraria. Dirigiéndose a los trabajadores agrícolas en Oruro, afirmó:

“Con respecto a la distribución de la tierra, sé que Bolivia no fue el primer país latinoamericano en realizar una reforma agraria que inicialmente permitió a muchos de ustedes adquirir al menos una pequeña parcela de propiedad. Pero el inconveniente de una propiedad pequeña y la existencia de vastos latifundios han continuado creando serios problemas para los trabajadores agrícolas. Estos son problemas muy conocidos y graves que exigen soluciones audaces que hagan prevalecer la justicia.”[2]

En un viaje a Brasil, parecía aprobar la plataforma comunista cuando pronunció estas palabras en la homilía de la Misa que celebró en la ciudad de San Luiz en el Estado de Maranhão:

“Es una cuestión de distribución de propiedades que son insuficientemente cultivadas para quienes que pueden hacer de ellas productivas. En este sentido, la propiedad de la tierra se vuelve ilegitima cuando la tierra no se mejora o cuando se impide que otros la trabajen. Por el contrario, su objetivo es hacer una ganancia que no provenga de la expansión global del trabajo humano y la riqueza social, sino de la represión, de la explotación ilícita, la especulación, y la ruptura de la solidaridad en el mundo del trabajo.”
“Desde este punto de vista, se puede hablar de la alta concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos en Brasil, una situación que exige una justa reforma agraria. Esta clase de posesión no se puede justificar, y constituye un abuso delante de Dios y de los hombres.”[3]

El Pontífice reiteró su crítica socialista a los latifundistas brasileños:

“Es necesario decir que la propiedad de la tierra se vuelve ilegítima cuando la tierra no se mejora o cuando se impide que otros la trabajen. Por el contrario, su objetivo es hacer una ganancia que no provenga de la expansión global del trabajo humano y la riqueza social.”[4]

Dirigiéndose a los trabajadores del campo en Bogotá, Colombia, Juan Pablo II sugirió una audaz reforma agraria socialista:

“¿Cuántos de ustedes pasan la vida en el trabajo rudo en los campos… sin la esperanza de obtener para sí el más pequeño pedazo de tierra y sin recibir los beneficios de una audaz y efectiva reforma agraria?”[5]

Durante el mismo viaje a Colombia, el Pontífice nuevamente estimuló la reforma agraria bajo el pretexto de liberar a los campesinos de la “explotación de los grandes terratenientes.” Dirigiéndose a los trabajadores en el Santuario Mariano de Chiquinquirá, afirmó:

“Pero su dignidad como personas y el trabajo que realizan, ellos [los trabajadores] merecen… se les garantice formas legales de acceso a la propiedad de la tierra. Es necesario revisar objetivamente aquellas situaciones injustas a las que ellos están a menudo sometidos, sobre todo en el caso de los trabajadores rurales que se ven obligados a cultivar la tierra de otros y son explotados por los grandes terratenientes.”[6]

No parece una pérdida de tiempo detenerse un momento en este pasaje, “los trabajadores que se ven obligados a cultivar la tierra de otros y son explotados por los grandes terratenientes.” Juan Pablo II parece prestar apoyo a los objetivos igualitarios de los socialistas y comunistas que nunca cesan de proclamar que la tierra debería pertenecer a aquellos que la trabajan.
Desde esta perspectiva, el sistema de los trabajadores asalariados sería injusto y opuesto a la dignidad humana. Por consiguiente, un trabajador que depende de su empleador para vivir sería un hombre sujeto a una servidumbre humillante y a una intolerable “explotación.”
Ahora bien, según la doctrina social tradicional de la Iglesia Católica enseñada por los Papas, el sistema de salarios es justo en sí mismo, ya que respeta los derechos legítimos del propietario y los trabajadores.
En oposición directa a la tesis de Juan Pablo II, se lee en la Encíclica Quadragesimo anno del Papa Pío XI, que cita argumentos de la Rerum novarum de León XIII, lo siguiente:

