P. CERIANI: MÁS DATOS, MÁS FALSEDADES (sobre la pretendida rehabilitación de Monseñor Lefebvre por la Iglesia Conciliar)

MÁS DATOS – MÁS FALSEDADES

 

¡Qué manera de mentir, Monseñor!

Si bien no existe ninguna información oficial de la FSSPX, fuentes oficiosas allegadas a la misma comunican que el pasado jueves 31 de marzo, Monseñor Bernard Fellay ofreció una conferencia en Buenos Aires.

De la gacetilla destaco solamente lo siguiente:

«Un dato novedoso saludado por el público en la conferencia, fue el relato de que a Monseñor Lefebvre también se le había levantado la excomunión. Esto ocurrió cuando al ser rehabilitados los 4 obispos de la Fraternidad, se anula por orden y decisión papal, el decreto en el cual no solamente los cuatro figuraban, sino también Mons. Marcel Lefebvre y Mons. De Castro Mayer».

Como dato, no es nada novedoso…

En efecto, el 20 de octubre de 2010, Brian McCall publicó un artículo en The Remnant comentando una conferencia de Monseñor Fellay en The Angelus.

El domingo 24 de octubre, Radio Cristiandad retomó dicha publicación:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2010/10/24/si-no-supieramos-la-verdad/

Allí se lee:

«En la conferencia de Angelus, el Obispo Fellay, también llamó nuestra atención con relación a una indicación encontrada en la fraseología del decreto del Vaticano que anula el decreto de excomunión de la FSSPX. En el parágrafo de este decreto se lee:

Por las facultades que me han sido concedidas expresamente por el Santo Padre Benedicto XVI, en virtud del presente Decreto, levanto a los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta la censura de excomunión latae sententiae declarada por esta Congregación el 1 de julio de 1988, y declaro sin efectos jurídicos a partir del día de hoy el Decreto entonces publicado. (Énfasis añadido).

El obispo Fellay señaló lo que debería haber sido obvio para todos nosotros. No obstante el hecho de que la primera oración menciona sólo cuatro de los seis obispos sujetos del anterior decreto, la frase final claramente afirma que el anterior decreto «no tiene efecto jurídico».
Eso quiere decir que el decreto oficial cesa de existir legalmente.

Si el decreto que afirma que el Arzobispo Lefebvre y el Obispo de Castro Mayer están excomulgados latae sententiae, no tiene efecto jurídico, la declaración con respecto a ellos ha sido eliminada también.

Para evitar esta conclusión obvia, el lenguaje necesitaría simplemente decir «con respecto a estos cuatro obispos únicamente», el decreto anterior no tiene efecto jurídico; o «excepto por lo que concierne al Arzobispo Lefebvre y al Obispo de Castro Mayer» el anterior decreto no tiene efecto jurídico.»

 

Confío en que, por lo menos, se me concederá que el dato no es novedoso.

Más allá de la falta de información por parte de las autoridades locales de la FSSPX, resulta extraño que el propio Monseñor Fellay no haya aprovechado los festejos por los 40 años de la Fraternidad, particularmente su conferencia del 18 de julio de 2010 en Buenos Aires, para anunciar este dato, que parece haber descubierto en agosto o septiembre…

Dejando de lado estas minucias, vayamos a lo más importante: ¿es realmente tal como lo dice el señor Obispo?

 

¿QUÉ PIDIÓ LA FRATERNIDAD?

En la Carta a los fieles sobre el Capítulo General, del 16 de julio de 2006, se detallan los dos prerrequisitos solicitados a Roma:

La libertad plena y sin condiciones para la Misa tridentina.

El retiro del Decreto de excomunión de los cuatro obispos de la Fraternidad.

 

¿CUÁLES FUERON LAS DECLARACIONES DE MONSEÑOR FELLAY?

En la Carta del Superior General de la Fraternidad San Pío X, del 24 de enero de 2009, se lee:

«Queridos fieles,

Como anuncio en el comunicado adjuntado, « la excomunión de los obispos consagrados por S. E. Mons. Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Sagrada Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y que nosotros siempre rechazamos, ha sido retirada por otro decreto de la misma Congregación fechado el 21 de enero de 2009 por mandato del Papa Benedicto XVI».

Esa era la intención de oración que les había confiado en Lourdes, con motivo de la fiesta de Cristo Rey de 2008. Ustedes han superado nuestras expectativas ya que un millón setecientos tres mil rosarios han sido rezados para conseguir de la intercesión de nuestra Señora el fin de este oprobio, que a través de la personas de los obispos de la Fraternidad, pesaba sobre todos cuantos de lejos o de cerca adherían a la Tradición. Sepamos agradecer a la Santísima Virgen, que ha inspirado al Santo Padre este acto unilateral, benevolente y valeroso. Asegurémosle nuestras fervientes oraciones.

Gracias a este gesto, los católicos del mundo entero apegados a la Tradición ya no serán más injustamente estigmatizados y condenados por haber mantenido la fe de sus padres. La Tradición católica ya no está más excomulgada. Aún cuando ella nunca lo haya estado en sí, con frecuencia y cruelmente lo ha estado en los hechos; como la misa tridentina, que nunca había sido abrogada en sí, como felizmente lo ha recordado el Santo Padre a través del Motu Proprio Summorum pontificum del 7 de junio de 2007.

El decreto del 21 de enero cita la carta del 15 de diciembre pasado al Cardenal Castrillón Hoyos, en la que expresaba nuestro apego « a la Iglesia de N. S. Jesucristo, que es la Iglesia católica », reafirmando nuestra aceptación de su enseñanza bimilenaria y nuestra fe en el Primado de Pedro. Yo recordaba cuánto sufrimos por la situación actual de la Iglesia, en que esta enseñanza y este primado son ridiculizados, y agregaba: « Estamos prestos a escribir con nuestra sangre el Credo, a firmar el juramento anti-modernista y la profesión de fe de Pío IV; aceptamos y hacemos nuestros todos los concilios hasta Vaticano I. Pero no podemos más que tener reservas respecto al Concilio Vaticano II, que ha querido ser un concilio « distinto a los demás » (cfr. discursos de los papas Juan XXIII y pablo VI) ».

En todo ello tenemos la convicción de permanecer fieles a la línea de conducta trazada por nuestro fundador, Monseñor Marcel Lefebvre, cuya pronta rehabilitación esperamos».

En la entrevista concedida a la revista oficial de la FSSPX Nouvelles de Chrétienté 115, de enero-febrero de 2009, páginas 20-21, se lee:

Padre Lorans: Usted hablaba sobre el decreto de «cancelación», de «retiro», de «levantamiento». Es cierto que usted había solicitado un retiro del decreto de 1988, y le han concedido un levantamiento de la excomunión. ¿Está decepcionado? ¿No esperaba esto?

Monseñor Fellay: «Decepcionado no es la palabra. Creo que no nos hacíamos ilusiones pidiendo justicia, es decir, que la excomunión fuese reconocida como nula desde el principio, y en ese sentido se pedía la anulación del primer decreto, de esta sanción que es falsa, ya lo he explicado varias veces.

