DEL CARDENAL NEWMAN
(CUARTA PARTE)
ROSA MÍSTICA

La rosa es símbolo y figura de la Virgen María.
La rosa es, más que todo, por su delicado perfume, la reina de las flores, el ornato de nuestros jardines, el principal decoro de la primavera.
María es la Reina de los Santos y, después de Jesucristo, el ornato principal del jardín místico de Dios que es la Iglesia, más aún, después de Dios, Ella es el esplendor y el ornato del cielo.
María es también la ROSA Mística porque es la rosa de Jericó; las rosas de Jericó tenían la primacía sobre las demás por su magnificencia, por su rara forma y por su olor exquisito; y los rosales crecían a manera de árboles.
La rosa que se abre en la primavera es precursora del verano. María Santísima floreció en la primavera del mundo; Ella nos anunció, nos prometió y aún más, nos dio a Jesucristo, luz eterna e indefectible que ilumina a todo hombre que viene a este mundo; llama vivísima de caridad y de verdadero amor sobrenatural hacia los hombres, luz que disipó la ignorancia y los errores de nuestro entendimiento, que nos hizo conocer la voluntad de Dios, etc.
De todos estos bienes es presagio María, Mística ROSA y no sólo presagio sino también prometedora e iniciadora, pues de sus purísimas entrañas nació Jesucristo, restaurador del mundo.
La rosa nace, crece, abre sus hermosas hojas, esparce su suave fragancia entre las espinas; éstas la rodean y la envuelven por todas partes.
María nació, creció, llegó a su singular perfección entre muy punzantes espinas. Las adversidades, los más grandes dolores, la pobreza, los peligros, las persecuciones, la elevaron a una sublime santidad.
Escogida por Dios para ser copia fiel del Hijo venido a la tierra para sufrir y morir por nosotros y predestinada a ser con el Hijo, Corredentora.
En Nazaret y en Belén, en Judea, en Egipto, en Jerusalén y en la cima del Calvario, María Santísima sufrió los más atroces tormentos.
Rosa MÍSTICA . Mística, Misticismo, los dos términos derivan del griego Mysticós, que se refiere al misterio o secreto. En la práctica se usan ambos como sinónimos designando tanto el estado contemplativo en que se sumerge el alma en su tender a Dios, como la doctrina que trata de esas manifestaciones espirituales.
Aquí haremos referencia al estado contemplativo, estado espiritual del alma que, colmada de la gracia santificarte y purificada del pecado, se eleva a Dios por un acto de amor, en el que le es dado tener la experiencia de lo Divino.
En sus distintos grados, que van del recogimiento interior hasta la unión perfecta del alma con Dios, la vida MÍSTICA se resume en UN INTENSO Y FERVOROSO ACTO DE AMOR.
Grandes místicos y místicas figuran en la tradición católica de todos los siglos, ej. San Bernardo, San Buenaventura, Sta.. Catalina de Siena, S. Francisco de Sales, Sta.. Margarita María Alacoque, S. Juan de la Cruz, Sta. Teresa de Jesús, Sta. Teresita del Niño Jesús, etc.
María Santísima vivió y experimentó en su propio ser el GRANDIOSO … EL INSONDABLE MISTERIO de la ENCARNACIÓN DEL DIVINO VERBO en su Purísimo Seno; ¡en qué estado de MÍSTICA contemplación viviría Ella esos nueve meses! Y después, el resto de su vida.
¡A qué estado espiritual llegaría su alma Inmaculada, que estaba colmada, plena de gracia! PRESERVADA del pecado; no purificada del pecado corno todos los demás santos. Ella vivió un continuo e inagotable acto de Amor de Dios.
¡Que unión con Dios tan perfecta, indisoluble, singular. ÚNICA INCOMPARABLE y MISTERIOSA es la de la Excelsa ROSA MÍSTICA!
TORRE DE DAVID
La Torre de David era una construcción fuerte y muy hermosa que se elevaba sobre la cumbre de un monte entre dos profundas vertientes. Esta Torre estaba formada por gruesos bloques cuadrados, unidos entre sí con hierro y plomo, construida por el Rey David para defensa de la ciudad de Jerusalén. Hermosa imagen de María Santísima que se eleva sublime sobre la cumbre de toda belleza y perfección, para defensa de la santa Iglesia de Dios, la mística Jerusalén.
En el antiguo concepto de las obras de defensa, la torre debía tener tres cualidades principales: Belleza, porque servía de ornamento y era expresión de genio artístico. Fortaleza, que la hiciera resistente a todo asalto enemigo y Elevación para que se ensanchara y se extendiera el campo de observación.
Dejando la belleza para la explicación del título siguiente, hablaremos de las otras dos cualidades: fortaleza y elevación.
Es la elevación y sublimidad de la Virgen María tan excelsa que no hay ninguna igual.
Cuanto más alta es la torre, tanto más se extiende el radio de observación y más difícil es para los enemigos escalada y más fácil de descubrir al adversario.
De la misma manera si nos acercamos a María, si nos esforzamos en penetrar en lo más íntimo de su Corazón, ¡cuánto se extienden los horizontes del alma!. Las verdades de la Fe reciben mayor luz; se aprecia el valor de las cosas del Reino de los Cielos; se tiene más clara conciencia de los propios deberes y de la hermosura de la vida que es el germen de la eternidad; se descubren con más claridad los propios defectos, las malas tendencias.
