
Estimados directores «non póssumus blog» / «Radio Cristiandad» (cc Sr. Andrés Carballo): Entre los temas que están «circulando» se habla del famoso «Reino Milenario de Nuestro Señor». En noviembre del año pasado, quise predicar a mis fieles de Bogotá sobre ese tema, ya que me parecía y me parece muy importante instruir sobre ello. En dicho sermón, entre otras cosas, leí una breve carta (1 página) que había escrito hace tiempo, dirigida a un buen hombre que estaba en contra de la interpretación literal (para el sermón, hice pequeñas modificaciones sobre la carta original).
Quería pedirles, si ustedes están de acuerdo, si podían publicar dicha carta, incluso con esta introducción que aquí les escribo. Podrán leer allí dos partes (las remarqué en azul), en donde yo lamento que en el mundo de la Tradición se denigre un tema así y que se niegue hasta la mera posibilidad de dicha profecía (lo cual evidentemente es un exceso).
También si ustedes estuvieran de acuerdo, quisiera que los interesados pudieran tener acceso a todo el sermón en cuestión haciendo clic aquí. (Radio Cristiandad lo ha colocado al final de este post)
Desde ya les agradezco lo que puedan hacer al respecto.
En María Santísima.
Padre F. Altamira
(domingo 23 de marzo de 2014)
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Estimado Sr. XX…
Le escribo con mucho retraso en el tiempo, me hubiera gustado escribirle antes, pero siempre, esperando tener “tranquilidad” y “tiempo” para hacerlo, he venido postergándolo, y si no lo hago ahora, creo no lo haré nunca.
Su texto se debió a un artículo (de una disputa sobre el Milenio)… pero creo que, por encima de ello, hay que ir a la cuestión intelectual y exegética que está en el fondo del tema, y, en realidad, es por esto que le escribo.
Me parecería una lástima que el mundo de la Tradición Católica… “ponga todo en la misma bolsa”, y rechace sin más el tema del “Milenio”. Dicho tema siempre me interesó, y al ser seminarista en La Reja, impulsado por el P. José María Mestre y por mi gusto por el P. Castellani, traté de profundizar sobre él. Creo que en el texto del Padre XX hay un error, y que dicho error puede ser también el (de) XX. En este concreto tema exegético, debemos distinguir las cosas, “los tipos” de Milenarismo (abajo me explicaré).
Hay, frente al texto del final del Capítulo 19 y del Capítulo 20 del Apocalipsis dos escuelas:
(1) Una que ha seguido a “la segunda época” de San Agustín, que habla de una enseñanza o texto simbólico; es la interpretación “alegórica”, también llamada “espiritual”.
(2) Otra que ha seguido a los Santos Padres de los tres primeros siglos (tal vez de los cuatro primeros); ésta nos enseña que dicho texto es “UNA PROFECÍA” y que su interpretación ha de ser literal.
Inclusive en la interpretación de San Agustín, yo aclaraba sobre “su segunda época”, ya que al principio este gran santo se inclinaba hacia la interpretación literal y luego cambió. De cualquier manera, es cierto que, desde entonces, la gran mayoría de teólogos se inclinó por ésta su segunda postura, descartando la interpretación literal.
San Jerónimo, el máximo doctor en Sagrada Escritura, también en el Siglo IV, se expresa con mucha prudencia sobre el tema, y nos dice que si bien el no comparte la interpretación literal, tampoco niega la misma, ni la condena, pues muchos santos y mártires la han sostenido (tres siglos antes de él, ut supra).
¿Cuál de las dos escuelas tiene razón?
En definitiva es un tema oscuro, porque oscuras son las profecías. Mal haría cualquiera, si quisiéramos tener una “sana intelectualidad”, en negar y denostar una u otra hipótesis de interpretación, como una especie de “a priori”.
