
IRONÍAS Y HUMORADAS
DE MONSEÑOR WILLIAMSON
Anuncié que comentaría algunas declaraciones de Monseñor Williamson, para disfrutar de su fina ironía y de su humor inglés…
Dichas declaraciones deberían ayudar a los que todavía no quieren conversarse respecto de la misión que desempeña el Obispo inglés.
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1ª Ironía: Justificaciones del Motu Proprio de 2007
No sólo en el 2007, sino también antes, con el Indulto de 1984, y también después, cuando ya era claro que no se podía justificar.
La broma comenzó en 1984, aunque sólo la ha hecho pública en 2013.
En la entrevista que le hiciera Nolumus, Monseñor Williamson hizo alusión al documento Quattor abhinc annos, que en 1984 insultó la Misa de Rito Romano permitiendo celebrarla por medio de un insulto, aunque el Obispo inglés ironice hablando de un indulto…
Monseñor Williamson bromeó de este modo:
Cierto que yo en el 84, por ejemplo, saludé un paso aparentemente importante de Roma a favor de la buena Misa, el indulto, porque, honestamente, no veía una trampa. Y quería ver el bien; y, si Roma hacía algo bien, quería saludar el bien y no buscaba siempre criticar, criticar, criticar a Roma. Entonces, hubo de lado mío un cierto sentimiento tal vez de querer aprobar algo de Roma, una benevolencia hacia Roma.
Recordemos que el Padre Schmidberger, Superior General de la FSSPX en 1984, declaró sin ironías:
Este indulto es «ruinoso para la metafísica del derecho»; «sus condiciones son inaceptables»; el «católico no puede, si tiene el sentido de la Iglesia, considerar al indulto como fundamento verdadero de su petición».
Fino humor alemán del liberal acuerdista que pone al descubierto al líder de los cow-cats neo-resistentes…
Monseñor Williamson habla de indulto. Sin embargo, el término es totalmente inadecuado; pues él significa una excepción personal y revocable a una regla común.
No está claro, pues, cómo la Misa Tradicional, la oficial y común, podría ser autorizada por un indulto. De hecho, el supuesto indulto, limita la celebración de la Misa tradicional a algunos casos específicos y provisionales.
Por lo tanto, el insulto desempeña el papel de prohibición general.
¿No vio esto el señor Obispo?
¡Sí que lo vio!, dicen sus defensores…
¡Claro!, el problema es que nosotros somos incapaces de comprender su aguda ironía y su fino humor inglés…
La broma siguió en 2007, con tres Comentarios Eleison del señor Obispo. Como consecuencia de los mismos, y luego de un intercambio epistolar, en diciembre de ese año rompí mis relaciones con Monseñor Williamson.
Comentario Eleison del 14 de julio de 2007
Los Católicos que desconfían de cualquier cosa y de todo lo que sale de la Roma conciliar, algunos incluso hasta el punto de no creer que Benedicto XVI sea Papa, tienen poca dificultad en descubrir en el «Motu Proprio» las numerosas contradicciones que reflejan el vano intento de Benedicto XVI de conciliar el Catolicismo con el intrínseco anticatólico mundo moderno.
Teniendo en cuenta la terrible persecución oficial del verdadero rito de la Misa desde 1969, cuando el Novus Ordo fue introducido, sin duda dos cosas, al menos, en el «Motu Proprio» valían un Te Deum.
Dos cosas, ¡al menos!, valían un… ¡No! No voy a repetir la blasfemia…
¡Ay!…, perdón; cierto que se trataba de una broma o ironía…
Comentario Eleison del 25 de agosto 2007
Algunos han condenado el documento debido a su doble lenguaje y afirmaron que esto era sólo un señuelo para atraer a los católicos tradicionalistas hacia las arenas movedizas de la Iglesia Conciliar.
En cuanto al lenguaje dual, a veces en favor del catolicismo, a veces en favor del conciliarismo, es desgraciadamente innegable. Pero, ¿qué podíamos esperar de parte de lo que podemos calificar el «Papa dual»? Benedicto XVI, como Pablo VI y Juan Pablo II antes que él, no percibe que él cree simultáneamente en dos religiones contradictorias. Salvo un milagro, Benedicto XVI pensará así hasta su muerte. He aquí lo que es muy triste, pero por lo que al Motu Proprio se refiere, todo esto tiene poca relación.
El lenguaje dual tiene poca relación por lo que al Motu proprio se refiere… Ja Ja Ja… La porristas intervienen: «Risas, por favor»… Muy buena la broma, Monseñor…
Comentario Eleison del 15 de septiembre de 2007
Recientemente un alma se me quejó en mi «pensamiento dialéctico» en relación con el Motu Proprio pontifical del 7 de julio, queriendo decir, sin duda, de que me fui un poco en todas direcciones confundiendo.