Por nuestra parte, hemos pedido afectivamente la anulación, lo que se llama el retiro del decreto. Es decir: se reconoce como nula, desde el principio, esta excomunión. Y hemos recibido el retiro de una excomunión, que no es exactamente lo mismo. Digamos en términos técnicos, una remissio, remittere, me parece que habría que traducir al francés por el levantamiento, levantar la excomunión.

No estoy decepcionado en el sentido de que creo que actualmente por parte de Roma, en las circunstancias en que Roma se encuentra, situación de crisis, en que el poder de los progresistas es enorme, no sé si, francamente, incluso un Papa aún mejor dispuesto hacia nosotros podría haberlo hecho mejor, habida cuenta de todos los elementos.

En ese sentido no estoy decepcionado. Pero, por supuesto, espero que un día, Dios sabe cuándo, cuando las cosas sean mejores en la Iglesia, haya una revisión de todo el asunto, y tan pronto como sea posible una rehabilitación de nuestro venerado Monseñor Lefebvre.»

 

ESTAS DECLARACIONES FUERON CORROBORADAS POR MONSEÑOR DE GALARRETA

En el Sermón del 15 de marzo de 2009, en el Seminario de La Reja, dijo:

» (…) Y en primer lugar, en orden cronológico, tuvo lugar el decreto sobre las supuestas excomuniones; el decreto de levantamiento de las supuestas excomuniones. Y nuestra posición ha sido muy clara antes, durante y después de este decreto. Siempre hemos afirmado y siempre hemos mantenido que esas censuras eran absolutamente nulas, de hecho y de derecho.

Aquel acto del año 1988 —las consagraciones episcopales— no solamente fue un bien, sino que fue un bien supremo, en razón del estado de necesidad en que está la Santa Iglesia. Fue un acto para salvaguardar el verdadero sacerdocio católico y, por lo tanto, la verdadera Fe católica. Fue un acto en defensa de la Santa Iglesia, para la supervivencia de la Santa Iglesia y, por lo tanto, es evidente que no puede ser objeto de ningún tipo de condenación.

Pero, sin embargo, es también evidente que, a los ojos del común de la gente, sí estábamos excomulgados: a los ojos de la opinión pública, a los ojos del resto de la Iglesia a quienes no llegan nuestras explicaciones o nuestros argumentos, estábamos condenados. Y sobre todo estaba condenada la Tradición católica, la verdadera Fe católica. Y por eso nos alegramos del decreto.

Ya saben que pensar es distinguir. Lo propio de la inteligencia es distinguir. Hay que distinguir entre los aspectos distintos de las cosas. Nos alegramos y agradecimos —porque lo cortés no quita lo valiente, y el respeto y la caridad son una obligación de todo buen cristiano—, nos alegramos y agradecimos ese decreto, precisamente en cuanto nos quita ese estigma, en cuanto quita esa condenación a lo que representamos, que es la verdadera Tradición católica, que es la verdadera Fe católica. Y ese primer aspecto allana el camino para que podamos discutir sobre doctrina, sobre Fe, con esta Roma.

Y en segundo lugar es evidente que esa medida quita un obstáculo mayor en muchas almas para que puedan acercarse a nosotros y para que puedan acercarse a la Tradición. Y es lo que está pasando. Después del Motu Proprio, y aún más especialmente después del decreto, hay muchísima gente que se está acercando a la Tradición, y muchos sacerdotes que antes tenían miedo y ahora vienen a aprender la misa, por ejemplo, en nuestros prioratos.

Ahora, que nos alegremos de eso no quiere decir que el decreto en sí mismo nos parezca bueno. Es evidente que ese decreto no responde ni a la realidad, ni a la verdad, ni a la justicia. Entonces, queda pendiente una verdadera rehabilitación, y no tanto de nosotros los cuatro obispos de la Fraternidad, sino especialmente de todos aquellos que conformamos la pequeña familia de la Tradición, y muy especialmente la rehabilitación de Monseñor de Castro Mayer y de Monseñor Lefebvre. Eso queda pendiente.

Pero, es evidente para quien reflexiona un poco, que esta Roma actual no podrá hacer esa rehabilitación si antes no entiende que obramos movidos por el bien común de la Iglesia y por el estado de necesidad, y para eso tiene que reconocer que hay un problema grave de apostasía de la Fe pero en ellos mismos. Es imposible pretender esa rehabilitación actualmente cuando precisamente lo que queremos es hablar para hacerles ver, con la gracia de Dios, que andan lejos de los caminos de la Fe».

 

En la entrevista concedida a la revista oficial del Distrito de América del Sur, Iesus Christus 121, se lee:

«Iesus Christus»: Como respuesta, Roma publicó el decreto del 21 de enero de 2009 en que no reconoce la nulidad de las excomuniones, sino que levanta la sanción. No es lo que había pedido la Fraternidad. Sin embargo Monseñor Fellay hizo cantar un «Magnificat» para celebrar el hecho. Ud. mismo dijo en su sermón del 15 de marzo que «nos alegramos y agradecimos ese decreto». ¿Por qué alegrarse, si no se cumplió con lo pedido?

Monseñor de Galarreta: «Es indudable que el decreto tal como se hizo no responde ni a la verdad ni a la justicia, por lo tanto queda pendiente una rehabilitación de los obispos, incluidos Monseñor Lefebvre y Monseñor de Castro Mayer, y, en definitiva, una rehabilitación de todos los miembros de la Tradición. Pedimos que se retirase el decreto como un signo efectivo de buena voluntad y de cambio de actitud de Roma respecto a la Tradición y a nosotros. Por eso nos alegramos. Aunque el decreto no sea lo que debe ser, ya no se trata de persecución y de ruptura. También quita un obstáculo mayor para que las almas se puedan acercar a las riquezas de la tradición y a la verdadera fe».

 

EL SUPERIOR DEL DISTRITO NO CONOCÍA LA NOVEDAD

En efecto, en el Editorial del reciente Iesus Christus 131-133, se lee:

«Los seis años de pontificado de Benedicto XVI que ya han transcurrido ofrecen un panorama muy contrastado de luces y sombras… Del lado de las luces hay que subrayar que las ceremonias papales, no obstante el nuevo rito celebrado, han recobrado cierta dignidad que habían pedido bajo el pontificado de Juan Pablo II. El Motu proprio de 2007, Summorum Pontificum, reconoció que la Misa de San Pío V nunca había sido abolida. El injusto decreto de excomuniones a nuestros obispos ha sido anulado».

Este dato es una falsedad más de Monseñor Fellay.

 

SABEMOS que el Decreto del Vaticano, del 21 de enero de 2009, firmado por el Cardenal Giovanni Battista Re, dice:

«Por medio de la carta del 15 de diciembre de 2008 enviada a Su Eminencia el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Mons. Bernard Fellay, en su nombre y en el de los otros Obispos consagrados el 30 de junio de 1988, volvía a solicitar el levantamiento de la excomunión latae sententiae formalmente declarada por Decreto del Prefecto de esta misma Sagrada Congregación para los Obispos con fecha del 1º de julio de 1988″.

