
Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer revestida del sol y con la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas.
Apocalípsis 12.1
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Soberana Señora de Cielos y tierra, desde el profundo valle de esta tierra de pecado, alzamos los ojos a Vos, Reina y Madre Nuestra para estudiar vuestras virtudes e implorar vuestro valimiento. Somos, Oh Señora pobres extraviados que en la obscuridad de este desierto necesitamos quien nos guíe y nos sostenga con mano bondadosa. Dignaos, Señora, enseñarnos con vuestra autoridad y ejemplo el camino de la virtud.
Pídase a Nuestra Madre la gracia particular que se desea alcanzar, y se rezará un Padre nuestro y doce Ave Marías en memoria de las doce estrellas de la gloriosa Corona.
DÍA SÉPTIMO
Introducida María en la celestial Jerusalén, su gloria es singular y superior a la de todos los bienaventurados. El Verbo encarnado la presenta a los pies del Padre Eterno, para que reciba la augusta corona que ha de ceñir por los siglos de los siglos. También hay para mi una silla y una corona en el cielo. Pero ¿qué hago para merecer un día su posesión?
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Oh María dulcísima Madre de Dios, Aceptad desde el Trono de luz que ocupáis desde el Cielo, las alabanzas y suplicas de este Pueblo fiel que os venera e invoca en el misterios de Vuestra Gloriosa Asunción.
Alcanzadnos todas las gracias que necesitamos y particularmente la de una cristiana y feliz muerte. Amén
