
ADVERTENCIA A LA ÉLITE GLOBALISTA Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris. Mentes crueles, abyectas, pervertidas: contad con vuestra muerte inevitable pues tantas ambiciones desmedidas caerán bajo el filo de su sable. No habrá ciencia que os salve del destino común de fallecer. No hay milagrosa vacuna, “chip” ni escape clandestino que os libre de la cita con la fosa. Vasallos del averno, desalmados, leprosos que desde áureos pedestales os regodeáis de mundos devastados por el sumo poder vuestros males. Vosotros, que esgrimís la tiranía como arma sin piedad contra el que sufre, por haber execrado la empatía tendréis cual galardón sombras y azufre Pues a la hora de adioses y estertores habrá garras que os lancen al abismo donde recibiréis, entre terrores, el pago a vuestro férreo despotismo. Omnímodo poder buscáis y glorias al despojar a los demás de todo y no sois más que réprobos y escorias, cadáveres en pie, charcos de lodo. Podridos por adentro estáis, no hay nada que pueda Dios hallar en vuestras vidas que os libre de la eterna llamarada que retuerce a las ánimas perdidas. Consideráis a los demás estorbos, sobrantes, seres nulos, prescindibles. Por eso en vuestros planes siempre torvos para ellos reserváis cosas terribles. No hay en vosotros luz, discernimiento espiritual. Son una misma cosa el mal y el bien en vuestro entendimiento. Vosotros sois la espina sin la rosa. Vuestro padre es Satán, al que abrís paso y agasajáis desfachatadamente mientras hundís al mundo en un ocaso de esclavitud y nihilismo ingente. Es de un doblez perpetuo vuestro mundo distópico, abusivo y reprobable. No concedéis tan solo ni un segundo a un gesto noble o a una acción loable Pues maquináis desgracia tras desgracia contra una humanidad despavorida a la que despojáis, llenos de audacia, del derecho a ser libres y a la vida. Corruptores de masas y gobiernos, detractores del bien y la moral, el diablo os utiliza como cuernos para embestir lo puro y celestial. Ni siquiera a la infancia, a la inocencia, respetáis. Cada niño es una presa en vuestra agenda llena de demencia, en vuestra iniquidad que nunca cesa. Y ahora seguid cumpliendo vuestros planes. Con ellos cumpliréis las Escrituras. Condenados ya están vuestros desmanes al descalabro y a las desventuras. Y cuando al fin ondee en vuestra cumbre el pendón de la infamia y del pecado, y quede apenas una luz que alumbre en un mundo perverso y depravado, Vendrá vuestro final súbitamente: un zarpazo del cielo hará pedazos vuestras obras y un Cristo refulgente consolará a los justos en sus brazos.
