
San Antonino (1459): “En el caso en que el Papa se convirtiese en un hereje, se encontraría, por ese solo hecho y sin ninguna otra sentencia, separado de la Iglesia. Una cabeza separada de un cuerpo no puede, siempre y cuando se mantenga separado, ser cabeza de la misma entidad de la que fue cortada. Por lo tanto, un Papa que se separare de la Iglesia por la herejía, por ese mismo hecho, dejaría de ser la cabeza de la Iglesia. No puede ser un hereje y seguir siendo Papa, porque, puesto que él está fuera de la Iglesia, no puede poseer las llaves de la Iglesia”. (Summa Theologica, citado en Actes de Vatican I. V. Frond pub.)
Si un hereje (alguien que niega la fe) pudiera ser la cabeza dentro de la Iglesia, entonces sería falso el dogma de que la Iglesia es una en la Fe (es decir, Una, Santa, Católica y Apostólica).
Mons. Williamson comienza su eleison CCCXLII (342) planteando una disyuntiva, por lo que le recuerdo que si una proposición universal es verdadera, su contraria será falsa; pero si es falsa, su contraria será verdadera. Y haciendo alusión a M. Lefebvre, alusión que hace sesgada, citándolo en lo que a él le interesa, pero obviando frases del Obispo que lo consagró, cosa que se le ha endilgado a Mons Fellay y que por lo visto el Obispo Williamson parece imitar. Recordemos éstas: «Nos encontramos verdaderamente frente a un dilema gravísimo, que creo no se planteó jamás la Iglesia; que quien está sentado en la Sede de Pedro participe en los cultos de los falsos dioses; creo que esto no sucedió jamás en toda la historia de la Iglesia. ¿Qué conclusión deberemos quizá sacar dentro de unos meses ante estos actos repetidos de comunión con los falsos cultos? No lo sé, me lo pregunto; pero es posible que estemos en la obligación de creer que este Papa no es papa. No quiero decirlo aún de una manera solemne y formal, pero parece, sí, a primera vista, que es impiosible que un Papa sea hereje, pública y formalmente». (Sermón del Domingo de Pascua del 30 de Marzo de 1988 en Ecóne).
También en una conferencia dada en Econe el 15 de Abril de 1986, sacó a relucir lo que dijo en el sermón de Pascua : ¿El papa es papa cuando es hereje? ¡Yo no sé, no zanjo!. Pero pueden plantearse la cuestión ustedes mismos. Pienso que todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión. No sé, entonces ahora, ¿es urgente hablar de esto?…se puede no hablar, obviamente…podemos hablar entre nosotros, privadamente, en nuestras oficinas, en nuestras conversaciones privadas, entre seminaristas, entre sacerdotes..»¿Es necesario hablar a los fieles? Muchos dicen: no, no habléis a los fieles, van a escandalizarse, eso va a ser terrible, eso va a ir lejos…Bien , les dije a los sacerdotes en París cuando los reuní, y luego a vosotros mismos ya les había hablado, les dije: pienso que, muy suavemente, es necesario, a pesar de todo, esclarecer un poco a los fieles. No digo que sea necesario hacerlo brutalmente y lanzar eso como condimento a los fieles para asustarlos…no, pero pienso que, a pesar de todo, es una cuestión de fe, Es necesario que los fieles no pierdan la fe».
La conclusión a la que hoy se puede llegar, si estas frases de M. Lefebvre fueron pronunciadas en 1986, año en que aún no se veía con la meridiana claridad lo que hoy se ve a la altura del año 2013 y con la tesitura que las evidencias demuestran. ¿Qué no diría hoy Mons. Lefebvre?. Seguro que no lo mismo con lo que pretende hacernos hoy comulgar Mons. Williamson. ¡Qué pena!
En su 2ª objeción, el Obispo Williamson hace alusión a la crisis Arriana, al Papa Liberio y a San Atanasio, pues bien yo le aconsejo al susoidicho que lea un poquito más sobre la herejía Arriana y se entere de que: El Papa Pío IX, Quartus supra, # 16, 6 de enero de 1873, sobre las falsas acusaciones:
“Y previamente los arrianos acusaron falsamente al Papa Liberio, Nuestro predecesor, al emperador Constantino, porque Liberio se negó a condenar a San Atanasio, obispo de Alejandría, y se negó a apoyarlos en su herejía”.