EN MI OPINIÓN, yo adhiero a la interpretación literal de los primeros Santos Padres y mártires, porque ciertamente me parece que es la correcta. Mas eso no me lleva a decir que “ésa, y sin ninguna duda, es la Verdad”, ni que “la otra SIN NINGUNA DUDA está equivocada”: No. Es un tema oscuro, veremos quién tiene razón cuando se cumpla, o no, dicha profecía. ¡Y ésta es la verdadera “intelectualidad” que hay que tener sobre el tema!
Por otro lado, volviendo al núcleo del asunto, la posibilidad de que se dé dicho Milenio: Creo que muchas profecías oscuras del Antiguo Testamento se entienden bajo esta luz de la interpretación literal.
Que alguien adhiera a esta hipótesis de interpretación, y a una “probable” cercanía de la vuelta de Nuestro Señor, no debe llevar a una pasividad en nuestro obrar, ni como cura, ni como feligrés. Pues aun si Cristo está próximo (y yo creo que tal vez lo esté), cuando Él venga, nos debe encontrar “tirando balas en la trinchera” y no cruzados de brazos sin hacer nada. Y esto es una obligación hasta el último minuto. Aclaro así por los que dicen que no hay que hacer nada o “no hay mucho que hacer” estando ya a esta altura de los acontecimientos.
Como decía más arriba, sería una lástima que el mundo de la Tradición Católica… denigre y rechace sin más “hasta la mera posibilidad” de dicha profecía.
Por último, para entender sobre lo que aquí se habla: Hay que “distinguir” sobre el Milenarismo:
(a) Tenemos el “Milenarismo Patrístico”: Considera que el texto en cuestión es una profecía y su interpretación ha de ser literal. Fue sostenido por los Santos Padres hasta el Siglo III (tal vez IV), me animo a decir con “unanimidad” (lo cual puede traer también consecuencias teológicas). Por nombrar algunos: San Papías, San Justino, San Policarpo, San Ireneo, San Hipólito, San Victorino. Además de: San Ambrosio –doctor de la Iglesia- (Siglo IV); me parece recordar a San Beda el Venerable (me puedo equivocar), Cornelio a Lápide sostiene la allí reseñada “resurrección primera”, etc.
(b) El milenarismo llamado “mitigado”: Que defendía dicha profecía con el aditamento de la presencia “visible” de Cristo en el Milenio. Respecto de éste, el Santo Oficio expresó una salvedad (21 de julio de 1944): “(la doctrina) que enseña que antes del juicio final, con resurrección anterior de muchos muertos o sin ella, Nuestro Señor Jesucristo vendrá visiblemente a esta tierra a reinar, no se puede enseñar con seguridad (tuto doceri non posse)”. Decreto del Santo Oficio que, tal vez en caso único, tuvo que se expedido dos veces pues en la anterior dejaba entrever que Cristo no podía estar corporalmente presente, lo cual ataca la realidad y el hecho de que Cristo está corporal y realmente presente hace 2000 años ya, pues lo tenemos así en nuestros Sagrarios: “La Presencia Real” (la palabra del decreto era “corporáliter”). Pero volviendo al “tuto doceri non posse”, dicha censura es sin duda suave, y expresa la falta de seguridad en la hipótesis planteada de Cristo reinando visiblemente, mas el tema no está zanjado, y el Santo Oficio menos aun va contra la posibilidad de los mil años, sino sobre la seguridad en cuanto a la visibilidad de Cristo.
(c) Por último tenemos el “milenarismo herético”, también llamado “judaizante” y “querintiano”, sostenido por Cerinto y otros herejes, sobre el cual no me explayo por lo mismo que es incorrecto.
Ojalá que estas palabras, que tanto me he demorado en escribir (el apostolado no me lo permite), sirvan para al menos dejar la cuestión abierta “en sana intelectualidad”, que sirvan para profundizar el tema, para conocer más a fondo a los partidarios de las dos hipótesis (patrística y agustiniana), y para esperar –con el tiempo- una mayor claridad, para ver quién tenía razón, tal vez con el cumplimiento, o no, de estos hechos.