“Quienes sostienen que el contrato de arriendo y alquiler de trabajo es de por sí injusto y que, por tanto, debe ser sustituido por el contrato de sociedad, afirman indudablemente una inexactitud y calumnian gravemente a nuestro predecesor [León XIII], cuya encíclica no sólo admite el «salariado», sino que incluso se detiene largamente a explicarlo según las normas de la justicia que han de regirlo.”[7]

Pío XI, en el texto arriba mencionado, también condena el error de quienes dicen que es explotación no pagar al trabajador toda la ganancia que produce su trabajo, como dice Juan Pablo II. El Papa Pío XI afirma:

“Se equivocan de medio a medio, efectivamente, quienes no vacilan en divulgar el principio según el cual el valor del trabajo y su remuneración debe fijarse en lo que se tase el valor del fruto por él producido y que, por lo mismo, asiste al trabajo el derecho de reclamar todo aquello que ha sido producido por su trabajo, error que queda evidenciado sólo con lo que antes dijimos acerca del capital y del trabajo.”[8]

Es curioso ver cómo a menudo las tesis de Juan Pablo II parecen incurrir en las condenaciones de los Papas anteriores. Vale la pena recordar que su posición con respecto a los asuntos socio económicos son muy similares a las de los comunistas y socialistas.
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[1] Juan Pablo II, Speech to the indigenous peoples of Latacunga, L’Osservatore Romano, 31 de enero de 1985, Suplemento, p. 26.
[2] L’Osservatore Romano, 13 de mayo de 1988, p. 6.
[3] Juan Pablo II, Homilía del 14 de octubre de 1991, apud O Estado de São Paulo, “Pontífice defende reforma agrária,” 15 de octubre, 1991; Walter Falceta, “Homilía faz defesa da reforma agrária,” ibíd.
[4] Juan Pablo II, Discurso a los Obispos brasileños en del región del sur-1, 21 de marzo de 1996, publicado bajo el título “Discurso del Papa dirigido a los Obispos paulistas,” O Estado de São Paulo, 22 de marzo de 1996; véase también Hugo Marques – Isabel de Paula, “Papa apoia denuncia de corrupção no Brasil,” O Globo, marzo de 1995.
[5] Juan Pablo II, Discurso en El parque Tunal el 3 de julio de 1986, Mensajes de S.S. Juan Pablo II a los Colombianos (Bogotá: SPEC, 1986), p. 91.
[6] Homilía de Juan Pablo II en el Parque Chiquinquirá, 3 de julio de 1986, Mensajes de S.S. Juan Pablo II a los Colombianos, p. 79.
[7] Pío XI, Encíclica Quadragesimo anno, n. 64 (http://www.vatican.va/holy_father/pius_xi/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_19310515_quadragesimo-anno_sp.html).
[8] Ibíd. n. 68.
Para responder las diversas objeciones de aquellos que apoyan la reforma agraria, así como la defensa unánime y constante que los Papas han sostenido de los principios anti-igualitarios, véase Plinio Corrêa de Oliveira, Arzob. Geraldo de Proença Sigaud, Obispo Antônio de Castro Mayer, y Luis Mendoça de Freitas, Reforma Agrária – Questão de Consciência (São Paulo, Vera Cruz, 1960), pp. 62-106.

http://www.pliniocorreadeoliveira.info/livros/1960%20-%20ReformaAgrariaQuestConciência.pdf.


Apoyo a las empresas socialistas autogestionarias

Esencialmente, la autogestión es la participación del trabajador en la propiedad de la empresa. Se trata de una división radical que implica que la propiedad pertenece a los trabajadores, que deberían dirigir la empresa en un sistema de consulta mutua. Esto representa el fin de la propiedad privada, que ha sido predicada por los socialistas por mucho tiempo. Esta plataforma fue apoyada por la Iglesia Conciliar y hoy es uno de sus objetivos comunes.
¿Qué representa la autogestión con respecto al Marxismo?
Marx transpuso el método hegeliano de buscar la verdad en el contexto histórico, político-social y económico. Este método supone una evolución filosófica por medio de una tesis, antítesis, y síntesis. Para Marx, que lo aplica a las diferencias de clases, la tesis – la hegemonía de la burguesía – se opondría a una antítesis – la dominación del proletariado – lo que generaría una síntesis, la desaparición del Estado, que sería sustituido por células autogestionarias.
Desde Lenin hasta nuestros días, el comunismo ha pretendido situarse en una segunda fase del proceso, esto es, en la dictadura del proletariado.
A juzgar por los discursos de los socialistas y comunistas después de 1989, así como de los progresistas, se podría decir que todos ellos tienen como objetivo el establecimiento de la síntesis, la etapa final del sueño marxista.
Fue en nombre de la autogestión que Juan Pablo II defendió el derecho de participación de los trabajadores agrícolas en la propiedad de los bienes durante una visita a Brasil:

