MONS. SCHUMACHER – LA SOCIEDAD CIVIL CRISTIANA – CAP. XI – DEL PROTESTANTISMO Y DE LOS DEMÁS SISTEMAS RACIONALISTAS EN SU RELACIÓN CON EL LIBERALISMO

LA SOCIEDAD CIVIL CRISTIANA

SEGÚN LA DOCTRINA DE LA IGLESIA ROMANA

Texto de enseñanza moral para la juventud

Ilmo. Sr. Dr. PEDRO SCHUMACHER

Obispo de Portoviejo

SOCIEDADCAPITULO UNDÉCIMO

DEL PROTESTANTISMO

Y DE LOS DEMÁS SISTEMAS RACIONALISTAS

EN SU RELACIÓN CON EL LIBERALISMO

El liberalismo considerado en su fuente y origen, que es el protestantismo. — Los errores modernos, esto es, racionalismo, naturalismo y positivismo, hijos del liberalismo.

La apostasía de una parte considerable de los pueblos de Europa, en el siglo XVI, con nombre de protestantismo, no fue otra cosa que un alzamiento de la razón humana contra, Dios, quien nos habla y nos guía por medio de la Iglesia; fue la pretensión de creer, pensar y hablar sin sujeción a Dios.

Y ¿qué frutos ha dado esta teoría? Hoy, al cabo de casi cuatro siglos, la apostasía ha llegado al último resultado de aquel principio, a la consecuencia que de él han sacado comunistas, socialistas y anarquistas.

«¡Ni Dios ni ley!» Guerra, revolución, ruina y calamidades por doquiera, sin esperanza de hallar los pueblos y sus gobiernos una base de orden y paz; pues, dado y admitido que cada uno no tenga más ley que su querer propio, todo ha de ser inevitablemente caos y anarquía.

Brevemente lo manifestaremos en los artículos que siguen.

ARTICULO PRIMERO

DEL PROTESTANTISMO

EN CUANTO ES FUENTE Y ORIGEN

DEL RACIONALISMO Y DE LA LIBERTAD DE PENSAR

1. ¿Cuál es el principio fundamental de todas las sectas protestantes?

El principio con que todas las sectas protestantes pretendieron justificar su apostasía, es la independencia y soberanía de la razón humana respecto de la autoridad divina de la Iglesia.

2. Pero, ¿no reconocen los protestantes en la palabra de Dios, o sea en la biblia, la regla de la fe cristiana?

La regla de sus creencias es para los protestantes la razón de cada uno y, si admiten los libros sagrados, es tan sólo a condición de entenderlos y explicarlos a su modo.

3. Pero, ¿no creen acaso los protestantes en la divinidad de Jesucristo, y en los demás misterios y milagros del Evangelio?

Muchísimos protestantes, en virtud de la libertad de pensar, rechazan la divinidad de Jesucristo con los misterios y los milagros de los Santos Evangelios, diciendo que su razón no admite sino lo que comprende.

4. ¿Qué regla y norma queda, por consiguiente al protestante para formarse sus creencias religiosas?

Nada más que su flaca razón humana, o sea la libertad de pensar o creer como le plazca, absolutamente como en el sistema racionalista y liberal.

5. ¿Cómo concilia el protestante su libertad de pensar con las palabras de la Biblia que nos mandan escuchar y obedecer las enseñanzas de la Iglesia?

No las puede conciliar, pues en la Biblia está escrito que la Iglesia y no la razón humana es la columna de la verdad: «La Iglesia es columna y fundamento de la verdad» (I Tim. 3, 15). Que el que oye a sus pastores, oye al mismo Dios: «El que a vosotros oye, a Mi me oye» (San Lucas 10, 16), y que mejor es creer con la fe que comprender con la razón lo que Dios ha revelado: «Bienaventurados los que no ven y creen» (San Juan 20, 29).

Todo esto se halla claramente en el Nuevo Testamento y, por consiguiente, los protestantes se ponen en contradicción con su propia Biblia, cuando anteponen su juicio propio a las enseñanzas de la Iglesia.