SABEMOS que la Providencia divina no ha permitido que la Roma anticristo y modernista levantase a Monseñor Lefebvre y Monseñor de Castro Mayer la excomunión declarada por el Cardenal Gantin.

SABEMOS que Monseñor Lefebvre, Monseñor da Castro Mayer y los verdaderos fieles católicos siguen sin pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad.

Sí, no tienen ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís.

Y no piden nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace más de cincuenta años; excluidos de la comunión impía con los infieles.

 

AFIRMAMOS que para los verdaderos fieles, el ser asociados públicamente a la sanción que fulmina a los dos obispos católicos, defensores de la fe en su integridad y en su totalidad, es una distinción de honor y un signo de ortodoxia.

RECUERDEN los cuatro obispos desleales, así como los sacerdotes que se pliegan a sus maniobras, que los fieles tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista.

El dato no era novedoso…, y es falso.

Los que saludaron, y saludan, la reincorporación de Monseñor Lefebvre a la iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista… ya saben lo que saludan…

 

 

PADRE JUAN CARLOS CERIANI

41 comentarios sobre “P. CERIANI: MÁS DATOS, MÁS FALSEDADES (sobre la pretendida rehabilitación de Monseñor Lefebvre por la Iglesia Conciliar)

  1. porque ya nada puede hacerse, y sólo esperar que venga Nuestro Señor a rescatarnos, cuando Nuestro Señor viene todos los dias en cada Misa Tradicional, que se oficia y nos ofrece rescatarnos ya y ahora

  2. Ave Maria!

    ¿Qué importancia puede tener el levantamiento de una pena para quien ya ha sido juzgado por Dios?

    ¿Cómo puede saludarse ese levantamiento sin reconocer que esa pena -esa excomunión- existía y era válida?

    Muy distinto habría sido el caso de que roma hubiese reconocido que la sanción nunca había sido válida, que los seis obispos nunca estuvieron en verdad excomulgados.

    1. Por si no lo sabe (que creo que es el caso):

      Sn. Gregorio Magno (lo narra el en la vida de Sn. Benito, capitulo de ‘las monjas mal habladas’), dice que:

      «Es INVEROSIMIL que…. haya podido ABSOLVER a animas que ya se habian presentado en el Juicio de Dios… (Respuesta de Sn. Gregorio:) … ‘Actualmente, son SUCESORES de El, aquellos en el oficio de ATAR Y DESATAR…'»

      Y lo dice no cualquier Papa, sino Sn Gregorio Magno, Doctor de la Iglesia, por si a calificativos vamos…

      Asi que, si debo elegir entre la opinion del ‘sentido comun del hombre promedio’, y la voz de un Papa-Doctor… ni pensarlo!… me quedo con lo que diga el Papa!

    2. Ave Maria!

      «DerechosDeDios.info», no es así como leo esa referencia en mi texto:

      PEDRO.- Realmente, me admira que un hombre por más venerable y santo que fuera, viviendo aún en carne mortal, pudiera absolver a unas almas que estaban ya ante el invisible tribunal de Dios.

      Pero la diferencia poco viene al caso. No me expliqué del todo bien y me disculpo por ello: dí por descontado que todos habrían supuesto que no faltarían sacerdotes que hubiesen ofrecido las Misas «gregorianas» por Mons. Lefebvre y así él ya habría dejado el Purgatorio en caso de haberse encontrado en él.

      En definitiva, ofrecer esas Misas habría sido mucho más sencillo y más valioso que andar suplicando el levantamiento de un castigo inexistente.

      No puedo hacer mucho respecto a lo que usted elija o no: pero yo prefiero la opinión del sentido común del hombre promedio, –cuando es honesta– a la voz de un Papa que finge adorar la Santa Cruz, que ha apostatado reiterada y públicamente y que pretende haber levantado unas excomuniones que nunca existieron.

  3. Qué de discusiones bizantinas! Esto no aporta nada a la causa, discutir por palabras es una verdadera necedad. Lo que importan son los hechos -sin prejuicios, por supuesto-, los hechos relacionados con la tradición, si ayudan o no, eso es lo que vale. Me parece, Rvdo. Padre Ceriani, y con mucho respeto, que está perdiendo el tiempo.

  4. Ave Maria!

    Rolando, ¿y cuáles son los hechos? ¿No es un hecho que Mons. Fellay se contradice una y otra vez? ¿No cree que el descubrir esas mentiras, esos hechos, ayuda a que algunas personas salgan de ese marasmo y no se dejen engañar más?

    Por mi parte, yo agradezco al P. Ceriani y a Radio Cristiandad, el que nos muestren los hechos por medio de los cuales se nos quiere engañar.

    1. Por qué confundir dichos con hechos, ustedes se quedan sólo en lo que dice Mons. Fellay y no reparan en que objetivamente hay acontecimientos que han favorecido la tradición, así no sean los más esperados. No se queden en las palabras, en las frases, que nadie puede decir que utiliza siempre la forma correcta de expresarse, alguna que otra vez se cometen errores de lenguaje, y hasta se esconde el verdadero pensamiento. En este sentido vale decir que «el que esté sin pecado tire la primera piedra». Díganme quién es el que habla siempre con la verdad, que me lo demuestren, porque de antemano considero que todo el mundo miente.

    2. Ave Maria!

      Rolando, no me está entendiendo: le pregunto ¿cuáles son los hechos? Me dice que algunos han favorecido a la Tradición. Repito mi pregunta: ¿cuáles son esos hechos?

      Usted nos exhorta a no quedarnos en las palabras. ¿Quién se queda en las palabras? No son las palabras las que me preocupan: son el efecto que tales palabras puedan tener. Una mentira puede matar a cientos o a miles de personas. ¿No se da cuenta de que una falsa alarma (o aun una verdadera alarma dada en forma equivocada) puede desatar el caos en una multitud ocasionando una estampida? ¿Reprochar el hecho –el hecho, insisto– significará quedarse en las palabras?

      Pues las mentiras de Mons. Fellay ponen en peligro a miles de fieles y aun a sacerdotes y religiosos.

      No se trata de presentarse cada uno como ser perfecto. Ya sabemos que erramos en muchas ocasiones, pero si esos errores tienen un efecto muy localizado, no tiene sentido referirlos en un contexto público.

      La caridad nos impele a denunciar errores que pueden costar la salvación a otros, no a herir ni condenar a quienes cometen los errores. Así que no viene al caso el mencionar las palabras de N. S. Jesucristo «quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra».

