Where does the «false resistance» go?

CRISTO VUELVE
Y HA DE REINAR CON SUS SANTOS
POR MIL AÑOS AQUÍ, EN LA TIERRA
(les guste o no)
«… fue como una consecuencia necesaria que todo se errase, y que el pueblo ciego, conducido por otro ciego, que era el Sacerdocio, cayese junto con él en el precipicio.» (La Venida del Mesías en Gloria y Majestad, Padre Manuel Lacunza, Discurso Preliminar, págs. 20-21).
Contrariamente a las habituales predicas y enseñanzas de Monseñor Williamson y de todos sus seguidores, nosotros afirmamos que CRISTO VUELVE Y HA DE REINAR CON SUS SANTOS POR MIL AÑOS AQUÍ, EN LA TIERRA.
Creemos (como creyeron casi todos los Padres de los primeros siglos) en la veracidad de esta sentencia.
Proponemos una profunda reflexión sobre algunos aspectos relacionados; en especial queremos mostrar que los enemigos sempiternos de la Fe Católica se terminan encontrando, en este punto (el odio al MILENARISMO), con los pseudo-tradicionales, que también se esfuerzan en impugnarlo.
Hemos acudido al Padre Lacunza para apoyarnos en él, tal y como lo hacemos frecuentemente con el Padre Castellani. Se verá en el desarrollo de este artículo las razones por las cuales lo hemos hecho.
El Padre Leonardo Castellani dejó extraordinarios escritos de inapreciable valor que son de lectura necesaria y obligatoria para todo católico y bien pensante que se precie de serlo o que, aunque más no sea, profese un mínimo de amor y respeto por la Verdad.
Uno no se cansa de leer y releer esos trabajos.
Muchos de ellos tienen la particularidad de ser una suerte de advertencia y un alarde profético, tal y como se muestra en el siguiente texto tomado del libro Su Majestad Dulcinea (del Sermón del Cura Loco, págs. 98-99)
y que servirá para proponer el clima y entrar en tema:
«El porvenir próximo del mundo depende del problema teológico de si Cristo ha de volver a consumar su Reino antes del fin del mundo o juntamente con el fin del mundo…—dijo meditativamente.
— Si la Parusía, el Reino de Dios, el Juicio Final y el Fin del Mundo —quiero decir, del ciclo adánico— son cosas simultáneas, como enseña la Facultad de Teología de esta República, es muy probable que antes de esa liquidación total alboree en la historia un gran triunfo de la Iglesia y un período de oro para la religión cristiana —como cree el capitán Arrieta—, el último período por cierto, en el cual se acaben de cumplir las profecías, principalmente la de la Conversión del Pueblo Judío y del Único Rebaño con el Único Pastor. Ese período no podrá ser largo: quizá el tiempo de una vida humana; y después volverán con la fuerza incontrastable de la catástrofe las fuerzas demoníacas tremendas que vemos en acción en estos momentos.
— ¡Eso creo yo! —grito el segundo de los oradores.
— Pero si Cristo ha de venir antes, a vencer al Anticristo, y a reinar por un período en la tierra; es decir, si la Parusía y el Juicio Final no coinciden, sino que son dos sucesos separados, como creyó la tradición apostólica y los Santos Padres más antiguos… entonces esa esperanza de un próximo triunfo temporal de la Iglesia, tan predicado por Monseñor Fleurette, no vale; ni tampoco todas las profecías particulares que se apoyan en ella. Entonces la actual persecución ira aumentando hasta su máximum —y la voz del orador tembló con un íntimo pavor— entonces se afianzará la gran apostasía, sonarán las últimas trompetas derramando las últimas fialas y «la tribulación magna, cual no la ha habido desde el principio del mundo acá», la persecución externa e interna a la vez hasta el grado de lo insoportable, que deberá ser abreviada para que no perezca toda carne, ¡oh hermanos míos! está sobre nosotros, y nadie puede escapar a ella. ¡Nadie: ni buenos, ni malos!»
Son dos, y sólo dos, las hipótesis posibles, según puede verse en el discurso del «Cura Loco».
