Afirman que Benedicto XVI prevé cambios entre sus más extrechos colaboradores

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En pasillos vaticanos se especula con una renovación de la Secretaría de Estado antes de fin de año. Otros nombres que dejarían sus cargos, tras las críticas por el levantamiento de la excomunión a lefebvristas y la polémica por el preservativo.

Este domingo, Benedicto XVI alcanzará su cuarto año de pontificado. Mirando atrás, son pocos los que encuentran motivos para celebrar este cuarto aniversario de la elección de Joseph Ratzinger. Tras la seguidilla de incidentes -entre los más rimbombantes están Ratisbona, el caso Williamson y la condena del preservativo en vuelo a Africa-, surgen muchas dudas y se multiplican los rumores de cambios de alto nivel en el Vaticano.

Detrás del anonimato, en el Oltretevere, muchos lamentan que Benedicto XVI -un brillante teólogo de conocidas posiciones ortodoxas, prestigioso intelectual y refinado maestro de fe- no sea un uomo di governo (hombre de gobierno), y que este eximio profesor, que ayer cumplió 82 años, tampoco haya elegido colaboradores que pudieran ayudarlo correctamente en ese sentido.

«En el corto tiempo en el cual Ratzinger fue arzobispo de Munich, había dejado en claro que no era un hombre de gobierno. Más allá de su altísima inteligencia, no es ni buen administrador ni buen diplomático», dijo a La Nación un prelado alemán.

«Ratzinger cree en la Iglesia como comunión, en teoría, pero en la práctica no es capaz ni emocional ni políticamente de traducir esto en una efectiva colegialidad… Es tímido, muy reservado y no consulta lo suficiente, así como no está en suficiente contacto con lo que realmente está pasando en la Iglesia», agregó.

La dramática carta que el Papa les escribió a todos los obispos del mundo hace unas semanas para explicar la controvertida decisión de levantarles la excomunión a cuatro obispos lefebvrianos -entre ellos, el negacionista Richard Williamson-, reflejó a las claras la existencia de una fuerte tormenta interna.

Sin ocultar que quedó muy dolido por las protestas de grandes episcopados (como el alemán, el austríaco, el francés, el suizo), el Santo Padre admitió que hubo errores de comunicación. Al tocar el escándalo Williamson, hasta dijo que el Vaticano debe aprender a usar Internet. Y habló de «hostilidad dispuesta al ataque» contra su persona, incluso de «odio», y de una Iglesia en la que «se muerden y devoran unos a otros».

La carta dio paso a expresiones de apoyo incondicional de parte del episcopado italiano, español, polaco, indio y, hace dos semanas, de una segunda tanda de obispos argentinos en la visita ad límina. Pero hay prelados que hubieran esperado que esta misiva sin precedente, en la que el Papa, con mucha generosidad, se hace responsable de errores cometidos por sus colaboradores, desatara una ola de renuncias en la Curia, según advirtió a La Nación un purpurado que pidió el anonimato.

«¿Por qué no ruedan cabezas bajo este pontificado?», es una pregunta que flota en el ambiente. Al respecto, los veteranos recuerdan que en 1983, cuando Juan Pablo II regresó de un difícil viaje a Polonia, durante el cual se había reunido en secreto con Lech Walesa, que se encontraba en prisión en pleno régimen de Jaruzelski, cuando al volver leyó sobre el L´ Osservatore Romano un editorial sobre el tema que no le gustó, en pocas horas echó a su autor, monseñor Virgilio Levi.

Si bien hubo quienes interpretaron la epístola a los obispos como la demostración de la «soledad» del monarca, otros la consideraron una demostración de la grandeza de Benedicto XVI. «La carta es una maravilla e hizo una impresión tremenda entre los obispos: es una expresión de inmensa humildad. Nadie se animó a decir las cosas que él dijo, como, por ejemplo, que debemos usar Internet… Es una carta absolutamente notable, que a mí me hizo recordar una muy parecida de San Gregorio el Grande (590-604)«, dijo a La Nación el cardenal Jorge Mejía, bibliotecario y archivista emérito del Vaticano. Mejía también opinó que los episodios de Ratisbona o el reciente caso Williamson no fueron «nada graves» sino que, al contrario, sirvieron para estrechar y afianzar las relaciones del Vaticano con el islam y con el judaísmo. «El encuentro que hubo el 12 de marzo entre el Papa, la delegación del gran rabinato de Israel y la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, en el cual participé, demostró que no hay ninguna sombra del caso Williamson», destacó el purpurado argentino.