(…) La doctrina del Motu Proprio de Benedicto XVI y la Carta a los Obispos que lo acompaña no es más que una mezcla confusa y desconcertante de catolicismo y de religión del Vaticano II. No puedo dejar de destacar los errores de este Concilio que quería reconciliar la única fe verdadera con las falacias del mundo moderno.
Pero, por otro lado, la Misa llamada «tridentina» está llena de sana doctrina católica; por lo tanto, no puedo sino alegrarme de que el Motu Proprio reconozca que ella nunca ha estado prohibida y que le acuerde una cierta libertad para celebrarla.
En el reino de los ciegos, donde incluso los tuertos son reyes, este reconocimiento y esta liberalización son, sin duda, un paso adelante.
¿Pensamiento dialéctico? ¡No! Humor inglés…
Retornando al análisis del Prelado respecto del documento Quattor abhinc annos: el mismo indica que ya en 1984 Monseñor Williamson había perdido el sentido crítico, reemplazándolo por un sentimentalismo, al cual llama benevolencia…: no criticar, criticar, criticar siempre a Roma… Incluso parece ser que había perdido también el sentido filosófico, que enseña que el mal es una privación de bien: quería ver el bien; y, si Roma hacía algo bien, quería saludar el bien…
El año pasado, en la famosa entrevista a Nolumus, Monseñor Williamson demostró que tiene una línea de pensamiento y que ha sido fiel a la misma a lo largo de 23 años, de 1984 a 2007:
Cierto que yo en el 84, por ejemplo, saludé un paso aparentemente importante de Roma a favor de la buena Misa, el indulto, porque, honestamente, no veía una trampa. Y quería ver el bien; y, si Roma hacía algo bien, quería saludar el bien y no buscaba siempre criticar, criticar, criticar a Roma. Entonces, hubo de lado mío un cierto sentimiento tal vez de querer aprobar algo de Roma, una benevolencia hacia Roma.
Igual, en 2007, quería ver el bien. Y hubo un cierto bien. Si se lee exactamente lo que he escrito a favor, en pro, de Summorum Pontificum, creo que se ve que lo que aprobé no era completamente falso, no se ha mostrado falso después. Aprobé el hecho de que había sacerdotes que podrían celebrar la buena Misa.
El Comentario Eleison comenzó con dos o tres comentarios en pro de Summorum Pontificum. Es verdad que yo no vi una trampa, que yo no escribí algo sobre el mal que podría representar Summorum Pontificum. ¿He sido, en esta medida, naïf (ingenuo)? Es posible. Lo que escribí era incompleto, sí; pero falso, no, creo que no.
Pero desde aquel tiempo he leído críticas de Summorum Pontificum que son mucho más severas, y acepto que yo no vi esto en aquel momento. Quería aprobar algo de Roma para no siempre criticar, criticar, criticar. Y, de hecho, hubo algo bueno. Hubo algo bueno. Hablar sólo, principalmente, de lo bueno era incompleto, lo admito. Admito que era incompleto. Sí.
¡Y pensar que querían convencernos de que se trataba de una fina ironía inglesa!
Y todo terminó con una comedia de triste e incompleta confesión…
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2ª Ironía: Agradecimiento por el levantamiento de las excomuniones
Llegamos al punto del levantamiento de las excomuniones en enero de 2009. Ciertamente es el más impactante…
¿Es el más importante? Individualmente tomado, no; pues mucho más grave fue permitir que la Santa Misa de Rito de Rito Romano fuese humillada e insultada al relegarla a ser la forma extraordinaria de un mismo rito, cuya forma ordinaria sería la misa bastarda montiniana que, para colmo de iniquidad y ofensa, expresaría la misma fe que la Santa Misa Romana.
Sin embargo, considerado en el conjunto de la lucha contra la Roma neoprotestante, neomodernista y anticristo, la claudicación ante el levantamiento de las excomuniones implica un verdadero suicido de la Obra de Supervivencia de la Tradición, cuyo ápice lo constituyen, precisamente, las Consagraciones Episcopales de 1988.
Ahora bien, en reiteradas oportunidades he dicho, y repito hoy, que Monseñor Williamson pidió, aceptó y agradeció el levantamiento de la excomunión.
He aquí los documentos:
Decreto del 21 de enero de 2009: Por medio de la carta del 15 de diciembre de 2008 enviada a Su Eminencia el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Mons. Bernard Fellay, en su nombre y en el de los otros Obispos consagrados el 30 de junio de 1988, volvía a solicitar el levantamiento de la excomunión latae sententiae formalmente declarada por Decreto del Prefecto de esta misma Sagrada Congregación para los Obispos con fecha del 1º de julio de 1988.
Carta de agradecimiento a Benedicto XVI, del 29 de enero de 2009: Santo padre, es por medio de la acción de gracias que nosotros deseamos expresar a Vuestra Santidad nuestro profundo reconocimiento por el acto de Su paternal bondad y de Su coraje apostólico por el cual Ella ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal.