Por lo dicho se ve que el protestantismo, adoptando la libertad del pensamiento en oposición con la autoridad de Dios, es el autor del racionalismo y de todas las teorías liberales.

ARTÍCULO SEGUNDO

DE LOS DIVERSOS SISTEMAS RACIONALISTAS

I. Del racionalismo propiamente dicho

1. ¿Qué cosa es racionalismo?

Por racionalismo se entiende una teoría que, apoyándose en el pensamiento libre, sobrepone la razón humana a la fe divina; por cuanto no admite ninguna verdad religiosa que la razón por sus solas fuerzas no puede descubrir y explicar; rechaza por consiguiente todos los misterios revelados y todos los milagros del Evangelio.

2. ¿Qué diferencia existe entre el sistema protestante y el racionalismo?

El protestante, aunque tome por regla de sus creencias religiosas la razón, se reserva, sin embargo, el derecho de admitir ciertos misterios revelados; el racionalista los rechaza todos, y no admite como verdadero sino aquello que puede comprender. Así es que hay protestantes creyentes y otros que son meros racionalistas; los primeros conservan parte de la fe cristiana, los otros no tienen nada de cristianos.

3. ¿En qué se descubre el error de los racionalistas?

Los racionalistas, al pretender que el hombre no debe admitir como cierto y verdadero sino lo que su razón puede explicar, confunden dos cosas distintas que son la certeza y la evidencia de una verdad.

4. ¿Qué diferencia hay entre la certeza y la evidencia de una cosa?

Hay certeza de una cosa cuando me consta, aunque ignore el cómo o porqué de ella; esta certeza se funda en la autoridad de otro. Hay evidencia cuando veo el cómo y porqué de una verdad; en otros términos, cuando la comprendo.

5. ¿Pide acaso la misma razón que admitamos como cierta una verdad suficientemente probada, aun cuando sea superior a nuestros alcances?

La misma razón no puede rechazar aquello que está suficientemente comprobado por el testimonio fidedigno de quien puede saberlo, aunque no vea el cómo o porqué de ello.

Nota: No se podría dar un paso en la vida social, si tan sólo se admitiese como cierto aquello que se ve o comprende.

Prudentemente cree el enfermo a un médico, sabio y acreditado, cuando éste le indica la causa, el carácter y el remedio de su enfermedad, aun cuando el paciente no entienda nada en medicina, ni siquiera los términos del arte. Los químicos, los astrónomos, los matemáticos son creídos sobre su palabra, cuando nos exponen sus respectivas ciencias, que para los más son verdaderos misterios; pues, si creemos a los hombres por la autoridad que les da su ciencia o inteligencia superior, ¿por qué no hemos de creer a Dios, cuya autoridad es soberana y cuya inteligencia lo abarca todo?

6. Pero, ¿por qué nos propone Dios verdades que la razón no puede entender?

Cuando Dios nos comunica verdades superiores a nuestra razón, nos exige la adoración que debemos a su infinita sabiduría por medio de la humilde sumisión de nuestra inteligencia. Y en esto cumplimos con un deber evidente, pues no conviene a la Majestad de Dios raciocinar y argumentar con su criatura como para convencerla; Él habla y nosotros debemos creer. ¿Qué padre no se indignaría contra su hijo, si éste le exigiese pruebas y razones de cuanto le dice?

7. ¿Puede suponerse que Dios nos obligue a creer lo que es contrario a la razón?

Suponer esto es contrariar a la misma razón humana, la cual ve en Dios la suprema inteligencia y la verdad perfecta, la cual no puede proponernos sino verdades.

8. Pero, ¿no es acaso contra toda razón exigir de nosotros que creamos en Dios uno y trino?, pues lo que es uno no puede ser trino.

Contradictorio y por consiguiente absurdo es afirmar dos cosas que no pueden ser a la vez; pero, hablando de la Santísima Trinidad, no afirmamos que en ella hay a la vez un Dios y tres dioses, sino que en un solo Ser divino hay tres Personas distintas; y por más que la razón humana se canse, ella no probará nunca que en esto haya contradicción y oposición. Lo mismo sucede en todos los demás misterios revelados, por cuanto superan a la razón, pero no la contradicen.

