JORGE DORÉ – CONTRICIÓN

CONTEMPLATIVOS EN ACCIÓN

CONTRICION

¡Señor, misericordia! Misericordia imploro

por mis muchas caídas, por mis grandes delitos,

por mis pequeñas faltas que laceran tu carne,

por mis graves ofensas que te llenan de espinos,

 

por esos abandonos como clavos punzantes

que me hacen olvidarme de que fui redimido

al altísimo precio de tu preciosa sangre.

¡Misericordia ruego por haber sido tibio!

 

¡Misericordia, Padre! En esta hora nefasta

en que Caín y Judas se alían contra Cristo,

me niego a que mi nombre se sume a las traiciones

del sanedrín que hoy tienes por pérfido enemigo.

 

Misericordia Padre, por mis malas acciones,

misericordia Padre, por mis pasos perdidos

en escabrosas sendas donde solo deambulan

los que viven de espaldas al mandato divino.

 

¡Misericordia! Dame la gracia imprescindible

para poder librarme de humanos espejismos,

de falsas y mundanas utopías que invitan

el alma a la garganta del tenebroso abismo.

 

Misericordia Padre, por mi sal desabrida,

por mi cruz mal llevada, por mis brazos caídos

y la autocomplacencia que me ha hecho ignorarte

para solo llenarme de ansiedad y vacío.

 

Cae la noche en la Tierra y las sombras avanzan

ominosas y adversas contra la cruz de Tu Hijo

que nos abrió las puertas del cielo en el Calvario

dándonos testimonio de su amor infinito.

 

¡Misericordia Padre! Acógeme en tus brazos

y lávame en la sangre del Cordero Divino

¡pues sé que nunca deja –¡jamás!– de conmoverte  

el arrepentimiento de un corazón contrito!