Carta de Monseñor Williamson al Cardenal Castrillón Hoyos, del 30 de enero de 2009: … Por favor acepte también, y transmita al Santo Padre, mi sincero personal agradecimiento por los documentos firmados el pasado miércoles y hechos públicos el sábado. Muy humildemente ofrezco una Misa por los dos.
Para terminar con este tema, recordemos la parodia de la Entrevista a Nolumus, en febrero de 2013. No pudiendo justificar lo injustificable, Monseñor Williamson desvía la atención hacia el asunto de la carta de Monseñor Fellay de diciembre del 2008:
Nolumus: Y usted agradeció el levantamiento de las falsas excomuniones…
Monseñor Williamson: Pffff…
Nolumus: Eso también es algo que…
Monseñor Williamson: Sí… Sí… Sí… Creo que lo que escribí y pensé en aquel momento era, igualmente, incompleto. Pero quería, quería no apartarme de Monseñor Fellay, quería aprobar a los compañeros. Esto ha jugado un papel, creo, lo que escribí y pensé en aquel momento. Quería no ver que… que… Pffff…
Nolumus: Sí…
Monseñor Williamson: Quería esperar en un mejoramiento por el lado de Roma y… Pffff… Pero, cuando el 16 de diciembre Monseñor Fellay escribió a Roma para pedir el levantamiento de las excomuniones, no me mostró esta carta. Nosotros cuatro pedimos, y no me mostró…
Nolumus: Usted no firmó, ¿verdad? Eso sí lo sabía. No pidió el levantamiento…
Monseñor Williamson: No firmé y no vi esta carta. No me mostró esta carta. No me escribió diciendo: voy a escribir esta carta, ¿aprueba usted? No. No. Escribió sin mi conocimiento y sin mi aprobación. Y, si me hubiere mostrado, yo no pienso que hubiera aprobado, porque él tomaba demasiado en serio estas excomuniones. Monseñor Lefebvre siempre había pensado desde el 88 que estas excomuniones son vacías, no tienen ninguna substancia porque no hubo ningún crimen y lo demás está en el Derecho Canónico. Pero Monseñor Fellay… Ahhh… Ahhh…
Esta actitud no la aprobaba en aquel momento, pero después del levantamiento, él escribió una carta de agradecimiento al Papa. Y esta carta, yo la firmé; porque hubo en esta carta de agradecimiento, después del levantamiento, una frase, hubo una reserva que me permitió firmar esta carta de agradecimiento.
Pero, leyendo esta carta de agradecimiento, es implícita una seriedad de lo que hizo el Papa. Es decir, es implícito tomar en serio las excomuniones, lo que es un error. Sí, es un error. Pero, dado el punto de vista del Papa, hizo algo… Pffff… algo… Pffff… Pffff… Actuó con coraje en frente de los otros prelados de Roma… ¿qué sé yo?… Hubo algo que aprobar en su comportamiento.
Pero, de todas formas, no digo que todo lo que pensé y escribí en aquel momento era justo, era completo. No. ¿Me equivoqué? Tal vez en parte, sí. En parte.
Ya he comentado estas declaraciones episcopales. Ver aquí:
No voy a volver sobre lo mismo. Sólo reitero algunas de mis preguntas al señor Obispo, pero ahora dirigidas a sus defensores:
¿Conoce su defendido el verdadero contenido de la Carta del 15 de diciembre de 2008?
De ser así, ¿cuándo y cómo conoció él el original de la misma?
Su defendido hace referencia al pedido de levantamiento de la excomunión en esa Carta, pero, ¿por qué no dice nada de la aceptación del Concilio Vaticano II que allí se contiene?
¿Cuándo y cómo conoció él el Decreto del 21 de enero de 2009?
¿Por qué no reaccionó contra el mismo?
¿Hizo cantar su defendido el Magnificat en el Seminario de La Reja el domingo 25 de enero de 2009?
¿Estaban ustedes allí o en alguna otra casa de la FSSPX? De ser así, ¿qué hicieron?
¿Qué esta es una pregunta irónica? ¡Nada de eso! ¿No se percatan del silencio de la concurrencia? Por otra parte, ¿qué tiene que ver el gesto de cabeza de Monseñor Williamson?
¿Hizo su defendido leer ese día el texto original de la Carta de Monseñor Fellay a los fieles?
¿A qué se refiere su defendido cuando dice: «Lo que escribí y pensé en aquel momento era incompleto. Pero quería no apartarme de Monseñor Fellay, quería aprobar a los compañeros. Quería esperar en un mejoramiento por el lado de Roma»? ¿Hay que interpretar esto como una ironía?
¿Cuál es la «reserva» que contendría la Carta a Benedicto XVI y que le permitió firmarla? ¿No será una broma de fino humor inglés, no?