¡Qué tranquilidad y seguridad en esta Mística Torre, refugio y defensa de la Iglesia militante; en el Corazón de esta Madre que conoce los peligros y las debilidades de sus hijos!
La segunda cualidad de una torre es la fortaleza porque debe servir de defensa y de seguridad. Tal es la Mística Torre, María Santísima. El libro de los Cantares (IV.4) compara el cuello de esta Mujer sublime a la Torre de David, torre fortísima. De esta alegoría, sacó la Santa Iglesia esta Invocación a María, Torre de David, escudo y defensa de toda alma que recurre a Ella.
Es oportuno para imitarla, comentar brevemente, la virtud de la Fortaleza.
Es la virtud cardinal que nos hace vencer, por amor a Dios las más arduas dificultades que se oponen a la práctica del bien.
Superar las dificultades ordinarias y menores que están unidas más o menos a todo acto bueno, es un grado de perfección común a todas las virtudes, pero no constituye la virtud de la Fortaleza, que vemos brillar en los Mártires y en los héroes del apostolado.
La fortaleza cristiana en primer lugar nos da vigor para afrontar las dificultades, para rechazar el mal con un valor regulado por la recta razón. Si el valor obra sin la razón, ya no es fortaleza sino temeridad y desesperación.
En segundo lugar la fortaleza da valor para soportar los grandes males y para tolerarlos con paciencia.
No debemos olvidar las palabras de San Pablo: «todo lo puedo en Aquel que me conforta» … es decir en Cristo Jesús, que es mi fuerza … fuerza de Dios Omnipotente.
El Divino Maestro declara que el Reino de los Cielos lo alcanzan los esforzados.
Prescindiendo de la oración – medio ordinario para obtener todas las virtudes – reducimos a cinco los medios eficaces para alcanzar la fortaleza cristiana.
1. Por la humildad.- esto es por la consideración de la propia debilidad.
2.- Por ejercitarse en soportar y aceptar los pequeños males, combatiendo y superando las dificultades menores para poder vencer las mayores, porque la fortaleza es un hábito, es decir un modo especial de proceder que se adquiere con el ejercicio de actos repetidos.
3. Prever las dificultades y prepararse para combatirlas. – El temor que de improviso nos asalta, exagerado y agrandada por el futuro mal, disminuye con la previsión y con la reflexión porque se impone la razón y se obtiene la verdadera y justa apreciación del mal, que resulta muchas veces menor de lo que al principio se temía.
4.- Meditando frecuentemente la fortaleza de Jesucristo y de los Santos. – La fortaleza con la cual se enfrentó Jesús a sus enemigos, a los más crueles tormentos y a la muerte más dolorosa. Se podrá objetar que Cristo era Dios, pero no olvidemos que se había revestido de nuestra humanidad, con sus sentimiento y afectos, con el temor y la repugnancia al dolor y a la muerte … y, ¿qué decir de los Santos y Santas y los Mártires que Sufrieron con indecible fortaleza todas sus penas y dolores?.
5.- Meditar la grandeza de los bienes eternos que Dios tiene preparados para los que superan con perseverancia cristiana los males de esta vida. No hay proporción, escribe el apóstol San Pablo, entre el sufrir en esta vida y la gloria futura que se nos concederá en la otra. Aquí el sufrir es leve y está aligerado por la gracia Divina y por los ejemplos de Cristo. Dios jamás permite que seamos tentados o atribulados por encima de nuestras fuerzas.
El primer instante en el que lleguemos a la presencia del Padre, a la Patria eterna, nos compensará sin medida y nos hará olvidar completamente todo sufrimiento pasado … Dios secará toda lágrima.
Estas son las reflexiones que debemos hacer para obtener la fortaleza cristiana.
Madre Santísima que con el auxilio de tu fuerza, podamos vencer siempre el mal, soportemos las penas y dolores propios de esta vida y alcancemos los bienes futuros.
¡Oh Virgen INVENCIBLE! Torre de David.
TORRE DE MARFIL
El marfil se obtiene de los elefantes, del hipopótamo y del narval (cetáceo de cabeza grande y boca pequeña, con dos incisivos, uno grande, del que se saca el marfil); trabajado por artífices, se elaboran objetos muy apreciados.
La blancura del marfil no lastima la vista como la blancura de la nieve, pero es agradable y tranquila como la blancura de la lana, del armiño o de una flor; es símbolo del alma limpia de culpa, discreta, amable, indulgente, que sabe compadecer y tolerar porque es humilde y ama a los pecadores. La verdadera alma limpia es la que en el instante en que ve las miserias ajenas, sin mancharse con ellas, se compadece para sanarlas.
Hay una aparente alma limpia … la de ciertos cristianos que no saben compadecerse de las miserias ajenas o de los defectos de los tiempos, son censores muy rígidos, que todo y a todos desprecian y critican; tienen para nuestra época únicamente recriminaciones y condenas; no le tienen comprensión a nadie. Esos cristianos implícitamente se exaltan a sí mismos, olvidan a menudo su propia maldad y se parecen al fariseo de la parábola «no soy como los demás… «
Dice muy bien en el libro La Imitación de Cristo:… «nos gusta la perfección en los demás y, sin embargo, no enmendamos nuestros propios defectos…».