“A los trabajadores de la tierra, al igual que a otros trabajadores, no se les puede negar bajo ningún pretexto el derecho de participación y comunión… en la vida de las empresas y organizaciones diseñadas para definir y salvaguardar sus intereses en el difícil y peligroso viaje hacia la transformación indispensable de las estructuras de la vida económica.”[1]

El repitió este mensaje extendiéndolo también a las empresas urbanas:

“Es muy importante para todos los protagonistas de la vida económica tener la posibilidad real de participar libremente y activamente en la elaboración y control de la toma de decisiones en todos los niveles que los involucra.”[2]

Al promover la autogestión, Juan Pablo II parece colocarse contra la enseñanza de Pío XII sobre la propiedad y su función social. En efecto, el Papa Pío XII afirma:

“Por esta razón, la doctrina social católica se pronuncia decididamente sobre el derecho de propiedad privada, entre otras cuestiones. Aquí también hay profundas razones de por qué los Papas de las encíclicas sociales, y Nos también, rechazamos deducir de la naturaleza del contrato de trabajo, sea directa o indirectamente, el derecho de los trabajadores a la copropiedad en el capital de la empresa y, en consecuencia, su derecho de cogestión.”[3]

Queda bastante claro que la doctrina de la autogestión propuesta por Juan Pablo II choca frontalmente con esta declaración de Pío XII. Pío XIIJuan Pablo II va contra el pasado de la Iglesia Católica.
estaba siguiendo la enseñanza constante de la Iglesia sobre la materia. Por lo tanto,
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[1] Homilía durante la Misa en Recife, 7 de julio de 1980, A palabra de João Paulo II no Brasil (São Paulo, Paulinas, 1980), p. 248.
[2] Reunión con los trabajadores en São Paulo, ibíd., p. 130.
[3] Pío XII, Radiomensaje al Katholikentag de Viena, Discorsi e Radiomenssaggi di Sua Santità Pio XII, (Editrice Poliglota Vaticana), vol. 14, p. 314.

La plataforma anti-capitalista de Juan Pablo II


Mons. Helder Câmara, el Arzobispo Rojo de Recife, Brasil, anunció que uno de los objetivos de la Iglesia Conciliar es condenar el Capitalismo por ser “un régimen intrínsecamente malvado.” El expresó este intento en una carta al comunista francés Roger Garaudy, que la transcribe en uno de sus libros:

“El siguiente paso para nosotros, los cristianos es que se proclame públicamente que no es el Socialismo, sino el Capitalismo el que es intrínsecamente malo, y que sólo el Socialismo puede ser condenado en sus perversiones.”[1]

