RESPUESTA DE LA SEMANA

EN HONOR A LA VERDAD

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Todo lo que Dios quiere, ¿lo quiere por necesidad o necesariamente?

 

Respuesta

NO

Fundamento teológico

SANTO TOMÁS DE AQUINO

Suma Teológica

I Parte

Cuestión 19

Artículo 3

Objeciones por las que parece que Dios quiere todo cuanto quiere por necesidad:

1ª Porque todo lo eterno es necesario; y, cuanto Dios quiere, lo quiere de toda la eternidad; pues de lo contrario su voluntad sería mudable. Luego todo lo que Dios quiere, lo quiere necesariamente.

2ª Dios quiere a otras cosas que a sí mismo, en cuanto quiere su propia bondad. Dios quiere su bondad necesariamente, y por lo tanto quiere necesariamente las demás cosas.

3ª Todo lo que es natural a Dios, es necesario; porque Dios es por sí mismo el ser necesario y el principio de toda necesidad. Le es natural querer todo lo que quiere; pues nada puede haber en Dios, que no le sea natural. Luego todo lo que quiere, lo quiere por necesidad.

4ª No ser necesario y poder no ser, son cosas equivalentes. Si, pues, hay cosas que Dios no quiere necesariamente; es posible que no las quiera, y por consiguiente que quiera lo que no quiere; su voluntad sería pues contingente respecto de querer o no, y por lo mismo imperfecta; porque todo lo que es contingente es imperfecto y mudable.

5ª El ser que es indiferente para producir un efecto más bien que otro, no obra sino en tanto que es determinada su propia acción por otro ser. Si la voluntad de Dios es así indiferente en orden a algunas cosas, se sigue que obra bajo la influencia de otro, y que hay sobre Él alguna causa anterior.

6ª Todo lo que Dios sabe, lo sabe necesariamente. La ciencia de Dios es su esencia, y asimismo también lo es su voluntad. Luego todo lo que Dios quiere, lo quiere necesariamente.

Contra esto está lo que dice el Apóstol Eph., 1, 11: Dios lo hace todo según el consejo de su voluntad. Lo que hacemos según el consejo de nuestra voluntad, no lo queremos necesariamente. Luego, no es cierto que todo lo que Dios quiere, lo quiere necesariamente.

Respondo que la palabra necesario puede tomarse absolutamente e hipotéticamente.

Se juzga necesaria en absoluto una cosa por la correlación de sus términos, ya porque el predicado se halla comprendido en la definición del sujeto, por cuya razón y de este modo el hombre es necesariamente un animal; o ya porque el sujeto es la esencia del predicado, como es necesario que el número sea par o impar.

Así, no es de necesidad que Sócrates esté sentado, aunque bien puede decirse necesario bajo el concepto hipotético de que, supuesto que esté sentado, es necesario que lo esté, mientras permanezca en tal actitud.

Respecto de los objetos de la voluntad divina debemos notar que es absolutamente necesario que Dios quiera algo; mas no lo es ciertamente respecto de todas las cosas, que quiere, porque la voluntad divina tiene necesaria relación con su bondad, que es su objeto propio.

Dios quiere, pues, necesariamente la existencia de su bondad, como nosotros queremos necesariamente la suprema felicidad.

Mas Dios quiere las cosas, que están fuera de Él, según que las mismas se refieren a su bondad, como a su último fin.

Cuando queremos un fin, no queremos necesariamente los medios que a él conducen; a menos que éstos sean tales que sin ellos no sea asequible el fin propuesto; al modo que queremos el alimento, queriendo conservar nuestra vida, o la nave en el hecho mismo de querer cruzar el mar.

Pero no queremos por necesidad aquello sin lo cual podemos obtener el fin, como un caballo para pasear, pues bien podemos andar sin él, y así de otras cosas análogas.

De donde se infiere que, siendo perfecta la bondad de Dios, y pudiendo pasarse sin todo lo que existe fuera de Él, puesto que nada extraño puede aumentar su perfección, no es absolutamente necesario que Dios quiera otras cosas distintas de Él, aunque sí lo es que las quiera con una necesidad hipotética; porque, supuesto que quiere, no puede dejar de querer, toda vez que su voluntad no puede cambiar.

Respuesta a las objeciones:

1ª De que Dios quiera cuanto quiere desde toda la eternidad no se deduce que lo quiera necesariamente, sino con una necesidad hipotética.

2ª Aunque Dios quiere necesariamente su bondad, no quiere así las cosas que quiere por razón de esa misma bondad, la cual puede existir sin ellas.

3ª No es natural a Dios querer cosa alguna de las que quiere por necesidad; pero tampoco le es innatural o contra su naturaleza, sino que es voluntario.

4ª Algunas veces una causa necesaria tiene relación no necesaria con algún objeto suyo, lo cual proviene de la imperfección del efecto, no por defecto de la causa: así la virtud del sol tiene relación no necesaria respecto de algunos de los fenómenos que vemos producirse en la tierra eventualmente; y la contingencia de esta relación proviene, no de la imperfección de la potencia de este astro, sino de la del efecto, que no resulta necesariamente de su causa. Del mismo modo, si Dios no quiere necesariamente algo de lo que quiere, no debe atribuirse esta contingencia a defecto de su voluntad, sino al de las cosas que Él quiere y que por su naturaleza son defectuosas; las que son tales que sin ellas puede subsistir perfectamente la bondad de Dios; siendo ese defecto anejo esencialmente a todo bien creado.

5ª Una causa, que por sí misma es contingente, conviene que sea determinada por otra cosa exterior al efecto; pero la voluntad divina, que es necesaria por sí misma, se determina a sí mismo al objeto querido, en orden al cual tienen relación no necesaria.

6ª Así como el ser de Dios es necesario en sí mismo, también su querer y su saber; pero la ciencia de Dios tiene una relación de necesidad con sus objetos, y no así su voluntad en orden a los suyos. Esta diferencia consiste en que la ciencia se tiene de las cosas, según que están en el sujeto que las conoce; mientras que la voluntad se compara a las cosas, según son en sí mismas. Ahora bien, todas las cosas tienen un ser necesario, en cuanto están en Dios; mas no le tienen con necesidad absoluta, consideraras cuales son en sí mismo, de manera que sean por sí mismas necesarias. Se sigue, pues, que todo lo que Dios sabe, lo sabe necesariamente; mas no todo lo que quiere, lo quiere por necesidad.

De un total de  58 respuestas:
17 contestaron SI  
37 contestaron NO 
4 contestó OTRO 

Según esta estadística la mayoría contestó Correctamente.

Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.