Los Santos como San Francisco de Sales, San Felipe Neri, etc., rígidos para con ellos mismos, eran indulgentes y piadosos, no al pecado pero si para los pecadores. Jesús, indulgente, comprensivo y misericordioso, perdonaba y convivía con los pecadores … y comía con ellos, por eso fue calumniado.
María Santísima con su amor maternal para nosotros pecadores, con su indulgente bondad … con la HERMOSURA de su limpia e Inmaculada alma … con la blancura MAS que del Marfil es invocada como TORRE DE MARFIL.
CASA DE ORO
Entre los gloriosos títulos de las Letanías de nuestra Madre Santísima algunos son símbolos o figuras bajo los cuales Ella está representada. El que ahora vamos a comentar es uno de los más brillantes, que pone en claro Su grandeza.
El oro es el más hermoso de todos los metales, el que tiene más valor. La plata, el cobre y el acero, pueden ser bellos y brillantes pero el oro les aventaja en riqueza y esplendor. Por esta causa en la Sagrada Escritura, la Ciudad Santa, es llamada de oro, en lenguaje figurado. «La Ciudad Santa, dice San Juan, era de oro puro…», quiere, sin duda, darnos una idea de la admirable hermosura del cielo comparándola con el oro.
Por esto, también María es llamada Casa de Oro, porque sus virtudes y su pureza que tienen un brillo trascendental y una perfección deslumbradora, son como una admirable obra hecha de oro purísimo.
Imaginemos que contemplamos una gran Iglesia, hecha únicamente de Oro, desde los cimientos hasta el techo. Eso es María Santísima.
Ante todo se llama CASA. El Verbo de Dios, se lee en los Proverbios (9.1), erigió para sí mismo como morada, una noble CASA, un Palacio, un Templo magnífico; lo levantó sobre 7 columnas de precioso mármol; obra admirable de la eterna Sabiduría en el que habitó con su misma Divina Persona, fue su Huésped y más que su huésped. Un huésped llega a una casa y después se marcha de ella. Nuestro Señor en esta santa casa tomó su Carne y su Sangre … de la carne y de las venas de Ella. Era necesario que esta CASA fuese hecha de ORO, porque había de dar parte de este oro para formar el Cuerpo del Hijo de Dios.
Esta CASA tiene por sólido fundamento, la humildad más profunda, por paredes las más singulares virtudes; por adorno la riqueza de todos los dones de la naturaleza y de la gracia; por techo la CARIDAD más perfecta hacia Dios y hacia los hombres.
Está cimentada sobre siete columnas que indican las Virtudes Teologales y Cardinales y los dones del Espíritu Santo. Por eso esta CASA es digna de Dios.
María Santísima fue de ORO en su Concepción Inmaculada y de ORO en su nacimiento; pasó por el sufrimiento como el oro por el crisol y cuando subió al cielo fue «colocada junto al Rey y ataviada con vestiduras de ORO«.
• El oro ha sido siempre la base y la medida de la riqueza material. Llamar a María CASA DE ORO equivale a proclamarla la más rica de todas las criaturas y soberana señora de todas las riquezas … Madre del Verbo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
• El oro es uno de los metales más pesados. Sobre la justa balanza de Dios tienen mucho mayor peso las oraciones y méritos de María Santísima que los de todos los Santos.
• El oro no se oxida, como otros metales, conserva siempre su brillo natural, su esplendor. También en este sentido, las virtudes de Ella fueron ORO PURÍSIMO, no tuvieron jamás ni la más pequeña mancha o defecto.
• El oro es resistente, soporta el martillo sin romperse. Aquello que no es oro fino, no resiste, y bajo el martillo se deshace. María bajo los golpes del dolor, se ilumina de la más augusta belleza moral.
En esta vida, quien acoge el dolor con paciencia, con amor a Dios y con la mirada puesta en el Calvario, es un buen cristiano: por el contrarío, quien se queja y no acepta la voluntad de Dios da muestra de no conocer el programa evangélico de Jesús. «renúnciese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame».
Pidamos la Intercesión de nuestra Madre Santísima. Templo … CASA DE ORO, para que nos obtenga el perdón de los pecados y la perseverancia final para nuestra salvación y la de los nuestros. Dios nada le negará.
ARCA DE LA ALIANZA
Todos los personajes más ilustres, los más notables sucesos y las cosas más nobles del Antiguo Testamento eran figuras de los acontecimientos y de los personajes del Nuevo, enseña el Apóstol San Pablo ( 1 Cor. X, 11), por esto representaban a Cristo principalmente, a su Iglesia y a María su Madre, Así eran figuras de Ella: el Arca de la Noé, el Arca de la Alianza, etc.