      Además, los errores de Mons. Fellay que aquí se han denunciado no son errores de lenguaje, sino mentiras. Una cosa es equivocar los términos y otra muy distinta decir cosas falsas. Para muestra un botón basta: ¿no dijo Mons. Fellay el 2 de febrero de 2006 que no había ido más lejos en su relación con roma, puesto que no iba a pedir el levantamiento de unas excomuniones inexistentes, que no se podía solicitar el levantamiento de algo que no existía? Pues dos o tres meses antes ya había escrito y enviado una carta haciendo tal solicitud. El mismo Mons. Fellay lo reconoció públicamente en 2009 y lo corroboraron las autoridades vaticanas. No hay lugar a decir que hubo un error de lenguaje, una equivocación de términos.

      Ojalá esa hubiera sido la única mentira…

      1. Le voy a mostrar un hecho innegable, que tal vez usted lo va a negar porque tiene una apreciación subjetiva de la realidad y en particular con respecto a la misa tradicional, eso es lo que yo llamo opinión sesgada. Es evidente que la misa tradicional gana espacio, no sólo en las diócesis del mundo sino hasta en el mismo Vaticano, es una realidad de a puño; en la Basílica de San Pedro usted puede encontrar ahora la misa tradicional todos los días. Ahora bien, lo importante en últimas es que esas misas están atrayendo gracias para la Iglesia (y hablo de la Iglesia de Cristo, no de «la Iglesia oficial», por si es necesario que le haga esa aclaración). Dejemos a un lado las palabras y los juicios, que en esas cosas nos podemos equivocar muy fácilmente, sólo Dios sabe en su ciencia infinita qué razones tenemos para decir lo que decimos, y además nos falta autoridad para emprender valoraciones morales sobre los dichos de personas como Monseñor Fellay, que tiene las gracias de estado que nosotros no tenemos. Vayamos a lo práctico, a lo cotidiano, que es donde se resuelve la historia. No importa si hay muchos hechos malos, en verdad los hay, siempre los ha habido y los habrá, la mentalidad cristiana lo sabe pero ya está acostumbrada, ella sabe que tiene que haberlos y que por encima de ellos van a prevalecer siempre los acontecimientos positivos. Yo me atrevería a preguntarle ¿cuáles son los hechos que usted ve como positivos para la Iglesia en este momento? Los hechos y no los dichos. Porque cualquier dicho se puede tomar como positivo según la opinión de cada uno; pero los hechos son algo más objetivo, por supuesto si yo quiero ser objetivo.

      2. Ave Maria!

        Rolando, gracias por su respuesta, pero no deja de llamar mi atención el hecho de que se «cure en salud»: el hecho que me muestra es innegable, pero pudiera negarlo y ya hasta me juzga de tener una opinión sesgada.

        Dejeme le digo algo: yo no puedo negar por mí mismo lo que desconozco. No sé si en Roma se celebre una Misa Tridentina diariamente. Usted lo dice, pero lo que nos refirió un sacerdote de la FSSPX -un superior de distrito- fue que no había un cambio significativo en cuanto al número de Misas. Además, sería interesante tener más datos en cuanto a las celebraciones en la Basílica de San Pedro: ¿el o los padres que la celebran, son válidos sacerdotes? Si no lo son, obviamente no hay Misa. Usted sabe, imagino, que el sacramento de la ordenación sacerdotal fue modificado…

        Ahora bien, si en verdad hay Misas celebradas en los templos tomados por el modernismo, hay que considerar los múltiples sacrilegios cometidos con el Santísimo Cuerpo de Nuestro Señor que quedará en algunas ocasiones en el Sagrario después de una Misa, Reserva que será distribuída en otras celebraciones modernistas.

        Mons. Fellay también dió a entender que no ha habído un gran avance en cuanto al número de Misas de sacerdotes no «tradicionalistas», aunque él lo atribuyó principalmente a que muchos obispos no obedecían el motu proprio Summorum pontificum.

        Usted me dice que nos falta autoridad y alude a las gracias de estado. Y el Papa ¿no tiene gracia de estado? Como él sí la tiene y nosotros no, entonces no podemos emprender valoraciones morales sobre los dichos y escritos y debemos conformarnos con las cosas como se vayan dando, sin importar que lo que se diga o escriba sea erróneo, sin importar que sea herético. ¿Es ese su razonamiento?

        Rolando, me pregunta por los hechos positivos en la iglesia. ¿En cuál iglesia? En la oficial no veo hechos positivos dignos de ser mencionados; en la verdadera, por supuesto está la continua celebración de la Santa Misa y la administración de Sacramentos.

        Quizá lo que debió preguntar es por hechos negativos. El que viene al caso mencionar es el peligro contra el cual nos advertía Mons. Fellay hace ya muchos años:

        «Poco a poco y de esta forma no se sigue luchando y se acaba por aceptar la situación. De hecho en Campos se conserva todo lo que es realmente tradicional, es cierto, y por lo tanto los fieles no ven cambio alguno, excepto los más avispados que observan una tendencia a hablar más frecuente y respetuosamente de las declaraciones y acontecimientos actuales que se dan en Roma, omitiendo las advertencias de tiempos pasados y sin comentar las desviaciones de hoy en día; el peligro mayor está en habituarse a esta situación y no intentar ya poner remedio [Carta a los amigos y bienhechores # 63, primavera de 2003]

        Tendencia a hablar más respetuosamente acerca de Roma:

        ¿Le recuerda esto las palabras del mismo Mons. Fellay cuando dice que Benedicto XVI es “una persona íntegra que tiene una gran preocupación por la Iglesia”? ¿Viene acaso a su memoria cómo se deshizo Mons. Fellay en agradecimientos y elogios hacia Benedicto XVI por el levantamiento de las excomuniones? ¿Y qué decir de la carta de los cuatro obispos agradeciendo el perdón de la excomunión al tiempo que la aceptaban? ¿Y de la ola pequeña contra la ola gigante?

        Omitir las advertencias que se hacía en el pasado:

        Mons. Fellay, en vez de rechazar y criticar el motu proprio Summorum pontificum, lo recibió como una gracia obtenida por la Sma. Virgen; intentó disimular la humillación que tal documento inflige a la Misa de siempre diciendo que “la sutil y torpe distinción entre forma ordinaria y extraordinaria de un mismo rito para hablar de la nueva misa y de la antigua no engañará a nadie”. ¡Pero si no se trataba de engañar a nadie! Es un decreto formal y oficial y con esa “sutil y torpe distinción” descalifica al rito Tridentino.

        Omitir comentarios de las desviaciones de hoy en día:

        ¿Cuál fue el pronunciamiento oficial de la FSSPX acerca de la encíclica Caritas in veritati? ¿Qué se dijo de todos los actos “interreligiosos” (apostasías manifiestas) en que participó Benito XVI últimamente? ¿Qué de los libros de Benito XVI?

        El mayor peligro es habituarse a esta situación y, por ende, ya no intentar ponerle remedio:

        La actitud de las autoridades de la Fraternidad ciertamente ayuda a habituarse a la situación…

        Así pues, esas palabras que escribiera Mons. Fellay en 2003 para referirse a Campos, hoy parecen poderse aplicar a la Fraternidad sin mayor dificultad.

