¿DESVIACIÓN DE FONDOS? – CARTA ACERCA DE LOS BIENES DE LA FRATERNIDAD

Don Max Barret comenta respecto de la carta:

Esta carta –tomada del N° 161 de «Sous la Bannière»– es para difundir lo más posible. Además de hacer alusión a los bienes temporales de la FSSPX, justifica nuestro combate de laicos. Que dejen de mantenernos en una obediencia servil con motivo de que las discusiones actuales no nos conciernen. TENEMOS ALGO QUE DECIR. ¡Y LO DIREMOS!

Villegenon, 06 junio 2012

Las palabras que hemos intercambiado el otro día me llevaron a algunas reflexiones que me permito entregarle.

Habiendo evocado frente a usted las inquietudes de numerosos fieles con respecto a los bienes inmensos que les han sido confiados, donados o legados a la Fraternidad San Pio X, y la suerte que les espera en el caso del acuerdo, usted me respondió: “Eso no es lo más importante, lo que cuenta por principio es la FE”.

Le agradezco esta respuesta, porque ella es justa y esencial en una boca como la suya.

Pero el simple laico que yo soy, que se bate desde hace cincuenta o sesenta años entre los rangos de simples fieles, no está menos inquieto de esta suerte de dicotomía entre la Fe y los bienes temporales acumulados por la Fraternidad San Pio X.

Cuando yo pongo en la colecta 10 euros el domingo, ¡yo no hago un gesto indiferente, sino una limosna gastada por el amor de Dios y su servicio, a fin de contribuir a la propagación y la defensa de la FE! No es la misma cosa que comprar un croissant o cigarrillos.

Cuando personas mas ricas legan todo o una parte de su fortuna a la FSSPX, no es para otra cosa. ¡Es para dar a los sacerdotes de la obra de Monseñor Lefebvre los medios de mantener la FE, de propagar el reino de Cristo Rey, de combatir activamente el ecumenismo, las herejías y el modernismo resultante del Concilio Vaticano II!

Cuando hablo de esos inmensos bienes que han sido desviados de su fin por los ralliements pasados, yo no hablo sino de algo que releva la Fe, la Caridad.

Los «millones» donados a Dom Gerard para defender la Fe y la Santa Misa, han sido escandalosamente desviados por los gastos suntuosos de la construcción de un monasterio en donde se ha instalado confortablemente la nueva misa… ¡a cambio de una cruz y de una mitra, y de sus pompas y de sus obras! ¡Se trata de la FE o del abandono de la Fe!

Lo mismo para el Padre Agustin y el monasterio Saint Joseph, ¡millones donados por caridad para la defensa de la FE! Y desviados contra la Fe para la nueva misa… para las pompas y las obras de una cruz y una mitra.

Y mañana, el déspota que pretende reinar en Menzingen atribuyéndose los bienes inmensos acumulados por la Caridad y la Fe de los fieles, ¿irá, como la Iglesia Posconciliar en 1970, a ponernos en la calle y disponer contra la FE de los recursos para la Fe? ¿Y disfrutar con impunidad de esta nueva estafa moral, para las pompas y las obras de una prelatura universal, en unión de la Iglesia conciliar?

Le repito, cómo le agradecemos darle a la Fe y a su defensa la prioridad de sus preocupaciones. Esa es la del sacerdote, para quien la Doctrina y la Verdad son su primera preocupación.

Pero para nosotros los fieles, lo que nosotros donamos, sean esfuerzos o bienes, o de otro orden, son también actos de Fe.

«Seréis excluidos de las sinagogas» ¡La Iglesia del Vaticano II nos ha excluido de las Iglesias construidas por nuestros padres y abuelos! Mañana quizá nosotros seremos excluidos de los bienes, capillas, iglesias, conventos y comunidades compradas y construidas por nosotros, con nuestro corazón y nuestra sangre, por entusiasmo hacia la obra de Monseñor Lefebvre.

Lo que Menzingen prepara es una traición en el combate de la Fe; pero es también un escandaloso fraude moral y material hacia la contribución para el combate de la Fe de multitud de fieles que han hecho posible la infraestructura sobre la cual se apoya hoy en día ese combate.

Esta infraestructura no es propiedad personal de Monseñor Fellay. El no es mas que el “depositario” delante de Dios, por la intención de aquellos que han confiado sus bienes para el combate de la Fe a la obra de Monseñor Lefebvre.

¡Podrá él recordarlo a tiempo!

Muchas gracias por su fidelidad a esta obra de la FE.

Y permítame reiterarle mis sentimientos fieles y devotos,

EN CRISTO REY

Adrien Loubier.

Visto en Non Possummus