ENTREVISTA DE PELAGIUS ASTURIENSIS AL PADRE OLIVIER RIOULT

ENTREVISTA DE PELAGIUS ASTURIENSIS

AL PADRE OLIVIER RIOULT


FUENTE

Traducción al español tomada de Non Possumus

Pelagius: Estimado Padre, primero quisiera agradecerle por el tiempo que me da. Los textos clave de la relación oculta entre la dirección de la FSSPX y Roma modernista, pienso sobre todo en la Declaración conciliar (así la llamo, conciliar) de Monseñor Fellay y el intercambio de correspondencia entre él y Benedicto XVI, están al acceso del público gracias al sitio La Sapinière. Estos textos han sido traducidos prácticamente a los idiomas más conocidos. Estos textos debían haber causado un gran escándalo entre todos los sacerdotes y fieles de la obra de Monseñor Lefebvre que es la FSSPX. Pero de manera extraña, esto no sucedió. ¿Cuál es la razón, en su opinión? ¿Por qué tanta tibieza respecto a un claro compromiso de la doctrina y respecto a errores de orden prudencial? Sobre todo porque este compromiso no es solamente para algunos iniciados y confidentes de Monseñor Fellay…

Padre Rioult: ¿Por qué? En mi opinión, porque desde hace diez años pecamos por liberalismo, por omisión. Quiero decir que pecamos en nuestra prédica de una manera general. Por supuesto que hay cofrades que son felices excepciones, pero de una manera general, los superiores han establecido un tono de desvanecimiento de la predica y del combate en contra de la inmodestia, el error y el liberalismo. Además tenemos el pecado original como todo el mundo. Nos hemos aburguesado. Como todo el mundo, queremos el confort, el modo tranquilo de vida. Estos aspectos psicológicos son importantes.

Además muchos cofrades, por temperamento o a causa de una carga muy pesada, han descuidado la lectura y el estudio y sus convicciones han disminuido. Un superior de distrito que conocí en el seminario me dijo que no había leído ni un libro desde hace años. De hecho, ellos se han convertido en gestores y fuente de comunicación. Todo esto más el pecado original ocasiona que el liberalismo aumente rápidamente. Desde que hemos dejado de estar en contra de la corriente, vamos hacia atrás. En nuestra prédica y en nuestras convicciones.

Además está la traición y las ambigüedades de Monseñor Fellay que han engañado durante años, salvo a aquellos que son muy clarividentes y puntillosos. Estos últimos son una minoría que no llega a convencer. Fue hasta el 2012 que Monseñor Fellay se quitó la máscara muy claramente con su editorial de marzo en el boletín interno y la carta a los tres obispos. La máscara ha vuelto a su lugar desde entonces, pero se la colocó mal y de todas maneras ya fue desenmascarado. He aquí cómo hemos llegado a esta situación. Nos hemos dormido, salvo una minoría.

Hay también un gran factor psicológico que explica la falta de reacción actual. Cuando todas tus referencias se desmoronan, cuando tu universo se desmorona, es insoportable psicológicamente, entonces se niegan a ver la realidad que es muy dura de soportar. Entonces se prefiere no ver la realidad y se hacen ilusiones. Muchos ven que en este drama hay que hacer elecciones crucificantes. Es necesaria una energía psicológica que, humanamente, no tenemos.

Pelagius: Usted hace bien en subrayar esto, justamente porque los que dejaron la iglesia conciliar han dado ya este paso y para ellos es más fácil elegir.

Padre Rioult: Sí, pero no es la misma generación la que está confrontada a esta elección. Desde ese entonces, el pequeño mundo de la Tradición ha vivido tranquilamente y lanzarse a lo desconocido da mucho miedo.

Pelagius: El 28 de agosto recibió usted la notificación firmada desde el 28 de mayo comunicándole la expulsión de la Fraternidad. Al parecer la «auto-purificación» de la FSSPX continúa. ¿Cuál fue la razón de su expulsión alegada en el documento?

Padre Rioult: Tuve dos moniciones canónicas en un mes y medio. El decreto de expulsión no lo recibí sino hasta el 28 de agosto pero fue firmado el 28 de mayo. Se me acusó de no haberme dirigido a mi nuevo «nombramiento», que era en realidad una cuarentena en Suiza y un arresto domiciliario. Me negué a causa del juicio inicuo que querían hacerme y los medios fraudulentos empleados en mi contra. Los juicios de los padres Pinaud y Salenave han sido parodias de justicia. Están jugando con las formas externas del derecho canónico y de la obediencia para expulsar y condenar. Pero el problema de fondo es que Monseñor Fellay ha sido el primer sedicioso y desobediente echando a la basura los principios del capítulo de 2006 que decían: «no a los acuerdos con los modernistas y los herejes en tanto no haya conversión».