Él Arca de la Alianza, construida por Moisés bajo el diseño dado por Dios mismo, era una caja que medía 1.25 m. de largo: 0.75 m. de alto y otro tanto de ancho, hecha de madera incorruptible. forrada por dentro y por fuera con láminas de oro, con una cubierta llamada Propiciatorio, hecha de oro macizo y con dos querubines que cubrían el Arca con sus alas extendidas: en ella se conservaban las Tablas de la Ley. Mediante dos barras cubiertas de oro que pasaban a través de cuatro anillos, también de oro, puestos en los ángulos, era llevada por los levitas. (cfr. Éxodo 25:10.22).
Consideremos para nuestra edificación y gozo las principales semejanzas entre el Arca de la Alianza y María Santísima.
• El Arca simbolizaba la firmeza y la constancia de María en la práctica de las más singulares y excelsas virtudes que poseía desde el primero hasta el último instante de su vida. Firmeza y constancia que brillaron de modo particular en los días del martirio. ¡qué lecciones para nosotros!.
• El Arca estaba forrada por dentro y por fuera de ORO purísimo y simbolizaba a María, llena de todas las virtudes, especialmente del amor a Dios y a la humanidad, que es la más preciosa de todas las virtudes, como el oro es el más precioso de los metales.
• El Arca era la mayor gloria de Israel, Dios residía en ella, desde ella daba sus respuestas y daba a conocer al pueblo su voluntad. La Virgen Santísima, es después de Dios, la gloria y la alegría de la celestial Jerusalén y de la Jerusalén terrestre: la Santa Iglesia.
• El Arca tenía dos querubines. María en el Cielo está cortejada por los Coros Angélicos, como Reina de los Angeles.
• El Arca DE LA ALIANZA tenía el PROPICIATORIO que cubría el Arca y era de ORO purísimo, y sobre el Propiciatorio, entre las alas de los Querubines, habitaba Dios.
EN EL SENO VIRGINAL DE MARIA PUSO DIOS SU SEDE POR LA DIVINA OBRA DE LA ENCARNACIÓN y por este motivo ella es nuestro Propiciatorio, nuestra Medianera de gracia ante su Divino Hijo.
• El Arca guardaba las Tablas de la Ley, un vaso con el prodigioso Maná y la vara de Aarón que floreció milagrosamente en señal de que Dios lo elegía para sumo Sacerdote.
Las Tablas de la Ley, monumento de la Sabiduría de Dios, figuran la Sabiduría de María Santísima, profunda conocedora y perfecta ejecutora de la Ley Divina. La vara de Aarón, símbolo de autoridad, indica el soberano poder que Dios confirió a María de conceder gracias y de regir, sujeta a su Divino Hijo, la Santa Iglesia. El Maná milagroso, alimento celestial dotado de todo sabor, nos recuerda la dulzura y la incomparable bondad de la Madre de Dios tanto para los justos como para los pecadores.
En resumen, en el Arca nos place ver especialmente el símbolo de María Inmaculada, que concibió al Verbo de Dios y lo dio a luz de modo inefable
Esta Arca mística fue también construida bajo el diseño Divino. San Bernardo la llama «escogida y conocida desde toda la eternidad por el Altísimo para que fuese un día su Madre».
• Esta MÍSTICA ARCA fue preparada para ser la Sede de la Sabiduría Increada, el Tabernáculo de Aquel que por su ENCARNACIÓN es LA ALIANZA SUBLIME entre Dios y el ser humano de la ALIANZA ESPECIALÍSIMA entre el Amor Infinito y Eterno de Dios y, LA HUMANIDAD PECADORA REDIMIDA POR EL VERBO DIVINO . ENCARNACIÓN REDENTORA
El Seno Purísimo de María como ARCA DE LA ALIANZA. por su trascendental palabra: «HÁGASE EN MI» nos dio a Jesucristo que es el CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA.
PUERTA DEL CIELO
María Santísima es invocada como PUERTA DEL CIELO porque fue por Ella que Nuestro Señor Jesucristo pasó del Cielo a la tierra.
Fue voluntad de Dios, que aceptara voluntariamente y con pleno conocimiento el ser Madre de Jesus y no que fuera un simple instrumento pasivo, cuya maternidad no hubiera tenido mérito ni recompensa. Dios espero la respuesta de Ella que con pleno consentimiento de un corazón lleno de amor de Dios y con gran humildad pronunció las sublimes palabras. «hágase en mí, según tú palabra».
Fue por este consentimiento que se convirtió en la PUERTA DEL CIELO … porque el Verbo Divino entró en el mundo al Encarnarse en el Seno Purísimo de María … y habitó entre nosotros.
Jesús dijo de sí mismo «Yo soy la Puerta» (Jn. 10.9) la Puerta de la Iglesia y por tanto la Puerta del Cielo.
Dice San Gregorio Magno: «entra por LA PUERTA que es Cristo, aquel que por la gracia Divina profesa las verdades de la fe, las guarda con la CARIDAD y las manifiesta prácticamente con las obras». Por consiguiente la fe verdadera y el amor operativo, frutos de la gracia Divina, son las condiciones indispensables para entrar en el cielo.
El amor y la devoción a María (después de Cristo) son el medio más eficaz y seguro para conseguir la gracia Divina y los dones de la fe.
La fe en la Humanidad de Jesucristo es tan necesaria para nuestra salvación como la fe en su Divinidad.
La fe en la Santísima Humanidad de Jesucristo se aclara y se afirma; nos da luz, al reflexionar y meditar en la prodigiosa Maternidad Virginal de María. Por medio de Ella, conocemos también a Dios.