Para usted va cordialmente mi bendición sacerdotal.
En María Santísima.
Padre Fernando Altamira
(28 agosto 2013, Fiesta de San Agustín)
Sermón sobre: La Profecía del Reino de Los Mil Años
(Bogotá, domingo 17 de noviembre de 2013)
(Introducción)
Queridos fieles:
Como más de una vez les hemos enseñado, la Iglesia Católica quiere que los sacerdotes enseñemos por lo menos en dos domingos de la Liturgia sobre los eventos finales, el Apocalipsis, etc. (domingo último y domingo primero del año litúrgico).
Les leeremos un pasaje del Apocalipsis, el cual tiene que ver con el Reino de Cristo de los Mil Años, y también con lo que pasará luego de transcurrido dicho reino. Estos eventos se narran en el Apocalipsis cuando el Gobierno Mundial, del Anticristo, ya está formado Y DICHO GOBIERNO TOCA FIN. Escuchen:
(Cuerpo 1: Texto de La Vulgata y traducción en español. Apocalipsis de San Juan: Tomado de la Edición de La Vulgata de «Colunga-Turrado», BAC, 5ª Edición, año 1977; LOS SUBTÍTULOS SON DE DICHA EDICIÓN)
(Capítulo 19, versículos 11 y ss) (11) Et vidi caelum apertum, et ecce equus albus, et qui sedebat super eum, vocabatur Fidelis, et Verax, et cum iustitia iúdicat, et pugnat. (…)
Y vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, y el que se sentaba sobre él, era llamado Fiel, y Veraz, y con justicia juzga, y pelea.
(13) (…) et vocatur nomen eius: Verbum Dei.
y su nombre es llamado: Verbo de Dios.
(14) Et exércitus qui sunt in caelo, sequebantur eum in equis albis, vestiti byssino albo et mundo.
Y los ejércitos que están en el Cielo, lo seguían en caballos blancos, vestidos con lino blanco y limpio.
(15) Et de ore eius procedit gladius ex utraque parte acutus: ut in ipso percutiat gentes…
Y de su boca sale una espada de dos filos, para herir con ella a las gentes…
(16) Et habet in vestimento et in fémore suo scriptum: Rex regum et Dominus dominantium. (…)
Y tiene en su vestidura y en su muslo escrito: Rey de reyes y Señor de los señores. (…)
(19) Et vidi bestiam, et reges terrae, et exercitus eorum congregatos ad faciendum praelium cum illo, qui sedebat in equo, et cum exércitu eius.
Y vi a la bestia (el Anticristo), y a los reyes de la tierra, y a sus ejércitos congregados para pelear con Él, el que se sentaba en el caballo, y con su ejército.
(20) Et apprehensa est bestia, et cum ea pseudopropheta: qui fecit signa coram ipso, quibus seduxit eos, qui acceperunt characterem bestiae, et qui adoraverunt imáginem eius. Vivi missi sunt hi duo in stagnum ignis ardentis sulphure:
Y fue apresada la bestia, y el falso profeta con ella: el que hizo prodigios en su presencia, con los cuales sedujo a los que recibieron la marca de la bestia, y que adoraron su imagen. Estos dos fueron enviados vivos al estanque de fuego ardiente con azufre:
(21) et caéteri occisi sunt in gladio sedentis super equum, qui procedit de ore ipsíus…
y los otros murieron con la espada del que está sentado sobre el caballo, la cual sale de su boca…
(Capítulo 20, versículos 1 ss) -Draco in abysso ligatus per annos mille-:
El Dragón (el Diablo) es atado en el abismo por mil años.
(1) Et vidi angelum descendentem de caelo, habentem clavem abyssi, et catenam magnam in manu sua.
Y vi un ángel que bajaba del cielo, y que tenía la llave del abismo, y una cadena grande en su mano.