  5. Gracias Padre Ceriani por aclarar más sobre la verdad y la cortina de humo que últimamente nos
    dan las autoridades de la Neofraternidad. Al tibio Rolando le aclaro el P. Ceriani no pierde el tiempo cuando se habla de la pérdida de la Fe, Gracias a Dios que tenemos un sacerdote así que se toma el tiempo para educarnos y hacernos abrir los ojos ante la falsedad y la trampa conciliar.-
    En Cristo Rey un abrazo y no una mordaza.-

    1. Para el «tibio Rolando» la fe se defiende más afirmándola que discutiéndola, así que se necesitan más actos de fe en las autoridades de la Iglesia y menos actos de desprestigio de las mismas. Porque al final, si se acaba la autoridad, todos perdemos, y la fe misma pierde.

  6. En cuando a la Fraternidad hay que ver dos aspectos:

    1. La Fraternidad siempre negó y niega el Primado de Pedro, la Infabilidad, Unidad y Santidad de la Iglesia. Por ello es una secta herética de la cual todo católico se debe separar en forma total. Esta doctrina herética no la crearon Schmidberger y Felay, sino partió de Lefébvre.

    2. Lefébvre siempre se negó a separarse de la «iglesia conciliar» ,que el mismo condenó como herética y cismática, llevó adelante la «reconciliación» con Wojtyla y expulsó a los «extremistas» de la Fraternidad.
    Igualmente fue Lefébvre quinen puso a Schmidberger al frente de la Fraternidad y ordenó a los cuatro obispos, pese que conocía muy bien a estos cinco sacerdotes.

    El grave error de los lefébvristas «duros», aquí incluyo al P. Cereani, es no ver estas herejías y no querer entender que ha sido Lefébvre el que, después de reunir a todos los disconformes con el «concilio», llevó adelante la entrega al Vaticano. Sus sucesores no hacen otra cosa que finiquitar esa política.

    Mientras el P.Cereani y otros no entiendan que el enemigo por excelencia ha sido Lefébvre y no Fellay, van ha seguir con interminables discusiones, que el lector Rolando acertadamente calificó de bizantinas (que Lefébvre dijo, que Fellay desdijo, que Schmidberger opinó, etc.). Discusiones que no llevan a nada y para lo único que sirven para abrurrir a los lectores u oyentes.

    1. Pablo.

      Conforme a lo que tú afirmas, contrariamente, sería necesario conocer a fondo la realidad de la FSSPX; quiénes son Fellay, Schmidberger, Morgan, King, Black, Calderón Bouchet, Kosher, André y toda la lista de Schindler que la compone en sus puestos clave.

      También quiénes fueron Castro Mayer, Abrahamowicz, Rangel, Ducaud-Bourguet, Liebermann y varios puntos oscuros de Lefebvre.

      Si Lefebvre fue un verdadero luchador, resistirá la prueba del ácido; de lo contrario se revelará como un cómplice como tú afirmas.

      Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

  7. Señor Director,
    Fabián Vázquez:

    retornamos a la misma situación del año pasado.

    Hay quienes se niegan a pasar por la prueba del ácido, escudándose en un infantil anonimato.

    Le pido que ponga fin a esta dificultad.

    1. Me parece que su caridad debería ser más generosa. ¿Cuál es el problema?.

      ¿Hay o no hay argumentos?. Si no los hay, por caridad dígamelos, de lo contrario ¿por qué la ofensa?

      Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

    2. Ave Maria!

      El problema, Logan, es que usted continua faltando el respeto a las personas. ¿Qué pretende con ello? ¿Lo hace como un desahogo? ¿En verdad cree que al hacerlo da mayor gloria a Dios?

      No sólo falta a la caridad ofendiendo a las personas: lo hace también escandalizando a muchas personas que quizá lean estos foros por vez primera.

      Créame que no es pecado conceder el título de monseñor a quien ha sido válidamente consagrado obispo. Usted puede tener dudas sobre esa validez en el caso de los cuatro obispos de la FSSPX, pero mientras no tenga la certeza de que su consagración episcopal –ni su ordenación sacerdotal– hayan sido inválidas, debe concederles el título y mostrarles el respeto debido. Eso no impide que denuncie sus errores, pero no con odio, sino con caridad, a fin de que otros que aun no los han visto, queden advertidos.

      No se trata de dar lecciones a nadie ni de imponer ideas ni opiniones. Tampoco basta con leer el código de derecho Canónico para ser doctor de la ley eclesiástica.

      Estamos viviendo tiempos terribles y en vez de insultarnos y ofendernos unos a otros, deberíamos ayudarnos fraternalmente.

      Discutamos, sí, pero con el afán de encontrar la verdad. No preciso decir que no podríamos encontrarla sin el auxilio de Dios, Nuestro Señor y que, por ende, antes y después de discutir debemos hacer mucha oración y mucha penitencia. Pero no hagamos un dogma de fe de una opinión. Hay muchas cosas que están escritas, pero debemos entender el espíritu con que fueron redactadas, pues las lenguas humanas son imperfectas y muchas veces esas imperfecciones han dado lugar a herejías.

      Quiera Dios que usted comprenda que esto le escribo con la mejor de las intenciones y que no vea en ello un ataque a su persona.

      Que el Señor nos guarde.

    1. Anónimo.

      No se trata de que me creas. Revisa el por qué de la aseveración de los apellidos y si miento, córtame la cabeza. Pero si no miento… al menos revísalo.

      Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

  8. Lo que realmente debería causar gracia, sorpresa, o en todo caso molestia, sería que alguien diga que los judíos nada tienen que ver en la crisis de la Iglesia y en el fracaso de la FSSPX como defensora del catolicismo. Revisen la historia de la Iglesia y detrás de cada herejía van a encontrar un judío. Aunque no les guste.
    Y padre Ceriani, por favor aclare: ¿quién recurre al anonimato? ¿Logan? Sí. ¿Federico? Sí. ¿Obsessio? Sí. ¿Buena noticia? Sí. ¿Recontra anónimo? Recontra sí.

  9. Ave Maria!

    Federico, lo que señala el P. Ceriani no es que se recurra al anonimato, sino que se niegue «a pasar por la prueba del ácido, escudándose en un infantil anonimato».

    1. Particularmente me negaría a pasar por cualquier prueba a que se me quisiera someter ¿Qué problema habría en eso? Me parece que acá se están utilizando los comentarios de RC para dirimir cuestiones personales, lo que redunda en la pérdida de calidad y categoría del sitio.