Se puede decir que Juan Pablo II sigue esta orientación que dice la carta. En la Encíclica Sollicitudo rei socialis, él señaló que la iniciativa privada y la libre empresa – parcialmente calificada como el deseo materialista de lucro y sed de poder – es la responsable de las “estructuras de pecado.”
“Pecado” y “estructuras de pecado”, son categorías que no se aplican frecuentemente a la situación del mundo contemporáneo… entre las opiniones y actitudes opuestas a la voluntad divina y al bien del prójimo y las “estructuras” que conllevan, dos parecen ser las más características: el afán de ganancia exclusiva, por una parte; y por otra, la sed de poder, con el propósito de imponer a los demás la propia voluntad…
“Bajo ciertas decisiones, aparentemente inspiradas solamente por la economía o la política, se ocultan verdaderas formas de idolatría: dinero, ideología, clase social…
“Los débiles, por su parte, en la misma línea de solidaridad, no deben adoptar una actitud meramente pasiva o destructiva del tejido social y,han de realizar lo que les corresponde, para el bien de todos…
“El mismo criterio se aplica, por analogía, en las relaciones internacionales. La interdependencia debe convertirse en solidaridad, fundada en el principio de que los bienes de la creación están destinados a todos. Y lo que la industria humana produce con la elaboración de las materias primas y con la aportación del trabajo, debe servir igualmente al bien de todos.
“Superando los imperialismos de todo tipo y los propósitos por mantener la propia hegemonía, las Naciones más fuertes y más dotadas deben sentirse moralmente responsables de las otras, con el fin de instaurar un verdadero sistema internacional que se base en la igualdad de todos los pueblos y en el debido respeto de sus legítimas diferencias.”[2]

Textos análogos que identifican el Capitalismo con las “estructuras de pecado” se encuentran en muchos de los documentos de Juan Pablo II.
¿Qué reacción han causado estas tesis anti-capitalistas de Juan Pablo II entre los Obispos? Veamos algunas repercusiones en los documentos oficiales de la Conferencia de Obispos Latinoamericana (CELAM). En el documento final de su reunión en Puebla (1979), que fue inaugurada por el mismo Juan Pablo II, los Obispos del CELAM declararon:

“El temor al marxismo impide que muchos enfrente la realidad opresiva del capitalismo liberal. Se puede decir que, ante el peligro de un sistema claramente marcado por el pecado, la gente olvida denunciar y combatir la realidad que ya ha sido implantado por otro sistema igualmente marcado por el pecado.”[3]

Citando el discurso de apertura de Juan Pablo II en la reunión de Puebla, los Obispos vuelven al ataque contra las estructuras del Capitalismo:

“Confirmamos… que la situación de pobreza inhumana en la que millones de Latino Americanos que viven en el más devastador y humillante flagelo… Al analizar esta situación más profundamente, encontramos que esta pobreza no es apenas una fase aleatoria, sino más bien el producto de situaciones determinadas y estructuras económicas, sociales, y políticas, aunque también hay otras causas de la miseria.
“La situación interna de nuestros países tiene su origen y apoyo en mecanismos que, debido a que no están imbuidas de auténtico humanismo, sino más bien de materialismo, en el plano internacional ‘hace que los ricos sean cada vez más ricos a costa de los pobres que se hacen cada vez más pobres’ (Juan Pablo II, 3, 3, AAS, 71, p. 201).”[4]

¿Cuál fue el resultado de este estímulo Papal? El documento final de Puebla representa un fuerte respaldo a la Teología de la Liberación, que es el flagelo del Capitalismo y el promotor del Socialismo en aquel continente.
Incluso si la Teología de la Liberación ya existía en teoría y en la práctica en diversos grupos pequeños, su nacimiento simbólico tuvo lugar en 1968 cuando Paulo VI la apoyó en Medellín. En los años 70 se extendió por todo el continente. En los 80, con el apoyo de la jerarquía católica, sacudió a casi todos los regímenes latinoamericanos civiles y militares neo-liberales.
En los años 90 entró en la arena política como una especie de imán que atrae a todas las fuerzas de izquierda, que comenzaron a ganar las elecciones. En Brasil subió a la presidencia el comunista Lula, una marioneta de la Teología de la Liberación. En Argentina y Uruguay, virtualmente ha tomado el control del gobierno. En Ecuador y Bolivia ya ha tomado el poder. Venezuela se volvió comunista siguiendo un esquema diferente y el Chile ha retornado el socialismo heredero de Salvador Allende, asistido también con la complicidad de la Jerarquía eclesiástica.
Es triste decirlo, pero en la práctica, toda Latinoamérica se está volviendo socialista, gracias, en parte considerable, al estímulo de Paulo VI en Medellín y Juan Pablo II en Puebla. En la base de esta enorme transformación está el sofisma en que el sistema neo-liberal, basado en la libre iniciativa y propiedad privada, produce que los “ricos se hagan cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.”
Como solución, propone el ejercicio de una solidaridad igualitaria, muy similar al socialismo: aunque reivindicando sus legítimos derechos,
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[1] Herdel Camara, apud Roger Garaudy, Parole d’homme (París, Laffont, 1975), p. 118.
[2] Juan Pablo II, Sollicitudo rei socialis, nn. 36-39, (http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis_sp.html)
[3] CELAM, Conclusoes de Medellín, A Igreja na atual transformação da América Latina à luz do Concilio (Petrópolis, Vozes, 1980), n. 92.
[4] CELAM, Puebla, 1979, – La evangelización en el presente y en el futuro de América Latina (Madrid, BAC, 1982), nn. 29, 30.