(2) Et apprehendit draconem, serpentem antiquum, qui est diábolus, et Sátanas, et ligavit eum per annos mille:
Y apresó al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató durante mil años.
(3) et misit eum in abyssum, et clausit, et signavit super illum ut non seducat amplius gentes, donec consummentur mille anni: et post haec oportet illum solvi módico témpore.
y lo envió al abismo, y cerró, y puso sello sobre él para que no seduzca más a las gentes, hasta que sean cumplidos los mil años: y después de estas cosas es preciso que él sea soltado por un poco de tiempo.
-Christus regnat in terra cum sanctis suis-: Cristo reina en la tierra con sus santos.
(4) Et vidi sedes, et sederunt super eas et iudicium datum est illis: et animas decollatorum propter testimonium Iesu, et propter verbum Dei, et qui non adoraverunt bestiam, neque imáginem eius, nec acceperunt characterem eius in fróntibus, aut in mánibus suis, et vixerunt, ET REGNAVERUNT CUM CHRISTO MILLE ANNIS.
Y vi sillas, y se sentaron sobre ellas y les fue dado juicio: y las almas de los degollados a causa del testimonio de Jesús, y a causa de la palabra de Dios, y los que no adoraron la bestia, ni a su imagen, ni recibieron su marca en las frentes, o en sus manos, vivieron, Y REINARON CON CRISTO MIL AÑOS.
(5) Caéteri mortuorum non vixerunt, donec consummentur mille anni. Haec est resurrectio prima.
Los otros muertos no vivieron, hasta que sean cumplidos los mil años. Ésta es la resurrección primera.
(6) Beatus, et sanctus, qui habet partem in resurrectione prima: in his secunda mors non habet potestatem: sed erunt sacerdotes Dei et Christi, ET REGNABUNT CUM ILLO MILLE ANNIS.
Bienaventurado, y santo, el que tiene parte en la resurrección primera: en éstos no tiene potestad la muerte segunda: antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo, Y REINARÁN CON ÉL MIL AÑOS.
Luego se relatan en el Apocalipsis los hechos que siguen a este Reino de los Mil Años, pero hoy no entraremos en eso (dejo el texto de la Sagrada Escritura en letra pequeña y sombreada).
-Exercitus Gog et eius ruina- El ejército de Gog y su ruina. (7) Et cum consummati fuerint mille anni, solvetur Sátanas de cárcere suo, et exibit, et seducet gentes quae sunt super quatuor ángulos terrae, Gog, et Magog, et congregabit eos in praelium, quórum númerus est sicut arena maris.
Y cuando fueren acabados los mil años, Satanás será desatado de su cárcel, y saldrá, y seducirá a las gentes que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, Gog, y Magog, y los congregará para la batalla, cuyo número es como la arena del mar.
(8) Et ascenderunt super latitudinem terrae, et circuierunt castra sanctorum, et civitatem dilectam.
Y subieron sobre la anchura de la tierra, y cercaron el ejército de los santos, y a la ciudad amada.
(9) Et descendit ignis a Deo de caelo, et devoravit eos: et diábolus, qui seducebat eos, missus est in stagnum ignis, et sulphuris, ubi et bestia,
Y descendió fuego de Dios desde el cielo, y los consumió: y el diablo, que los seducía, fue enviado al estanque de fuego y de azufre, donde también la bestia,
(10) et pseudopropheta cruciabuntur die ac nocte in saecula saeculorum.
y el falso profeta serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
(11) Et vidi thronum magnum cándidum, et sedentem super eum, a cuius conspectu fugit terra, et caelum, et locus non est inventus eis.
Y vi un gran trono blanco, y al que se sentaba sobre él, a cuya vista huyó la tierra, y el cielo, y no fue hallado el lugar de ellos.
