SANTOS HIPÓLITO Y CASIANO

MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA

EPSON MFP image

Por la fe hicieron los Santos maravillas, sufrieron persecuciones, practicaron virtudes excelentes, y padecieron con heróica constancia todo género de adversidades. Y bien, ¿no tenemos nosotros la misma fe? ¿no profesamos La misma religión? Pues, ¿en qué consiste que seamos tan poco parecidos a ellos? ¿en qué consiste que imitemos tan poco sus ejemplos? Siguiendo un camino enteramente opuesto al que los Santos siguieron, ¿nos podemos racionalmente lisonjear de que llegaremos al mismo término? Una de dos, o los Santos hicieron demasiado, o nosotros no hacemos lo bastante para ser lo que ellos fueron. ¿Nos atreveremos a decir que los Santos hicieron demasiado para conseguir el cielo, para merecer la gloria, y para lograr la eterna felicidad que están gozando? Muy de otra manera discurrían ellos de lo que nosotros discurrimos; en la hora de la muerte, en aquel momento decisivo en que se miran las cosas como son, y en que de todas se hace el juicio que se debe, ninguno se arrepintió de haber hecho mucho, todos quisieran haber hecho mas, y no pocos temieron no haber hecho lo bastante.

Hoy nos encomendamos a:

San Hipólito, mártir.

08-13hipolito

Siendo preso el invencible mártir de Cristo san Lorenzo, fue dado en guarda a un caballero romano, llamado Hipólito: el cual por haber visto los milagros que san Lorenzo obraba, estando aherrojado en la cárcel, y que con sola la señal de la cruz daba vista a los ciegos, y hacia cosas maravillosas, se convirtió a la fe del Señor, y fue bautizado él y toda su familia, que era de diez y nueve personas, por mano del mismo san Lorenzo.

Fue tan fervoroso después Hipolito, y tan deseoso de morir por Cristo, que viendo padecer a san Lorenzo, por acompañarle y morir con él, quiso a voces clamar que era cristiano, y fue necesario, para que no lo hiciese, que el mismo san Lorenzo le detuviese y le mandase que callase y se guardase para su tiempo, que presto le vendría.

Pasó su carrera gloriosamente san Lorenzo, y murió asado en unas parrillas con aquella constancia y espíritu admirable, que dijimos el día de su martirio: e Hipolito, tomando su cuerpo, honoríficamente le enterró en compañía de Justino, presbitero.

Como esto se divulgase y viniese a noticia del emperador, al cabo de tres días, estando en una casa, puesta la mesa para comer, por su mandado fue preso Hipólito, y llevado a su presencia, le dijo: ¿También tú eres nigromántico y mago como Lorenzo, y has enterrado su cuerpo?

Respondió Hipolito: Verdad es que yo le enterré, mas no como mago, sino como cristiano. Enojose sobremanera el tirano; hízole dar con una piedra muchos golpes en la boca, y desnudar de la vestidura blanca de Cristo y recién bautizado, que traía; y san Hipólito dijo al tirano: No me has desnudado, sino vestido.

Después de algunas razones mandole Valeriano tender en el suelo, y herir fuertemente con varas y gruesos palos; y el santo daba gracias a Dios, que le hacia digno de aquel tormento. El tirano dijo: No siente los palos Hipólito: arañen con cardos y espinas su cuerpo.

Hízose así  e Hipólito a voces decía: cristiano soy, y por Cristo padezco. Estando ya cansados los mismos verdugos de rasgar sus carnes y de atormentarle, mando el tirano que le levantasen del suelo, y le vistiesen de su hábito antiguo y militar, y comenzó a hablarte con blandura, rogándole que dejase aquella pertinacia, y que fuese su amigo, y que gozase de la honra militar y de las otras mercedes que le hacía. Rióse Hipólito, y con voz alta y clara dijo: Mi honra y gloria militar es ser soldado constante de Cristo, y morir debajo de su bandera.