Pelagius: Mientras que los sacerdotes dejan la Fraternidad o son expulsados, algunos hacen lo que les parece prudente desde el interior. Las disensiones están dentro de la Fraternidad (la carta a los católicos perplejos del Padre Moulin es una prueba). Estas disensiones separan a los que no están, en principio, contra una reconciliación con Roma modernista con aquéllos que están incondicionalmente en contra.  ¿Cómo es posible que haya tantos miembros en la Fraternidad fundada por Monseñor Lefebvre que se quieren reconciliar y no ven ningún obstáculo para ello?

Padre Rioult: Sí, regresamos a la primera pregunta: la falta de convicciones y la fatiga en el combate. Está claro que hay dos Fraternidades. Siempre hubo dos tendencias. Seguimos las mismas leyes sociológicas que las que se registran en nuestra sociedad y que han socavado la Iglesia. Por supuesto que siembre hubo liberales y hombres de tendencias modernistas dentro de la Iglesia, de tendencias pecaminosas, pero mientras los jefes, mientras Roma tenía cabeza, se combatieron a estos hombres y las tendencias se neutralizaban. Pero desde que Juan XXIII y Paulo VI favorecieron a los liberales, se produjo el maremoto. Y ahora que nuestros superiores se convirtieron en una cabeza liberal, toda la mala influencia de los cofrades débiles o liberales de la Fraternidad empeorará y tendrá una amplitud que no se hubiera visto si hubiéramos tenido jefes verdaderos y buenos.

Pelagius: Algunas voces se han levando respecto a la organización de la Resistencia. Parece que  muchos piensan que el modelo de un gran organismo no es adecuado pues la falsa obediencia que condujo al desastre a la iglesia oficial logró los mismos resultados en la FSSPX. ¿Piensa usted que el establecimiento de una nueva organización mundial sea posible o usted opta por una asociación libre como los sedevacantistas lo han hecho desde hace años?

Padre Rioult:  Sí, es posible que en los próximos meses yo pueda crear una asociación en sentido amplio fundada en una amistad con otros católicos resistentes, ya sean de opinión sedevacantista o no lo sean, porque para mí es solamente una opinión. Pero las cosas todavía no están maduras. En cualquier caso todo lo que es católico es nuestro. Entonces todos los católicos que quieran hacer un trabajo católico y resistir al modernismo que reina en la Iglesia, nosotros colaboraremos con ellos. Entonces es un sí para una asociación en sentido amplio que comparta un mismo bien común: la fe y el culto de la Iglesia católica, defender la fe. Es ese bien común que puede crear una amistad entre todos nuestros grupos.

Creo que entre más vayamos hacia el fin de los tiempos, más el católico será de hecho un anarquista; no de hecho sino de derecho. Es decir que él deberá estar contra todos los poderes, porque todos los poderes estarán neutralizados, socavados o subvertidos y estaremos contra natura. Entonces, de hecho, el católico deberá combatir todas las autoridades, sean civiles, eclesiásticas… porque ellas estarán desviadas, serán masónicas… en cualquier caso estarán al servicio del príncipe de este mundo. Pienso que será muy difícil recrear estructuras mundiales. El Padre Calmel, muy clarividente, ya en 1970 dijo que los jefes naturales locales deberán proyectarse en donde están con lazos puramente de amistad con los otros jefes locales de otros lugares.

Pelagius: ¿Usted citó al Padre Calmel en la serie de diez artículos sobre el amor del prójimo y el odio del error?

