PARA SANTIFICAR EL DOMINGO-FIESTA DE SAN LUCAS EVANGELISTA

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios del:

FIESTA DE SAN LUCAS EVANGELISTA

Con conmemoración del XXI Domingo de Pentecostés

y de la Propagación de la Fe

Introito

Para mí, oh Dios, que han sido excesivamente honrados tus amigos, demasiado fortalecido su poderío. Me probaste, oh Señor, y me conociste. Tú conociste cuándo estuve sentado y cuándo me levanté. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

Colecta

Te rogamos, oh Señor, que abogue por nosotros tu Evangelista San Lucas, el cual llevó siempre en su cuerpo la mortificación de la cruz, por la gloria de tu Nombre. Por N.S.J.C.

Conmemoración del XXI Domingo de Pentecostés

Te suplicamos, Señor, custodies a tu familia con tu continua misericordia; para que, con tu protección, se vea libre de todas las adversidades y, con buenos actos, sirva devota a tu nombre. Por N.S.J.C.

Conmemoración de la Propagación de la Fe

Oh, Dios, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad: envía obreros a tu mies, y concédeles el predicar con toda confianza tu palabra; para que tu doctrina se difunda y sea glorificada, y todos los hombres te conozcan a Ti, único Dios verdadero, y al que Tú has enviado, Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. Que contigo vive

Epístola.

(De la Segunda Carta de San Pablo a los corintios, 8: 16-24):

Gracias sean dadas a Dios que puso la misma solicitud mía por vosotros en el corazón de Tito. Pues no sólo acogió nuestra exhortación, sino que, muy solícito, por propia iniciativa partió hacia vosotros. Y enviamos con él al hermano cuyo elogio por la predicación del Evangelio se oye por todas las Iglesias. Y no sólo esto, sino que además fue votado por las Iglesias para compañero nuestro de viaje en esta gracia administrada por vosotros para gloria del mismo Señor y para satisfacer la prontitud de nuestro ánimo. Con esto queremos evitar que nadie nos vitupere con motivo de este caudal administrado por nuestras manos; porque procuramos hacer lo que es bueno, no sólo ante el Señor, sino también delante de los hombres. Con ellos enviamos al hermano nuestro a quien en muchas cosas y muchas veces hemos probado solícito, y ahora mucho más solícito por lo mucho que confía en vosotros. En cuanto a Tito, él es mi socio y colaborador entre vosotros; y nuestros hermanos son enviados de las Iglesias, gloria de Cristo. Dadles, pues, a la faz de las Iglesias, pruebas de vuestra caridad y de la razón con que nos hemos preciado de vosotros.

Gradual

En toda la tierra se oyó su voz, y sus palabras llegaron hasta los confines del mundo. Y los cielos pregonan la gloria de Dios, y el firmamento publica las obras de sus manos.

Aleluya.

Aleluya, aleluya. Yo os elegí del mundo y os puse para vayáis, y hagáis fruto, y vuestro fruto permanezca. Aleluya.

Evangelio

(Del Evangelio según San Lucas, 10: 1-9):

En aquel tiempo el Señor designó todavía otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de Él a toda ciudad o lugar, adonde Él mismo quería ir. Y les dijo: “La mies es grande, y los obreros son pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id: os envío como corderos entre lobos. No llevéis ni bolsa, ni alforja, ni calzado, ni saludéis a nadie por el camino. En toda casa donde entréis, decid primero: «Paz a esta casa». Y si hay allí un hijo de paz, reposará sobre él la paz vuestra; si no, volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den, porque el obrero es acreedor a su salario. No paséis de casa en casa. Y en toda ciudad en donde entréis y os reciban, comed lo que os pusieren delante. Curad los enfermos que haya en ella, y decidles: «El reino de Dios está llegando a vosotros»”

Ofertorio.

Para mí, oh Dios, que han sido excesivamente honrados tus amigos, demasiado fortalecido su poderío.

Secreta.