¿Leyó su defendido esa Carta? ¿Cuándo? ¿Antes de ser enviada?
¿Puede su defendido señalar algún Comentario Eleison en el cual se retracta de sus errores y pide disculpas por su mal ejemplo?
En caso de considerarse inocente, ¿puede indicar algún Comentario Eleison en el cual prueba que todo se trata de su fino humor inglés y su aguda ironía?
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3ª Ironía: Justificación y engaño acerca de las conversaciones doctrinales
Del Comentario Eleison Nº 156 – UTILIDAD DE LAS DISCUSIONES:
Muchas almas Católicas que en la actualidad se encuentran preocupadas por las discusiones que hoy en día acontecen entre Roma y la Fraternidad de San Pio X podrían sentirse algo tranquilizadas si pudieran escuchar, como lo hice yo hace dos meses, a Monseñor de Galarreta exponiendo las razones por las cuales estas discusiones deben de continuar hacia su fin designado (pero no más allá). Estas presentan poco peligro y varias ventajas, comenta.
Justifica, pues, esas conversaciones doctrinales con supuestos beneficios secundarios, al mismo tiempo que admite que fallan en lo principal.
El 10 de julio de 2010, Monseñor Williamson no se despegaba de Monseñor de Galarreta, y ambos hacían cuerpo común con Monseñor Fellay. Si no fuera porque algunos dice que se trataba de una broma, hubiese sido motivo de preocupación, ¿no?…
Pero no era una ironía inglesa. Es la triste realidad; esa a la cual hizo referencia Monseñor Fellay: los cuatro están de acuerdo…
Si le quedan dudas, lea lo que sigue…
Del Comentario Eleison Nº 159 – UTILIDAD DE LAS DISCUSIONES II:
Algunas personas se han preguntado si el escritor de «Comentarios Eleison» se encontraba bajo alguna clase de presión para citar hace tres semanas (CE 156) los argumentos del Obispo de Galarreta a favor de las discusiones doctrinales que actualmente se llevan a cabo entre Roma y la Fraternidad de San Pio X. La respuesta es que no existió en ningún momento ese tipo de presión. Luego entonces ¿podríamos decir que al escritor de Comentarios Eleison se le botó un tornillo? La respuesta es, ¡no más que de costumbre!
Entonces ¿cuál es la razón por la cual los «Comentarios» citaron a Mons. de Galarreta favoreciendo las discusiones? Por dos razones.
(…) En segundo lugar, todos sus argumentos mencionaron efectos secundarios de las discusiones, a través de los cuales los contactos que se suscitan entre Roma y la FSSPX actúan como anticongelantes, tanto en el radiador de los Romanos que desean congelar a la FSSPX, como en el radiador de los seguidores de la FSSPX deseando congelar a Roma.
El comentarista de «Comentarios Eleison» tiene el honor de estar de acuerdo con su colega que los contactos Roma-FSSPX son buenos para la Iglesia Universal siempre y cuando no exista peligro de que la FSSPX esté fallando a su misión Providencial de ayudar a salvaguardar de la Roma de hoy en día el Depósito de la Fe para aquel momento en que la Roma del mañana regrese a su sentido Católico.
Como puede comprobarse, reafirma aquí lo dicho en el ELEISON 156.
¿A usted se le congeló la sangre al leer esto? Ponga en su radiador anticongelante «irónico británico» y no tendrá ya problemas.
Si usted considera que aquellas discusiones romanas fueron nocivas porque, de hecho, con ellas la FSSPX faltó a su misión Providencial de ayudar a salvaguardar el Depósito de la Fe de la amenaza conciliar, es porque usted no entiende el sentido del humor inglés…
Como nosotros pensamos que la Fe reside en el plano de lo serio, la tontería williamsionista suena a algo semejante a decir: «Las reuniones de Asís son buenas, siempre y cuando se excluya el peligro de pensar que todas las religiones son verdaderas».
Si usted preguntase, ¿cuándo llegará «aquel momento en que la Roma del mañana regrese a su sentido Católico»?, eso indicaría, no sólo que usted no entiende las ironías del obispo inglés, sino también, y sería lo más grave, que usted no cree en las apariciones de Akita…
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4ª Ironía: Sobre la regularización canónica
Llegamos al tema que enlaza con la conferencia que ha motivado estos comentarios: de aquella tan preciada regularización que sólo Roma puede otorgar al hecho de ir volando a recibirla, sólo hay un pasaje de avión…
Sabemos que Monseñor Fellay buscaba directamente el acuerdo canónico desde, al menos, el año 2000. Esto, hasta los de la fláccida lo admiten ahora (tarde…, siempre llegan tarde…), incluso los de Nolumus y los del Compendio de Errores de Monseñor Williamson…
Pero el obispo inglés no ha sido ajeno a esta cuestión…
Del Comentario Eleison Nº 165, del 11 septiembre 2010: LA DOCTRINA – ¿POR QUÉ?