Papa Benedicto XV, Principi apostolorum Petro, # 3, 5 de octubre de 1920:
“En efecto, para no ser encontrados infieles en su misión, algunos fueron sin miedo al exilio, como por ejemplo Liberio, Silverio y Martino”.
Según el Papa Pío IX y el Papa Benedicto XV, el Papa Liberio no vaciló de ningún modo durante la crisis arriana, y fue acusado falsamente por los enemigos de la Iglesia por haberse mantenido firme. También el Papa San Anastasio I es testigo de esto.
Papa San Anastasio I, epístola Dat mihi plurimum, cerca de 400 d.C.:
“Puesto que por este tiempo en que Constancio, de divina memoria, obtenía victorioso el orbe, no pudo esparcir sus manchas por subrepción alguna la herética facción arriana, disposición, según creemos, de la providencia de nuestro Dios, a fin de que aquella santa e inmaculada fe no se contaminara con algún vicio de blasfemia de hombres maldicientes (…)Por esta fe sufrieron de buena gana el destierro los que entonces se mostraron como santos obispos, esto es, Dionisio de ahí, siervo de Dios, dispuesto por las divinas enseñanzas y, tal vez siguiendo su ejemplo, LIBERIO, obispo de Roma, de santa memoria, Eusebio de Verceli e Hilario de las Galias, por no citar a muchos otros que hubieran preferido ser clavados en la cruz, antes que blasfemar de Cristo Dios, a lo que quería forzarlos la herejía arriana, o sea llamar al Hijo de Dios, al Cristo Dios, una criatura del Señor”.
No fue el Papa Liberio, sino el pseudo-obispo Ischyras, quien, antes de usurpar la sede de Alejandría, expulsó a San Atanasio de su sede.
Papa Pío VI, Charitas, # 14, 13 de abril de 1791:
“Tal vez en el reconocimiento de estas acciones, el obispo de Lidda, Jean Joseph Gobel, fue elegido arzobispo de París, mientras que aún vivía el arzobispo. Él está siguiendo el ejemplo de Ischyras, quien fue proclamado obispo de Alejandría en el Concilio de Tiro como pago por su obra pecaminosa de acusar a San Atanasio y expulsarlo de su sede”.
Por lo tanto no es comparable ni de lejos el Papa Liberio con estos usurpadores de la Silla del Bienaventurado Pedro.
En el punto tercero, el Obispo Williamson plantea un razonamiento deductivo categórico (silogismo), que resumo así:
«Todos los obispos del mundo en unión con el Papa enseñan (Magisterio Ordinario Universal) Infalible.
Después del Concilio V2 los obispos en unión con el papa no han hecho uso del Magisterio Ordinario Universal.
Ergo: eso que se llaman papas no lo son porque no hacen uso del Magisterio Ordinario y no confirman a sus fieles en la FE.».
Después, haciendo uso de los juegos de prestidigitación a los que nos tiene acostumbrados, se saca de la chistera el conejo, afirmando que como la doctrina conciliar se escapa de la tradición y por este motivo tan contundente para él se carga el silogismo de principio y llega a su conclusión que por ello no se puede comprobar que los papas conciliares no son papas. ¡aplausos en el circo!
En el cuarto punto continúa el espectáculo circense: Lo que en tiempos de San Roberto Belarmino era evidente, hoy por virtud del malabarismo Williansoniano ya no lo es, ahora resulta por lo visto, que los papas conciliares, al parecer por ser menores de edad y carecer de «uso de razón» ya no son conscientes de su herejía y como ya no existe ni la Inquisición ni el Santo Oficio, lo que antes era herético ya hoy no lo es. ¡La carpa del circo parece venirse abajo con los aplausos del acalorado y entusiasmado público!
Y ya en el quinto público el remate final, con redoble de tambores y el grito del más difícil todavía: La Iglesia indefectible fundada por Cristo Nuestro Señor «es un barullo sin salida!» y como Dios Nuestro Señor tiene todo el derecho de ponernos a prueba, eso es precisamente, según M. Williamson, lo que está haciendo.
Acaba la función y el próximo sábado otro espectáculo más. Reservaremos las entradas.
Andrés Carballo.