¡Qué interesante!…, ¿verdad? El PROBLEMA TEOLÓGICO del futuro del mundo…
La primera de estas posiciones es, precisamente, la de Monseñor Williamson —quien, para nuestros propósitos, se identifica claramente con Monseñor Fleurette— y la de los modernistas —que se identifican claramente con la «Facultad de teología de esta República— y, por supuesto, la de todos los seguidores de Monseñor, entre quienes destacamos al Profesor Carlos Nougué (antimilenarista acérrimo y deshonesto tergiversador), que procura destruir en los lectores toda simpatía o intento de acercamiento al Milenarismo (como lo viene demostrando el trabajo del Sr. Luis Manzano en sus recientes artículos; donde denuncia cómo ha calumniado a Mons. Straubinger).
Por ser el caso del blog SPES, paradigmático y vergonzoso, hemos decidido dedicarle un capítulo aparte hacia el final de este artículo.
La segunda de estas posiciones, que coincide con la del castellaniano «Cura Loco», es la nuestra, la de los llamados «Milenaristas», pero que en realidad venimos a ser los «cristianos de los últimos tiempos», que tienen sus esperanzas puestas en la promesa de Nuestro Señor de que ha de venir a «Reinar con sus santos por mil años…» Se trata de aquellos que se diferencian de los «malditos», porque no confían en los hombres, sino en Dios sólo. Los que no creen en falsas restauraciones sino en que Cristo mismo ha de venir a solucionar el problema (¡vaya problema!), acabando de una vez por todas con la iniquidad actualmente reinante.
Pero…, para no cerrar la discusión y permitir que otros entiendan…. ¿Por qué no analizar un poco esta cuestión…, a la luz del mismo Padre Castellani y del Padre Lacunza?
Para el Padre Leonardo Castellani la cosa está bien clara; y coincide en este punto exactamente con el Padre Lacunza, que dice:
«Jesucristo volverá del cielo a la tierra cuando llegue su tiempo, cuando lleguen aquellos tiempos y momentos que puso el Padre en su propio poder (Act., 1, 7). Vendrá acompañado no solamente de sus Ángeles, sino también de sus Santos ya resucitados: de aquellos digo, que serán juzgados dignos de aquel siglo, y de la resurrección de los muertos (Lc. 20, 35). He aquí, vino el Señor entre millares de sus santos (Judas, 14). Vendrá no tan de prisa, sino más despacio de lo que se piensa. Vendrá a juzgar no solamente a los muertos, sino también y en primer lugar a los vivos. Por consiguiente este juicio de vivos y muertos, no puede ser uno solo, sino dos juicios diversísimos, no solamente en la sustancia y en el modo, sino también en el tiempo. De donde se concluye (y esto es lo principal a que debe atenderse) que debe haber un espacio de tiempo bien considerable entre la venida del Señor que esperamos, y el juicio de los muertos, o resurrección universal». (La Venida del Mesías en Gloria y Majestad, Parte Primera, Capítulo IV, pág. 59).
Esto, que así hallamos expreso en las sagradas escrituras, lo veremos más adelante, en otros artículos; también lo creyó la Iglesia durante sus tres primeros siglos de existencia, luego es (por lo menos) próximo a la Fe. Bástenos, por ahora, asumirlo como cierto, verdadero y sin lugar a dudas Revelado de tal forma por Nuestro Señor Jesucristo y de manera explícita a través del Antiguo y del Nuevo Testamento.
«…Así como es cierto y de fe divina, que el Mesías prometido en las Santas Escrituras vino ya al mundo, así del mismo modo es cierto y de fe divina, que habiéndose ido al cielo después de su muerte y resurrección, otra vez ha de venir al mismo mundo de un modo infinitamente diverso. Según esto creemos los cristianos dos venidas, como dos puntos esenciales y fundamentales de nuestra religión: una que ya sucedió, y cuyos efectos admirables vemos y gozamos hasta el día de hoy: otra que sucederá infaliblemente, no sabemos cuándo. De ésta pues os pregunto yo: ¿estas ideas son tan ciertas, tan seguras y tan justas, que no haya cosa alguna que temer ni que dudar? Naturalmente me diréis que sí, creyendo buenamente que todas las ideas que tenemos de esta segunda venida del Mesías son tomadas fielmente de las Santas Escrituras, de donde solamente se pueden tomar.» (La Venida del Mesías en Gloria y Majestad, Discurso Preliminar, pág. 21).