¿Por qué es la doctrina en general tan importante para los Católicos? Y ¿por qué es que en particular la Sociedad de San Pio X, siguiendo al Arzobispo Lefebvre y hoy en día a Monseñor Fellay, insiste que el acuerdo en la doctrina debe de preceder cualquier otra clase de acuerdo con la Roma Conciliar? ¿Por qué es que la FSSPX no puede aceptar ahora ser regularizada por Roma, y resolver las diferencias doctrinales después? Aquí tenemos dos preguntas interconectadas, aunque diferentes.
(…)
Más la segunda pregunta subsiste: ¿no podría la FSSPX, para obtener de Roma la preciada regularización que solamente Roma tiene la autoridad de otorgar, aceptar un acuerdo práctico a través del cual ninguna parte de la doctrina Católica sería negada, pero a través de la cual las diferencias doctrinales entre Roma y la FSSPX se pondrían entre paréntesis por el momento? ¿Necesitaría así existir una traición de aquellas grandes verdades que mencionamos anteriormente?
El mismo Monseñor Fellay contestó a esa pregunta brevemente en una entrevista que dio a Brian Mershon en Mayo de este año, publicado en el diario «Remnant». Aquí sus palabras: «Es muy claro que cualquier solución práctica que se diera sin un sano fundamento doctrinal conduciría directamente al desastre … Nosotros tenemos todos estos ejemplos ante nuestros ojos – la Fraternidad de San Pedro, el Instituto de Cristo Rey y todos los demás están totalmente bloqueados a nivel de la doctrina porque primero aceptaron el acuerdo práctico.» Pero ¿tiene que ser así? Interesante pregunta…
Monseñor Williamson plantea la controversia acuerdo doctrinal – acuerdo práctico; pero lo hace con su acostumbrado estilo: sin arriesgar nada, con insinuantes preguntas que nunca responde, dejando librado al lector la responsabilidad de las respuestas.
Por no expresa ninguna oposición al acercamiento suicida a la Roma Conciliar, más bien sugiere todo lo contrario…
Lo que más interesa es la respuesta a ese «¿tiene que ser así?»
Y la respuesta está allí mismo, dada por el mismo Monseñor Fellay, citado por Monseñor Williamson.
Pero el fino humorista inglés lanza un manto de duda sobre ella, y deja planeando la posibilidad de que la FSSPX, para obtener de Roma la preciada regularización que solamente Roma tiene la autoridad de otorgar, podría aceptar un acuerdo práctico a través del cual, si bien ninguna parte de la doctrina Católica sería negada, por otro lado las diferencias doctrinales entre Roma y la FSSPX se pondrían entre paréntesis por el momento.
No faltaron los fláccidos que sugirieron que también esto es ironía británica… ¿Recuerdan?
Pero, cuatro años más tarde, Monseñor Williamson proporcionó la interesante respuesta, que algunos ya conocíamos, que muchos no querían reconocer y nos trataban de iluminados: Si Decimejorge le permitiese fundar una sociedad religiosa y estuviese dispuesto a entregarle un documento firmado con tal autorización, Willy estaría en el próximo avión hacia Roma.
Del Comentario Eleison Nº 166, del 18 de septiembre de 2010: LA DOCTRINA – ¿POR QUÉ? II
Esa es la razón por la cual, como se citó la semana pasada en el CE 165, el Obispo Fellay le dijo a Brian Mershon el pasado mes de Mayo que las diferencias doctrinales no pueden hacerse a un lado para así poder llegar a un arreglo práctico con Roma, por más atractivo que este sea.
Se le preguntó si el rechazo de la Fraternidad de San Pio X de llegar a una solución práctica o canónica no era acaso un «signo de obstinación o mala voluntad», a lo que el Obispo replico (puede consultar sus palabras en el sitio de internet del «Remnant»): «… Es muy claro que cualquier solución práctica que se diera sin un fundamento doctrinal sólido nos llevaría directamente al desastre… Tenemos todos estos ejemplos previos ante nosotros – La Fraternidad de San Pedro, el Instituto de Cristo Rey y todos los demás están totalmente bloqueados al nivel doctrinal porque primeramente aceptaron el acuerdo práctico.»
(…) Como el Obispo Fellay lo señala, 40 años de experiencia confirman estos principios – el campo de batalla de la Tradición Católica está lleno de los cuerpos de organizaciones que comenzaron noblemente pero que fallaron al no ver cuán importante es el problema doctrinal.
Ya en septiembre de 2010, Monseñor Williamson justificaba a Monseñor Fellay y lo apoyaba en su búsqueda de un fundamento doctrinal para llegar a una solución práctica o canónica: Es muy claro que cualquier solución práctica que se diera sin un fundamento doctrinal sólido nos llevaría directamente al desastre.