Danos, oh Señor, Te lo rogamos, que, por estos dones celestiales recibidos, Te sirvamos con libertad de espíritu; para que las ofrendas presentadas por la intercesión de tu Evangelista San Lucas, nos alcancen la salud y la gloria. Por N.S.J.C.

Conmemoración del XXI Domingo de Pentecostés

Recibe, Señor, propicio estas ofrendas, con las que has querido aplacarle y restituirnos a nosotros la salud con poderosa bondad. Por N.S.J.C.

Conmemoración de la Propagación de la Fe

Míranos, oh Dios y protector nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu Cristo, que se entregó a sí mismo para redimir a todos; y haz que, de Oriente a Occidente, sea honrado tu Nombre entre los gentiles, y en todo lugar te sea sacrificada y ofrecida la oblación pura. Por N.S.J.S.

Prefacio

Prefacio de los Apóstoles:

Latín

Vere dignum et iustum est, aequum et salutare: Te, Domine, suppliciter exorare, ut gregem tuum, Pastor aeterne, non deseras: sed per beatos Apostolos tuos, continua protectione custodias. Ut iisdem rectoribus gubernetur, quos operis tui vicarios eidem contulisti praeesse pastores. Et ideo cum Angelis et Archangelis, cum Thronis et Dominationibus, cumque omni militia caelestis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus

Castellano

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, el suplicarte humildemente, Señor, que no desampares, Pastor eterno, tu rebaño, sino que, por la intercesión de tus Santos Apóstoles, lo guardes con tu continua protección; a fin de que sea gobernado por los mismos rectores que estableciste, para que fuesen sus Pastores. Y, por tanto, nos unimos con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial cantando el himno de tu gloria, diciendo sin cesar:

Sanctus, Sanctus, Sanctus

Comunión.

Vosotros, que me habéis seguido, os sentaréis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

Poscomunión.

Concédenos, oh Dios omnipotente, que el Sacramento que hemos recibido en tu altar, por los ruegos de tu Evangelista San Lucas, santifique nuestras almas, y que, guardados por él, podamos vivir seguros. Por N.S.J.C.

Conmemoración del XXI Domingo de Pentecostés

Conseguido el alimento de la inmortalidad, te suplicamos, Señor, hagas que, lo que hemos recibido con la boca, lo practiquemos con alma pura. Por N.S.J.C.

Conmemoración de la Propagación de la Fe

Alimentados con el manjar de nuestra redención, Te rogamos, oh Señor, que con este auxilio de perpetua salud, vaya siempre en aumento la fe verdadera. Por N.S.J.C.

Último Evangelio, tomado del Evangelio del XXI Domingo de Pentecostés

(Continuación del Santo Evangelio según San Mateo, XVIII, 23-35):

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: El reino de los cielos es semejante a un rey que quiso pedir cuentas a sus servidores. Y, habiendo comenzado a pedir cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Mas, como no tuviera con qué pagarlos, su señor mandó venderle a él, y a su mujer, y a sus hijos, y todo cuanto tenía, para que pagara. Postrándose entonces aquel siervo le rogó, diciendo: Ten paciencia conmigo, y todo te lo pagaré. Y, compadecido el señor de aquel siervo, lo soltó, y le perdonó la deuda. Mas, habiendo salido aquel siervo, encontró a uno de sus consiervos, el cual le debía cien denarios: y, apretándole, lo ahogaba, diciendo: Da lo que debes. Y, postrándose su consiervo, le rogó diciendo: Ten paciencia conmigo, y todo te lo pagaré. Pero él no quiso; sino que se fue, y lo metió en la cárcel, hasta que pagara la deuda. Y, cuando vieron sus consiervos lo que había hecho, se contristaron mucho y fueron y contaron a su señor todo lo sucedido. Entonces su señor llamó a aquel siervo, y le dijo: Siervo malo, ¿no te perdoné a ti toda la deuda, porque me lo rogaste? ¿No debiste, pues, compadecerte tú también de tu consiervo, como yo me compadecí de ti? Y, airado su señor, lo entregó a los verdugos, hasta que pagara toda la deuda. Así hará también mi Padre celestial con vosotros, si no perdonareis cada cual a su hermano de vuestros corazones.