ANDRES CARBALLO: «Si vis pacem, para bellum»

Si quieres la paz, prepara la guerra
Si quieres la paz, prepara la guerra

Hay momentos en los cuales, dada la peligrosidad de los tiempos que corren, es conditio sine qua non ser muy pero que muy cauteloso, he empezado a escribir este artículo sin titularlo, pero en fin, ya me surgirá un título a lo largo del mismo. He oído con atención el sermón del P. Altamira, he oído también las intervenciones de los presbíteros acompañantes y todo parece indicar que su talante (el de los tres) se aleja en conjunto y en detalle de los postulados que muchos pseudotradicionalistas vienen defendiendo a capa y espada, (con más capa que espada). Aquí se habla de sedevacantismo, se habla de la necesaria inminencia de la venida de Cristo en Gloria y Majestad, es decir de la innegable situación apocalíptica y se habla, como no, del imperio de la Verdad.

Pues bien, sobre este último punto. el imperio de la Verdad,  es sobre el que voy a fundamentar mi planteamiento:

No cabe duda de que el imperio de la Verdad resulta algo más o menos que un arcaísmo para M. Fellay, al aceptar el 95% del Concilium fraudis V2. Esto es más que evidente.

Pero mi preocupación, mi duda, mi incertidumbre radican en si algunos de estos sacerdotes que han demostrado gallardía, valor y preocupación porque se siga manteniendo el imperio de la Verdad, consideran que el hecho de aceptar el Motu Proprio Summorum Pontificum y el levantamiento de las «excomuniones» ( sin retractación al respecto) exime a alguien del deber de mantener el imperio de la Verdad. Porque esto sí que sería grave, gravísimo. Por supuesto, que dado el temple con el que se expresó el P. Altamira, me sería muy difícil pensar que cayese en ese error gravísimo; y muchísimo menos del P. Basilio por su dilatada trayectoria y sus contundentes condenaciones al respecto. Pero como la vida da muchas vueltas, habrá que estar alerta, pues el maligno se vale de muchísimas artimañas que los humanos ni imaginamos, «cosas veredes amigo Sancho»,

Aunque esta expresión «cosas veredes que farán fablar las piedras» tiene un origen muchísimo más vetusto que la  magna obra cervantina, pues se remonta al Cantar de Mío Cid, cuando Rodrigo Díaz de Vivar le apostilla a Alfonso VI, en el momento en que le invita a conquistar Cuenca: «Muchos males han venido por los reyes que se ausentan…» a lo que el Rey le respone: «Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras»

Dado que podemos oír fablar las piedras: «Si vis pacem, para bellum». ¡Aquí está el título!

                                                                                                                                                 Andrés Carballo.