Por Antonio Caponnetto
No pasa día —en rigor, no pasa hora— sin que desde todos los medios masivos a su disposición, las izquierdas gobernantes y cogobernantes vuelvan una y otra vez sobre la condena del Proceso y de la Guerra Antisubversiva. Como tampoco pasa una hora sin que desde alguna instancia más o menos jurídica, nacional o transnacional se intente o se ejecute una nueva estrategia para mantener a los presuntos o reales represores de la guerrilla en permanente estado de acusación. Las respuestas y las reacciones que se suscitan ante tal estado de cosas están lejos de ser satisfactorias. Empezando por las respuestas de los jefes castrenses, que han optado entre entregarse sin combatir, a expensas de su honor, asociarse vergonzosamente al enemigo sirviéndole de guardia pretoriana o de embajadores, o proferir discursos pacifistas. El resultado es una confusión tan multiforme, una mentira tan honda y una falsificación tan sistemática de la historia, que nos parece oportuno presentar la siguiente enunciación de olvidos:
1.- Se ha olvidado, en primer lugar, la existencia del Comunismo Internacional, con su secuela de cien millones de muertos durante el siglo XX. La cifra no es arbitraria, ni retórica ni antojadiza. Es el resultado de un cálculo científico, corroborado tras prolijas y actualizadas investigaciones de carácter demográfico, en una voluminosa obra escrita por seis autores insospechados de antimarxismo: El libro negro del Comunismo, Barcelona, Planeta-Espasa, 1998, en su versión castellana.
Los profesionales de la protesta antigenocida, tan prontos a blandir cantidades más emblemáticas y falsas que reales, (como las de los seis millones del Holocausto o la de los treinta mil desaparecidos), no han dicho una sola palabra a propósito de tan monstruosa constatación. Entre el 12 y 14 de junio de 2000, en Vilnus, Lituania, tuvo lugar el Primer Congreso Internacional sobre la Evaluación de los Crímenes del Comunismo (CIECC), organizado por la Fundación de Investigación de Crímenes Comunistas presidida por Vytas Miliauskas. No se ha visto ni se verá jamás allí a representante alguno de las agrupaciones defensoras de los derechos humanos, ni al juez Garzón y sus múltiples secuaces nativos y foráneos. Con lo que se constata una vez más —sin que haga falta— que los invocados derechos no son más que un recurso dialéctico de la Revolución, y que las tales agrupaciones que los invocan no han nacido sino para custodiar los intereses de la praxis marxista. Lo cual —pongámonos de acuerdo— no sería incoherente ni lo más grave si no mediara el hecho de que los mencionados ideólogos y agitadores insisten en presentarse como pacíficos ciudadanos preocupados por cualquier atentado de lesa humanidad.
2.- Se ha olvidado, en segundo lugar, que al amparo de aquella estructura ideológico-homicida apareció en la Argentina el fenómeno del terrorismo marxista, responsable de innúmeros actos delictivos y sanguinarios, y causa eficiente de la guerra revolucionaria, a la que toda Nación así agredida está obligada a enfrentar, aún con el concurso de sus Fuerzas Armadas. No fue un hecho aislado ni eventual ni azaroso ocurrido en nuestro país; fue parte de una planificada y cruenta operación extendida —sucesiva y simultáneamente— por toda América y por otras regiones del mundo. La Argentina no vivió una guerra civil. Fue agredida desde las usinas internacionales del marxismo con el concurso de subversivos vernáculos.
3.- Se ha olvidado, en tercer lugar, que el susodicho terrorismo no fue sólo ni principalmente físico, sino psicológico, político, económico y moral, buscando como blanco antes las almas que las armas. El término subversión —hoy olvidado— da una idea exacta, en recta semántica, de lo que aquella planificada ofensiva comunista quería conseguir y consiguió. El terrorismo resultó derrotado, pero la subversión campea victoriosa, gobierna y justifica y legitima ahora a los terroristas. Este triunfo subversivo —que está instalado en todos los ámbitos, desde el universitario hasta el eclesiástico, desde el periodístico hasta el gubernamental— fue consecuencia directa de la imperdonable ceguera e ignorancia doctrinal de las Fuerzas Armadas, a través de sus sucesivas conducciones, partícipes todas de la cosmovisión liberal, progresista y moderna de la política. Prefirieron proclamar que los argentinos eran derechos y humanos —pagando tributo a las categorías mentales del enemigo— cuando lo que correspondía era saber definirse contrarrevolucionarios. Prefirieron tener por fin la democracia antes que la patria. La paradoja es que los titulares de aquellos gobiernos militares, miopes y cómplices del error no son enjuiciados ni castigados, como debieran serlo, por causa de esta derrota contra la subversión, sino en razón de su victoria contra el terrorismo.
