PROCESIÓN ¡Venga Tu cruz en procesión solemne! que tras ella camino atribulado mientras hieren tus carnes, inclementes aguaceros de golpes y de escarnios. ¡Venga Tu cruz cargada de ignominias! y pósense sobre ella mis dos labios para honrar Tu pasión y –de rodillas– suplicarte el perdón mis pecados. ¡Venga Tu cruz! Cordero malherido, que sumas al espanto del Calvario el más inmerecido y cruel martirio jamás por la canalla demandado. ¡Venga Tu cruz! Que vibran mis entrañas de compasión ante el brutal retablo de Tu cuerpo enredado en una amarga pesadilla de espinas y de clavos. Venga ese venerable árbol de vida con savia de Tu sangre alimentado que es tesoro del alma redimida y salud del que honra su legado. ¡Venga Tu cruz! En ella mi esperanza y también la de todos los cristianos ¡que al cielo no se va sin abrazarla por gratitud a Dios crucificado!