(12) Et vidi mortuos magnos, et pussillos, stantes in conspectu throni, et libri aperti sunt: et alius liber apertus est qui est vitae: et iudicati sunt mortui ex his, quae scripta erant in libris secundum ópera ipsorum:
Y vi los grandes muertos, y los pequeños, de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos: y otro libro fue abierto, el cual es de la vida: y los muertos fueron juzgados a partir de ellos, las cosas estaban escritas en los libros según las obras de ellos.
(13) et dedit mare mortuos, qui in eo erant: et mors et infernus dederunt mortuos suos, qui in ipsis erant: et iudicatum est de síngulis secundum ópera ipsorum.
y el mar dio los muertos que en él habían: y la muerte y el infierno dieron sus muertos, los que en ellos estaban: se juzgó sobre cada uno según las obras de ellos.
(14) Et infernus et mors missi sunt in stagnum ignis. Haec est mors secunda.
Y el infierno y la muerte fueron enviados al estanque de fuego. Ésta es la muerte segunda.
(15) Et qui non inventus est in libro vitae scriptus, missus est in stagnum ignis.
Y quien no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue enviado al estanque de fuego.
(Capítulo 21, versículos 1 ss) (1) Et vidi caelum novum et terram novam. Primum enim caelum, et prima terra abiit, et mare iam non est.
Y vi nuevo cielo y nueva tierra. Pues el primer cielo, y la primera tierra pasaron, y ya no existe el mar.
(2) Et ego Ioannes vidi sanctam civitatem Ierusalem novam descendentem de caelo a Deo, paratam, sicut sponsam ornatam viro suo…
Y yo Juan vi la ciudad santa, la Jerusalén nueva, que bajaba de Dios desde el Cielo, lista, como una esposa arreglada para su esposo…
(3) Et audivi vocem magnam de throno dicentem: Ecce tabernaculum Dei cum homínibus…
Y oí una voz grande desde el trono que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres…
(4) Et absterget Deus omnem lácrymam ab oculis eorum: et mors ultra non est… neque dolor erit ultra, quia prima abierunt.
Y secará Dios toda lágrima de sus ojos: y la muerte no existe más… ni existirá más el dolor, porque las primeras cosas pasaron.
(5) Et dixit qui sedebat in trono: Ecce nova facio omnia. Et dixit mihi: Scribe, quia haec verba fidelíssima sunt, et vera.
Y dijo el que se sentaba en el trono: He aquí que Yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe, porque estas palabras son fidelísimas, y verdaderas.
(6) Et dixit mihi: Factum est: ego sum alpha et ómega: initium et finis. Ego sitienti dabo de fonte aquae vivae, gratis.
Y me dijo: Está hecho: Yo soy el alfa y el omega: el inicio y el fin. Yo al sediento daré de la fuente de agua viva, por gracia.
(7) Qui vícerit, possidebit haec, et ero illi Deus; et ille erit mihi filius.
El que venciere, poseerá estas cosas, y seré Dios para él, y él será hijo para mí.
(8) Tímidis autem, et incrédulis, et execratis, et homicidis, et fornicatóribus, et veneficis, et idololatris, et ómnibus mendácibus, pars illorum erit in stagno ardenti igne et sulphure: quod est mors secunda.
