A propósito del nuevo Papa: El punto de vista de Leonardo Boff

A propósito del nuevo Papa:

El punto de vista de Leonardo Boff

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Entrevista concedida por Leonardo Boff a Erich Follath, del semanario alemán «Der Spiegel»

Traducción de Yoalán Vera para Radio Cristiandad

Der Spiegel: Profesor Boff, ¿se sorprendió, le agradó o se aterrorizó cuando supo quién había sido elegido en Roma?

Boff: Ya esperaba que el nuevo Papa tomaría el nombre de Francisco, y había predicho que, de hecho, así sería. En este sentido, reaccioné con una gran satisfacción, junto con la esperanza de que algo iba a cambiar finalmente en esta Iglesia trágicamente vetusta. Pues la elección de este nombre comprende todo un programa ideológico: Francisco de Asís está a favor de una iglesia de los pobres y de los oprimidos, a favor de la consciencia ambiental y en contra del amor desmesurado por la ostentación y la solemnidad.

Der Spiegel: ¿Y no está decepcionado de que el cardenal Odilo Scherer no haya sido el elegido del cónclave?     

Boff: ¡Ay, Señor! Más vale todo esto que tener a Ratzinger sobre el trono de Pedro; es cierto, pero Scherer es un archi-conservador que hizo suyas todas las posturas de curia. Me alegro de que el nuevo Papa sea originario de Sudamérica, de la región del mundo donde más católicos hay y no –como de costumbre-, de Europa. Hace mucho tiempo que la Cristiandad tiene su centro en el Tercer Mundo, y la elección de un Sudamericano toma en cuenta este hecho. Pero lo que es mucho más importante, es otro cambio: el paso a la visión de una Iglesia sin pretensiones, de una Iglesia humilde. Y es este el tipo de Iglesia del cual el nuevo Papa es partidario.

Der Spiegel: El cardenal Bergoglio criticó a los teólogos de la Liberación como Usted, porque son demasiado de izquierda, demasiado marxistas.

Boff: En Argentina, los teólogos que hacen alarde de un espíritu crítico adoptaron posiciones totalmente diferentes de las tomadas en Brasil por mis amigos y por mí mismo. Su Iglesia no es una Iglesia de la liberación, es una «Iglesia del pueblo», incluso bajo una dictadura. No por nada, después de todo, Bergoglio se hizo conocer como el «cardenal de los pobres». Fue a los barrios miserables para hablarle a la gente, denunció la injusticia social y puso en obra sus palabras. Él vivía en un pequeño departamento, el mismo se cocinaba, jamás utilizó un automóvil oficial. Siempre estuvo cerca del pueblo, lo sé por mi propia experiencia.

Der Spiegel: ¿Se ha topado con él alguna vez?

Boff: Sí, hace algunos años, durante una convención organizada en Argentina, donde él daba una conferencia; nos comprendimos de inmediato.

Der Spiegel: Sus propuestas parecen asombrosamente eufóricas si pensamos que el nuevo Papa es un archi-conservador que se opone a la anticoncepción, al matrimonio de los sacerdotes, a la extensión del papel de la mujer en la Iglesia, al matrimonio homosexual…

Boff: Eso es precisamente lo que decretó el Vaticano; todos los altos dignatarios tuvieron que ir en el mismo sentido, y nadie estaba autorizado a cuestionarlo. Esto, sin embargo, puede cambiar ahora.

Der Spiegel: ¿Tiene razones para creer que Bergoglio es más liberal?

Boff: Sí, por ejemplo, hace algunos meses, él mismo permitió explícitamente que una pareja homosexual adoptara a un niño. Estuvo en contacto con sacerdotes excluidos de la Iglesia Oficial por haberse casado. Y nadie lo pudo convencer de cambiar su posición, que consistía en decir que debemos estar del lado de los pobres, inclusive si se debe llegar hasta el extremo de oponerse a los poderosos.

Der Spiegel: Pero, ¿no se le acusó de no haber protegido lo suficiente e incluso de haber traicionado a dos jesuitas de los que él era responsable en la época de la dictadura militar?

Boff: Estoy al tanto de estas acusaciones; en este tema, soy de la misma opinión que Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, quien fue él torturado como disidente y que conocía bien la cuestión. Él decía que, en efecto, algunos obispos habían apoyado la dictadura, pero que Bergoglio no formaba parte de ellos.

Der Spiegel: Esto ha sido desmentido por los parientes próximos de las víctimas.

Boff: Hasta aquí, no ha habido ninguna prueba concreta de que Bergoglio haya actuado mal. Al contrario, se ha dicho que él había escondido y salvado a varios sacerdotes. Yo mismo me encontré con Orlando Yorio, uno de los dos jesuitas que Bergoglio supuestamente traicionó, quien, sin embargo, jamás me compartió tales acusaciones.

Der Spiegel: ¿Qué consejo daría Usted al Papa Francisco? ¿Qué debería comenzar a hacer?

Boff: Hay mucho qué reparar en la Iglesia Católica: está en un estado deplorable. Benedicto XVI se dedicó sobre todo a reforzar el poder del Vaticano: el gobernó con un rigor fundamentalista, [fue] un ángel de la muerte dentro de la Iglesia. Los casi ocho años de su Pontificado fueron aún peores de lo que yo temía, y mis temores eran, sin embargo, demasiado fuertes. El nuevo Papa deberá disipar los escándalos, fomentar una discusión abierta y democrática, sin el menor tabú, sobre el celibato sacerdotal, la anticoncepción y el papel de las mujeres. Tendrá que difundir una atmósfera de renovación. Respecto a esto último, soy muy optimista.

Der Spiegel: ¿Qué medidas deberán distinguirlo como reformador?

Boff: Tiene que descentralizar a la Iglesia; tiene que dar más poder de decisión a los representantes de cada continente y de cada país. Muchos problemas pasan totalmente desapercibidos detrás de las paredes del Vaticano. ¿Por qué no organizar un sínodo en Asia o en África? ¿Por qué no cambiar el centro de los derechos del hombre a la Iglesia de América Latina?

Der Spiegel: Usted, más que nadie, conoce las fuerzas paralizadoras del Vaticano. Bergoglio no tiene muchos buenos contactos dentro de la Curia; ¿cómo podrá penetrar él en la mentalidad isleña de sus miembros?

Boff: Él es ahora el Papa. Él puede hacer todo. Podemos esperar una verdadera sorpresa de parte de Francisco. Pero esto tendrá que pasar por una ruptura con las tradiciones, por una separación de la curia romana corrupta, por el paso a una Iglesia que sea universal, por poner de manifiesto cuestiones nuevas y esenciales como: la brecha que hay entre ricos y pobres, la injusticia social, etc. Lo que ocurrió en Roma es revolucionario: un religioso de América Latina ha sido elegido para la sede de Pedro.

Der Spiegel: ¿Cree Usted que el predecesor de Francisco se le atravesará en el camino?

Boff: Es probable que no. Ratzinger está arruinado; se va a retirar por completo. Está muy ocupado con los preparativos para su gran encuentro con el Señor.