Objeción: el aspecto ateo del marxismo


Alguien podría objetar que el Papa y las autoridades de la Iglesia nunca apoyarían el Comunismo o el Socialismo porque son sistemas ateos.
La ingenua objeción de que el Marxismo es ateo y, por lo tanto, no puede ser aceptado por los progresistas, que profesan creer en Dios, carece de fundamento.
Debido a que el Progresismo y el Marxismo creen en la evolución universal, el proceso evolutivo es aceptado por ambos. La discusión acerca de la existencia de Dios ya no es un punto de diferencia esencial para ambos. Esta ha sido reducida a una sola materia, secundaria.Los progresistas creen que el punto final de la evolución es Dios, porque para ellos Dios está inmanente en toda la creación, y que la última etapa de la evolución es la divinidad.
Los progresistas dicen que los marxistas creen en una evolución universal, que admiten el mismo proceso evolutivo, pero que no comprenden la etapa final del proceso, que ellos designan vagamente como el “futuro.” Si losmarxistas intentasen explicitar este punto final, se darían cuenta que su “futuro” no es otra cosa que lo que los progresistas llaman Dios. Por lo tanto, la presentación del argumento de que el Marxismo es ateo, para diferenciar a los progresistas de los marxistas, se reduce a una mera cuestión de palabras. De hecho, ambos adhieren a los mismos principios filosóficos, muy diferentes de lo que la Iglesia enseña sobre Dios.


Conclusión


La conclusión de este pequeño trabajo, es breve y triste: Juan Pablo II, al igual que sus dos predecesores, parecen apoyar el Marxismo por la vía de las ideas y de los hechos.
Muchas de sus enseñanzas están en abierta oposición a todo el Magisterio Pontificio sobre asuntos económicos y sociales que les precedió.
De esta exposición, se puede comprender la extensión y anchura de las palabras de la Virgen María en 1917, cuando ella predijo en Fátima que “Rusia esparcirá sus errores por el mundo entero”.
Tal vez ella implicaba incluso que los Papas conciliares serían instrumentos de difusión del Comunismo.

11 comentarios sobre “AFINIDADES ENTRE EL PENSAMIENTO DE JUAN PABLO II Y EL MARXISMO 2º parte

  1. Estimados:
    Creo que con este post han metido la pata. Por más que Juan Pablo II no me agrade demasiado por otros motivos, no se le puede poner a él justamente el rótulo de comunista. Algunas afirmaciones de esas que transcriben contradicen la visión de los Papas preconciliares en temas socioeconómicos, pero me parecen citas sacadas de contexto y con ello hay que tener mucho cuidado. Juan Pablo II fue enemigo declarado de la Teología de la Liberación y fue el Papa que contribuyó a la caída del comunismo. Que haya criticado los excesos del capitalismo me parece bárbaro. En una transcripción dice: «“El temor al marxismo impide que muchos enfrenten la realidad opresiva del capitalismo liberal. Se puede decir que, ante el peligro de un sistema claramente marcado por el pecado, la gente olvida denunciar y combatir la realidad que ya ha sido implantado por otro sistema igualmente marcado por el pecado.” Aquí observamos la crítica a ambos sistemas: tanto capitalismo liberal cuanto comunismo. Juan Pablo II cometió crasos errores en temas como libertad religiosa y ecumenismo. Pero me parece que comunista no se le puede llamar.