Pero a los cobardes (a los miedosos, «tímidos»), y a los incrédulos, y a los malditos, y a los homicidas, y a los andan en desórdenes sexuales («fornicarios»), y a los que andan en brujerías («hechiceros»), y a los de las falsas religiones («idólatras»), y a todos los que enseñan falsedades («mentirosos»), la suerte de ellos estará en el estanque que arde con fuego y azufre: lo cual es la muerte segunda…[1]
(Cuerpo 2: Enseñanza fundamental para ubicar «intelectualmente» el tema de «El Reino Milenario»: STATUS QUESTIONIS)
El fragmento que les he leído, contiene el apasionante tema del Reino de Cristo de los Mil Años, o El Milenio, o El Reino Milenario. La Sagrada Escritura también contiene los eventos posteriores a dicho reino, y la eternidad ya, pero hoy no entraré en ello, sino que me centraré en el Reino Milenario. Es un tema tan importante, y tan interesante, que he querido que mis fieles conozcan al menos algunos rudimentos sobre la cuestión. Para ello les transcribiré una carta que escribí hace un tiempo a un buen hombre sobre el tema, con algunas pequeñas modificaciones:
«Estimado Sr. XX…
Le escribo con mucho retraso en el tiempo, me hubiera gustado escribirle antes, pero siempre, esperando tener «tranquilidad» y «tiempo» para hacerlo, he venido postergándolo, y si no lo hago ahora, creo no lo haré nunca.
Su texto se debió a un artículo (de una disputa sobre el Milenio)… pero creo que, por encima de ello, hay que ir a la cuestión intelectual y exegética que está en el fondo del tema, y, en realidad, es por esto que le escribo.
Me parecería una lástima que el mundo de la Tradición Católica… «ponga todo en la misma bolsa», y rechace sin más el tema del «Milenio». Dicho tema siempre me interesó, y al ser seminarista en La Reja, impulsado por el P. José María Mestre y por mi gusto por el P. Castellani, traté de profundizar sobre él. Creo que en el texto del Padre XX hay un error, y que dicho error puede ser también el (de) XX. En este concreto tema exegético, debemos distinguir las cosas, «los tipos» de Milenarismo (abajo me explicaré).
Hay, frente al texto del final del Capítulo 19 y del Capítulo 20 del Apocalipsis dos escuelas:
(1) Una que ha seguido a «la segunda época» de San Agustín, que habla de una enseñanza o texto simbólico; es la interpretación «alegórica», también llamada «espiritual».
(2) Otra que ha seguido a los Santos Padres de los tres primeros siglos (tal vez de los cuatro primeros); ésta nos enseña que dicho texto es «UNA PROFECÍA» y que su interpretación ha de ser literal.
Inclusive en la interpretación de San Agustín, yo aclaraba sobre «su segunda época», ya que al principio este gran santo se inclinaba hacia la interpretación literal y luego cambió. De cualquier manera, es cierto que, desde entonces, la gran mayoría de teólogos se inclinó por ésta su segunda postura, descartando la interpretación literal.
San Jerónimo, el máximo doctor en Sagrada Escritura, también en el Siglo IV, se expresa con mucha prudencia sobre el tema, y nos dice que si bien el no comparte la interpretación literal, tampoco niega la misma, ni la condena, pues muchos santos y mártires la han sostenido (tres siglos antes de él, ut supra).
¿Cuál de las dos escuelas tiene razón?
En definitiva es un tema oscuro, porque oscuras son las profecías. Mal haría cualquiera, si quisiéramos tener una «sana intelectualidad», en negar y denostar una u otra hipótesis de interpretación, como una especie de «a priori».
EN MI OPINIÓN, yo adhiero a la interpretación literal de los primeros Santos Padres y mártires, porque ciertamente me parece que es la correcta. Mas eso no me lleva a decir que «ésa, y sin ninguna duda, es la Verdad», ni que «la otra SIN NINGUNA DUDA está equivocada»: No. Es un tema oscuro, veremos quién tiene razón cuando se cumpla, o no, dicha profecía. ¡Y ésta es la verdadera «intelectualidad» que hay que tener sobre el tema!
Por otro lado, volviendo al núcleo del asunto, la posibilidad de que se dé dicho Milenio: Creo que muchas profecías oscuras del Antiguo Testamento se entienden bajo esta luz de la interpretación literal.
