Caros amigos de Radio Cristiandad:
Soy un fiel de la FSSPX. La tristeza y angustia hieren mi alma en estos dias por las cosas que pasan con Roma. Por eso escribí este texto. Si les parece bien, pueden ponerlo en vuestro sitio en internet.
Muchas gracias
Mauricio Berkenbrock.
¿La fraternidad se ha olvidado de quién es?
(por Maurício Berkenbrock)
Luchar. Aquí es una palabra que no puede salir de nuestros labios, y mucho menos dejar de ser la nota que establece el tono para todo nuestro obrar en medio de este tiempo terrible que toca a nosotros vivir. Luchar. Esto solo es lo que se ajusta a la Fraternidad San Pío X.
En espera de restablecer el catolicismo en la doctrina de las autoridades romanas (ya sea por los medios que sea) no es admisible la actitud diferente de la misma. Lucha. En todos estos años nuestra querida Fraternidad San Pío X fue como un guerrero, a la vez audaz y prudente, que nunca se valió a si misma en el combate, pero de sus armas, que son inv encibles y su causa que lo trasciende.
Sí, las armas de la Fraternidad San Pío X son armas invencibles (al menos hasta ahora) por que no son suyas, son divinas: la doctrina y la moral católicas. Y la causa de la lucha trasciende la Fraternidad San Pío X, por que es sobrenatural: el amor filial a la Santa Iglesia Catolica Romana.
La Fraternidad San Pío X nunca ha peleado por sí misma. Nuestro fundador, Mons. Lefebvre, de feliz memoria, siempre supo que el día que la Fraternidad San Pío X desease algo para si misma o obrase por si misma ella estaria destruida.
Pero la valentía es visceralmente distinta de la arrogancia. La primera es una virtud, un vício la segunda. La Fraternidad San Pío X fue muy valiente todos estos años. ¿Por qué? Por qué todo lo que ha llevado a cabo en la Fraternidad fue por fidelidad a Jesus Cristo, Nuestro Señor, que ama visceralmente su Esposa, la Santa Iglesia Católica Romana, el Papado y la Jerarquía.
Por lo tanto, estimados amigos fieles, la Fraternidad San Pío X no es un fin en sí misma. Es más bien el signo de contradicción en medio de este mar de herejías y piedra de tropiezo en esta apostasía generalizada. Es muy posible que sin la crisis conciliar la FSSPX jamás hubiera existido. La Fraternidad San Pío X está en la Iglesia hoy, como un antídoto contra el veneno modernista. Si no hubiera veneno, el antídoto sería innecesario, por lo tanto, no somos (la Fraternidad San Pío X) una congregación «más», de ninguna manera, y por lo tanto un status canonicus no nos importa a nosotros.
Sin embargo, si por un grandisimo milagro, el modernismo ya no se expandiese como el humo en toda la faz de la Tierra, la Fraternidad San Pío X, como un buen siervo de la Iglesia, simplemente se prostaria a los pies del Sumo Pontífice. Nuestros obispos pondrían a sus pies su episcopado, como una vez dijo Monseñor Lefebvre, para que el Sucesor de Pedro disponga de el como le plazca, y la Fraternidad San Pío X entonces, simplemente se retiraria. Su misión estaria cumplida: ha combatido el buen combate, cumplió con su tarea, ha guardado la fe. Así que no habría más nada que hacer, sino decir: «Somos siervos inútiles, porque no hicimos nada más allá de lo que era nuestro deber.»
Es por que amamos el papado que no podemos llegar a un acuerdo práctico con el Papa, una vez que un acuerdo doctrinal no existe. Acuerdo con Roma es suicidio para la FSSPX. Y vease bien: Es porque sabemos que la Iglesia es indefectiblemente santa que no podemos estar en comunión con aquellos hombres que ocupan posiciones de autoridad en la Iglesia oficial.
De hecho, la única cosa que hace ilegítimo abandonar cualquier contacto con las autoridades romanas defitivamente debe ser la divinidad de la Iglesia, cosa que profesamos en la Fraternidad San Pío X con toda certeza de nuestra alma. Nuestro Señor lo dijo.Y, nos guste o no, la Santa Sede sigue siendo la Sede de Pedro y sus sucesores, sea quien sea el que se asiente en ella. Ser católico es reconocer eso: es el Papa tanto San Pío X, cuanto Benedicto XVI.
Roma quiere nuestra ruina, por eso quiere acuerdo. Estos eventos que se desarrollan entre nuestros superiores mayores y los de Roma, que sigue siendo tan modernista o más que en tiempos de Mons. Lefebvre, nos preocupa a las profundidades de nuestra alma y nos llena de tristeza, pues nuestra querida Fraternidad San Pío X parece olvidada de quién es.
SI TODAVIA ES POSIBLE ( Y PARA DIOS TODO LO ES) QUE DIOS NOS LIBRE DE ESA ROMA MODERNISTA.
Santísima Virgen María, nos sostenga, nos ayude y nos salve.