  2. Ariel Roy,

    Desmuestras, además de ignorancia, hipocrecía.

    Bien sabes que si Wojtyla Katz fuera declarado enemigo del comunismo, los soviéticos lo hubiesen eliminado como a tantos sacerdotes verdaderamente fieles en Polonia. Pero él se salvó…

    Cuando era «obispo» de Cracovia, Wojtyla Katz NUNCA expresó una condena contra el comunismo.

    Ni siquiera era enemigo de la Teología de la Liberación, porque nunca aplicó la excomunión contra el ejército de «obispos» y curas comunistas dirigentes de las guerrillas en Centroamérica, Asia y África.

    Ave Maria, Gratia Plena

  3. En mi opinión, cuando sacerdotes y aún el mismo Papa opinan de cuestiones económicas, corren el riesgo de inducir a confusión a los fieles, porque son dos campos distintos…DAD A DIOS LO QUE ES DE DIOS Y AL CESAR LO QUE DEL CESAR. Así, pensar como los marxistas que la riqueza genera miseria, no pasa de una opinión que yo como muchos, pienso que está equivocada y no veo porqué pensar así pueda menoscabar mi catolicismo aunque el papa piense lo contrario. Ni siquiera veo fundamento de esa afirmación en los Evangelios. Acaso los paises más ricos no elevaron el nivel de vida y bienestar material de sus pueblos? Y si bien hoy vemos cómo la actual crisis carcome a los que menos tienen en esos mismos países, salta a la vista que sus causas son otras que la generación de riqueza, que más tienen relación con la conducta y hasta moralidad de las personas y gobiernos en el uso del dinero: elevado consumismo, afán de tener todo lo que se ve enfrente, el comercio sexual, etc., y por consiguiente altos endeudamientos contrarios al consejo bíblico.
    Como decía el empresario henry ford, se gasta dinero y recursos en producir cosas innecesarias.

  4. Yo he leído suficientes críticas de los Teólogos de la LIberación contra Juan Pablo II, así como es un secreto a voces que el que le disparó en 1981 fué contratado por la Unión Soviética, por ello me asombra lo que aquí se expone, yo tenía otra idea al respecto, de cualquier manera, ya el Papa Benedicto XVI había dicho algo al respecto, no tengo la cita exacta, pero fué en sus vacaciones del primer año de su pontificado y lo dijo a los sacerdotes, si encuentro la cita, la pongo. Pero no deja de ser sorprendente que si se coqueteaba de alguna manera con el comunismo-socialismo en las páginas referidas, y también es cierto que no se excomulgó a ninguno de los que lo profesaban, si bien se les amonestó, pero es por el mismo principio por el cual quieren atraer a la Fraternidad, porque ellos ya no pueden ser intolerantes y aplicar la disciplina más que a los Tradicionales que hechan por tierra sus falacias, su falsa doctrina.