II. Del naturalismo

1. ¿Qué sistema es el naturalismo?

El naturalismo excluye del universo el gobierno y la providencia de Dios, y es de dos clases:

Ciertos naturalistas admiten que el mundo fue creado por Dios, pero pretenden que el Creador no interviene en su gobierno, que no hay Providencia. Estos se llaman también deístas.

Otros naturalistas niegan la existencia de Dios, afirmando que el mundo existe por sí mismo y que la naturaleza, con su materia, sus fuerzas y leyes, es causa de cuanto existe.

2. ¿Qué hay de común entre el racionalismo y el naturalismo?

Común a ambos sistemas es negar todas las verdades superiores a la razón humana, pero, mientras el racionalista descubre en la armonía del mundo una inteligencia soberana, el naturalista niega a Dios, o, si admite la existencia del Creador, niega su intervención en el orden y gobierno del universo.

3. ¿Qué contradicciones envuelve el naturalismo?

1º Los naturalistas que admiten un Creador y niegan su divina Providencia, atacan la justicia, bondad y sabiduría de Dios, pues no podemos suponer que abandone a su criatura después de haberle dado la existencia.

2º Los naturalistas que niegan la existencia de Dios, no pueden explicarnos ni la existencia del universo, ni el orden que en él reina.

Nota: En efecto; si se admite un Creador infinitamente bondadoso y justo, es imposible creer que Dios abandone la criatura a sus propias fuerzas después de haberla creado con tantas necesidades que el hombre por sí mismo no puede satisfacer.

Igualmente, un Dios infinitamente sabio no ha podido crear al hombre sin proponerse un fin sapientísimo; pero si es así, no puede abandonarlo, ni le es indiferente que el hombre alcance o pierda el fin a que su Autor lo ha destinado.

Aquellos naturalistas que niegan la existencia de un Dios Creador, deben admitir necesariamente una de dos cosas, y son: o que siempre ha existido el universo, o que se ha producido por sí mismo; pero ambas suposiciones son absurdas y por tanto imposibles.

Pues ¿cómo pudo el universo producirse por sí mismo, cuando no existía? Lo que no existe no puede producir nada.

Queda pues la otra suposición que el universo haya existido siempre, sin un Dios que lo sacara de la nada; pero esto es igualmente contrario a la razón. En efecto; vemos que los seres más perfectos de la naturaleza, los que tienen vida, comienzan, mueren y pasan. Nacen y luego mueren las plantas, los brutos y los hombres; éstos pues no han existido siempre.

Pero, nos dicen los naturalistas, es la materia muerta la que ha existido siempre y de ella proviene la vida de los seres animados…

Les contestamos: si la materia del universo es cosa muerta, no puede dar vida, pues nadie da lo que no tiene.

Mas, dirán los naturalistas: existe en la naturaleza un principio oculto de vida y movimiento, poco más o menos como el alma o principio vital en el hombre. Este principio ha existido siempre y con él se explica el origen de las plantas, de los brutos y de los hombres, los cuales, al morir, vuelven a aquella especie de alma universal. (Llámase panteísmo este sistema).

Esta teoría también es contra toda razón; pues aquel principio que diera origen a todo, o está sobre la naturaleza y entonces es Dios Creador y Gobernador del mundo; o está unido a la misma naturaleza como el alma del universo dándole la unión y el orden que tiene.

Pero esto último está en oposición con lo que vemos en el mismo mundo. En él los diversos seres animados, lejos de formar una sustancia o alma universal, se sienten y se conocen como muy distintos entre sí; el alma de Pedro no es el alma de Juan. Tantas almas, tan distintas y aun tan opuestas entre sí, con todo serían una sola alma, y este dios naturalista o panteísta sería al mismo tiempo autor de los actos y deseos más opuestos entre sí; se debería atribuir al mismo principio las virtudes y los crímenes que hay en el mundo, y al castigar la autoridad pública a los malos, se castigaría a sí misma.

