DE LA BERGOGLIADA DE CADA DÍA… ¡LIBERA NOS DOMINE!

El término «incluso» deja entender que, aún para los católicos, la regla de discernimiento del bien y del mal… ¡es la propia conciencia! No el Dios que revela, no la autoridad de la Iglesia por Él fundada… Solo la propia conciencia… Ya no habrá que lamentar conciencias laxas, o mal formadas… La conciencia será la base del juicio de Dios…

¿Para qué habrá dado Sus Leyes Dios? ¿Para qué estarán los Mandamientos, la Ley? Solo amor… solo humildad…

Bergoglio sigue demostrándose a sus anchas como un Gran Demoledor de la Moral y de la Fe verdaderamente cristianas…

¿Y si en conciencia creo que está bien no creer en Dios? ¿O abortar? ¿Acaso la homosexualidad como castigo no implica un no darse cuenta de la Verdad como dice San Pablo en I Romanos? ¿O matar a los que no creen en lo que nosotros creemos, podrá estar bien si mi conciencia no me lo demanda? Por ej. el asesino musulmán que cree prestarle un servicio a su dios matando infieles, es decir cristianos… Si lo hace «a conciencia» ¿se salva?… Y el que adora a una cabra o a una serpiente…

Es impío a más no poder…

Es la proclamación infame del «YO SOY MI PROPIA REGLA Y LEY»

¡Líbera nos Domine!

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EL PECADO, INCLUSO PARA LOS QUE NO TIENEN FE, ES IR CONTRA LA PROPIA CONCIENCIA

Ciudad del Vaticano, 11 septiembre 2013 (VIS).- El Papa Francisco ha escrito una carta al fundador de «La Repubblica», Eugenio Scalfari, respondiendo a algunas de las preguntas que el ex director del periódico dirigía al Pontífice en varios de sus artículos sobre fe y laicidad. En la carta de cuatro páginas que el diario italiano publica hoy, Francisco se dirige a Scalfari y a los no creyentes a los que, con un recorrido por el cómo ha descubierto personalmente la fe, les reitera que «sin la Iglesia no habría podido encontrar a Jesús»…»es gracias a esta experiencia personal de la fe vivida en la Iglesia -dice-, que me siento cómodo al escuchar sus preguntas y así buscar, junto con usted, caminos por los que tal vez podamos caminar un tramo juntos».

A las preguntas de ¿Cómo se comporta la Iglesia ante los que no comparten la fe en Jesús y si el Dios de los cristianos perdona a quien no cree y no busca la fe?, el Papa ha respondido que «hay que tener en cuenta – y es algo fundamental – que la misericordia de Dios no tiene límites si se le dirige con el corazón sincero y arrepentido; la cuestión para quien no cree en Dios es obedecer a su propia conciencia.

El pecado, -explica- incluso para los que no tienen fe, se comete cuando se va contra la conciencia. Escucharla y obedecerla significa decidir ante lo que se percibe como el bien o como el mal. Y sobre esta decisión se juega la bondad o la maldad de como actuamos».

Sobre el tema de si es error o pecado creer que no existe «un absoluto» ni una verdad absoluta el Papa escribe: “La verdad, según la fe cristiana, es el amor de Dios por nosotros en Jesucristo y por tanto la verdad es una relación. Cada uno recibe la verdad y la expresa a partir de si mismo, de su historia, de su cultura y de la situación en dónde vive«.

A la ultima pregunta de si «con la desaparición del hombre de la tierra, desaparecerá también el pensamiento capaz de pensar en Dios, Francisco responde que «la grandeza del hombre es poder pensar en Dios. Esto significa vivir una relación consciente y responsable con él. Pero la relación es entre dos realidades» ..Dios no depende de nuestro pensamiento… cuando termine la vida del hombre sobre la tierra… el hombre no terminará de existir y, en un modo que no sabemos, tampoco el universo creado con él».

Francisco se despide recordando a Scalfari que,

«la Iglesia, créame, a pesar de todos los retrasos, errores, infidelidades y pecados que haya cometido y que todavía puedan cometer los que la componen, no tiene otro significado ni otro propósito que el de vivir y dar testimonio de Jesús».