    «Vi una mujer sentada sobre una bestia COLOR ESCARLATA,… La Mujer iba vestida de rojo escarlata… en su mano tenía una copa de oro llena de abominaciones y del sucio fruto de su lujuria… Y vi como la mujer se EMBRIAGABA con la sangre de los creyentes y de los mártires por AMOR DE JESÚS.»
    Con respecto a la Bestia Bermeja (roja) ahí su color, claramente indican las escrituras que por el misterio de Iniquidad, la mujer (aparetemente la esposa) se vestirá de rojo y tristemente se embriagará de la sangre de los mártires, es evidente aquí, que los mártires de la revolución bolchevique más de 60 millones (pongo sesenta por la cita de Solienitsyn son muchísimos más pero no me atrevo a aventurar una cifra), es el verdadero HOLOCAUSTO del que nadie habla y son esos millones de mártires quienes claman al Cielo cuando ven que la Iglesia oficial no solo no les hace justicia, sino que se hace solidario con sus asesinos (ostopolitick) y peor aun, no denuncia sino que secunda las doctrinas que les llevaron al martirio, sin acordarse que fueron asesinados por amor a Cristo, y que la verdadera causa y origen del Comunismo es el odio a Dios, por más que lo hayan disfrasado de defensa al proletariado, pues ¿donde se es más esclavo que en ese sistema?, ¿dónde se es más pobre que en ese sistema?, ¿donde se rebaja al hombre al nivel de animal, de máquina solo capaz y hecha para el trabajo y donde el mismo se paga con frijoles?, ¿donde se le esclaviza a no tener más que los hijos que el estado decida?, a no tener más Dios que el estado bajo pena de muerte? solo que hay un engaño que los «pobres no ven» en ese sitema solo serán ricos los que ostentan el poder, mientras que en esta otra estructura de pecado «capitalismo» de repente si eres los suficientemente capaz y creativo puedes sobresalir de la masa, de alguna manera eres libre de creer en Dios y de darle culto, y de darle preeminencia al espíritu sobre la materia, aunque el capitalismo en sí para nada lo fomenta, (hay que ser claros que también en el capitalismo se practica el materialismo) y por ello también es una estructura de pecado, pues los fautores de este capitalismo y ese comunismo son los mismos con diferentes ideas, pero hoy se han dado la mano y llevan al mundo por el mismo rumbo a la perdición, mediante un sistema que le convierte en el centro de la creación, y su propio fin el cielo queda velado, ante el triunfo, el tener, el poder a nivel terreno, en el comunismo ahora socialismo, y en el capitalismo desenfrenado, se nos han puesto unas lentes deformes sobre quienes somos, cual es nuestro origen y nuestro fin, todo es terreno nada es celestial, en ambos campea el materialismo como base.
    Un engaño demoniáco, en estos momentos se tienen que tener bases muy solidas de doctrina cristiana para no caer en ambos abismos y es un camino sinuoso y estrecho el que campea entre esos dos abismos, La doctrina catolica de todos los tiempos, la fe que nos fué enseñada por los apostoles, los Padres de la Iglesia, la doctrina de siempre, que en pocas palabras y citando a San Agustín para dar la idea más clara, entre esos dos abismos se construye la ciudad de Dios, amor a Dios hasta el desprecio de si mismo, ese es el camino estrecho y empinado que nos lleva a la cumbre, «la vida eterna», en tanto que en esos dos abismos socialismo y capitalismo se construye la ciudad del hombre, «amor del hombre hasta el desprecio a Dios» que nos lleva a la muerte eterna en el Rojísimo fuego del infierno… y por propia voluntad.
    Pero al final la prostituta, que cabalga en la bestia roja y se viste de rojo, recibirá su merecido de manos de los mismos que debía haber denunciado…

    «Las aguas que has visto, sobre las que está sentada la prostituta, son pueblos, muchedumbres, razas y lenguas. Pero los diez cuernos que has visto -y la misma bestia- traicionarán a la prostituta, la despojarán y la dejarán desnuda, comerán sus carnes y la arrojarán al fuego. Porque Dios se ha servido de ellos para ejecutar sus proyectos, haciendo que se pongan de acuerdo para entregar a la bestia su reino, en espera que se cumplan las palabras de Dios»

    Dios tenga Misericordia de nostros y nos conceda permanecer fieles por intercesión del Corazón Inmaculado de María, pues sabemos que pocos «solo un pequeño resto se mantendrá fiel»

  5. “Ave Maria Purissima”
    – Sine Labe originale concepta –

    Sr. Director, caros Cristianos en la unica y verdadera Fé, saludos en los sagrados corazones de Nuestro Señor JesuCristo, yla Santisima Virgen Maria

