Solemnidad de Santiago el Mayor, Apóstol, hijo de Zebedeo, hermano de San Juan,

Solemnidad de Santiago el Mayor, Apóstol, hijo de Zebedeo, hermano de San Juan,

llamados Boanerges (hijos del trueno) por NSJC -D. I.ª cl. c. octava – RojoSantiago, aquel guerrero desconocido sobre el caballo blanco
Batalla de Clavijo

Cercanías de Clavijo (La Rioja), 23 de mayo del año 844: «A este tiempo se apareció Santiago sobre un fuerte y hermoso caballo blanco. A su vista se animaron briosos los cristianos y se amedrentaron tanto los infieles que, cobardes, volvieron las espaldas, huyendo desordenados, dejando el campo lleno de cadáveres moros y corriendo arroyos de su sangre que llegaron hasta el río Ebro, que dista de aquel sitio dos leguas». Relatos como este, atribuido al historiador de principios del siglo XIX José González de Tejada, o heroicas escenas como la que ilustra este reportaje, pintada por José Casado del Alisal en 1885, han tenido a lo largo de los siglos una influencia enorme en la formación de la identidad nacional española

Muchos han sido los historiadores, de toda tendencia y condición, que han venido rastreando los orígenes y repercusiones de la leyenda de esta batalla de Clavijo, en la que, según se ha contado desde la Edad Media y hasta no hace mucho (cuando con el V2 se vino abajo la fe, imponiéndose el cancer del racionalismo), se apareció el apóstol de España a lomos de un gran caballo blanco, espada en ristre y, a gritos de «¡Dios ayuda a Santiago!», se puso a cercenar cabezas de moros en auxilio de los cristianos.

Los hechos se han narrado siempre de forma gloriosa, al estilo de la prosa densa y piadosa de la Edad Media. El «caballero andante de Dios», lo llamó Cervantes. Y con ellos se impregnaron el espíritu de toda la Reconquista, inspirándose además el nacimiento de varias órdenes militares, algunas de la cuales han llegado hasta nuestros días a grito del famoso «Santiago y cierra España».

El «Tributo de las Cien Doncellas»

Cuentan que el Rey Ramiro I de Asturias, hijo de Alfonso II «el Casto», se negó en el 844 a seguir acatando el bochornoso tributo establecido por los sarracenos a sus antecesores, bajo la condición de que no les atacaran. Según este impuesto, conocido como el «Tributo de las Cien Doncellas», los reyes de Asturias debían enviar anualmente a Córdoba 100 doncellas cristianas, 50 nobles y otras tantas plebeyas. Avergonzado por semejante deshonor, Ramiro decidió ponerle fin.
Santiago, aquel guerrero desconocido sobre el caballo blanco

POMPEO BATONI
Santiago el Mayor (1740)
El Rey reunió entonces a toda la región y formó un poderoso ejército, con el que se lanzó contra los musulmanes en Albelda (Logroño). La derrota fue tan dura que se vio obligado a correr a esconderse en Clavijo, a 17 kilómetros de Logroño, con los pocos hombres que habían quedado vivos. Pero allí acorralado, sumido en la desesperanza, se le apareció el Apóstol Santiago en sueños para anunciarle su presencia en la batalla que tendría que librarse al día siguiente.
El encuentro tuvo lugar en las laderas del monte sobre el que se alzó después el castillo de Clavijo. Los cristianos, agotados y diezmados, se lanzaron sin temor contra el infiel convencidos previamente de su victoria, gracias a que su Rey les había dicho que Santiago el Mayor aparecería para batallar a su lado. Alfonso X el Sabio incluso reproduce en su «Primera Crónica General» (1270) las palabras del Apóstol a Ramiro I en sueños: «Sepas que Nuestro Señor Jesucristo repartió entre todos los apóstoles todas las provincias de la tierra. Y a mí sólo me dio España para que la guardase. Rey Ramiro, esfuérzate en tu oración y se bien firme y fuerte en tus hechos, que yo soy Santiago. Y ten por verdad que tú vencerás mañana con la ayuda de Dios a todos esos moros…»

Santiago, el «Matamoros»