Ilustremos este pensamiento con la guía de los Teólogos. Dios creó todas las cosas para gloria suya.
Si El –causa primera, absoluta y eficiente de la creación– debía ser el fin último y supremo de todas las criaturas, debía serlo especialmente de las más nobles, dotadas de inteligencia y de libertad, esto es, de los ángeles y de los hombres.
Estos debían inmediata y directamente servir a Dios, conocerle y amarle, esto es, darle gloria, para abismarse después en El y en su perfecto conocimiento y amor, y en la gloria que habían de tributarle, hallar su suprema felicidad; pero el homenaje y la gloria que podían dar a Dios estas criaturas, tan sublimes como se quiera, es siempre escaso y defectuoso, infinitamente distante del mérito que tiene Dios para ser obsequiado y glorificado, puesto que siempre será finito, y Dios merece gloria infinita.
¿Quién puede tributar a Dios esta gloria infinita? Nadie más que un Ser infinito, nadie más que Dios. Pero este Dios debía ser también a la vez criatura, porque debía ser el representante de las criaturas y tributar a Dios gloria en nombre y representación de las criaturas. Y he aquí que ya se perfila, en el admirable plan de la Sabiduría de Dios, el misterio de la Encarnación del Verbo, por el cual el Hijo de Dios se hizo criatura, asumió nuestra naturaleza y la unió hipostáticamente a la eterna naturaleza Divina en unidad de Persona.
Así fue resuelto el arduo problema: Jesucristo es verdadero Hombre y verdadero Dios, como hombre dio y continúa dando gloria a Dios, como Dios da a esta gloria un precio, un valor, un mérito infinitos; esta gloria es dada por la criatura y es digna de Dios: el Hombre paga su deuda a Dios, y así, se hace digno de entrar en el cielo y gozar de Dios.
María Santísima ES MADRE DEL VERDADERO DIOS Y VERDADERO HOMBRE.
Por estas consideraciones podemos entender la decisiva importancia que tiene la verdadera devoción a la Excelsa Madre de Dios, devoción sólida y perseverante de amor efectivo, de obras buenas y de constante alejamiento del pecado.
ESTRELLA DE LA MAÑANA
La Iglesia que va recogiendo en las Letanías las más preciadas flores del pensamiento, de la naturaleza y del simbolismo para coronar a la Santísima Virgen, su Madre y Reina, le muestra su amor, combinando figuras y símbolos que expresan dignidad, elevación, fuerza, esplendor y hermosura singular, todo apropiado a la dulce Reina del Cielo.
Toda aspiración del alma, todo sentimiento, todo afecto del corazón, encuentra su eco en las Letanías.
En esta Invocación, la Iglesia toma por símbolo LA ESTRELLA, María no es una estrella común, es la ESTRELLA DE LA MAÑANA, el astro más brillante del cielo, después del sol. Es llamada así por varios Astrónomos; también en esto es figura expresiva y noble de María que por su excelsa dignidad de Madre de Dios, es el astro más brillante del cielo, después del Divino Sol de Justicia: Jesucristo.
La estrella de la mañana anuncia el fin de la noche y la luz de la aurora, el principio del día: de la misma manera, la Virgen María anunció, al nacer el fin de la noche y de las tinieblas en la que los hombres de tantos siglos yacían sepultados.
Ella es la bellísima aurora que anuncia un día todavía más hermoso en que el Sol divino: JESUCRISTO, ha de iluminar al mundo, disipando la ignorancia y el error y con aquel calor sobrenatural del fuego que trajo sobre la tierra ha de encender el corazón de los hombres y hacer germinar y crecer virtudes fecundas en frutos y en la más eminente santidad.
María precedió al Sol Divino y le preparó en sí misma la morada y Ella fue, como astro menor, fiel seguidora de su Divino Hijo que es el sol y centro de gravitación del mundo de las almas.
Lo siguió personalmente en Egipto, en Jerusalén, en Judea, en el Calvario; lo siguió en la Pasión y en los dolores de la Cruz, lo siguió y lo sigue en el triunfo y en la gloria, en el amor a Dios y en la Oblación que de El hizo por nosotros al Padre Eterno.
Nosotros debemos seguir al Señor, imitándole en cuanto nos es posible. María Santísima nos ofrece en sí misma el más perfecto modelo.
La imitación de Jesucristo no es un sencillo consejo sugerido a las almas más generosas. Imitar al Divino Salvador ES UN DEBER, un precepto para todos. Si nos gloriamos del nombre de cristianos, debemos, por consiguiente, ser seguidores e imitadores de Jesucristo.
El Espíritu Santo con su Luz ilumina nuestra inteligencia para comprender la necesidad del máximo esfuerzo que debemos hacer para conseguir la perfección cristiana, que principalmente consiste en el Amor de Caridad con el que debemos amar a Dios y amar al prójimo como El nos ama.
El largo y paciente trabajo de modelar nuestra vida sobre el ejemplo luminoso de María Santísima requiere el ejercicio de la mente y de la voluntad que deben ser confortados continuamente por la Divina gracia de los sacramentos (confesión y comunión).
