El Jesús del cardenal Martini no hubiera escrito jamás la «Humanae Vitae»

TOTALMENTE SINIESTRO

ROMA, 3 de noviembre del 2008 – En su último libro-entrevista, que salió primero en Alemania y ahora en Italia, el cardenal Carlo Maria Martini se autodefine no un antipapa como frecuentemente es presentado por los medios de comunicación, sino «un ante-Papa, un precursor y preparador para el Santo Padre»

martini1

Según lo que se lee en el libro, son muchos los puntos sobre los cuales el cardenal Martini se presenta muy distante del Papa reinante y de sus últimos predecesores.

Si se compara, por ejemplo, el «Jesús de Nazaret» de Benedicto XVI y el Jesús descrito por el cardenal Martini en este libro, la lejanía es impresionante. Lo dice bien el jesuita alemán que hace de entrevistador, el padre Georg Sporschill, sin esconder a quién da su preferencia:

«El libro del pontífice es una profesión de fe en el buen Jesús. El cardenal Martini nos pone frente a Jesús desde otra perspectiva. Jesús es el amigo del publicano y del pecador. Escucha las preguntas de la juventud. Genera confusión. Lucha junto a nosotros contra la injusticia».

Es exactamente así. En las palabras del cardenal, el Discurso de la Montaña es una carta de los derechos de los oprimidos. La justicia es «el atributo fundamental de Dios» y «el criterio de distinción» con el cual Él nos juzga. El infierno «existe y está ya sobre la tierra»: en la predica de Jesús era «una llamada» a no producir demasiado infierno aquí. El purgatorio es también «una imagen» desarrollada por la Iglesia, «una de las representaciones humanas que muestra como es posible preservarte del infierno». La esperanza final es «que Dios nos acoja a todos», cuando la justicia cederá el paso a la misericordia.

El estilo expresivo de Martini es como siempre el claroscuro, lo difuso, desde el título de este su último libro: «Conversaciones nocturnas en Jerusalén. Sobre el riesgo de la fe». Sorbe el celibato del clero, por ejemplo, dice y no dice. Igual sobre las mujeres sacerdotes. Y sobre la homosexualidad. Y sobre el preservativo. También cuando critica a la jerarquía de la Iglesia no dice nombres, ni de las personas ni de las cosas.

Pero esta vez hay una excepción. En un capítulo del libro, el blanco explícito es la encíclica de Pablo VI del 1968, «Humanae vitae», sobre el matrimonio y la procreación. Martini la acusa de haber producido «un grave daño» con la prohibición de la contracepción artificial: «muchas personas se han alejado de la Iglesia y la Iglesia de las personas».

A Pablo VI Martini le imputa el haber escondido deliberadamente la verdad, dejando que después fuesen los teólogos y los pastores quienes remedien la situación, adaptando los preceptos a la práctica.

«Yo he conocido bien a Pablo VI. Con la encíclica quería expresar consideración por la vida humana. A algunos amigos les explico su intención valiéndose de una comparación: aunque no se debe mentir, a veces no es posible obrar de otra manera; quizá es necesario esconder la verdad, o es inevitable decir una mentira. Toca a los moralistas explicar donde comienza el pecado, sobre todo en los casos en los que existe un deber más grande que la transmisión de la vida».

En efecto, prosigue el cardenal, «después de la encíclica Humanae vitae los obispos austriacos y alemanes, y muchos otros obispos, siguieron, con sus declaraciones de preocupación, una orientación que hoy podríamos llevar adelante». Una orientación que expresa «una nueva cultura de la ternura y una aproximación a la sexualidad más libre de prejuicios»

Después de Pablo VI vino Juan Pablo II, que «siguió el camino de una rigurosa aplicación» de las prohibiciones de la encíclica. «No quería que surgieran dudas sobre este punto. Parece que incluso pensó en una declaración que gozase del privilegio de la infalibilidad papal».

Y después de Juan Pablo II vino Benedicto XVI. Martini no dice su nombre y no parece confiar en él, pero aventura esta previsión:

«Probablemente el Papa no retirará la encíclica, pero puede escribir una nueva sobre la materia, que sea su continuación. Estoy firmemente convencido que la dirección de la Iglesia pueda mostrar una vía mejor de cuanto no pudo lograr la Humanae vitae. Saber admitir los propios errores y la limitación de las propias visiones de ayer es signo de grandeza de ánimo y de seguridad. La Iglesia volverá a adquirir credibilidad y competencia».

