A Nuestra Señora de Guadalupe, que tanto nos ama y a quien tanto amamos.
Jorge Doré
En tus santas pupilas
0
Virgen de Guadalupe, santa madre del Verbo,
preciosa y tan humilde que vistes con ayate,
traigo mi alma cristiana desolada cual cerro,
ansiosa de ser tuya, dispuesta a venerarte.
0
En días tenebrosos me iluminan tus rayos,
en noches interiores me guían tus estrellas
y bajo el poderoso refugio de tu manto
se acallan las angustias de mi pobre existencia.
0
Me rindo ante tu imagen –al pie de tanta gloria–
con filial sentimiento, con devoción profunda.
Tú has transformado en carne mi corazón de roca
y me has ido puliendo con la luz de tu luna.
0
Suplico aquellos dones que Dios te ha prodigado
para nosotros, pobres y vanos pecadores.
¡Por tu misericordia, haz que con el rosario
pueda volver diamantes mis más negros carbones!
0
Contigo, uno mis manos en oración al Padre
y te dedico flores que hoy brotan en mi alma.
Tu logras hacer menos dificultoso el viaje
a pesar de las piedras que desgarran las plantas.
0
Virgen de Guadalupe, te encomiendo mi vida:
que cuando Dios reciba mi suspiro postrero
me descubra entre aquellos que habitan tus pupilas
pues tus ojos piadosos abren puertas al cielo.