Que alguien adhiera a esta hipótesis de interpretación, y a una «probable» cercanía de la vuelta de Nuestro Señor, no debe llevar a una pasividad en nuestro obrar, ni como cura, ni como feligrés. Pues aun si Cristo está próximo (y yo creo que tal vez lo esté), cuando Él venga, nos debe encontrar «tirando balas en la trinchera» y no cruzados de brazos sin hacer nada. Y esto es una obligación hasta el último minuto. Aclaro así por los que dicen que no hay que hacer nada o «no hay mucho que hacer» estando ya a esta altura de los acontecimientos.
Como decía más arriba, sería una lástima que el mundo de la Tradición Católica… denigre y rechace sin más «hasta la mera posibilidad» de dicha profecía.
Por último, para entender sobre lo que aquí se habla: Hay que «distinguir» sobre el Milenarismo:
(a) Tenemos el «Milenarismo Patrístico»: Considera que el texto en cuestión es una profecía y su interpretación ha de ser literal. Fue sostenido por los Santos Padres hasta el Siglo III (tal vez IV), me animo a decir con «unanimidad» (lo cual puede traer también consecuencias teológicas). Por nombrar algunos: San Papías, San Justino, San Policarpo, San Ireneo, San Hipólito, San Victorino. Además de: San Ambrosio –doctor de la Iglesia- (Siglo IV); me parece recordar a San Beda el Venerable (me puedo equivocar), Cornelio a Lápide sostiene la allí reseñada «resurrección primera», etc.
(b) El milenarismo llamado «mitigado»: Que defendía dicha profecía con el aditamento de la presencia «visible» de Cristo en el Milenio. Respecto de éste, el Santo Oficio expresó una salvedad (21 de julio de 1944): «(la doctrina) que enseña que antes del juicio final, con resurrección anterior de muchos muertos o sin ella, Nuestro Señor Jesucristo vendrá visiblemente a esta tierra a reinar, no se puede enseñar con seguridad (tuto doceri non posse)». Decreto del Santo Oficio que, tal vez en caso único, tuvo que se expedido dos veces pues en la anterior dejaba entrever que Cristo no podía estar corporalmente presente, lo cual ataca la realidad y el hecho de que Cristo está corporal y realmente presente hace 2000 años ya, pues lo tenemos así en nuestros Sagrarios: «La Presencia Real» (la palabra del decreto era «corporáliter»). Pero volviendo al «tuto doceri non posse«, dicha censura es sin duda suave, y expresa la falta de seguridad en la hipótesis planteada de Cristo reinando visiblemente, mas el tema no está zanjado, y el Santo Oficio menos aun va contra la posibilidad de los mil años, sino sobre la seguridad en cuanto a la visibilidad de Cristo.
(c) Por último tenemos el «milenarismo herético», también llamado «judaizante» y «querintiano», sostenido por Cerinto y otros herejes, sobre el cual no me explayo por lo mismo que es incorrecto.
Ojalá que estas palabras, que tanto me he demorado en escribir (el apostolado no me lo permite), sirvan para al menos dejar la cuestión abierta «en sana intelectualidad», que sirvan para profundizar el tema, para conocer más a fondo a los partidarios de las dos hipótesis (patrística y agustiniana), y para esperar –con el tiempo- una mayor claridad, para ver quién tenía razón, tal vez con el cumplimiento, o no, de estos hechos.
Para usted va cordialmente mi bendición sacerdotal.
En María Santísima. Padre Fernando Altamira (28 agosto 2013, Fiesta de San Agustín)»
(Conclusión)
Allí tienen, queridos fieles, abundante tema como para una «Introducción a la cuestión del Reino de Cristo de los Mil Años». Un tema apasionante, y –creo- realmente importante.
AVE MARÍA PURÍSIMA.

[1] En el final del capítulo siguiente, Capítulo 22, concluye este libro de las profecías finales: (20) Dicit qui testimonium perhibet istorum: Etiam venio cito. Amen. VENI DÓMINE IESU.(21) Gratia Dómini nostri Iesu Christi cum ómnibus vobis. Amen. FIN DEL APOCALIPSIS.