Hoy…, ni eso hace falta… Sólo dice necesitar la autorización, la tan preciada regularización…, los remos que le permitan remar contra la corriente…
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5ª Ironía: Intentar justificar a Benedicto XVI
Ya conocemos los dichos de Monseñor Williamson respecto de «las buenas intenciones de Benedicto XVI con el Motu Proprio».
Ver, por ejemplo, el Comentario Eleison Nº 94, del 2 mayo de 2009, o la ya citada Entrevista de Nolumus.
Pero, en el Comentario Eleison Nº 162, del 21 agosto de 2010, Monseñor Williamson va más lejos, no se detiene en una de las consecuencias del Concilio (la bastarda reforma litúrgica), sino que se extiende hasta la misma raíz:
Por lo visto Benedicto XVI sinceramente cree en la Nueva Iglesia del Vaticano II, la cual debe de unir en su seno absolutamente a todos los hombres, sin importar si creen o no en la única verdadera doctrina de la Fe. Por lo tanto él sinceramente desea acoger también a la FSSPX – ¡y naturalmente no le queda mucho tiempo más por vivir!
¿Tiene aliento, todavía, como para seguir leyendo? Respire hondo, pues viene el Comentario Eleison Nº 198, del 30 de abril de 2011:
Pero dense cuenta de que aun cuando esté traicionando – por lo menos objetivamente – la religión verdadera, ¡Benedicto XVI también se aferra a ella! Por ejemplo, al intentar prevenir que Asís III sea acusada de mezclar religiones como en Asís I, está programando que la procesión pública de todas las religiones juntas se lleve a cabo en silencio. En otras palabras, aun cuando Benedicto XVI promueve el error, ¡no tiene la intención de abandonar la verdad!
Benedicto XVI no está deliberadamente negando las verdades que él sabe que son artículos definidos de la Fe Católica. Por el contrario parece convencido, como muestra el Obispo Tissier, ¡que él los está «regenerando» con la ayuda del pensamiento moderno! Esto hace muy difícil el probar en su caso la acusación de una adhesión formal a la herejía, razón por la cual aún su amor y promoción del 2+2=5 no me torna todavía personalmente en un sedevacantista.
Como para ir terminando, citemos ahora la conferencia de Monseñor Williamson en Nova Friburgo (en el Monasterio de la Santa Cruz), en agosto de 2012.
Durante su exposición, Monseñor Williamson exponía, muy seriamente (sin ironías ni bromas), una especulación personal sobre la intención de Benedicto XVI para llegar a un acuerdo con la FSSPX.
Dom Tomás de Aquino entendió bien que la cosa iba en serio y que era grave; por eso interrumpió al disertante. Para el que quiera reconocer la verdad, los hechos reales están allí… Estás son sus palabras, del minuto 19:20 al minuto 23:20:
Mons. Williamson: El heroísmo es difícil. El heroísmo cansa. Y, tal vez, entre los tradicionalistas hay bastante cansancio. Están cansados de resistir. No sé… No sé… De todos modos, la tentación existe. Y no ha habido en estos últimos años una clara resistencia a esta tentación. Entonces, ¿cómo va a acabar? Pienso que hay un peligro que haya un acuerdo antes de fin de este año. No digo que habrá. No digo que habrá. Pero digo que hay un peligro de que haya.
Es decir: el Papa quiere asegurarse, antes de morir, de que la religión de su niñez es conciliable, no contradice la religión que él ha promovido desde su seminario. Quiere la seguridad de que son conciliables. Es decir, que no se ha equivocado desde su seminario, para que pueda morir con tranquilidad de conciencia.
Yo creo que puede haber esta razón del lado del Papa: la búsqueda de una tranquilidad de conciencia antes de morir.
Y, si la Fraternidad tuviera un acuerdo con los conciliares, el Papa personalmente tendría una cierta tranquilidad de conciencia.
Es una especulación sólo mía. No tiene importancia. Pero es posible, por lo cual el Papa quiere rápido un acuerdo…
Dom Tomás: Pero, el Papa es inteligente…
Mons. Williamson: Sí…
Dom Tomás: Sabe que si la Fraternidad viene a ellos va a aceptar el Concilio…
Mons. Williamson: ¡Sí!
Dom Tomás: Dejará de ser la Tradición…
Mons. Williamson: ¡Sí!
Dom Tomás: ¿Entonces? Es confuso. No será más la Tradición…
Mons. Williamson: ¡Sí! ¡Sí! Seguro. Entonces, la buena voluntad del Papa hacia la Tradición puede ser un cálculo…
Dom Tomás: No sé si un cálculo. Pero es bastante inteligente para saber que Monseñor Fellay va a cambiar…
Mons. Williamson: Sí…
Dom Tomás: Que la Fraternidad va a cambiar…
Mons. Williamson: Sí…
Dom Tomás: No es un reencuentro con la religión de su infancia; es con una religión adaptada.