Mando el tirano confiscarle los bienes, y prender y traer delante de si toda la familia de Hipólito, porque supo que era cristiana. Entre las otras personas que en ella había, era una santa mujer llamada Concordia, la cual había sido ama y criado al mismo tiempo Hipólito: y diciéndole el tirano que mirase sus años, y no quisiese morir con su señor Hipólito; ella respondió: Yo y los que estamos aquí presentes, antes queremos morir valerosamente con Hipólito, que vivir sin él siendo cobardes.

Embraveciose el tirano y dijo: Los esclavos y siervos no se enmiendan sino con azotes: y
mando azotar a Concordia, y herirla con plomadas tan fuertemente, que dio su espíritu al Señor en aquel tormento, estando presente Hipólito. Quedó el santo muy alegre y regocijado, por ver que había enviado delante de si, a la corona de la gloria, a la que le había dado el pecho y sustentado con su leche. Finalmente mandó Valeriano, que Hipólito y toda su familia fuesen llevados fuera de los muros de Roma, y que allí en presencia de Hipólito los demás fuesen degollados, y él, atado a las colas de caballos feroces y bravos, fuese arrastrado por el campo; y así con este terrible y cruelísimo martirio despedazado, dio su alma a Dios; y su cuerpo de noche fue sepultado por Justino, presbítero, y otros cristianos en el campo Verano, no lejos del cuerpo de san Lorenzo. Celebra la Iglesia su martirio a los 13 de agosto, y fue año de Cristo de 161, imperando Valeriano, y Galieno su hijo.

Los Martirologios romano, de Iteda, Usuardo y de Adon, hacen mención de san Hipólito mártir, y mas copiosamente se trata de él en las Actas del martirio de san Lorenzo.

 

San Casiano, mártir.

13-San Casiano de Imola,Martir-13

San Casiano, mártir, fue obispo de una ciudad de Alemania, que está en los Alpes, llamada Bressenon o Brissen, de la cual habiendo sido echado, se puso en camino para ir a Roma: y llegado a la ciudad de Imola, que es en la provincia de Romania en Italia, paro
allí, y con deseo de servir a nuestro Señor y aprovechar en la juventud, abrió escuela y comenzó a enseñar a los niños buenas letras y loables costumbres.

Duraba en aquel tiempo la persecución contra los cristianos, y habiendo el juez entendido que Casiano lo era, le mandó prender y le pregunto si era cristiano, y qué era su oficio.

El santo confeso con grande libertad y constancia que era cristiano, y dijo que su oficio era enseñar a leer y escribir a los muchachos. Entonces el juez mando convocar a todos aquellos niños que Casiano enseñaba, diciéndoles que aquel su maestro era un sacrílego contra los dioses, y quebrantador de los mandatos imperiales, y digno de muerte; y se le entrego a todos para que se la diesen a su voluntad. Los muchachos incitados por el juez, deseosos de vengarse de los azotes y castigos que les había dado, arremetieron al santo, y cada uno le hería con lo que podía y como podía. Usábase en aquel tiempo escribir en unas tablas enceradas con unos hierros delgados y agudos que llamaban estilos: con estos herían al santo por todas parles de su cuerpo, y le hacían correr sangre. Él les rogaba que fuesen atrevidos y que le hiriesen con mayores fuerzas, por el deseo que tenia de morir por Cristo, y porque cuanto las heridas eran mas pequeñas. tanto mas tardaría de verse con él en su gloria. Con este martirio acabó el santo su vida, y fue a los 13 de agosto: y según algunos, fue imperando Juliano Apostata.

Escriben de san Casiano los Martirologios romano, el de Beda, Usuardo y Adon, y el cardenal Baronio: antes de todos Aurelio Prudencio escribió un himno en verso muy elegante, del martirio de san Casiano: en el cual cuenta como estando él mismo en Imola, haciendo oración delante del altar de San Casiano, vio allí una pintura en la cual estaba el santo desnudo, y cercado de gran muchedumbre de muchachos, que con sus estilos le lastimaban y herían, y allí le declararon lo que allí queda referido, y él lo escribió en verso, y otro trasladó en prosa, como lo escribe el venerable Beda.

 

LEYENDA DE ORO

Dr. José Palau

 

Leer el Santo Evangelio del día y catena aurea