En breve diálogo con el Padre Manuel Lacunza nos hemos atrevido a preguntarle:
— Todas las ideas en derredor de la Segunda Venida de Cristo, Padre, ¿usted las ha tomado fielmente de las Santas Escrituras?
— Sí, hijo… TODAS.
— ¿Incluso aquellas del Reino Milenario de Cristo con sus Santos?
— También esas, por supuesto; y de ellas lo afirmo con más fuerza, precisamente en atención al tremendo odio que de ellas tendrán los enemigos de la Verdad, por formar las mismas parte de las más grandes esperanzas de los cristianos en los tiempos de la última gran tribulación.
En cambio, las miras y las esperanzas de los «buenos muchachos» que dirigen la NEO-FSSPX, y también de lo que se llama «falsa resistencia» están puestas en el RETORNO…
¿Del RETORNO de Cristo a la Tierra? ¡NO!
¡Del RETORNO de todos ellos a la ROMA CONCILIAR!
Falso concepto, pues; ya que, en realidad, NO RETORNAN, sino que SE VAN definitivamente de la Vera Ecclesia rumbo a la perdición… ¡Perdón!, pero es lo que sucede, según lo que vemos…
Si se nos dice que la Falsa Resistencia no quiere acuerdos con Roma; respondemos que eso es lo que ellos expresan, pero… esperan que se produzca una RESTAURACIÓN (en Roma), para luego SÍ poder ir ellos hacia ROMA.
Y eso es una FALSA EXPECTATIVA, basada en una falsa exégesis bíblica, que terminará llenando de confusión a todos los que se embarcan en esa trampa; precipitándolos, tarde o temprano, en el error.
Y Mons. Williamson, inocente o no, los lleva en esa dirección.
Muchos no ven que aquello a lo que aspiran retornar es, en realidad, una cosa ESENCIALMENTE muy distinta de lo que fue hasta la llegada de la maldita década de los ’60 del pasado siglo.
En esa década pasó de todo; pero, sin dudas, lo más tenebroso e importante no fue el nacimiento del «Bebe de Rosmary», sino lo parido en Roma.
Y si no lo ven…., es porque no lo quieren ver… Parecen identificarse con aquellos que menciona la escritura diciendo… «No queremos que este reine…».
Antes alcanzaba con decir (y saber y creer) que Cristo, el Mesías de las promesas, había venido y punto. Bastaba con creer que habíamos sido redimidos por Su Pasión y Su Muerte. Eso no alcanza ahora…; también hay que creer y proferir que CRISTO VUELVE, y además que VA A REINAR EN LA TIERRA.
Esto, más o menos, es lo que decía el Padre Castellani hace ya unos cuantos años, también haciéndose eco de prácticamente TODA la Tradición Patrística de los primeros TRES SIGLOS del cristianismo.
Sin embargo, esto no es lo que creen hoy la mayoría de los que se llaman «Católicos» y ni siquiera los «Tradicionalistas». Pero… ¿Por qué es que existen tradicionalistas que le hacen el juego a los enemigos de la FE?
¿Por qué existen tradicionalistas que se ponen a hacer exégesis bíblica con tanta o peor deshonestidad que la de los exégetas protestantes con el atrevimiento (casi sacrílego) de hacerle decir a los Textos Sagrados aquello que sustente su propia idea de las cosas o del futuro y de las Profecías, puntualmente, ya que hablamos de la Segunda Venida de Cristo y de su Reino Milenario?
Parece que lo hacen porque anhelan un triunfo temporal de la Iglesia. Porque no soportan la sola idea de la derrota, tal y como está anunciada, y creen (judaicamente) que debe seguirse luego de esta larguísima decadencia una revaloración (ya que están, podrían pedir también un reconocimiento público) de lo que ellos defienden.