      Nota del Editor:
      El reclamo de identidad es interesante. Sería muy bueno saber quién es quién detrás de un comentario. De hecho muchos «trolls» han sido detectados y eliminados. No obstante estamos trabajando para que los comentaristas consuetudinarios queden consignados (al menos para nosotros, si no quieren darse a conocer públicamente) Con respecto a que eso redundaría en una pérdida de calidad y categoría del sitio, déjeme decirle, que el sitio es lo que son sus posts. Los comentarios son anecdóticos. Enriquecedores o no, no forman parte del blog en sí. De modo que la calidad o categoría del sitio no la dan sus comentaristas, los que han adquirido en algunos casos, una importancia desmesurada. Lo que Radio Cristiandad piensa y dice, queda expresado en los posteos únicamente. Como algunos opinan distinto a eso, estamos estimando la conveniencia de hacer no ya un blog solamente sino un foro de opiniones, pero contaría con ciertas cláusulas de admisión.

  10. Señor Director,
    Fabián Vázquez:

    Es a usted a quien le dirigí mi comentario y mi pedido.

    No obtuve respuesta suya. Lo cual permitió que otros interviniesen confundiendo el problema.

    Le dije que hay quienes se niegan a pasar por la prueba del ácido, escudándose en un infantil anonimato.

    No se trata del simple anonimato, sino del infantil anonimato para no someterse a la prueba del ácido.

    Se fundamenta sobre los apellidos y luego se niega a proporcionar la propia identidad y la certificación de ser católico.

    Usted no ha querido poner fin a la dificultad.

    Pues bien, el hecho de no querer someterse a la prueba del ácido es suficiente para pensar que no se la puede pasar.

    Por lo tanto, desde este momento considero a esa persona como un cripto-judío, y como a tal lo trataré.

  11. Señor editor

    Es cierto lo que usted dice respecto a que el sitio se define por sus posts. Y debo agregar que en general son muy interesantes; por eso la cantidad extraordinaria de visitas que tiene.

    Salvada la jerarquía y reputación del sitio – sinceramente de mi parte – me reservo el derecho a opinar sobre las actitudes, en este caso particular del padre Ceriani

    Visito los comentarios y encuentro a un sacerdote que en lugar de defender la Verdad, la emprende contra tal o cual participante, más allá de que éste defienda o ataque las enseñanzas de la Iglesia.

    En alguna oportunidad he pedido – sin éxito – que se controlen o limiten las participaciones de un forista que a falta de argumentos, permanentemente recurre a los insultos para desacreditar a quién opina distinto que él. Si en ese caso se hubiera accedido a mi pedido, todo el mundo sabría que es por una cuestión de urbanidad avasallada.

    ¿Sabremos alguna vez por qué Logan (en este caso, mañana puedo ser yo o cualquier otro) se hace acreedor del non placet de un sacerdote? El asunto me parece particularmente interesante porque el sacerdote por su carácter de persona consagrada a Dios tiene una palabra de mucho más autoridad que la de cualquier laico.

  12. Ave Maria!

    Federico:

    Me parece que después de la explicación que dió el P. Ceriani el asunto queda por demás claro.

    Dice el P. Ceriani: «se fundamenta sobre los apellidos y luego se niega a proporcionar la propia identidad y la certificación de ser católico.»

    Opinar, criticar, develar y combatir hechos es una cosa muy distinta a descalificar personas únicamente por sus apellidos. En todo caso, quien tal hace, lo menos que podría hacer es revelar sus apellidos.

    Y es que las personas no escogemos a nuestros padres ni, por ende, nuestros apellidos. Así pues, culpar a alguien sólo por los apellidos no es razonable. Podrá alguien despertar sospechas por sus orígenes; pero estar condenado sólo por ellos, no lo creo.

    1. Sr. jafg.

      Tan es importante el tema de los apellidos, que aquí mismo se dio a conocer la asecndencia hebrea de Joseph Ratzinger Tauber y por fin muchos coincidimos con la expresión del título: TODO CUADRA.

      Tan es importante el tema de los apellidos, que la Iglesia, la Santa Inquisición y muchas organizaciones católicas, se servían de esa debilidad de los hebreos, de evitar al méximo la mezcla con gentiles para descubrirlos y así prohibirles el acceso a cargos públicos y eclesiásticos.

      Tú has leído varios libros al respecto de autores tan respetables como Maurice Pinay (por cierto es un seudónimo para su protección), de Larrec (Alexis Carrel), de Train Romanescu (pseudónimo) y de muchos otros autores cristianos.

      El monje Justinus Buenaventura Pranaitis incluso escribió sus documentos contra el Talmud haciendo énfasis en el peligro que corría al hacerlo y al final lo asesinaron.

      Al Padre Meinvielle lo atropellaron en forma por demás extraña, a Malachi Martin lo golpearon en la nuca y nunca logró salir vivio del hospital, y hay muchos casos más…

      Si los narcotraficantes de baja jerarquía, por una nota periodística donde se les mencione mandan asesinar al autor, ¿tú crees que los hebreos kabalistas no son más que ellos?. Evidentemente que sí. Tú bien sabes en México lo que cuesta mandar matar a alguien, hasta con 200 dólares lo consigues.

      ¿Tú pondrías en riesgo a tu familia por una petición de esta clase?. Por supuesto que no. Eso revela lo caritativo de tu exigencia.

      Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

    2. Ave Maria!

      Logan, evidentemente no me expliqué con claridad: quien quiera que haya estudiado un poco la cuestión judía, sabe que entre el pueblo judío hay muchos enemigos de Dios. Eso sin embargo no implica que todos los judíos, tan sólo por el mero hecho de serlo, sean también enemigos de Nuestro Señor Jesucristo. Creer tal cosa es caer en el destino manifiesto de los calvinistas.

      Verdad es que RadioCristiandad publicó no ha muchos días un artículo intitulado «PABLO VI, JUAN PABLO II Y BENEDICTO XVI: NACIDOS DE VIENTRE JUDIO. TODO CUADRA», pero en ninguna parte de él se ataca a Paulo vi, a Juan Pablo ii ni a Benito xvi por el hecho de ser judíos.

      Todo cuadra, sí, porque del pueblo judío vendrá el anticristo, porque ese pueblo prepara su venida.

      Así pues, el razonamiento no es el mismo: usted ha señalado a personas como enemigas de la Iglesia meramente por su apellido; en el artículo que usted cita, se da a conocer que aquellos que ya se sabía que habían o han actuado contra la Iglesia, son judíos. Y sí, se señala que todo cuadra por lo que ya apunté antes.

      Habiendo tantos enemigos del cristianismo entre los judíos, es evidente que se desconfíe de una persona de ese origen. Pero es muy diferente considerarlo enemigo y atacarlo sólo por su origen.

      Pero si el solo apellido sirve para conocer a los enemigos de la Iglesia, entonces será mejor que todos los demos a conocer. Y no solamente nuestro apellidos, sino también los de nuestros antepasados. Así sabremos quiénes somos y con quién tratamos…

      Por último, no hay que olvidar que muchos apellidos han sido cambiados por error al momento de registrarlos, o por costumbres, como es el caso de muchos esclavos que adoptaban el apellido de «sus amos».

      1. Sr. jafg

        No solamente los apellidos acusan a los traidores, sobre todo sus obras, y eso ni siquiera está a discusión y es lo más importante.