Padre Rioult: No, yo lo cité sobretodo en un artículo de antimodernisme, en una ficticia entrevista de DICI. Yo me imaginé una ficticia entrevista de DICI donde el Padre Calmel refutaba, en 1970, todos los disparates de Monseñor Fellay en 2012. Allí es donde cité la frase:

El «combate cristiano» debe «hacerse en pequeñas unidades que se niegan a entrar en no se cuáles organizaciones sistemáticas y universales. En estas diversas unidades, como una escuela modesta, un humilde convento, una cofradía de piedad, un pequeño agrupamiento entre familias cristianas, una organización de peregrinaciones, la autoridad es real e indiscutible… Se trata solamente de ir hasta el tope de su gracia y de su autoridad en la pequeña esfera de la cual se hace cargo, manteniéndose conectadas sin grandes maquinarias administrativas»  (Padre Calmel, Itineraires n° 149)

Pelagius: Por las palabras y los escritos de Monseñor Lefebvre, está claro que él dudó frecuentemente sobre la cuestión del Papa. El admitió la posibilidad de que la Santa Sede estuviera vacante, sobre todo antes de la elección de Juan Pablo II y después de la abominación de Asís en 1986. Me parece que muchos que se dicen de él actualmente van mucho más lejos que el mismo Monseñor. Ellos afirman categóricamente, a pesar de la herejía pública de aquellos que se sientan en el Vaticano, que el «Papa sigue siendo Papa». Y Monseñor Lefebvre parece haber conservado sus dudas. ¿No es este el resultado de tantos años de reconocimiento más o menos oficial de su autoridad?

Padre Rioult:  De hecho es posible. ¡De hecho! Yo pienso que Monseñor Lefebvre estaba sobre el terreno encarando una situación inaudita, como un Luis XVI frente a la Revolución. Por lo tanto ellos cometieron errores, ellos buscaron su camino, ellos creyeron que… ellos experimentaron una cosa luego otra.

Pelagius: Justamente me parece que la posición de Monseñor Lefebvre era temporal.

Padre Rioult: Era pragmática, por supuesto y por lo tanto temporal. Luego en 1988, comprendió que sus experimentos (como el de ser reconocido por Roma modernista) fueron infelices, peligrosos e incluso malos, podemos decir. Y allí se (entre comillas) «endureció», es decir que se hizo más claro en la resistencia. Pero justamente eso es lo que quieren ocultar actualmente. Pues todas las conclusiones y el balance entre 1988 y 1991 muestran que él optó por un sedevacantismo práctico.

Él no resolvió el problema teórico porque, por principio, no existe la autoridad para imponerlo. Luego porque la cuestión de las esencias en filosofía siempre es muy difícil. Y en teología, ver un problema y sus consecuencias es mucho más fácil que decir exactamente el por qué del problema, sobre todo cuando el problema es un misterio de iniquidad. Porque, de hecho, yo pienso que estamos verdaderamente ante el misterio de iniquidad revelado por San Pablo donde dice que cuando el obstáculo que retiene al Anticristo ceda, entonces nada detendrá al Anticristo.

« Que nadie os engañe de manera alguna, porque primero debe venir la apostasía, y hacerse manifiesto el hombre de iniquidad, el hijo de perdición; el adversario, el que se ensalza sobre todo lo que se llama Dios o sagrado, hasta sentarse él mismo en el templo de Dios, ostentándose como si fuera Dios. -¿No os acordáis que estando yo todavía con vosotros os decía estas cosas?- Y ahora ya sabéis qué es lo que le detiene para que su manifestación sea a su debido tiempo. El misterio de iniquidad ya está obrando ciertamente, sólo hay el que  ahora  detiene hasta que aparezca de en medio.» (II Tes. II, 3-7)

Y Santo Tomás, en esta frase extraordinaria en su comentario de la segunda epístola a los Tesalonicenses; respecto a este obstáculo que retiene al Anticristo pero que cederá, él habla de la apostasía de la fe católica en la Iglesia romana.

Santo Tomás dijo que

«dos acontecimientos deben suceder antes de la venida de Cristo : uno precederá la llegada del Anticristo, el otro es la llegada del Anticristo mismo». «El acontecimiento que precederá es la apostasía de la fe»: «Cuando llegue el tiempo, un gran número se separarán de la fe, la caridad de muchos se enfriará». Pero en la época de San Pablo, algo retenía «el misterio de iniquidad», el cual «se opera ya en los hipócritas que parecen buenos, y que sin embargo son malos». «Ellos tendrán una apariencia de piedad, pero arruinarán la verdad y el Espíritu». (II Timot., III, 5).  «La asamblea de los malos, mezclada con los buenos», no será separada y puesta aparte mas que «durante la persecución del Anticristo». ¿Qué retiene el misterio de iniquidad? ¿Qué impide a esta iniquidad manifestarse públicamente? «Porque muchos harán el mal en secreto, pero su iniquidad se manifestará un día, porque Dios soporta a los pecadores mientras que su crimen está escondido, hasta que ese crimen se vuelve público. Entonces Él no los soportará más, como lo vemos por el ejemplo de los Sodomitas (Gen., XIX)».

