Misterios de Iniquidad
A COMENTARIO DE PARTE… RELEVO DE PRUEBAS
Conocido es el axioma jurídico A confesión de parte, relevo de pruebas.
El mismo significa que aquel que confiesa algo, libera a la contraparte de tener que probarlo.
En otras palabras, quiere decir que, cuando alguien admite su error o falta, no sería necesario indagar acerca del error cometido: bastaría con que aquél lo haya reconocido.
Pues bien, no vayan a pensar que El-Obispo-que-nunca-se-retracta, con sede en Kent, haya admitido uno de sus tantos errores o faltas.
¡Nada de eso…!
Pero, en su último Comentario Lesión, el número 548, del día 13 de enero de 2018, escribe lo siguiente:
His successors on the contrary, by doing all they can, since 2000 at least, to bring the Archbishop’s Society under the control of the Conciliar Romans, are in no terms heroic because they are putting men before God. Nor are they martyrs, nor are they truly imitating Christ, but they are indeed proud. (Ver Aquí)
La traducción oficial dice:
Sus sucesores, por el contrario, al hacer todo lo que pueden desde por lo menos el año 2000 para poner la Fraternidad del Arzobispo bajo el control de los romanos Conciliares, no son de ningún modo heroicos, porque están poniendo al hombre antes que a Dios. Tampoco son mártires, ni están imitando a Cristo, pero sí son orgullosos. (Ver Aquí)
Cuando se reflexiona acerca de que el futuro Obispo de Kent fue expulsado de la Neo-F$$PX recién en octubre de 2012, y que allí permanecería aún, si no hubiese sido expulsado…, uno no puede menos que concluir que el obispo británico no es heroico, que él pone a los hombres antes que a Dios, que no es mártir, y que no está imitando a Cristo…, pero que es muy pero muy humilde… al reconocer que durante 12 años hizo todo lo que pudo para poner la Fraternidad del Arzobispo bajo el control de los romanos conciliares…
Y ya sabemos que, incluso hoy por hoy, estaría dispuesto a subir al primer avión para ir a Roma a buscar el documento firmado por Decimejorge que le permitiese fundar un instituto…
Un poco más de seriedad no lo vendría mal, señor Obispo… Humildad ya tiene bastante…
Padre Juan Carlos Ceriani