Al rato de comenzar la contienda, cuando parecía ya perdida para los cristianos, surgió de repente un jinete desconocido sobre un gran caballo blanco, despidiendo resplandores y blandiendo una espada de plata con la que, en un abrir y cerrar de ojos, decapitó a 70.000 enemigos. El valeroso ataque le valió para los restos el sobrenombre de Santiago el «Matamoros».
Santiago, aquel guerrero desconocido sobre el caballo blanco

José de Ribera
Santiago Apóstol
Algunos relatos hablaron de esta batalla como «la primera en la que se hizo una invocación a España» y se convirtió en una de las claves para que actualmente entendamos el movimiento jacobeo en el país, convirtiendo particularmente a Santiago de Compostela en uno de los lugares de peregrinación por excelencia de los cristianos, al mismo nivel que Jerusalén y Roma.
La influencia que tuvo el relato de lo ocurrido en Clavijo en la historia patria fue tan grande que, en pocos años, se multiplicaron las intervenciones de Santiago Apóstol en batallas y escaramuzas contra la morisma por toda la Península, con algunas réplicas locales surgidas en determinados ambientes «eruditos» del Siglo de Oro.
Como la Batalla de Coímbra en 1064, descrita en el Códice Calixtino recientemente aparecido, donde el patrón de España vuelve a intervenir en favor de las tropas de Fernando I. Su intercesión conseguirá que, a partir de aquella fecha, la Reconquista fuera considerada Guerra Santa.

Santiago el Menor, Apóstol, primero obispo de Jerusalén (+62),

llamado el hermano del Señor, hijo del hermano de San José y hermano de Judás Tadeo


Santiago, hijo de Alfeo o Santiago el Menor (para distinguirlo del otro apóstol del mismo nombre, Santiago el Mayor (+43) o hijo de Zebedeo y hermano de Juan) fue uno de los doce apóstoles de Jesucristo. Era hijo de Cleofás o Alfeo, (el hermano de San José), y de Santa María de Cleofás, y hermano de San Judas Tadeo (Marcos 15:40).San Mateo nos dice que hay dos apóstoles llamados Santiago (Mateo 10:2-4):
Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó.
San Marcos (6:3) nos hace ver que fue reconocido por las personas donde había crecido:
¿No es éste (NSJC) el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo…
San Judas Tadeo (Judas 1:1) manifiesta que es hermano de Santiago el Menor, diciendo:Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo:
San Lucas, el doctor e historiador nos confirma que Santiago el Menor tiene por hermano a San Judas Tadeo (Lucas 6, 14-16):

Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo.

La tradición cristiana siempre lo ha identificado como «el hermano del Señor» que se entrevistó con San Pablo; con el Santiago mencionado en la Carta a los Gálatas como una de las «columnas de la Iglesia»; con el que tomó la palabra durante el Concilio de Jerusalén, evidentemente un líder de la comunidad, al que Pedro había mandado anunciar su liberación; quien quedó a cargo de la Iglesia de dicha ciudad cuando la dispersión de los apóstoles por el mundo y fue su primer obispo; con el Santiago a quien -según cuenta San Pablo- se le apareció Jesús resucitado; y con el autor de la Carta de Santiago.
San Pablo nos habla también de este Santiago el Menor (Gálatas 1:18-19):

Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro y permanecí con él quince días; pero no vi a ningún otro de los Apóstoles, sino a Jacobo, el hermano del Señor.

El acierto histórico-crítico más favorable, para los incrédulos, viene de los escritos no bíblicos del historiador Flavio Josefo. Es de tomar en cuenta que en la sociedad del lugar, de naturaleza patriarcal, el término «hermano» cubría un amplio número de parientes cercanos, y no necesariamente implicaba el ser «hermano de sangre», es decir, hijo de los mismos padres. Así mismo con el término «primo», ya que la Virgen María y Santa Isabel tenían seguramente una relación familiar más lejana que la que se entiende hoy por ese término.
Josefo nos ilustra la muerte del hermano de Jesús en manos del Sumo Sacerdote Anás ben Anás o Ananus (Ananías) el cual no es el Ananías ben Nebedeo que enjuició al Apóstol San Pablo :

Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido y el sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el Sanedrín juzgase a Santiago, hermano de Jesús, quien era llamado Cristo (Mesías), y a algunos otros. Les acusó de haber transgredido la Ley y les entregó para que fueran apedreados.

(Antigüedades judías, 20.9.1)
 

La historiografía data este evento en el año 62.