Lo que retuvo y retiene al Anticristo, era la fortaleza del Imperio romano entendido en el sentido espiritual. Mientras que la Iglesia romana lo sostenía, el Anticristo estaba retenido.

« Enseguida, podemos entender esta separación del imperio romano, al cual el universo entero estaba sometido en ese entonces. San Agustín dice que esta separación está representada en el capítulo II del Profeta Daniel, 31-35, por la estatua que designa los cuatro reinos, y cuando finalicen, vendrá el Advenimiento de Cristo. Esta figura está llena de verdad porque el imperio romano fue establecido para que a la sombra de su autoridad, la fe fue predicada en todo el universo. Pero ¿cómo sería eso verdad, cuando desde hace tanto tiempo las naciones están separadas del imperio romano sin que haya llegado el Anticristo? Hay que decir que el imperio romano no ha dejado de existir todavía, sino que del reinado temporal que era, cambió a reino espiritual, como San León lo subrayó en su sermón sobre los Apóstoles. Digamos por lo tanto, que la separación del imperio romano debe ser entendida, no solamente en el sentido temporal, sino en el sentido espiritual, es decir, de la apostasía de la fe católica en la Iglesia romana. Y el signo dado es exacto, pues así como el Cristo vino cuando el imperio romano dominaba sobre todos los pueblos, así en un sentido opuesto, el signo de la venida del Anticristo será la separación de los pueblos del imperio romano» (Santo Tomás de Aquino, respecto del versículo 3 del capítulo 2 de la II epístola a los Tesalonicenses).

Esta frase es enorme. Es enorme. ¡Santo Tomás lo dijo! Y esta frase plantea muchos problemas teológicos concretos. Por lo tanto creo que hay que conservar esta libertad intelectual y de opinión en las explicaciones del misterio de iniquidad pero ser muy firme en las consecuencias prácticas.

Nullam partem, ninguna parte con los herejes, ninguna concesión con los modernistas notorios, públicos, que son los modernistas y anticristos en la Sede de Pedro. Pero esta firmeza, esta dificultad, no ha sido asumida por ciertos responsables de la Fraternidad San Pio X, que han deformado el actuar prudencial de Monseñor Lefebvre. Luego era prudente en los años 60, 70, 80, tener la línea de Monseñor Lefebre quien, él mismo decía claramente, no es una línea teológica sino únicamente de orden prudencial, ad tempus, por un tiempo. Ahora, después de cuarenta años de tradición conciliar y modernista, habrá que revisar este aspecto puramente prudencial que actualmente es todavía más peligroso que en esa época.

Pelagius: Y justamente, algunos diremos que el problema fundamental se encuentra en los mismos principios, en el reconocimiento de las autoridades conciliares como autoridades católicas, en una resistencia a aquellos que reconocemos contra la autoridad legítima. Si la bula Unam sanctam de Bonifacio VIII proclama solemnemente que «la sumisión al Pontífice Romano es, para toda creatura humana, absolutamente necesaria para salvarse», muchos diremos que la posición de la Fraternidad no se sostiene y que es necesario, sea someterse a las autoridades conciliares, sea sacar la conclusión inevitable de que estas mismas autoridades han renunciado tácitamente a la autoridad católica en razón de su herejía y/o apostasía. ¿Esta elección es inevitable para usted? ¿Hay que declarar, sin obligar a los fieles? Si Monseñor Fellay declara que el Papa no es Papa, incluso sin tener el derecho de imponerlo, por lo menos veríamos que no quiere tener nada que ver con él.

Padre Rioult: Creo que al menos debe declarar que no quiere tener nada que ver con Francisco y que no podemos declarar con certeza que sea un verdadero Papa. Creo que la Fraternidad no está obligada a declarar que no es Papa, sino que creo que la posición de la Fraternidad no es aceptable a menos que ella acepte públicamente la posibilidad de que Francisco pueda no ser Papa. Si ellos no aceptan ni siquiera esta hipótesis, no hay justificación posible a lo que hace la Fraternidad. Ellos deben conceder, vista la situación sin precedentes, que las dos hipótesis son de hecho defendibles y católicas.

Pelagius: Católicas, eso es, ha habido muchos teólogos que han hablado de la renuncia tácita…

Padre Rioult: Sí, desgraciadamente la FSSPX ha impuesto teológicamente su opinión. Y hay que recordar que Monseñor confesó que, un día, la Iglesia estaría tal vez a favor de la opinión sedevacantista porque -dijo él- esta posición tiene argumentos serios a su favor.