        Es mi caso, mis apellidos son tan tradicionalmente españoles que hasta uno de ellos coincide con uno de sus apellidos. Además, cuando me invitaron al seminario, sacerdotes competentes ya los habían revisado y aprobado como de cristiano viejo.

        Por ellos sé que no tengo ningún problema. En cambio, los mencionados de la FSSPX…

        Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

      2. Ave Maria!

        Logan, permítame hacer una observación a su comentario: no son los apellidos los que acusan a los traidores, sino sus acciones. Hay traidores con apellidos muy españoles y santos con apellidos muy hebreos. Repito, lo que hace traidora a una persona es su traición, no sus apellidos.

        Si las personas que menciona de la FSSPX son traidoras, acúselas por ello, no por sus apellidos.

        Lo dije antes y lo reitero: habiendo tantos enemigos del cristianismo entre los judíos, es evidente que se desconfíe de una persona de ese origen. Pero es muy diferente considerarlo enemigo y atacarlo sólo por su origen.

        Desconfíe si quiere del P. Calderón o de Mons. de Castro Mayer, pero no les acuse y mucho menos les condene sin aportar pruebas válidas e inobjetables, basándose exclusivamente en el origen de los apellidos.

      3. Señor jafg.

        Por supuesto que son sus actos los que los acusan, no solamente sus apellidos.

        Ahí están los frutos de lo que han hecho.

        Igualmente están los actos de los «jesuitas» Adonai Correa y Benjamín Campos, no solamente su ascendencia.

        Pero como bien enseñan diversos sabios, entre ellos los Papas Pablo IV, San Pío V, igualmente san Bernardo, san Ireneo, santo Tomás, los reyes católicos y tantos otros santos y próceres, el pueblo hebreo está sujeto a «perpetua esclavitud por su propia decisión», a la esclavitud de la enemistad con Dios y la rebelión contra su Santa Iglesia.

        Por lo mismo la Iglesia tiene prohibido a los hebreos acceder a puestos públicos, especialmente como clérigos en la Iglesia.

        Por los mismo la reina Isabel la Católica mandó expulsar a un seminarista tan sólo por ser descendiente de hebreos chuetas.

        Por eso los autores sabios han puesto como títulos a sus libros:

        La gran conspiración judía
        Los protocolos de los sabios de Sión
        Israel Manda
        Complot contra la Iglesia
        La judaización del cristianismo
        El Judío en el misterio de la historia

        y muchísimos más.

        ¿Acaso usted no lo tiene claro?, porque muchos foristas lo tienen perfectamente cristalino.

        Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

      4. Ave Maria!

        Logan, me queda muy claro el mensaje de los libros que menciona. También me queda claro que, en general, los judíos son quienes dominan en este mundo material y son manifiestos enemigos de Nuestro Señor Jesucristo. Pero eso es en general, y no se puede aplicar ese criterio de manera individual o particular. De hacerlo, caeríamos en el error del destino manifiesto.

        Le repito: desconfíe si quiere del P. Calderón y de Mons. de Castro Mayer, pero no les acuse y mucho menos les condene sin aportar pruebas válidas e inobjetables, basándose exclusivamente en el origen de los apellidos.

        Creo que no puede decir nada de las acciones de ellos. Son solamente los apellidos los que le impelen a acusar y condenar.

      5. Señor «jafg».

        Además de su ascendencia, el antecesor de los Calderón Bouchet fue un destacado masón, y eso lo afirman ellos mismos en sus biografías.

        Según el mismo Fellay «PAC», como firma Álvaro Calderón, es el «teólogo» específico de la FSSPX que los ha llevado al nefasto diálogo ecuménico con la Vaticueva, el Opus Judei y los Legionarios de Marcial Maciel.

        La defección en La Reja, también está plenamente ligada a «PAC» y su familia, y ha sido denunciado por muchos que lo vivieron en carne propia, ex seminaristas y profesores.

        Y aunque lo haga a un lado, la prohibición de la Santa Iglesia para que los descendientes de hebreos escalen honores en la Iglesia, fue firme, justificada y razonada, válida y vigente.

        Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

      6. Ave Maria!

        Logan, gracias por su respuesta, pero creo que seguimos sin entendernos: lo que yo digo es que no se puede acusar a una persona de ser hijo de sus padres. Y usted contesta afirmando que «el antecesor de los Calderón Bouchet fue un destacado masón». Podrá haber muchos masones en su árbol genealógico, pero eso no prueba que él también lo sea (aunque pueda hacerlo sospechoso, pero sólo eso).

        Logan, usted continúa presentando un testimonio de Mons. Fellay, quien dice que el P. Calderón es el “teólogo” específico de la FSSPX que los ha llevado al nefasto diálogo ecuménico con la Vaticueva, el Opus Judei y los Legionarios de Marcial Maciel.

        Por muchos de sus escritos anteriores, es evidente que usted no considera a Mons. Fellay una persona confiable. Yo tampoco le considero confiable. Entonces, ¿para qué traer ese testimonio poco o nada confiable? Es claro que no constituye una prueba.

        En lo que se refiere a la «defección en La Reja», hay rumores, opiniones y denuncias tanto en un sentido como en otro. Un juez imparcial no podría tomar una decisión basándose en ellas. Por supuesto que es natural tender a creer aquello que reafirma la posición que se tiene y tal vez por ello usted ya ha tomado una decisión, pero objetivamente no ha presentado una sola prueba válida.

        La cuestión de que la Iglesia prohiba a descendientes de judíos escalar honores, es bastante complicada: ¿existe una obligación de que cada persona estudie e investigue su genealogía para determinar si es o no descendiente de judíos? ¿Qué se debe hacer en el caso de que alguien haya sido ordenado sacerdote sin conocer sus antecedentes judíos y más tarde se da cuenta de que los tiene? ¿Qué culpabilidad tiene?

        Porque he de decirle que pocos, muy pocos investigan su genealogía. También insisto: los apellidos no lo dicen todo, pues en muchos casos estos son cambiados. Son cambiados por adoptar los apellidos de sus amos (en el caso de los esclavos), por errores en los trámites burocráticos (registro civil, inmigración, etc.), para encubrir una deshonra, por gusto o capricho de sus padres (al menos conozco un caso como este), etc.

        Ahora bien, de Mons. de Castro Mayer no ha dicho nada. Quizá lo único que tiene en su contra sea su apellido. En realidad me interesa mucho más este caso que el del P. Calderón.

        Por último, le agradecería mucho que proporcionara el texto de la prohibición de la Santa Iglesia.

    3. Sr. jafg

      Muchas veces hemos dicho aquí que la verdadera religión judía desapareció hace 2 mil años. A partir del cristianismo, ningún hebreo siguió practicando el verdadero judaísmo. Los que no se convirtieron fueron dispersados por el mundo y adoptaron una nueva Ley: la Kábala Satánica; y juraron trabajar para destruir a la Iglesia; de ellos surgió la infiltración de los templarios y siglos después la Masonería y otras muchas de sus organizaciones, todas como brazos de un pulpo cuya cabeza es la Sinagoga de Satanás.