La estrella de los hijos, que debe brillar, por así decirlo, en el cielo de la familia, es el «ejemplo» de los padres, sin el cual para nada ayudarían ni la más cuidada educación ni las más prudentes correcciones.
No olvidemos que «la educación es una IMITACIÓN» … o sea que debemos EDUCARLOS CON EL EJEMPLO.
Escribe un autor que, antiguamente, en el mar, los navegantes se orientaban por la estrella de la mañana para llegar al puerto al que se dirigían … a su destino.
Para nosotros, los mortales, que navegamos en el mar de la vida, María debe ser siempre la guía que nos conduzca al Puerto Seguro ¡el Corazón de su Divino Hijo!, para alcanzar la felicidad eterna. Y a nosotros nos corresponde ser para los hijos: LA ESTRELLA que con EL EJEMPLO, les ayude a buscar siempre la protección maternal y la guía en su propia vida de LA ESTRELLA DE LA MAÑANA La Inmaculada y Amorosa Madre María Santísima.
SALUD DE LOS ENFERMOS
El pecado original introdujo en el mundo la enfermedad y la muerte.
En medio de esta condición, cuánto necesitamos del médico, pero aún los más sabios y mejores, en muchos casos, no pueden curar algunas enfermedades.
La Santa Iglesia nos propone una Doctora poderosa, sabia y amorosa: La Santísima Virgen María, salud de los enfermos, que nos ayuda y conforta.
En primer lugar consideremos que Ella intercede por nosotros para adquirir la salud del alma y nos ayuda a apartarnos del mal que la destruye.
San Bernardo dejó en sus escritos, hermosos pensamientos acerca de nuestra amada Madre, que podemos aplicar para alcanzar la salud del alma:
• Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas en los escollos de las tribulaciones, invoca a María, llama a María.
• Si se agita la soberbia, la ambición o la incomprensión, mira a María, llama a María.
• Si la ira, el egoísmo o el deleite en el mal violentan la navecilla de tu alma, mira a María, invoca a María.
En el peligro, en la angustia, en la ansiedad, piensa en María, invoca a María.
• Si te turba la memoria de la enormidad de tus faltas, de la fealdad de tu conciencia y comienzas a sumergirte en la tristeza, en la desesperación, piensa en María, invoca a María.
• No la apartes a Ella de tu corazón. No te saldrás del CAMINO si la sigues, no desesperarás si le ruegas, no te perderás si en Ella piensas. Si tú no te sueltas de SU MANO, no caerás; nada tendrás que temer y llegarás felizmente al PUERTO, que es EL CORAZÓN DE JESÚS.
Dice también San Bernardo que Jesús es miel en la boca, melodía en el oído y gozo en el corazón, pero … añade San Bernardo: también es MEDICINA…
Esta Medicina concede LA SALUD AL ALMA, si nos esforzamos por conseguirla (el enfermo debe tomar la medicina que le receta el médico para alcanzar la salud). María SALUD DE LOS ENFERMOS nos dio a Jesús … nos dio al MÉDICO DIVINO … NOS DIO LA MEDICINA..
En segundo lugar consideremos que el cuerpo humano está sujeto a contraer enfermedades que ponen a dura prueba la ciencia médica, enfermedades manifiestas o latentes, lentas o fulminantes, algunas contagiosas, que hacen sufrir a la humanidad.
Si en todo momento de la vida necesitamos la ayuda de Dios y del socorro y protección de María, esta necesidad se hace más sensible y urgente en la enfermedad.
Pidamos a nuestra Amada Madre su auxilio para nosotros y para nuestros familiares y Ella benignamente nos escuchará y nos ayudará.
Una madre vela a su hijo enfermo de día y de noche sin mostrar cansancio; estudia todas las formas de procurarle alivio, ruega y se sacrifica para curar a su hijo. ¿Qué la mueve? la mueve su amor, el amor que Dios puso en el corazón de las madres, y que es un pálido reflejo del amor maternal de María, amor vigilante y solícito cuando sus hijos están afligidos por la enfermedad.
El Evangelio nos dice que muchos enfermos fueron curados prodigiosamente por Jesucristo El le ha cedido en el cielo a su Santísima Madre esta virtud, este dominio sobre la naturaleza doliente.
Son innumerables los testimonios de curaciones milagrosas que se encuentran en algunos Santuarios Marianos por ejemplo: en Fátima y en Lourdes. Son testimonios de gratitud a Ella por favores recibidos, especialmente por la curación de algún ser querido enfermo.
Aún en el caso de que la curación llegue con lento proceso natural, sin formas prodigiosas ¿quién puede medir los cuidados de esta Madre incomparable? Ella ilumina a los médicos. infunde fortaleza y confianza al enfermo, aumenta la paciencia y el afecto en aquel que lo asiste, alcanza eficacias a las medicinas, Ella hace sentir al enfermo la función providencial y benéfica del dolor que lo hace más semejante a su Divino Hijo crucificado.
Si el enfermo está en pecado, Ella intercede. recordando a su Amado Hijo aquellas palabras. «No quiero la muerte del pecador sino que se convierta y viva». ¡Cuántos cristianos le deben a Ella su curación y el consiguiente arrepentimiento!, es decir, el tiempo de vida que Dios le concedió para su salvación.