« Ciertos teólogos lo afirman apoyándose en afirmaciones de teólogos de tiempos pasados, aprobados por la Iglesia, y han estudiado el problema del Papa hereje, cismático o abandonando prácticamente su cargo de Pastor supremo. No es imposible que esta hipótesis sea un día confirmada por la Iglesia. Porque tiene argumentos serios.  Numerosas son en efecto las acciones de Paulo VI que, de haber sido realizadas por un Obispo o un teólogo, hace veinte años, hubieran sido condenadas como sospechosas de herejía, favorecedoras de herejía» (Monseñor Lefebvre, cospec 24 de febrero de 1977).

Por lo tanto los superiores de la Fraternidad San Pio X deberían decir públicamente esto: que para ellos, por tales razones que son más o menos buenas, prefieren considerar que el Papa es todavía Papa aunque malo, pero también deberían conceder públicamente que hay otra explicación católica posible a este misterio de iniquidad que vivimos y que es que el ocupante de la Sede de Pedro es simplemente un impostor, un anticristo y que ya no hay autoridad del Papa porque no es Papa. El futuro nos dirá, si no, en el cielo lo sabremos.

Pelagius: La iglesia conciliar parece haber realizado grandes pasos hacia adelante con Francisco con su velocidad y originalidad; es difícil decir dónde estará ella mañana. Si Monseñor Lefebvre la declaró cismática (a la iglesia conciliar) pero reconociendo cuando menos la autoridad de aquellos que están en su cabeza, ¿no será tiempo de declarar a sus jefes como desprovistos de toda autoridad católica?

Padre Rioult: Para mí eso está en el orden de lo opinable. Yo no sé lo que es Francisco realmente. De lo que estoy seguro es que yo no estoy en comunión con él. Son hechos públicos que me dan esta solución práctica del problema: yo concluyo, yo debo concluir así.  Pero yo no tengo las competencias teológicas y menos la autoridad para decir con certeza que esta persona es esto o lo otro. Esa es mi debilidad, yo estoy limitado, yo no soy un gran teólogo. Y la historia de la Iglesia y la teología demuestran que la Iglesia ha vivido durante siglos con opiniones teológicas que han sido incompatibles entre ellas (sobre la gracia, sobre otros problemas teológicos), durante siglos, hasta que  hubo un juicio definitivo y autorizado de la Iglesia. La Iglesia ha vivido con opiniones teológicas contradictorias, pues bien, yo pienso que actualmente vivimos el misterio de iniquidad y hay que tener esta caridad necesaria y incluso esta humildad intelectual de aceptar diversas explicaciones mientras la Iglesia no lo defina con autoridad. Aceptemos las opiniones incluso si ellas son contradictorias, pero que eso no impida la disputa teológica y mostrar las debilidades de tal o cual argumento.

Pelagius: Anteriormente se veía a los sedevacantistas declarados junto a los que reconocían la autoridad de Paulo VI, todos haciendo la guerra contra los modernistas. Hablo sobre todo de los años 60 y 70. La separación sucedió cuando Monseñor Lefebvre publicó su declaración del 8 de noviembre de 1979 donde afirmó que en la Fraternidad no hay lugar para los que no reconozcan la autoridad de los Papas conciliares. Las circunstancias han cambiado mucho desde entonces y evidentemente para peor. No sabemos si Monseñor Lefebvre se hubiera adherido a la posición sedevacantista hoy en día como lo hizo Monseñor de Castro Mayer en 1988. Además pudimos escuchar al Padre Grossin y a la asociación mejicana Trento proponer la colaboración con los sacerdotes de la Fraternidad en desacuerdo con la dirección de esta y queriendo siempre combatir contra la iglesia conciliar. ¿Piensa usted que esta colaboración es deseable? ¿Posible?

Padre Rioult: Por supuesto. Pienso que sería bueno reencontrar esta libertad de opinión y esta colaboración entre todas las fuerzas católicas.

Asimismo es una lástima que los sedevacantistas rechacen la comunión con los una cum que tienen la fe y que luchan contra los modernistas, igualmente es injusto que los una cum (la FSSPX oficial) excomulguen concretamente a los sacerdotes non una cum cuya opinión no es menos teológica. El problema es único y ninguna teología lo ha tratado verdaderamente. No se trata de saber si el Papa hereje sigue siendo Papa. Enfrentamos un problema de otra envergadura: la apostasía de la Iglesia romana predicha por San Pablo y enseñada por santo Tomás.

