ALEJANDRO BAYER: ESCOLIOS DE NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA: Iglesia y democracia

novalectio
20 de febrero de 2014
escolios

Escolios* de Nicolás Gómez Dávila

Escolio

La Iglesia actual no estrecha a la democracia en sus brazos porque la perdona, sino para que la democracia la perdone. (T. II, p. 193)

* * *

[Por favor prescinda de lo siguiente si lo anterior es claro para usted, como de hecho deseo]

Comentario (con perdón de don Nicolás y de los lectores):

Don Nicolás constata un hecho y procura mostrar la verdad a los ingenuos que no saben ver el mal (en inversión perfecta a lo ocurrido a los judíos, que no supieron ver el bien): el de las totalmente unilaterales y falsas y engañosas y mendaces peticiones de perdón de los lobos rapaces infiltrados en el redil de Cristo. Habiendo condenado las raíces de semejante idolatría, los impostores, fraudulentamente y para ganar adeptos (no para Cristo sino para ellos), corrigen el pasado como error que se achaca a los tiempos. Es ésta una prueba más de la impostura: LA Iglesia, la fundada por Dios Nuestro Señor sobre Pedro, no yerra, es fiel a Su Esposo, es santa e inmaculada… y por tanto no tiene que pedir perdón. (Además de que no dejaría pasar un lustro sin condenar la que quizás ya alguien llamó “demolatría”). Esta santidad (“Una, Santa…”) es una de las características gracias a las cuales podemos reconocer a la Esposa del cordero (la Tradición, hoy del todo despreciada por “papas”, obispos” y “curas”, es la que asegura esa unidad en el tiempo); por eso yo cambiaría la “I” mayúscula usada en el escolio: quien pide perdón no es la Iglesia: es más bien la Ramera…

…la prostituta del Apocalipsis (cap. XVII: le sugiero no pasar de aquí sin leerlo previamente), la protagonista de la imagen que asombró tanto a San Juan (“con sumo estupor”), esa cosa espantosa que, con miras a abrazarse con los poderosos de la tierra —ante los que se rinde y a los que se entrega—, pide perdón “por su pasado”, y así termina haciendo creer a propios y extraños lo mismo que casi toda producción cinematográfica en que se la muestra: que la Iglesia es la gran culpable de casi toda violencia del mundo, pues “habiendo sido la monopolizadora de “la” verdad, ha ejercido poder tiránico, sangriento e intolerante sobre los hombres desde hace 20 siglos”. Mentira diabólica, bellaca como pocas, que se han creído hasta los católicos; y, aceptándola, han apostatado de muchas y diversas formas —y no solo los millones de protestantes de los países otrora católicos, ejemplos los más patentes de esta gran apostasía—.

Traidores canallas aquellos que de entre los vestidos de púrpura y rojo fueron católicos (vivo ninguno, según creo); y perfectos miserables aquellos lobos rapaces que, no habiendo entrado por la puerta del redil, lo han devastado, y han destruído la Viña, y han echado a perder gran parte de la abundantísima siembra divina: horrible suerte les espera. [Les sugiero leer el misterio de Babilonia la grande (cap. XVIII)].

***

[Para comprender que democracia y cristianismo se repelen, sugiero leer este ensayo, además del publicado en mi página hace tiempo del mismo don Nicolás].

Sobre esta edición de los escolios y escolios publicados Sobre Nicolás Gómez Dávila

* Según la Real Academia Española de la Lengua, escolio (del lat. scholĭum, y este del gr. σχλιον, comentario) es el sustantivo masculino para designar una «nota que se pone a un texto para explicarlo».