      «Si nosotros por nuestra fe venimos a ser hijos de Abraham, los judíos, por su perfidia, han dejado de serlo».

      (Sermones dominicales de los Santos Padres, Papa San Gregorio Magno)

      Ellos pretendieron imponer a uno de sus vástagos como Papa, usurpando la Sede hace 9 siglos; Y ¿qué hizo la Iglesia?, lo depuso sin miramientos. Quisieron imponer a Rampolla (protector de los Montini-Alghisi) hace 108 años, y ¿y en qué terminó?. Fue vetado cuando estaba a punto de ser electo.

      Y luego, ¿qué sucedió cuando impusieron al masón Roncalli?. Nada, porque ya la Curia estaba atestada de infiltrados… Hoy en día, los frutos son evidentes.

      No sólo lo decimos varios foristas junto con Radio Cristiandad. Es doctrina tradicional de la Santa Iglesia que quienes la atacan sitemática y organizadamente, son los hebreos kabalistas por razones teológicas como magistralmente lo explica el R.P. Julio Meinvielle y como está demostrado aplastantemente por cientos de sabios escritores y testimonios, incluidos los auténticos papas y santos de la Iglesia, y hasta por testimonios de los propios hebreos. TODO CUADRA.

      Acerca de los hebreos Santo Tomás afirmó: «En todo territorio de cristianos en todo tiempo deben distinguirse en su vestido de los otros pueblos. Esto les es mandado a ellos en su ley, es a saber, que en los cuatro ángulos de sus mantos haya orlas por las que se distingan de los demás.»

      El gran San Agustín Obispo de Hipona dice: “La verdadera imagen del hebreo es Judas quien vendió el Señor por plata. Este jamás puede entender las escrituras y por siempre llevara encima la culpa de la muerte de Jesús.”

      El humilde San Juan Crisóstomo declaraba: “Los judíos son los más despreciables de todos los hombres. Ellos son los pérfidos asesinos de Cristo. Ellos adoran al demonio, su religión es una enfermedad…”

      El piadoso San Gregorio de Niza caracteriza a los hebreos como “asesino de profetas, compañeros del diablo, raza de víboras, sanedrín de demonios, enemigos de todo lo bello, cerdos y cabras por su grosera vulgaridad.”

      Querer ocultar esa verdad equivale a favorecer a los enemigos milenarios de la Iglesia.

      Fueron los papas, varios de ellos como Inocencio II, Pablo IV, San Pío V; León XIII, San Pío X quienes advirtieron contra esa conspiración de los hebreos y quienes FIJARON NORMAS QUE EXCLUYERON A LOS CONVERSOS DE TODO CARGO PÚBLICO, ESPECIALMENTE DEL MINISTERIO DE LA IGLESIA:

      Concilio de Clermont (535): Prohibido a los judíos tener un oficio público.

      En el Concilio Trulano del año de 692, considerado como un suplemento de los Concilios Ecuménicos V y VI, se dice que la herejía del hebreo Nestorio renovaba la impiedad judía, cuando en su canon I, expresa:

      «Reconocemos al mismo tiempo, la doctrina proclamada en Éfeso por los doscientos divinos Padres persiguiendo la inepta división de Nestorio, como segregada de la suerte divina, puesto que declaraba que Jesucristo era hombre separadamente, renovando la impiedad judaica».

      Y después, en su Canon XI, ESTABLECE LA PENA DE DEPOSICIÓN PARA LOS CLÉRIGOS QUE SE RELACIONEN ÍNTIMAMENTE CON LOS JUDÍOS.

      Y no es que la Santa Iglesia se apartara con esto de la caridad cristiana, que ha patrocinado siempre, ya que entre las obras de misericordia existe la nobilísima constumbre de visitar a los enfermos; sino que, conocedores los prelados de este santo Concilio del hecho, universalmente comprobado, de que los hebreos aprovechan siempre hasta las generosas obras de la cristiana caridad para adquirir influencia sobre los cristianos con miras a socavar nuestra Santa Religión, vieron de urgente necesidad prohibir todo aquello que pudiera tender lazos de peligrosa amistad entre cristianos y judíos; misma que pusiera a los primeros en peligro de caer en las garras de esos viejos lobos.

      ¿Por qué razón?. Por el peligro de la infiltración, obviamente evidenciada en el caso de Montini Alghisi, Wojtyla Katz y Ratzinger Tauber. Así como los cardenales Bea, Danielou, Daneels, Lustigner, Sterzinsky y muchos más. Igualmente con los superiores de varias congregaciones como el caso de Escriba de Balaguer, Del Portillo, Marcial Maciel Degollado (oriundo del pueblo cuasi-hebreo de Cotija, Michoacán)

      Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

    4. Ave Maria!

      Logan, lo que usted dice apoyándose en las citas de varios santos, es que los judíos en general son pérfidos.

      Usted cita: «El humilde San Juan Crisóstomo declaraba: “Los judíos son los más despreciables de todos los hombres. Ellos son los pérfidos asesinos de Cristo. Ellos adoran al demonio, su religión es una enfermedad…”»

      Es bien claro que San Juan no habla de un judío por sus apellidos, sino de los judíos en general y por sus acciones: adoran al demonio; y se refiere a su religión todavía en la segunda mitad del siglo IV.

      Eso es muy distinto a acusar y sentenciar a una persona por haber sido hijo de sus padres.

      Por supuesto aun queda el caso muy común de personas que llevan un apellido que no les corresponde, ya sea por errores de papeleo o por costumbres.

  13. Ave Maria!

    Otra cosa, Federico:

    Usted sabe que sus propias palabras «encuentro a un sacerdote que en lugar de defender la Verdad, la emprende contra tal o cual participante» están muy lejos de ser verdad.

    Si no los ha leído, por lo menos sabe que Radio Cristiandad publica los sermones del P. Ceriani. ¿Qué mejor manera de defender la Verdad que predicarla? Usted ha leído comentarios y explicaciones del P. Ceriani en que se descubren engaños de las autoridades de la FSSPX. ¿No se defiende la Verdad cuando se combate a la mentira?

    Entonces no ha encontrado un sacerdote que en lugar de defender la Verdad hace otra cosa.

    1. No busquemos la quinta pata al gato. Me gustaría saber si la interdicción a Logan se solicita porque difunde errores y en tal caso, cuáles son y consecuentemente, cuáles son las verdades puestas en peligro.

      En definitiva, creo que todos los que buceamos en estos comentarios, lo hacemos con el ánimo de fortalecernos en las cuestiones de la fe.

    2. Ave Maria!

      Federico, concuerdo con usted cuando dice que quienes leemos y aun comentamos los temas publicados en RadioCristiandad, buscamos fortalecernos en la fe.

      Por lo mismo, no creo que sea necesario buscar más, toda vez que el mismo P. Ceriani explicó su proceder. Si usted quiere buscar otra cosa, es usted quien busca la quinta pata al gato.

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