Una digresión, que se nos disculpará:
Estaría bueno que hubiese algún tipo de reconocimiento. Por ejemplo, que las autoridades mundialistas y enemigas de Cristo lo persigan y lo torturen y luego lo maten a uno, pero que al menos extiendan un DIPLOMA, o una medalla… algo… que diga, por ejemplo:
«El Sr. Fulano de Tal ha cumplido honrosamente con los requisitos para hacerse acreedor al Título de Mártir, en reconocimiento de lo cual se le otorga el presente Diploma»…
Estamos seguros de que con algo así, una buena parte de los «resistentes» se sentirían un poco mejor…
Sigamos…
Decíamos que «Judaicamente»…
Es una paradoja, seguramente, pero así creían y pensaban también los miembros del Sanhedrin, como bien puede verse en el fragmento del Padre Lacunza que transcribiremos más abajo; lamentablemente hay aquí una significativa e importante coincidencia de criterios (y tememos que también de objetivos) entre los judíos que condenaron a Cristo y los pseudo-tradicionalistas que condenan al Milenarismo y a los milenaristas.
«Vino el Mesías, se oyó su voz, se vio su justicia, se admiró su doctrina, sus milagros, etcétera. Él mismo los remitía a las Escrituras, en las cuales como en un espejo fidelísimo lo podían ver retratado con suma perfección: Escudriñad las Escrituras… y ellas son las que dan testimonio de mí (Io 5, 59). Pero todo en vano. Como ya no había más Escritura que los Rabinos, ni más ideas del Mesías, que las que nos daban nuestros doctores; ni los mismos Escribas y Fariseos y legisperitos conocían otro Mesías que el que hallaban en los libros y en las tradiciones de los hombres, fue como una consecuencia necesaria que todo se errase, y que el pueblo ciego, conducido por otro ciego, que era el sacerdocio, cayese junto con él en el precipicio«. (La Venida del Mesías en Gloria y Majestad, págs. 20).

«Si yo me atreviese a decir, que los Cristianos en el estado presente, no estamos tan lejos como se piensa de este peligro, ni tan seguros de caer en otro precipicio semejante, pensarías sin duda que yo burlaba. Mas si vieras que hablaba seriamente sin equívoco ni enigma, y que me tenía en lo dicho, paréceme que al punto firmaras contra mí la sentencia de muerte, clamando a grandes voces sea apedreado. Pues señor, aunque lluevan piedras por todas partes, lo dicho dicho: la proposición la tengo por cierta, y el fundamento me parece el mismo sin diferencia alguna sustancial. Oíd ahora con bondad, y no os asustéis tan al principio» (La Venida del Mesías en Gloria y Majestad, pág. 21).
La «Iglesia» oficial ha llevado a todos los modernistas (incluidos los pseudotradicionalistas) a la pérdida de la Fe, sin dudas; y también ha contribuido, y mucho, a difundir el error anti-milenarista (que en últimas es anti-cristiano).
En ese contexto modernista, subjetivista, cientificista, fantasioso, absurdo, antifilosófico, antiteológico, antibíblico y, por supuesto, anti-cristiano (además de plomíferamente aburrido), no hay lugar ninguno para la PARUSÍA del Señor (a la cual, en el mejor de los casos, la proyectan hacia un lejanísimo futuro indefinido) y, obviamente menos, para Su anunciado Reino Milenario.
Luego del Conciliábulo Vaticano II, la Iglesia predica el Reino del Hombre, de los Derechos del Hombre y de una Humanidad que se hace «dios» gradualmente hasta alcanzar (según ellos dicen) el Cristo Omega Theilardiano, burdo intento de «acristianar» el evolucionismo darwiniano, o versión teológico-nuevaerista del neo-catolicismo «políticamente correcto».
Es decir, entonces, que hoy por hoy, a los tradicionalistas negadores fervorosos (y en ocasiones mentirosos) del Milenarismo los encontramos asociados con los peores y más consuetudinarios enemigos de la Cristiandad… («Me asombré con grande asombro»).