Mons. Williamson: ¿Quién sabe? Es una especulación mía.
Es verdad que el Papa puede tener una motivación más noble, y es que quiere disolver la resistencia de la Tradición. Es, tal vez, un poco más cínico pensar así; pero, para los modernistas es seguro que es normal.
Normalmente, los modernistas quieren absolutamente disolver la resistencia de la Tradición. Y esta puede ser la motivación principal del Papa. Sí, puede ser. Dios sabe. Nosotros no sabemos.
Yo hacía una especulación un poco de caridad hacia el Papa, diciendo que quiere…
Porque soy gentil… Soy sentimental… Soy cariñoso… No soy duro… No soy terrible como dice la gente… Ah Ah Ah.
Nadie me comprende… Nadie me ama… Ahhhhhhhhhhhhh…
¡Me importa un pepino!
Cuando el taimado inglés fue sorprendido en su falacia, rápidamente armó una comedia, comenzó, aquí sí, a ironizar y bromear para salir del aprieto en que lo puso Dom Tomás…
Las serias palabras de Monseñor Williamson hacen pensar en las de Monseñor Fellay: Hay que saber que el Papa presente, Benedicto XVI, es una mezcla de bueno y de malo. Yo digo así: su cabeza es moderna, su corazón es conservador.
Imaginemos por un instante las críticas de los «resistentes», si hubiese sido Monseñor Fellay quien hubiese dicho: el Papa quiere asegurarse, antes de morir, de que la religión de su niñez es conciliable, no contradice la religión que él ha promovido desde su seminario.
¡No! No hubiesen criticado al inglés… Lo hubiesen excusado diciendo que hizo uso de fino humor y su aguda ironía.
¡Ya no se sabe quién es más tartufo, si él o sus defensores!
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Como postre
Dije más arriba «como para ir terminando», porque Monseñor Williamson nos ha proporcionado últimamente la guinda para el postre…
Resulta que, en una Carta al Padre Pfeiffer, el Padre Chazal va relatando las novedades de su apostolado en Oceanía.
Está entusiasmado con la organización y la comunicación que hay en Australia; y tenía esperanzas de que una programada gira de Monseñor Williamson sirviese para fortalecer aún más todo y solucionar las dificultades que pudieran surgir.
Sin embargo, el gobierno australiano no concedió la visa al obispo. Esto le prueba la necesidad de conseguir algunos obispos suplementarios para el ya importante mundo de la Resistencia.
Mientras tanto… Aquí viene la guinda: «Su Excelencia nos está delegando el poder de confirmar, como se hace en tierras de misión y en épocas de persecución».
¿Usted se ha sorprendido? Parece que no es el único… El Padre Chazal le dice al Padre Pfeiffer: «Muchos de sus cofrades están disconformes con esto, y no sé qué piensan los fieles.»
He aquí el texto:
The organisation and communication in Australia is remarkable, and i hope the Bishop’s tour is going to further solidify the whole and resolve difficulties that may arise… but…
Lo and behold, there is no more denying to it. It is the Jewish media itself that claims that the australian Jewish lobbies have obtained the denial of entry of the Bishop down under; after the matter had be brought to their attention by a catholic, very strange.
All this reminds of the necessity of availing a few extra bishops for the now sizable world of the Resistance.
Fr Valan is the consolation prize this time, and His Lordship is delegating us the power to confirm, as done in mission territory or in time of persecution, which is now arriving.
Many of you confreres are uncomfortable with this, and I don’t know about the faithfuls.
«Su Excelencia nos está delegando el poder de confirmar, como se hace en tierras de misión y en épocas de persecución.
Muchos de sus cofrades están disconformes con esto, y no sé qué piensan los fieles.»
Por lo tanto, sin ironías ni humor, Su Excelencia delega el poder de confirmar… Pero esto incomoda a algunos de sus cow-cats, de sus gatitos…
¿Por qué no están conformes? El Padre Chazal no lo dice.
Pero es evidente que el problema radica:
+ Sea en que Monseñor Williamson no tiene ningún poder delegable.
+ Sea en que, teniendo ese poder, no tiene fundamento en el Derecho Canónico para delegarlo.
Ahora bien, el señor Obispo dice que no tiene jurisdicción, que no tiene autoridad, que no tiene remos para remar contra la corriente…, al menos no para fundar una sociedad religiosa…
¿Tendrá un poder de jurisdicción para confirmar, que pueda delegar?
Hay que destacar que no hablo de poder de orden, pues ese sí lo tiene, en virtud de su ordenación episcopal. Pero este no es delegable; se transmite por la consagración episcopal; esa que están reclamando los gatos de su pandilla.