Y si en los designios de El está señalada la muerte del enfermo, entonces el amor de nuestra tierna Madre disipa amorosamente las ilusiones que ocultan a menudo la gravedad del mal y le inspira al enfermo y a sus familiares el deseo de la presencia del sacerdote.
Es Ella la que alcanza en el corazón de quien está próximo a morir el perfecto dolor de los pecados, el valor de confesarlos sinceramente, el fervor y el anhelo de recibir el Santísimo
Sacramento y también la resignación a la voluntad Divina para poder identificarse con el Hombre – Dios en el sufrimiento de Getsemaní, para con El decir al Padre. «si es posible pase de Mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la Tuya» y tranquilo hará el ofrecimiento de su dolor.
No olvidemos que la Iglesia nos ha dado también como poderoso Intercesor para la hora de la muerte al Santo Patriarca San José, casto esposo de la Inmaculada Virgen María.
Los ejemplos de las conversiones obtenidas en el lecho de muerte, inclinan el corazón a la esperanza en la clemencia Divina y manifiestan la bondad inagotable y la poderosa Intercesión de María, pero esto no debe ser motivo para atreverse a vivir en pecado con la perspectiva de la penitencia final. Esto sería una grave imprudencia y una total impiedad.
Pidamos a María Santísima SALUD DE LOS ENFERMOS nos asista en todas las enfermedades que padecemos y padeceremos, pero especialmente en la postrera, para tener paciencia y para que nuestro corazón, en aquella hora, sea todo de Dios. Que el nombre de Su Divino Hijo, el de Ella y el de su castísimo esposo San José estén en nuestra mente y puedan pronunciarlo nuestros labios en el momento supremo.
REFUGIO DE LOS PECADORES

Este piadoso oficio de María Santísima no se debe entender como contrario a la justicia Divina sino que más bien, Ella cumple de esta manera la amorosa voluntad de Dios, que constituye a nuestra Señora como un refugio para que por su medio brille Su Infinita Misericordia que quiere la conversión de los pecadores.
Jesucristo es nuestro MEDIADOR ante el Padre. Nos dice San Juan: «Os escribo esto para que no pequéis y si alguien peca tenemos a UNO que ABOGE ante el Padre: a Jesucristo (1a. Jn. 2:1), pero además de El, tenemos a María, Madre de Dios y Madre nuestra, constituida por Dios medianera entre El y nosotros pecadores.
Dos gracias principales son necesarias a un pecador para alcanzar la futura felicidad: La conversión o el perdón de los pecados y la perseverancia en el bien. Ambas gracias nos alcanza María REFUGIO DE LOS PECADORES, si se lo pedimos continuamente y si …. «hacemos lo que El nos dice», como Ella nos lo pide.
CONSUELO DE LOS AFLIGIDOS
El ser humano se ve sacudido no sólo por la enfermedad del alma: el pecado … y la enfermedad del cuerpo: el dolor físico, sino que la vida está llena de espinas y abrojos que nos afligen, nos oprimen y no nos dejan vivir en paz porque lastiman el corazón y llenan de lágrimas los ojos.
Resumimos todo esto bajo el nombre genérico de TRIBULACIONES y AFLICCIONES que serán motivos para apreciar más la bondad de María Santísima que nos consuela, si recurrimos a Ella con mayor frecuencia y confianza.
Nadie negó y nadie puede negar jamás la existencia del dolor en el mundo. Se nace con llanto; se crece luchando contra tantos obstáculos que hacen sufrir: se vive bajo el peso diario de responsabilidades y preocupaciones.
La filosofía de todos los tiempos ha intentado en vano eliminar el dolor de la vida; no ha logrado más que arrancar aquello que explica el misterio del dolor y lo hace llevadero, arrancando a Dios del corazón de muchos hombres … y EL DOLOR MAS TERRIBLE ES SUFRIR SIN DIOS.
Cuando el dolor se nos presenta en alguna de sus formas, se pregunta uno angustiosamente ¿por qué el dolor? Y si la FE no ilumina, si la FE no responde a este doloroso ¿por qué?, se pierde la interrogación en el vacío sin una respuesta que satisfaga.
Solamente la FE nos da una respuesta tranquilizadora, digna de la Sabiduría de Dios y de la dignidad del hombre. Cuando con el primer pecado se precipitaron los hombres en el abismo de la condenación eterna, Dios misericordioso, – en el mismo instante en que prometía enviar al Redentor – confió la humanidad al Angel del dolor para que la purificara y la hiciera semejante al Restaurador prometido, que nos redimiría precisamente a través de las humillaciones y de los más grandes dolores.
El pecado introdujo en el mundo el dolor y la muerte: del pecado provienen las adversidades.
El dolor recibió de Dios una misión providencial; es el artífice de toda grandeza moral. Para que el dolor cumpla en nosotros su misión debe ser acogido con FE CONSCIENTE y con cristiana resignación.
Sin embargo, el dolor es siempre dolor y exprime del corazón las lágrimas que son la sangre del alma. ¿Quién podrá ofrecernos el alivio necesario? ¿Quién podrá CONSOLARNOS? María Santísima, nuestra amorosa Madre la Consoladora de los afligidos, Ella puede y quiere endulzar nuestras amarguras y aliviar nuestros dolores, si se lo permitimos.