No es que digamos que lo hagan a conciencia o que tengan trazados los mismos objetivos deliberados y maliciosos… (al menos eso esperamos por su propio bien); pero, que coinciden, coinciden… (es también sumamente aburridor percatarse de ello).
Y hay causas de todo esto:
«Uno de los grandes males que hay ahora en la Iglesia, por no decir el mayor de todos, paréceme que es la negligencia, el descuido, y aun el olvido casi total en que se ve el sacerdocio del estudio de la Sagrada Escritura.»
(La Venida del Mesías en Gloria y Majestad, pág. 22).
A esa negligencia, descuido y olvido deben agregarse circunstancias que hacen que se les torne aún más difícil sostenerse en la Verdad. El enemigo es astuto y hace sus jugadas hábilmente, y nuestros pobres pseudo-tradicionalistas están bastante permeables a sus insinuaciones…
Los tradicionales «restauracionistas» de todo pelaje han sido tentados por la Roma Apóstata con la LIBERTAD para decir la MISA, por ejemplo (además de con «prelaturas», obviamente), y se olvidan que ya hace mucho tiempo el mismísimo Mons. Lefebvre advertía que el problema NO ERA ESE. Claro que era importante ese tema, pero más grave era la cuestión de la FE.
Dejémonos ya de estupideces. Ni respondamos siquiera a los que inventan censuras y condenas que JAMÁS existieron contra el Milenarismo Patrístico.
Terminemos (al igual que con la encendida cuestión de Sedevacantismo vs. Antisedevacantismo) con el antagónico esquema de PRO Y CONTRA el MILENARISMO…
No seamos ni «Lacunzianos» ni «Castellanianos», pero tampoco aceptemos a los Anti…
Avancemos en una seria consideración de esta cuestión; o de AMBAS cuestiones al mismo tiempo, porque nos parece que Sedevacantismo y Milenarismo son dos temas que, en las especiales circunstancias que nos tocan vivir, pueden estar más vinculados de lo que se admitiría a priori. Pero hagámoslo sin ese ANTAGONISMO VICERAL, que no ama la Verdad y que más bien contribuye a conculcarla.
La vinculación que vemos entre Sedevacantismo y Milenarismo es esta: ambos sistemas tienen enemigos comunes. Eso nos llama la atención. Si bien es cierto que también adhieren a ambas posiciones, en algunos casos, personas que, no obstante, defienden posturas disímiles frente a la actual crisis, sin embargo vemos muchas más coincidencias en la evidente animosidad que estas posiciones despiertan en los clásicos enemigos de la Fe.
La inmensa mayoría de los católicos que quedan en el mundo aceptarán de buen grado una propuesta que tienda a partir de CERO y que, teniendo por único objetivo LA VERDAD, promueva un serio y respetuoso debate para bien de todos aquellos que aman la VERDAD y que la buscan.
La mayoría de los lectores estarán de acuerdo en que es necesario hacerlo.
La hora (gravísima hora) lo reclama. Por el bien de las almas. Porque el Señor está a las puertas. Por la Iglesia y por amor a la Verdad.
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«Spes» = Un capítulo aparte y vergonzoso
En Noviembre de 2013 publicábamos algunos trabajos a partir de sendas entregas del blog Avec l’Immaculée.
Dicho blog se había abocado a destruir sistemáticamente el «aparicionismo» de AKITA, demostrando que se trata de un fraude y, para peor, de un fraude modernista.
Por esos días decíamos que la Nave Insignia de la Flota de la Falsa Resistencia, el Acorazado Williamson, había sido alcanzado por el misil disparado desde el blog francés y que se encontraba seriamente averiado.
Nos referíamos también a los pequeños navíos escoltas del acorazado, los blogs Syllabus y Non Possumus, ya que, como se llamaron a un estruendoso silencio (un silencio en el que permanecen CINCO MESES luego de aquel destructivo ataque), juzgamos que también estaban averiados.