Entonces, en caso de poseer ese poder de jurisdicción delegable, ¿tiene fundamento en el Derecho Canónico para delegárselo al Padre Chazal, así como lo hizo en 2012 con Dom Tomás de Aquino?
Sobre este tema volveré en una próxima entrega.
Por ahora señalo que la validez del ministro de un Sacramento es necesaria para la validez del mismo.
¿Serán válidas las confirmaciones conferidas por los ministros delegados por Monseñor Williamson?
¡Aquí no caben ni ironías ni humoradas!
¿Qué responden sus defensores, y los de Nolumus, y los del Compendio?
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Para terminar, hago mías las palabras de nuestro amigo Osko:
https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/06/25/osko-las-sombras-del-asombro/
En verdad, podríamos también decir que nos asombra el asombro de algunos, o la sorpresa, o las disidencias, cuando lo que denunciamos es harto evidente.
Hay quienes se han escandalizado del particular sentido que le hemos dado a las palabras de Monseñor Williamson cuando dice que si recibiera un llamado amistoso de Roma se iría en avión, dicen ellos que las palabras del Obispo fueron dichas con fina ironía, y que el problema es que nosotros, o no sabemos entender el humor inglés, o por falta de noticias a publicar en el blog nos inventamos un sentido escandaloso en esos dichos del Obispo.
¡EUREKA!, ¡por fin comprendimos!, Ahora vemos claro: Debe ser esa justamente la fina ironía que lo llevó a insertar en su Blasón Episcopal un signo rosacruz.
Es más ¿Cómo no nos dimos cuenta antes? Entonces, su derrotero, confuso y ambiguo, su falta de precisiones, sus cuestiones no aclaradas, sus gustos personales por revelaciones privadas (incongruentes con las Sagradas Escrituras y con la Fe) no serían más que otro producto de su maravilloso sentido del humor y de su fina ironía.
Nuestros «asombrosos asombrados» parecen salidos de las catacumbas en estos precisos momentos y como habiéndose perdido toda la trayectoria que Monseñor Williamson ha llevado, previa a su «repentina» (dicho irónicamente, claro; no se nos vayan a ofender) vocación por subirse al primer avión que lo deposite en Roma.
En tal sentido, decimos que Mons. Williamson trabaja para el enemigo, se dé cuenta de esto o no, y que por lo tanto la suya es una FALSA RESISTENCIA. Puede ser FALAZ o no serlo, pero es FALSA.
¿Por qué razón entonces existen todavía algunos que se asombran de estas cosas?, ¿o en realidad hacen que se asombran?
Hay quienes se asombran de las cosas que hace y dice Bergoglio o los jerarcas de la Iglesia Conciliar. Esos son un poco más sinceros, me parece, porque nunca aceptaron considerar siquiera la posibilidad de la apostasía total y completa de Roma, y entonces, están todavía en una especie de retraso de décadas, y les falta aún mucho tiempo para asumir la realidad. (Debieran apurarse porque la realidad, de características apocalípticas, los está por pasar por arriba).
Otros se asombran de que Mons. Fellay haya traicionado su misión, para la cual fue consagrado obispo; lo mismo puede decirse de los otros tres que lo acompañaron hace ya más de 25 años, desde ese día en que Mons. Lefebvre puso en marcha la Operación Supervivencia de la Tradición, juntamente con Mons. De Castro Mayer.
En cuanto a los que se asombran de los dichos y hechos de Monseñor Williamson hay que hacer una distinción:
Hay una Resistencia FALSA, porque no lleva a buen puerto, pero que NO LO SABE, y actúa por error y no por malicia (es gente que resiste de verdad dentro de las filas de la Resistencia que encabeza el obispo ingles).
Y hay una Resistencia FALAZ, que sabe perfectamente por dónde intenta evitar que vayan los fieles y que intenta llevarlos finalmente a la desazón, al desaliento y… al mismo lugar que quiere ir M. Fellay.
Se trata de quienes saben perfectamente de qué se trata; saben que no existe ninguna posibilidad de restauraciones ni de reconquistas pero, sin embargo, se empecinan en proseguir enseñando y predicando tales cosas. Saben y ocultan.
Creemos que muchos de los Resistentes Falsos y claro que TODOS los Resistentes FALACES, sabían perfectamente qué era lo que aquellos sacerdotes «jugados y sin fichas» estaban diciendo. Supieron siempre qué era lo que estaban advirtiendo en aquellos momentos; pero, por conveniencias, miraron para otro lado, e inclusive tomaron partido por Menzingen; y agredieron a los primeros resistentes; después se sumaron a la «resistencia» williamsoniana, pero jamás aclararon nada del cambio, ni el porqué de su posición anterior.
Por eso, podría decir aquí que «ME ASOMBRA VUESTRO ASOMBRO»… porque yo creo que se trata en muchos casos de un asombro afectado y poco sincero.
Padre Juan Carlos Ceriani