La Iglesia, durante la disputa sobre la gracia, vivió guardando en su seno dos sistemas teológicos contradictorios de los cuales uno era falso. Es muy difícil al espíritu humano explicar la esencia de una cosa de la cual constata un efecto. Todo el mundo constata el fenómeno de las mareas y se debe tener en cuenta para no ahogarse, pero muy pocos pueden explicar las razones de manera exacta y científica. Y aquí, no se trata de explicar el fenómeno de las mareas o el misterio de la gracia y de nuestra naturaleza libre ¡sino el misterio de iniquidad que es contra natura!

No olvidemos que San Vicente Ferrer, uno de los más grandes santos de su siglo, se equivocó al defender un antipapa (había un verdadero papa y dos falsos papas). El más grande santo del siglo XIV estaba en comunión con un antipapa: es la historia. ¡Y nuestro siglo no es más simple que el suyo, al contrario!

Pelagius: Unión contra el modernismo y los modernistas.

Padre Rioult: Por supuesto que comparto esto. Yo no estaba allí en 1979, por lo tanto no conozco mucho el contexto histórico en la FSSPX en ese momento. Se me ha dicho es que algunos dogmatizan su opinión sedevacantista de una manera excesiva con una autoridad que no poseen, lo que llevó a Monseñor Lefebvre a separarse. A posteriori, podemos lamentar esta toma de posición de Monseñor Lefebvre; podemos incluso pensar que fue un error. El 5 de octubre de 1978, durante una conferencia en Ecône, Monseñor Lefebvre confesó:

«Esto no quiere decir que estoy absolutamente seguro de tener razón en la posición que tomo. La tomo sobre todo de manera prudencial esperando que sea sobrenatural. Es más bien sobre este dominio que me coloco, más que en el dominio puramente teológico y puramente teórico».

Pelagius: En el orden de actuar y no en el orden de la teoría.

Padre Rioult: En el actuar, sí. Es evidente que, como le he dicho, enseguida se convirtió en un sedevacantista práctico. Yo creo que él jamás hubiera dado el paso hacia el sedevacantismo teórico. Pero eso nadie lo sabe. Este problema nos muestra también o la inconsistencia completa de Monseñor Fellay o su deshonestidad, pues él ha permitido en privado a sacerdotes ser non una cum. Algunos sacerdotes actualmente en la Fraternidad son non una cum. Por lo tanto, esta libertad que él ha concedido en privado…

Pelagius: Justamente, en París teníamos al padre Schaeffer.

Padre Rioult: Sí, y esta libertad deberíamos de profesarla públicamente, diciéndolo, como sucedía en los años 70: trabajen con nosotros, todo sacerdote, sea de opinión sedevacantista o de una opinión no sedevacantista, si es anti modernista y católico. Lo hacen en privado, deben decirlo públicamente. Para mí hay una falta de honradez teológica…

Pelagius: En lo que concierne a su apostolado. Usted escribió un excelente libro titulado L’impossible réconciliation que recoge los textos de estas relaciones, además usted da conferencias por todo Francia a la cual usted llama su priorato. ¿Tiene proyectos particulares para el futuro?

Padre Riout: Sí, en algunos meses más espero fundar algo, si las cosas maduran. Tenemos con el Padre Faure varios proyectos de instalación en Francia; tenemos tres o cuatro lugares posibles, bien situados, proposiciones de fieles, etc. No puedo decir más por el momento. Estamos conscientes que debemos empezar un apostolado, yo diría, clásico y de resistencia y de ministerio del sacerdote.

Pero probablemente, la situación se complicará, pues las monstruosidades de Francisco el romano harán parecer a Monseñor Fellay un San Atanasio. Debemos permanecer movilizándonos por el momento. Pienso que todavía hay muchas ilusiones que caerán el año próximo y que demandarán nuestra energía. Por lo tanto, un proyecto de una asociación por una estructura amistosa de sacerdotes que quieren ser resistentes, y tal vez uno o dos lugares para la resistencia en Francia, esto depende de ciertos cofrades todavía vacilantes. Y además siempre hay que pensar en aclarar a la gente por argumentos para que comprendan la profundidad y la gravedad del mal en la Fraternidad San Pio X, a causa de los engaños de Monseñor Fellay y sus partidarios.

Pelagius: Muchas gracias por su precioso tiempo y le aseguramos nuestras oraciones.