María hace suyas nuestras aflicciones y se apropia nuestro dolor, si se lo entregamos, y una sola mirada de piedad y de amor de esta dulce Madre basta para tranquilizar el corazón más adolorado y suavizar las más fuertes adversidades.
¡Oh Madre piadosa, CONSUELO DE LOS AFLIGIDOS, calma nuestras angustias!.
AUXILIO DE LOS CRISTIANOS

El corazón de la Virgen María es tan grande que abarca y contiene a toda la humanidad. Dios la creó para que fuera su Madre y madre de todos, la dotó de esta universalidad de afectos para que los afligidos, los enfermos, los pecadores, que recurren a Ella, experimenten esta singular bondad suya.
En la Iglesia se centra la Obra santificadora de Cristo y aunque ella es la amada esposa de Jesús «sin arruga o defecto» (San Pablo) no la sustrajo a las vicisitudes humanas y quiso que tuviera la apariencia de debilidad. En realidad, posee la misma fuerza de Dios, que le prometió la asistencia perenne del Espíritu Santo y así se apoya segura y confiada en las palabras infalibles de su Fundador: «He aquí que estaré con vosotros hasta el fin de los siglos».
San Juan en el Apocalipsis la describe como la ciudad santa, la nueva Jerusalén y así, la nueva Jerusalén (la Iglesia), tiene en María Santísima a su poderosa defensora contra los enemigos de todos los tiempos. Estos enemigos son de dos clases: internos y externos.
Los internos son aquellos que atentan a la verdad que la Iglesia nos enseña, los que pretenden introducir en ella, el error, o sea, los mismos cristianos que se oponen con obstinación, con terquedad a lo que propone la Iglesia Católica.
Los enemigos externos son los que no perteneciendo a la Iglesia Católica, la atacan y pretenden destruir la FE de sus miembros que son el Cuerpo Místico de Cristo.
De estas consideraciones sobre el glorioso título de Auxilio de los Cristianos debemos sacar dos importantes enseñanzas para normar nuestra vida cristiana:
• Ante todo un filial amor a la santa Iglesia y a su Cabeza visible: el Romano Pontífice. En el amor de todos los católicos, que se centra en el Papa, en la asistencia perenne de Jesucristo y en la poderosa protección de María tenemos una fuerza superior que nos consuela y alienta.
• Otra enseñanza, más necesaria hoy que nunca, surge de la maternidad universal y auxiliadora de María y es el deber que tenemos de extender la CARIDAD CRISTIANA con la que nos debemos amar unos a otros, como Dios nos ama, sin distinción alguna. sin olvidar que es contrario a la caridad, levantar barreras de división, de odio, de incomprensión, etc.
¡Oh Madre Santísima que en tus entrañas maternales acoges a toda la humanidad y que a todos socorres en sus necesidades, alcánzanos de tu Divino Hijo esta universal caridad así como la fidelidad a la iglesia católica, fundada con la Sangre de Jesucristo, que es también tu sangre!.
¡Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros!.

Con gran alegria puedo leer estas meditaciones, acerca de Maria Santisima, y como asiduo lector de este sitio, me complace ademas ver la imagen de Nuestra Madre Santisima de Peñablanca ( foto milagrosa de Maria Santisima tomada en Santiago de Chile en la calle Domingo Santa Maria) en el año 1985 por el vidente Miguel Angel, foto que tengo en mi casa enmarcada y en mi lugar de trabajo esta foto que esta al inicio de las reflexiones como Rosa Mistica, se parece mucho a la imagen de la medalla milagrosa, por supuesto que el fondo de la foto difiere del original que tiene esta un aire mas sobrenatural y en los pies la cinta roja de genero que representa en la foto original al comunismo al cual Maria Santisima pisa (aplasta) Ella ha querido estar en el sitio en que la enaltecen de algun modo providencial ha llegado la imagen de la foto hasta ustedes
Me emocioné muchisimo al ver que ustedes ponen La Imagen Del Corazón Inmaculado de La Encarnación Del Hijo De Dios» La Dama Blanca de La Paz», fotografía que sacó Miguel Angel en casa de la familia Aravena Elliot, en Santiago, Gracias Radio Cristiandad, me lleno de Alegría, ya que Mi Conversión se la Debo a La Dama Blanca De La Paz,
Allá en ese Maravilloso Cerro de Peñablanca , nos enseñó a rezar en Latín , a no usar pantalones en La Casa De Dios, a Recibir La Santa Comunión De Rodillas y en la Boca, a Rezar El Padre Nuestro Como Lo Enseñó Nuestro Señor JesuCristo con Deudas y no con ofensas, nos dijo que no debiamos cambiar las palabras de SU HIJO, ademas que esas dos palabras tenian significado distinto, que Los Sacerdotes Usaran Sotanas y Las Religiosas NO acortaran sus hábitos, en fin muchiisimas cosas mas, que la Santa Confesion debe ser muy seguido para estar en Gracia de Dios, hemos sido muy atacados por creer pero ¿como puedo negar todo lo que senti oi y vi en ese Bendito Cerro? .
Christi Regnat