
LA COMPAÑÍA DE MONSEÑOR WILLIAMSON
Dice Monseñor Williamson en su Comentario Eleison 336, del sábado 21 de diciembre pasado:
Por años he estado brindando una conferencia sobre las Siete Edades de la Iglesia, basada en el Comentario del libro del Apocalipsis por el Venerable Bartolomé Holzhauser. Sacerdote alemán de la primer mitad de los años 1600, él dijo que lo escribió bajo inspiración. La conferencia ha sido popular, especialmente porque encaja la locura de nuestra edad en un patrón armonioso de toda la historia de la Iglesia.
Efectivamente, en la Conferencia brindada el 17 de septiembre de 2004 en Buenos Aires, Monseñor Williamson expresó:
La idea de estas siete épocas es de un alemán de la primera mitad del siglo XVII, el Venerable Barthelemy Holzhauser. Para la Iglesia no es todavía Santo, pero era un sacerdote muy bueno, muy santo.
(…) Estaba convencido de que escribía esto ‘bajo inspiración. Decía: «No son mis ideas, yo recibo estas ideas». Por supuesto que decir esto no significa que estaba verdaderamente inspirado, pero cuando llega al capítulo 15, versículo 4, dejó de escribir, diciendo: «No tengo más inspiración».
(…) Hay muchas profecías y el Venerable Holzhauser hablaba también de un castigo terrible que tendrá lugar al final de la quinta época y que lavará al mundo.
Sexta época: La del triunfo del Corazón Inmaculado de María. Después del castigo, todos los hombres tendrán el santo Temor de Dios, y por eso la sexta época de la Iglesia será el triunfo más grande de todos los tiempos: el triunfo del Corazón Inmaculado de María. Habrá como una interrupción de la caída.
Los hombres serán muy buenos porque tendrán el Temor de Dios, que hoy casi ha desaparecido. ¿Quién tiene hoy el Temor de Dios? El Temor de Dios, dice la Sagrada Escritura, es el inicio de la sabiduría. ¿Quién es hoy verdaderamente sabio? ¿Quién piensa hoy en las verdades importantes de la vida? Nadie: sólo placer, placer, y placer.
Entonces será el triunfo del Corazón Inmaculado de María. Pero Nuestra Señora dice en La Sallete (1846): «Esta paz entre los hombres, no será larga: veinticinco años de abundancia en sus cosechas les harán olvidar que sus pecados son la causa de todos los males que existen en la tierra». Es decir, que el bienestar hará olvidar a Dios en poco tiempo. La sexta época de la Iglesia no será larga. Veinticinco años de buenas cosechas y unos años para que el Anticristo llegue. Y cuando la corrupción de esta sexta época de la Iglesia ocurra, será la llegada del Anticristo.
Séptima época: La del Anticristo. El Anticristo será la séptima y última época de la Iglesia. El reino del Anticristo durará tres años y medio; después de su muerte quizás (hay un versículo de Daniel que permite pensarlo), entre su muerte y el fin del mundo, habrá unos cuarenta y cinco días de paz.
Entonces: la cuarta época, mil años; la quinta, más o menos 500 años. Hasta el castigo en el 2017, posiblemente, no lo sé. La sexta, 25 años de buenas cosechas y unos años más… unos años más para el Anticristo. La séptima época, la del Anticristo que reinará tres años y medio, más unos 45 días más (versículo de Daniel) para el fin del mundo.
(…) Recomiendo leer el texto completo del Venerable Barthelemy Holzhauser.
Por su parte, Holzhauser, en su Interpretación del Apocalipsis (3ª ed, vol. II, pág. 120, París, 1872, Biblioteca Luis Vivès), escribió las siguientes líneas:
«A mediados del año de Cristo de 1855, en el siglo XIX, nacerá el Anticristo, y vivirá cincuenta cinco años y medio. Y es en los últimos tres años de su vida y durante los últimos seis meses, es decir, durante tres años y medio que él descargará la mayor furia contra el cristianismo, y que, de acuerdo con su falso profeta antipapa, exterminará la Iglesia, dispersará el rebaño de Cristo Jesús, vencerá y matará a todos los fieles por el poder que la habrá sido dado por cuarenta y dos meses sobre toda tribu, sobre todo pueblo, sobre toda lengua y sobre toda Nación, para hacer la guerra contra los Santos de Dios y para derrotarlos durante el tiempo que él se sentará en la plenitud de su reinado. Y así, en el año 1911, el hijo de perdición será matado en medio del quincuagésimo sexto año de su vida por el aliento, es decir por la palabra que saldrá de la boca de Jesús de Nazaret crucificado».
Ahora bien, el Papa León X, en su Constitución Supernæ Majestatis præsidio, en la 11ª sesión del Concilio Lateranense de 1516, prohibió, bajo pena de excomunión, pretender dar una fecha fija para la venida del Anticristo y del fin del mundo:
«Pedimos a todos aquellos que ejercen la carga de la predicación o que la ejercerán en el futuro que no presuman fijar en su predicación o en sus afirmaciones un tiempo determinado para los males futuros, sea para la llegada del Anticristo, sea para el Juicio: considerando que la Verdad dijo: «no corresponde a vosotros conocer los tiempos o los momentos que el Padre ha fijado por su propia autoridad». Por lo tanto, aquellos que hasta ahora se han atrevido emitir tales cosas, mintieron, y resultó que, por su hecho, mucho daño ha sido llevado contra la autoridad de quienes predican sabiamente.»
María Valtorta…, Barthelemy Holzhauser…, la «señora» de Akita…, he aquí la compañía de Monseñor Williamson.
Padre Juan Carlos Ceriani