Si pues el mundo no ha existido siempre ni ha podido producirse a sí mismo, resta que Dios lo ha creado sacándolo de la nada.

La existencia de un solo Dios Creador y Señor soberano del mundo no sólo es necesaria para explicar la armonía del movimiento de los astros, sino que también nos explica la armonía del mundo moral, pues Dios premia a los buenos y castiga a los malos y los conduce todos a un mismo fin que es la manifestación de sus divinos atributos; al contrario con el panteísmo todo es confusión y contradicción.

III. Del positivismo

1. ¿Qué se entiende por la teoría positivista?

El positivismo es un sistema que admite como cierto aquello solamente que los sentidos pueden observar, ver, oír o palpar. Todo lo que es superior al alcance de los sentidos y se conoce directamente con la razón, los positivistas lo rechazan como dudoso e incierto.

2. Indique algunas verdades de pura razón.

Verdad de pura razón es la siguiente: «De una misma cosa no puedo afirmar simultáneamente que es y que no es»; ideas de pura razón son por ejemplo: justicia, sabiduría, habilidad, etc.; estas verdades e ideas no son sensibles, es decir, no caen bajo los sentidos corporales, no tienen cuerpo.

3. ¿Cómo se diferencia el positivismo del racionalismo?

Los racionalistas admiten principios y verdades de pura razón, como por ejemplo: todo efecto debe tener una causa que lo haya producido; ningún efecto puede ser superior a la causa que lo ha producido, etc., y apoyados en éstos forman las ciencias naturales, buscando en la naturaleza las causas o las leyes generales que la rigen.

Los positivistas, al contrario, se ocupan tan sólo de los hechos o efectos sensibles, los admiten como ciertos o positivos, desechando toda investigación sobre las leyes a que obedece la naturaleza.

4. ¿Cuáles son las consecuencias funestas y absurdas del positivismo?

El positivismo es, en primer lugar, la destrucción de toda ciencia verdadera, pues la ciencia consiste en conocer las leyes de la naturaleza; con los sentidos apercibimos los objetos sensibles, sólo la inteligencia descubre las leyes. El positivismo no admite más que hechos sensibles y particulares.

En segundo lugar, se contradice a sí mismo, pues, cuando se le pregunta por qué admite como cierto lo que refieren los sentidos del hombre, nos contesta que es porque irresistiblemente nos vemos obligados a dar fe a los sentidos; pero no menos irresistiblemente nos vemos obligados a reconocer las verdades de pura razón, por ejemplo: lo que principia debe provenir de alguna causa que lo produzca, aun cuando esta causa no se descubra con los sentidos. Veo un reloj, e instantáneamente me digo: algún relojero lo ha fabricado.

Nota: Citamos un solo ejemplo: La ciencia médica, observando los hechos particulares, descubre que ciertas enfermedades nacen siempre de tal causa y que ciertas sustancias producen siempre tal efecto curativo; apoyada en estas observaciones, ella formula sus preceptos y, llegado el caso de una enfermedad, los aplica por el principio de razón de que el efecto común o sea tal enfermedad, debe ser combatido por tal causa general, y proporciona el remedio.

El positivismo, al contrario, en cada caso particular de enfermedad debería decir: me consta esta enfermedad, que es positiva, pero no tengo ningún remedio positivo para combatirla, pues aun cuando un medicamento haya sido eficaz contra ella en mil casos análogos o parecidos, esta experiencia no me autoriza para formular un principio general y creer que lo sea en el caso presente, porque no admito leyes generales en la naturaleza.

5. ¿Qué consecuencias tiene el positivismo para la religión?

Tanto los racionalistas, como los positivistas, rechazan los misterios de la fe con pretexto de que éstos sobrepasan las fuerzas naturales de los sentidos y de la razón; niegan asimismo todos los milagros, porque están sobre el orden de la naturaleza.

Pero los racionalistas admiten las verdades suprasensibles que la razón descubre; la espiritualidad del alma humana, por ejemplo, mientras los positivistas la niegan por ser cosa que no se ve ni palpa con los sentidos; son pues materialistas.