En realidad, quedaron mudos. Y eso es porque carecían de argumentos, ayer, hoy… y también mañana. Claro que mañana será otro día, o sea, el DÍA que esperamos. ¿Qué dirán entonces?…
En fin, ya hemos visto en este artículo lo que ofrecen los Padres Castellani y Lacunza. Detractores no les faltaron a ambos sacerdotes; y tampoco nos faltarán a nosotros seguramente, pero ya hemos dicho qué clase de enemigos tenemos…, de dónde vienen, qué ideas los inspiran y, sobre todo, cuáles son sus judaicos y judaizantes compañeros de ruta desde hace… unos 2000 años.
En Noviembre de 2013 nos encargábamos también de defenestrar al impresentable blog «barquichuelo» SPES. Pensábamos ya en no tener que volver a prestarle atención a SPES, apenas un chinchorro, que ni merecía se contado como parte de la flota…
Pues bien, insólitamente, SPES durante los cinco meses siguientes anduvo, «sigue que te sigue», empecinadamente con su obsesión ANTI-MILENARISTA. No le han bastado los cachetazos recibidos. Tenía ambos ojos amoratados, rota la boca, doloridas las costillas, pero continuó insistentemente.
Pues bien, el Sr. Luis Manzano decidió finalmente terminar de hundir al chinchorro.
Decíamos hace cinco meses que:
«Una cosa es llamarse a silencio frente a las evidencias en contra, tal como han hecho los blogs Syllabus, Non Possumus y compañía (lo cual es muy grave y poco honesto), y otra muy distinta, y mucho más grave y deshonesta, es encontrarse frente a la misma evidencia (los exactos argumentos esgrimidos por el blog Avec l’Immaculée) y poner manos a la obra para ADULTERAR el texto, TERGIVERSAR completamente el sentido, OCULTAR lo evidente, y realizar una supuesta defensa de Mons. Williamson sobre la base de esas adulteraciones.
Esto, y no otra cosa, es lo que ha hecho el blog SPES, en una cabal muestra de deshonestidad intelectual como muy pocas veces hemos visto.»
El Profesor Carlos Nougué y el sitio SPES, acaban de ser expuestos por el Sr. Luis Manzano como lo que son: tergiversadores de textos y embaucadores.
En su afán por atacar al Milenarismo Patrístico, intentan manipular los textos del ilustre Mons. Straubinger, con la intención de hacerle decir lo que nunca dijo o silenciar lo que el gran biblista SÍ dijo.
Finamente y sin estridencias e improperios (no como solemos hacer nosotros) el Sr. Manzano demostró la deshonestidad del Prof. Nougué y en CINCO ARTÍCULOS, profusamente documentados, destruye, NO SÓLO los argumentos antimilenaristas del brasileño embaucador, sino también al personaje en cuestión, descalificándolo de aquí en más por la denunciada deshonestidad intelectual ya mencionada.
Como muestra basta un botón, dice «il popolo»…; pues bien, he aquí a los antimilenaristas representados muy «dignamente» por el Prof. Carlos Nougué.
Y pensar que SPES había «amenazado» con solamente contestar cuestiones DOCTRINALES… ¡Qué gran oportunidad se están perdiendo!
Vuelve a darse aquello de Noviembre de 2013: Mientras algunos enmudecen… OTROS MIENTEN.
Puede encontrarse al Profesor Carlos Nougué y al blog Spes plasmados en estas palabras del Padre Lacunza:
«Y esto con tanto celo y fervor, que no reparan tal vez, ni en la impropiedad, ni en la violencia, ni en la frialdad de las acomodaciones, ni en las reglas mismas que han establecido desde el principio, ni tampoco (lo que parece más extraño), tampoco reparan en omitir algunas cosas, olvidando ya uno, ya muchos versículos enteros, como que son de poca importancia; y muchas veces son tan importantes, que destruyen visiblemente la exposición que se iba dando.» (La Venida del Mesías en Gloria y Majestad, pág. 23).
CRISTO VUELVE
Cristo Vence – Cristo Reina – Cristo Impera
VEN SEÑOR JESUS
