Desde la Inhóspita Trinchera: ¿HASTA CUÁNDO?

Desde la Inhóspita Trinchera

ERMINDO¿HASTA CUÁNDO?

He podido constatar, a lo largo de todo el año, después de haber sacrificado horas enteras en pos de transmitir alguna reflexión, de privarme y privarnos de horas de sueño con el afán de hacer ver algunas cosas graves de las que somos testigos en éstos momentos, que ni el Padre Ceriani, ni los Padres Méramo, Grosso y Turco, ni ningún integrante de la Radio, que bien podríamos decir a estas alturas, «Cretinidad», han manifestado ningún comentario favorable a nuestros artículos y publicaciones. De OSKO algo se ha dicho, pero seguramente ha de ser por algún compromiso que los impulsa a ello.

ERMINDO2Las ironías y pedanterías del Padre Ceriani, sumado al encono histérico del Padre Méramo, dan una cabal idea de la soberbia y celo amargo de estos Prelados que no son capaces de ponderar ningún esfuerzo más que los suyos.

Sus modos hieren en lo más profundo nuestros sentimientos; y su falta de caridad en sus expresiones, alejan a toda criatura humana de la auténtica caridad, que se funda en el respeto mutuo, la amistad, la comprensión, la unidad… No se dan cuenta que horadan profundamente el orgullo de los prójimos; que lastiman sus más caras y nobles convicciones…, su buena fe, su bondad natural.

¡Ellos, solamente tienen razón en todo! Se creen los iluminados transmisores de la Verdad, como si yo, por ejemplo, o usted, o aquél otro, no fuéramos tan hijos de Dios como ellos, o como si no fuéramos capaces también de ser elegidos.

Todo lo critican, nada ponderan, a no ser a Castellani o Tomás de Aquino.

¿Y yo qué? ¡¿Nada…, nada de nada?! ¿Y usted…? ¿Y aquél otro? ¿Y Monseñor Fellay? ¿Y el padre Bouchacourt? ¿Y el Padre Conte? ¿Y Monseñor Williamson? ¿Y tantos otros? ¿No hacen nada bien…?

¡Siempre esgrimiendo la fe, la defensa de la fe!, a gritos, a patadas, con ironías, prepotencias, altanerías; lastimando nuestro «Yo», tan querido por cada uno de nosotros.

ERMINDO3¿Hasta cuándo? ¡¡¡Yo no escribo más!!! Ni leo más, ni estudio más, ni pienso más…

¡No estoy dispuesta a continuar compitiendo con éstos que no hacen más que leer, estudiar, pensar, escribir, gritar, ironizar, ignorar, insultar, tratando de convencer con diatribas humillantes, a título de predicar, lastimando los sentimientos más profundos de la criatura humana…

¡No hay nada que hacerle! ¡Son Pedantes, Prepotentes, Ironizantes, Insultantes, Despreciantes, Arrogantes, Soberbiantes; en fin, todos los «antes y entes» posibles, como repugnantes, intolerantes, repelentes, agriantes, etc, etc, etc.

Hasta aquí Belcebú… (Nota de Radio Cristiandad:las imágenes hasta aquí pertenecen a sus esbirros)

… Esas moscas diabólicas que tenemos rondando en nuestros corazones. Moscas hermafroditas que vuelan por nuestras mentes metamorfoseándose en pequeños Increíbles Hulks de color verdoso brillante, afeminado, sensible y roñoso; depositando el excremento que succionan de nuestro atrofiado cerebro, en páginas historiales.

Caca pura de no ser por los sopapos dados a tiempo y a destiempo; sin «misericordiar», por éstos Gigantes Prelados, que lejos están de querer que las moscas aniden sin remedio a nuestro alrededor, y a cachetazos limpios las quitan, como exige la virilidad, para matarlas de un solo golpe, frío y seco.

Este combate no es para afeminados sensibleros, ni para aquél que busca su propia gloria, comodidad o interés.

Es para todos aquellos «cretinos», como los calificarían las moscas, que ven venir la paleta rejillada para ser estampadas por ella en una ventana por la que se divisa el infinito…

Es para hombres y mujeres definidos, decididos, capaces de tomar la paleta. Y sin pensar demasiado el cómo, quitar la podredumbre que zumba constantemente en los oídos, asestando el golpe de una vez y para siempre. Liquidarlas de uno solo, y no tener que andar moviendo la paleta como un loco, rompiendo todo aquello que se cruza al paso, mientras las moscas burlonas miran el espectáculo triste y estúpido que hacemos, posadas y defecando sobre nuestras cabezas.

Ellos sopapean, junto a Radio Cretinidad, como bien la llama el mundo (y las moscas), a cuanto moscardón verdoso se acerca, sin necesidad de alabanzas vanas y sin pérdida de tiempo, y con la firme convicción, de que las moscas verdes se están adueñando aceleradamente de todos los pasteles para convertirlos en caca, e inocular en los corazones, esa misma caca que recogen del fango anegado del mundo.

¡Gracias Padres Ceriani, Méramo, Grosso y Turco, por enseñarnos la Verdad! Gracias que, junto a Radio Cristiandad, tienen la fortaleza y valentía, en estos tiempos, de espantarnos a golpes, gritos, ironías, pedanterías, prepotencias, humillaciones, y lo que sea, el ejército de moscardones de Belcebú que anida en cada alma como un germen patógeno de la ignorancia.

Y sabemos que detrás de esa paleta, de esa mano, que se yergue altiva, está la mano de la auténtica Caridad Cristiana.

¡Feliz año que comienza!

En Cristo y María

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