RESPUESTA DE LA SEMANA

EN HONOR A LA VERDAD

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Estar sentado a la derecha del Padre, ¿le pertenece exclusivamente a Jesucristo?

Respuesta

SI

Fundamento teológico

SANTO TOMÁS DE AQUINO

Suma Teológica

Parte Tercera – Cuestión 58

Artículo 4

Objeciones por las que parece que el sentarse a la derecha del Padre no es propio de Cristo:

1ª. Dice el Apóstol, en Ef., 2, 6, que nos resucitó, y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús. Pero el ser resucitado no es propio de Cristo. Luego, por igual motivo, tampoco lo es el estar sentado a la derecha de Dios en las alturas.

2ª. Como dice Agustín, el estar Cristo sentado a la derecha del Padre, es lo mismo que habitar en su bienaventuranza. Pero esto conviene a otros muchos. Luego parece que el estar sentado a la derecha del Padre no es propio de Cristo.

3ª. El propio Cristo dice en Ap., 3, 21: Al que venciere le concederé el sentarse conmigo en mi trono, así como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. Pero Cristo se sienta a la derecha del Padre porque se sienta en su trono. Luego también los demás que vencen se sientan a la derecha del Padre.

4ª. En Mt., 20, 23 dice el Señor: Sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me pertenece a mí dároslo a vosotros, sino a aquellos para quienes mi Padre lo tiene dispuesto. Pero esto se hubiese dicho en vano en caso de no estar preparado para algunos. Luego el estar sentado a la derecha no conviene a Cristo en exclusiva.

Contra esto está lo que se dice en Heb., 1, 13: ¿A cuál de los ángeles dijo alguna vez: Siéntate a mi derecha, esto es, en mis mejores bienes, o como igual a mí en la divinidad? Como si dijera: A ninguno. Pero los ángeles son superiores a las otras criaturas. Luego mucho menos conviene a ningún otro fuera de Cristo sentarse a la derecha del Padre.

Respondo que se dice que Cristo está sentado a la derecha del Padre, en cuanto que por la naturaleza divina es igual al Padre, y según la naturaleza humana goza de los bienes divinos por una posesión superior a la de las demás criaturas.

Ambas cosas convienen solamente a Cristo.

Por tanto, a ningún otro, ni ángel ni hombre, le conviene estar sentado a la derecha del Padre, sino exclusivamente a Cristo.

Respuesta a las objeciones:

1ª. Por ser Cristo nuestra cabeza, lo que a Cristo ha sido conferido, también lo ha sido a nosotros en Él. Y, debido a esto, como Él ya ha resucitado, dice el Apóstol que Dios, en cierto modo, nos resucitó con él (Ef., 2, 6), a pesar de que nosotros todavía no hemos sido resucitados, pero que lo seremos, según aquel pasaje de Rom., 8, 11: El que resucitó a Jesucristo de entre los muertos, también dará la vida a nuestros cuerpos mortales. Y, de acuerdo con ese mismo modo de hablar, añade el Apóstol que hizo que nos sentáramos con Él en los cielos (Ef., 2, 6); es a saber, por el hecho de que nuestra cabeza, que es Cristo, ya está sentado allí.

2ª. Por equivaler la derecha a la bienaventuranza divina, estar sentado a la derecha no significa simplemente gozar de la bienaventuranza, sino poseer la bienaventuranza con cierta potestad dominativa, y como propia y natural. Esto conviene exclusivamente a Cristo, pero a ninguna otra criatura. Sin embargo, se puede decir que todo santo que goza de la bienaventuranza está colocado a la derecha de Dios (cf. II Cor., 4, 14). Por esto, en Mt., 25, 33 se dice que colocará las ovejas a su derecha.

3ª. La palabra trono significa el poder judicial, que Cristo recibe del Padre. Y, en este sentido, se dice que está sentado en el trono del Padre. Pero los otros santos reciben tal poder de Cristo. Y, considerándolo así, se dice que se sientan en el trono de Cristo, conforme a aquel pasaje de Mt., 19, 28: Vosotros os sentaréis también sobre doce tronos para juagar a las doce tribus de Israel.

4ª. Como escribe el Crisóstomo, ese lugar, esto es, el asentamiento a la derecha, es inaccesible no sólo a todos los hombres, sino también a los ángeles. Pablo lo señala como dote del Unigénito, cuando escribe: ¿A cuál de los ángeles dijo alguna vez: Siéntate a mi derecha? (Heb., 1, 13). Por consiguiente, el Señor responde, no como a hombres, que habían de sentarse, sino como condescendiendo a la súplica de quienes le preguntaban. Pues sólo pedían esto: Estar a su lado delante de los otros.

No obstante, puede decirse que los hijos de Zebedeo lo que pedían era una preeminencia sobre los otros, participando de su poder judicial. Por lo cual no solicitaban sentarse a la derecha o a la izquierda del Padre, sino a la derecha o a la izquierda de Cristo.

De un total de 102 respuestas:
 95 contestaron SI  
contestaron NO 
 contestaron OTRO

Según esta estadística la mayoría contestó CORRECTAMENTE.

Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.