ALEJANDRO BAYER: ESCOLIOS DE NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA: ECUMENISMO E INDIFERENTISMO

novalectio
10 de abril de 2014
escolios

Escolios* de Nicolás Gómez Dávila

Escolio

Ecumenismo e indiferentismo son rimas de un mismo dístico. (T. II, p. 278)

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[Por favor prescinda de lo siguiente si lo anterior es claro para usted, como de hecho deseo]

Comentario (con perdón de don Nicolás y de los lectores):

“Ecuménico” significa universal, y solo lo he visto usado como adjetivo de los grandes concilios de la Iglesia: para ellos el Sumo Pontífice convocaba a todos los obispos esparcidos por el orbe cristiano. “Ecumenismo” —en su bondad aparente y que sirve de fachada para una aberración abominable— no es doctrina, como podría pensarse por el sufijo “ismo”, sino esfuerzo de re-unión de lo disgregado o separado del centro de unidad querido por Dios para Su Iglesia: Roma Desde el pontificado de Roncalli (aunque parezca poco respetuoso, por cuanto lo tengo por falso pastor prefiero no llamarlo por el nombre que manchó) es el conjunto de trabajos encaminados a la unidad: inicialmente presentado como unidad de todos los cristianos, pero luego se abrió a unidad con todo creyente, y ahora es unidad religiosa de todos los hombres. ¿“Unidad” en torno a qué? A vaguedades insustanciales como el “amor universal”, la fraternidad y la igualdad (¿le suena?), la paz…: no a Jesucristo, Sus enseñanzas y Sus mandamientos, como podría pensarse por cuanto es esfuerzo realizado y sufragado por la “Iglesia Católica”. Como todo el mundo puede fácilmente averiguar, no es trabajo encaminado a la conversión, el arrepentimiento y la penitencia de herejes o de infieles sino búsqueda de cierta “armonía”, de no conflicto, de una unión basada en el sentimiento religioso de los hombres. Que es cosa errada y maldita se ve en que esos esfuerzos incluyen actos condenados por Dios (tanto en la Antigua como en la Nueva Alianzas): oraciones o actos “litúrgicos” con no-católicos, el préstamo de templos ¡a adoradores de falsos dioses (de demonios)!, la entrada a templos de religiones falsas ¡para orar!… Bastan dos dedos de frente para captar que es traición clara a la fe católica de 20 siglos y a la institución que se dice representar: piénsese que ni judíos, ni musulmanes, ni animistas… se atreven a negar de esos modos su propia fe y jamás prestarán un templo para un acto que no sea de su religión. Es realmente algo peor que traición al Señor, Quien claramente enseñó que la Verdad, mientras Su enemigo estuviera rondando, sería causa de conflicto entre los hombres, de separación, de guerra. (Espero que no haya tan mal lector entre los míos que puedan pensar que Dios quiere el odio o la guerra…).

“Indiferentismo” tampoco refiere a doctrina: así como lo hace la voz “relativismo”, más bien nombra una actitud generalizada de los espíritus, en este caso la que surge de la creencia de que si “todos tenemos el mismo Dios” (así dicen los impostores), si todas las religiones tienen destellos de verdad y pueden salvar (así dijo el anticristiano Concilio Vaticano II, exactamente lo contrario de lo enseñado por el Señor y así negando, por tanto, la redención operada por el Verbo Encarnado), si Cristo se unió a todo hombre (así afirmó Karol Wojtyla) y si, por tanto, no hace falta creer y bautizarse para ser salvado, si todo esto es así pues da lo mismo una cosa que otra, y por tanto no hace falta… nada. Es la in-diferencia en materia religiosa, el “todo vale”, el “da lo mismo” hecho vida. ¿Para qué confesarse, rezar el rosario o ir a Misa si los musulmanes, por ejemplo, se salvan sin hacer esas cosas? Y así con todo lo demás…

Dístico es un modo de composición poética de estrofas de dos versos que riman entre ellos.

¿Qué quiso decir, pues, don Nicolás? Que el ecumenismo conduce al indiferentismo de modo necesario. Es lo que muchos otros previeron al ver el trabajo de los infiltrados y los apóstatas heréticos que se tomaron Roma e hicieron de ella “Babilonia”, y cuyos frutos vemos hoy en toda su sazón. El ecumenismo es trabajo anticrístico por excelencia (lea mi lector el Apocalipsis) y ha producido lo deseado por el Enemigo y sus secuaces: la pérdida de la fe, la apostasía de las naciones, la pérdida de la luz, la corrupción de la sal de la tierra (los cristianos) que de este modo ha perdido su sabor y ha sido y sigue siendo pisoteada por las gentes.

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¿Necesitan los bautizados que dicen tomarse en serio a Dios y Sus mandatos ver otros frutos para comprender la falsía de los pastores? ¿Hasta dónde se dio poder al diablo que así ha logrado enceguecer a casi todos?

Sobre esta edición de los escolios y escolios publicados Sobre Nicolás Gómez Dávila

* Según la Real Academia Española de la Lengua, escolio (del lat. scholĭum, y este del gr. σχλιον, comentario) es el sustantivo masculino para designar una «nota que se pone a un texto para explicarlo».