Pese a esto, arrecian los rumores en los pasillos vaticanos. Según Marco Tosatti, experto en cuestiones vaticanas de La Stampa, le apuntan ahora al cardenal Tarcisio Bertone, el segundo del Papa, un prelado considerado un outsider porque no es un diplomático, visto como el responsable de las «disfunciones» de la Curia. Bertone, un simpático salesiano que está más fuera del Vaticano que adentro, en diciembre cumplirá 75 años y debe presentar al Papa su disponibilidad a dejar el cargo.

Para Tosatti, muchos obispos europeos estarían presionando al Papa para que aceptara la jubilación de su fiel brazo derecho. El candidato para reemplazarlo sería el arzobispo de Vilna (Lituania), Audrys Backis, que, a diferencia de Bertone, sí es un diplomático de carrera.

Pero éste no es el único rumor de cambio. Mientras hay quien cree que es imposible que el Papa saque a Bertone -uno de los pocos en quien Benedicto XVI confía ciegamente-, también se habla de un posible reemplazo del tercero del Papa, el sustituto de la Secretaría de Estado, Ferdinando Filoni. También se habla de una sustitución del padre jesuita Federico Lombardi. Pero estos son sólo rumores. Lo único seguro es que se irán quienes ya se encuentran «renunciados» por motivos de edad.

Justamente, Lombardi, al trazar hace unos días un balance del último año de pontificado, destacó como un punto fuerte los cuatro viajes del Papa a EE. UU., Australia, Francia y al Africa. Consultado acerca de cómo el Papa -que en mayo viajará a Tierra Santa- vivió los momentos «delicados» de los últimos meses, este jesuita también elogió la carta que les escribió a los obispos. Y definió la misiva como «testimonio muy fuerte de un hombre de fe, de un pastor que guía la Iglesia con criterios de pura fe, de gran caridad y de responsabilidad espiritual hacia el pueblo de Dios y de la humanidad de hoy».

Fuente: La Nación

5 comentarios sobre “Afirman que Benedicto XVI prevé cambios entre sus más extrechos colaboradores

  1. Regína caeli laetare, quia quem
    meruísti portare, Resurréxit,
    sicut dixit, !Allelúia¡
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    ¿Que no se suponia que esos cambios, serian despuès de firmado el acuerdo de entrega del ultimo Katejon?
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    SEA PARA GLORIA DE DIOS

  2. ESPERO QUE NO PAREZCA MUERTO EL SANTO PADRE COMO FUE CON SS. J.P.I. Me gustaria que sea valiente y heche a todos los cardenales ligados a la masonería como dice iba a ser Juan pAblo 1 , y Juan Pablo 2.
    Muchas veces nos quejamos del Santo Padre por algunas cosas que hace y me viene a la mente aquella frase dada por uno de los pontifices a la Madre Teresa de Calcuta. Cuando esta le pidió abrir un centro para los pobres en Roma, el Papa de turno que no se quien es dijo: no se crea que por ser papa uno puede hacer lo que le gusta. Se ve que estaba presionado por la curia y los Obispos.

  3. «Ave Maria Purissima»
    -Sine Labe originali Concepta-
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    Sr. Director, Caros hermanos en la única y verdadera Fe, saludos en los sagrados corazonez de Nuestro Señor JesuCristo, y la Santisima Virgen Maria.+
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    FRANCISCO:
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    Seu «herético Santidade» é mais do que entendida por aqueles que pela graça de Deus, eu posso compreender, e incompreendida pela pusilanimidade de entendimento, antes de se explicar.
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    SEA PARA GLORIA DE DIOS

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