    Álvaro, El Cesar, TAMBIEN es de DIOS.
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    Por otra parte, los sistemas sionistas de control mundial, en los que estamos inmersos, inventaron primero falsos dineros, falsas monedas, los billetes de plástico y papel que emiten los gobiernos masones, albañiles del sionismo, NO SON DINERO, «son número de hombre» no tienen valor intrínceco; y los sistemas politico económicos, capitalismo y socialismo, son las pinzas de la teneza con la que amordazaron al ser humano, el primero de ellos, con la ambición, esa ambición, que para la posibilidad de fabricar un Rico, necesariamente incluia o materias primas o trabajo de muchos, haciendolos pobres, y el socialismo, que fue inmediatamente arrebatando todo para el sistema, esto es en cuanto a la forma económica, empero en ambos casos con el trasfondo de quitar el REINADO UNIVERSAL A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.
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    ARIEL, sigues con tus lavados de coco?
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    No se en este punto si hubieres escuchado hablar de las revelaciones de la SANTISIMA VIRGEN MARIA, empero, ELLA madre del DIOS por quien se vive, advirtio que si RUSIA no era consagrada a su inmaculado corazón, (entre otras cosas), terminaria la Guerra, (1ª mundial), pero seguira una peor a la humanidad, (2ª), especificamente señaló RUSIA ESPARCIRA SUS ERRORES POR EL MUNDO, esa gran guerra, marcó el inicio del fin, tanto los sistemas antes descritos, como el esparcimiento de los errores de RUSIA por todo el mundo, errores que los paises y flamantes ciudadanos, capitalistas, proclaman y practican, «Igualdad Libertad y Fraternidad» penetraron a la Misma ROMA, y lo invaden todo, solo checa, el dicurso entre obama y Rat…singer, No mates tanto Negrito, No rat… papita, no mataremos tantos, (Inocentes no nacidos), ESE ES EL ESTILO MARXISTA DE ASESINAR, haciendo agentes del soviet supremo a los médicos, a los legisladores y a las propias madres, tanto concientes en los abortos quirúrjicos, con alevosia, como inconcientes en el caso de los casi 6,000 000 000 millones de micro ABORTOS, que se practican el mundo cada año, la misma cantidad que pobla todo el orbe, cada año es abortada por las madres que utilizan abortivos mal llamados preservativos, (hasta 12 microabortos por año, en cada mujer fertil, con vida marital que los utiliza en forma parenteral, (pastillas, inyecciones, hormonales implantados y dius) al rededor del mundo)) y todo, por que «la situacion economica esta Dura??? Manejo sionista de la economía, o por que me quiero comprar un carro nuevo, o una casa ???? ambicion y capitalismo, o por que soy libre de elejir cuantos hijos tengo y cuantos asesino???? RUSIA ESPARCIO SUS ERRORES, DESDE LA MISMA CATHEDRA DE PEDRO.
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    SEA PARA GLORIA DE DIOS

  6. El amor a Dios, aparte de la adoración que le debemos celebrar como culto (misa, oración, apostolado, penitencia), se manifiesta en el cumplimiento de su mandato :» Amarás a tu prójimo como a tí mismo». Supera todo sentimiento, ya que por simpatía, o no, estamos obligados a amar a nuestros semejantes. Y ello solo se logra con la justicia del acuerdo entre las partes de respetar el valor de sus respectivos intereses. La tradicional doctrina social de la Iglesia, así lo establece para la distribución equitativa de la riqueza, con el acuerdo de los sectores productivos sobre la partición de los bienes , fruto del esfuerzo concurrente de ambos. El patrón es patrón sin derechos a la hegemonía monopólica del valor del salario; y el trabajador es trabajador sin reconocimientos a invadir los medios de producción con la conculcación de los derechos de propiedad del patrón. Todo esto tiene un fundamento inalterablemente sagrado. La pretensión rotular de los pobres del evangelio a los trabajadores , es una sensiblería de corte demagógico que sin proponer un sistema económico de justicia participativa, niega el fundamento escolástico y anarquiza el equilibrio natural de los derechos del trabajo. Ello da entidad, al resentimiento de los hombres fomentado la lucha de clases, mientras otorga validez a los argumentos de la revolución. Montini y Wojtyla distaron mucho de expresarse como ignorantes, en lo que opinaron a través de los instrumentos pontificios y sus manifestaciones públicas, diametralmente opuestas al criterio de los Papas de 1900 años hasta el Concilio VII. Jamás condenaron el liberalismo nato en 1789, ni al comunismo, ni a los curas de la Teología e la liberación. Que la Infinita bondad y Misericordia de N.S., nos libre del castigo de estos nefandos pecados clericales.
    En Cristo. Julio López

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