ANDRÉS CARBALLO: LA GALLINA CIEGA

Estimado Fabián: Sobre cierto tema, que ya por cansino y aburrido se le hace a uno pesado incidir en el mismo, se me ha ocurrido publicar esta fábula de Iriarte, la cual por su propia naturaleza le viene como anillo al dedo y por ello la dedico a quien toda apariencia con la realidad no es precisamente pura coincidencia.

La gallinita3Ciertos animalitos,
todos de cuatro pies,
a la gallina ciega
jugaban una vez.

Un perrillo, una zorra
y un ratón, que son tres;
una ardilla, una liebre
y un mono, que son seis.

Éste a todos vendaba
los ojos, como que es
el que mejor se sabe
de las manos valer.

Oyó un topo la bulla
y dijo: «Pues, ¡pardiez!,
que voy allá, y en rueda
me he de meter también».

Pidió que le admitiesen,
y el mono, muy cortés,
se lo otorgó (sin duda
para hacer burla de él).

El topo a cada paso
daba veinte traspiés,
porque tiene los ojos
cubiertos de una piel.

Y a la primera vuelta,
como era de creer,
facilísimamente
pillan a su merced.

De ser gallina ciega
le tocaba la vez;
y ¿quién mejor podía
hacer este papel?

Pero él, con disimulo,
por el bien parecer,
dijo al mono: «¿Qué hacemos?
Vaya, ¿me venda usted?»

Si el que es ciego y lo sabe
aparenta que ve,
quien sabe que es idiota,
¿confesará que lo es?

Tomás de Iriarte.