PARA SANTIFICAR EL DOMINGO

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios del:

SANTA ANA

Madre de la Santísima Virgen María

(Conmemoración del Noveno Domingo de Pentecostés)

 

Introito

Gocémonos todos en el Señor al celebrar la festividad en honor de Santa Ana; de cuya solemnidad se alegran los Ángeles y alaban juntos al Hijo de Dios. De mi corazón desbordan faustas palabras, hablo de lo que hice para el Rey. Gloria Patri…

Colecta

Oh Dios, que te dignaste conceder a Santa Ana la gracia de merecer ser madre de la Madre de tu Unigénito Hijo; concédenos propicio a nosotros ser por Ti favorecidos con la protección de la Santa cuya solemnidad celebramos. Por N.S.J.C.

Conmemoración del Domingo 9°

Abre, Señor, los oídos de tu misericordia a las preces de los que te suplican; y, para que les concedas lo que desean, haz que sólo pidan lo que a Ti te es grato. Por N.S.J.C.

Epístola.

(Del Libro de los Proverbios, 31, 10-31):

Una mujer fuerte, ¿quién podrá hallarla? Mucho mayor que de perlas es su precio. Confía en ella el corazón de su marido, el cual no tiene necesidad de tomar botín (a otros). Le hace siempre bien, y nunca mal, todos los días de su vida. Busca lana y lino y trabaja con la destreza de sus manos. Es como navío de mercader, trae de lejos su pan. Se levanta antes que amanezca, para distribuir la comida a su casa, y la tarea a sus criadas. Pone la mira en un campo y lo compra; con el fruto de sus manos planta una viña. Se tiñe de fortaleza, y arma de fuerza sus brazos. Ve gustosa las ricas ganancias; no se apaga su lámpara durante la noche. Aplica sus manos a la rueca; y sus dedos manejan el huso. Abre su mano al pobre, y la alarga al mendigo. No teme por su familia a causa de la nieve, pues todos los de su casa tienen vestidos forrados. Labra ella alfombras de fino lino; y púrpura es su vestido. Conocido en las puertas es su marido, cuando se sienta entre los senadores del país. Fabrica telas y las pone en venta, vende ceñidores al mercader. Fortaleza y gracia forman su traje, y está alegre ante el porvenir. Abre su boca con sabiduría, y la ley del amor gobierna su lengua. Vela sobre la conducta de su familia, y no come ociosa el pan. Se alzan sus hijos, y la llaman bendita. La ensalza también su marido: “Muchas hijas obraron proezas; pero tú superas a todas.” Engañosa es la belleza, y un soplo la hermosura. La mujer que teme a Yahvé, esa es digna de alabanza. Dadle del fruto de sus manos, y sus obras sean su alabanza ante el pueblo.

Gradual

Tú amaste la justicia y detestaste la maldad; por esto, oh Dios, el Dios tuyo te ungió con óleo de alegría.

Aleluya.

Aleluya, aleluya. La gracia se ha derramado en tus labios, por eso Dios te ha bendecido para siempre. Aleluya

Evangelio

(Según San Mateo, 13, 44-52):

El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo; un hombre, habiéndolo descubierto, lo volvió a esconder, y en su gozo fue y vendió todo lo que tenía, y compró aquel campo. También, el reino de los cielos es semejante a un mercader en busca de perlas finas. Habiendo encontrado una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. También es semejante el reino de los cielos a una red que se echó en el mar y que recogió peces de toda clase. Una vez llena, la tiraron a la orilla, y sentándose juntaron los buenos en canastos, y tiraron los malos. Así será en la consumación del siglo. Saldrán los Ángeles y separarán a los malos de en medio de los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto? Le dijeron: Si. Entonces, les dijo: Así todo escriba que ha llegado a ser discípulo del reino de los cielos, es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro lo nuevo y lo viejo.

Ofertorio.

Hijas de reyes te honrarán; a tu diestra está en pie la reina, vestida de oro, ricamente engalanada.

Secreta.

Te suplicamos, oh Señor, mires con ojos de bondad este sacrificio, a fin de que, por la intercesión de Santa Ana, que fue madre de la Madre de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, nos sea provechoso para nuestra devoción y salud. Por N.S.J.C.

Conmemoración del Domingo 9°

Te rogamos, Señor, nos concedas que frecuentemos dignamente estos Misterios; porque, cada vez que se celebra la conmemoración de esta hostia, se renueva la obra de nuestra redención. Por N.S.J.C.

Prefacio

Prefacio de la Santísima Trinidad :

(por ser Domingo)

 Latín

Vere dignum et justum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus. Qui cum unigenito Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personæ, sed in unius Trinitate substantiæ. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione veræ, sempiternæque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur æqualitas. Quam laudant Angeli atque Archangeli, Cherubim quoque ac Seraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes

Sanctus Sanctus Sanctus…

 
Castellano

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, oh Señor santo, Padre todopoderoso y eterno Dios. Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tú revelado, acerca de tu gloria, lo creemos igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro

Sanctus Sanctus Sanctus…

Comunión.

La gracia se ha derramado en tus labios; por eso Dios te ha bendecido para siempre y por todos los siglos.

Poscomunión.

Habiendo sido alimentados con los sacramentos celestiales, te rogamos, oh Señor Dios nuestro, que, por la intercesión de Santa Ana, que quisiste fuese la madre de la Madre de tu Hijo, merezcamos alcanzar la eterna salvación. Por N.S.J.C.

Conmemoración del Domingo 9°

Te rogamos, Señor, hagas que la recepción de tu Sacramento nos limpie de nuestros pecados y nos una a Ti. Por N.S.J.C.

Último Evangelio del Domingo 9°

(San Lucas, XIX, 41-47)

 Y cuando estuvo cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella. Y dijo: “¡Ah si en este día conocieras también tú lo que sería para la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, y tus enemigos te circunvalarán con un vallado, y te cercarán en derredor y te estrecharán de todas partes; derribarán por tierra a ti, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo en que has sido visitada.” Entró en el Templo y se puso a echar a los vendedores, y les dijo: “Está escrito: «Mi casa será una casa de oración», y vosotros la habéis hecho una cueva de ladrones.” Y día tras día enseñaba en el Templo.