Hasta aquí Martini. Pero quien se limita a leer su último libro, no aprendería nada ni de la letra ni mucho menos del espíritu de aquella tan criticada encíclica.

Mucho más instructivo, desde este punto de vista, es el discurso que el Papa Joseph Ratzinger ha dedicado a la «Humanae vitae» el 10 de mayo de este año. Ilustrando sus contenidos, afirmó que «cuarenta años después de su publicación, esa doctrina no sólo sigue manifestando su verdad; también revela la clarividencia con la que se afrontó el problema».

Y todavía más interesante – para entender el contexto cercano y remoto en el cual la «Humanae vitae» tomó forma – es la lectura de un libro publicado en Italia poco antes que el del cardenal Martini.

El libro lleva por título: «Dos en una carne. Iglesia y sexualidad en la historia». Y tiene por autoras dos estudiosas, ambas militantes feministas en los años sesenta, ambas historiadoras, una laicista y la otra católica: Margherita Pelaja e Lucetta Scaraffia.

Esta última dedica a la «Humanae Vitae» un amplio capítulo, reconstruyendo su génesis, los contenidos y los desarrollos.

VISTO EN : www.chiesa.espresso.repubblica.it

9 comentarios sobre “El Jesús del cardenal Martini no hubiera escrito jamás la «Humanae Vitae»

  1. Si, es cierto, Juan Pablo II quiso ser fiel 100% al magisterio de Pablo VI sobre el tema de procreacion humana con la Humane Vitae…y lo fue, al menos formalmente, como lo demuestra el tema del preservativo etc…
    Pero ¿y con otros temas?… ¿fue tambien 100% fiel a Pablo VI?…
    por ejemplo con el tema del RECONOCIMIENTO DEL ESTADO DE ISRAEL el Papa Pablo VI dejo zanjado como «doctrina segura» que la Santa Sede nunca reconoceria el Estado sionista en Palestina… la primera ministra israeli, Golda Meir, se entrevisto con Pablo VI y salio escaldada porque el Papa Montini era absolutamente incapaz de reconocer el Estado de Israel, entre otras cosas por lealtad a sus predecesores y porque el VERDADERO ISRAEL es la Iglesia…
    En el año 1993, el Papa Juan Pablo II reconocio sin condiciones el Estado de Israel.

  2. Y cuanta gente leyo y releyo sus libritos de supuesta «espiritualidad»… hay alli toda una generacion de confundidos y extraviados solo por haber leido esos libritos de Martini…

  3. Bendito sea Dios como dices Elector,
    pero ?como es que puede seguir en PERFECTA comunión con Roma?, eso es lo inaceptable, que piense lo que quiera, pero que no se AUTODENOMINE CATOLICO sin que nadie le reprenda por sus afirmaciones.

  4. Ese esa es la ironia, los que estan en «comunion» de palabra y de «vista» y los que parecen estar fuera de la comunion, estan mas adentro de la Tradicion.

  5. es patetico lo q esta pasando, de un siervo el Señor…. pero no todos son iguales…
    no hay q leer esos libros de martini, es pecado, por q defiende lo q nose debe hacer, el quiere q la Iglesia este con el pueblo, pero como.. aceptando todos los caprichos.
    los anticonceptivos son malos, es pecado. hay q ser santos , Jesus nos va a ayudar

  6. La verdad es que leyendo el artículo, pero sobre todo, los comentarios cerriles y ultramontanos del personal uno se da cuenta-y comprende-por qué la Iglesia está cada vez más alejada de los problemas reales del mundo. Y está perdiendo incidencia en la sociedad contemporánea. El cardenal Martini ha sido de los pocos que, en el siglo XXI, ha entendido que el futuro de la Iglesia pasa imperativamente por un cambio profundo. En muchos frentes. En el polo opuesto, hay todos estos defensores del catolicismo medieval, que son los únicos responsables de que los templos estén cada vez más vacíos. Qué pena.

Los comentarios están cerrados.