MÁS Y MÁS CAMBIOS EN FAVOR DE ACOMODARSE AL MUNDO…
YA LA CERTEZA DE MUERTE NO DEPENDE DEL CESE DE LA RESPIRACIÓN, DEL LATIDO CARDIACO Y DEL ELECTROENCEFALOGRAMA PLANO….AHORA BASTA CON QUE LAS FUNCIONES CEREBRALES NO SE REGISTREN….
¡Y PENSAR QUE MUCHOS HAN VUELTO A LA VIDA, AÚN DESPUÉS DE UN REGISTRO DE EEG PLANO!
LA IGLESIA SÓLO CONSIDERA CERTEZA DE MUERTE LAS SEÑALES DE PUTREFACCIÓN…
DESDE EL CONCILIO VATICANO II, LOS MODERNISTAS AFIRMAN QUE LA CERTEZA DE MUERTE ES LA MUERTE CEREBRAL, DANDO PIE A LOS TRANSPLANTES DE ÓRGANOS….

Nota de especialista en bioética, en L’Osservatore Romano, muestra reservas sobre si la muerte cerebral implica la muerte de la persona. Temor por repercusión en donantes de órganos. Crítica de la ciencia y explicaciones del vocero del Papa.
Un artículo publicado este martes por el Osservatore Romano, órgano oficial de la Santa Sede, acerca del criterio que debe ser utilizado para determinar el deceso de un ser humano, desató hoy una polémica sobre las consecuencias de un cambio de la doctrina católica sobre este punto.
Ese eventual cambio puede crear riesgo para miles de trasplantes de órganos extraídos poco después de la muerte clínica de una persona.
La historiadora Lucetta Scaraffia -miembro del Comité Nacional de Bioética (CNB), órgano consultivo del ejecutivo italiano- es la autora del artículo, publicado en ocasión del 40 aniversario del «informe de Harvard«, en el que se fijaron las reglas clínicas, aún vigentes, según las cuales el deceso de una persona se declara en base a su muerte cerebral.
Scaraffia recuerda que esta definición constituyó «un cambio radical en la concepción de la muerte» que «volvió posible los trasplantes de órganos» y subraya que la Iglesia católica «acepta implícitamente esta definición de muerte, pero con muchas reservas».
El punto esencial del artículo es que, según la estudiosa italiana, «la justificación científica de esta opción consiste en una peculiar definición del sistema nervioso, que hoy en día es puesta en tela de juicio por nuevas investigaciones, que ponen en duda justamente que sea la muerte del cerebro lo que provoca la desintegración del cuerpo».
Pero, a su vez, apunta Scaraffia, «poner en duda los criterios de Harvard crea problemas bioéticos para los católicos».
«La idea que una persona cesa de existir cuando el cerebro ya no funciona, mientras su organismo es mantenido en vida gracias a la respiración artificial -continuó- conlleva una identificación de la persona exclusivamente con sus actividades cerebrales, y esto contradice el concepto de la persona en la doctrina católica, y por lo tanto con las directivas de la Iglesia en los casos de coma persistente». Y aunque el vocero oficial de la Santa Sede, Federico Lombardi, aclaró que el texto de la historiadora es «un interesante artículo, pero que no puede ser considerado una posición del Magistero de la Iglesia» sobre el tema de la definición de la muerte, de hecho causó vibrantes protestas en el mundo científico.
Alessandro Nanni Costa, director del Centro Nacional de Trasplantes, sostuvo que «la comunidad científica mundial aprueba los criterios establecidos por el informe de Harvard y las críticas que le han sido formuladas, que llegan de franjas minoritarias, se basan en consideraciones no científicas».
Por su parte, Ignazio Marino -cirujano especializado en trasplantes y senador del Partido Democrático- dijo que «es muy peligroso plantear la duda sobre que un individuo en estado de muerte cerebral no esté muerto, porque esto pondría un fin a las donaciones de órganos, de modo científicamente injustificado, a nivel planetario».
Discrepó con estas protestas el vicepresidente del CNB, Lorenzo D’Avack, profesor de derecho de la Universidad de Roma, según el cual «es necesaria una reflexión sobre los criterios de Harvard relativos a la muerte cerebral como definición de la muerte de un individuo, y las dudas expresadas por la Iglesia católica son legítimas».
Fuente: ANSA

Como de niño me explicaba sabiamente mi abuela, morimos cuando el Señor venga a buscarnos.