SAN FEDERICO

MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA

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 Hoy nos encomendamos a:

San Federico, obispo y mártir.

Descendía de una de las mas ilustres familias de los frisones, y fue educado por los eclesiásticos de la iglesia de Utrech. Desde muy temprana edad acostumbró su cuerpo a las austeridades de la penitencia, y nutrió su alma con todas las dulzuras de la piedad. Ordenado sacerdote, le confió el cuidado de instruir a los catecúmenos su obispo Ricfrido, al cual sucedió el año 820. Consagrado a pesar de su obstinada resistencia, su primer cuidado fue formar operarios evangélicos que destruyesen en aquellos países las semillas de la idolatría. Cuando mas dedicado se hallaba el santo a los deberes de su laborioso ministerio, suscitáronse en la corte de Carlomagno graves desordenes a causa de la conducta escandalosa e inmoral de la emperatriz Judit, a la cual reprendió Federico con toda la severidad de su celo, atrayendo de este modo sobre sí una persecución espantosa, que no cedió hasta acabar con su existencia. Hallándose en una de las islas de la Zelandia, predicando el Evangelio a aquellos pueblos idolatras, dos asesinos, pagados por la misma emperatriz Judit, entraron en la iglesia, y le asesinaron a puñaladas, consiguiendo de este modo la corona de un ilustre martirio, el día 17 de julio del año 838, debiéndose su muerte a la generosa libertad con que había querido advertir a aquella princesa los desordenes de su vida.

Leyenda de oro

DR. José Palau

Leer el Santo Evangelio del día  y catena aurea