4.- Se ha olvidado, en cuarto lugar, que tanto la subversión como el terrorismo contaron con el apoyo explícito e incondicional de las genéricamente llamadas agrupaciones internacionales de solidaridad. Principalmente de la célula Madres de Plaza de Mayo, cuyas integrantes —que manejan ahora hasta el funcionamiento de una «universidad», y que han sido insensatamente promovidas, homenajeadas y hasta recibidas en los ámbitos presidenciales— no dejan posibilidad alguna de duda sobre sus propósitos a favor de la lucha armada. Tampoco esto nos parece incoherente o lo más grave, sino el hecho de que se pretenda presentar a las Madres como modelos de la defensa de la vida y de la libertad. Hay que decirlo de una buena vez: Madres, Abuelas e Hijos son tres agrupaciones terroristas que gozan de impunidad, y hasta cuentan en algunos casos con subsidios estatales, llamados eufemísticamente indemnizaciones.
Si las cosas se hubieran hecho bien, si una inteligencia cristiana hubiera comandado aquellas acciones bélicas, y una voluntad auténticamente castrense las hubiera consumado, no habrían existido desaparecidos sino ajusticiados, como consecuencia de una límpida, pública y responsable acción punitiva. Es posible, se dirá, que las Madres de Plaza de Mayo hubieran existido igual sin desaparecidos, pues su propósito institucional —quedó después en claro— no era recuperarlos sino apoyarlos y encubrirlos, desde la apelación a lo emocional hasta el uso de las armas. Pero si quienes libraron la guerra justa contra la subversión se hubieran abstenido de utilizar algunos de los mismos procedimientos perversos del adversario, su triunfo moral sobre ellos sería hoy apabullante e incuestionable.
5.- Se ha olvidado, en quinto lugar, que los soldados argentinos que combatieron en la ciudad o en los montes, bajo las formas más o menos clásicas de la guerra o las atípicas que el partisanismo impone, perdiendo por ello sus vidas o arriesgándose a perderlas, merecen la gratitud y el aplauso, el trato heroico y el reconocimiento de su valor. Ellos y sus familias vivieron múltiples peripecias y situaciones de riesgo, hasta que —muchos— cayeron en combate o quedaron gravemente mutilados. Libraron el buen combate sin ensuciar sus uniformes ni sus conductas. Sus nombres y los de las batallas en las que actuaron no pueden ser suprimidos de la memoria nacional, como vilmente viene sucediendo.
6.- Se ha olvidado, en sexto lugar, que no toda acción represiva es inmoral, y que aún del hecho de una represión ilícita no se sigue la inocencia de quienes la hayan padecido. Ambas cosas sucedieron en nuestro país. Hubo una represión del terrorismo perfectamente legítima y encuadrable dentro de los cánones de la guerra justa. Y hubo una represión —aconsejada por los eternos asesores de imagen que continuamente proporciona el poder mundial para estas ocasiones— que violó las normas éticas, siempre vigentes, aún en tiempos de conflagración, desnaturalizando aquella contienda y enlodando a quienes la ordenaban. Mas por enorme que resulte el repudio a aquel modo torcido de reprimir el accionar terrorista, ello no convierte en inocentes a todos aquellos sobre los cuales se ejecutó, ni en torturadores a todos aquellos militares que pelearon. Sin mengua de que hayan podido resultar lesionados algunos inocentes, hubo culpables reprimidos lícitamente y culpables reprimidos ilícitamente. Pero lo más penoso, es que hubo grandes culpables protegidos. Después, y hasta hoy, ocuparían los cargos más encumbrados del Estado. Muchos altos jefes de las FF.AA. deberían responder por esta altísima traición a la patria.
7.- Se ha olvidado, en séptimo lugar, que no existió ninguna dictadura militar ni ningún genocidio. Debió existir la primera —posibilidad prevista en la vida política de una nación y en las formas gubernamentales de emergencia en tiempos de anarquía— como respuesta necesaria y oportuna a la situación extraordinaria que se vivía entonces. Contrariamente, las sucesivas cúpulas castrenses procesistas se declararon en pro de «una democracia moderna, eficiente y estable», y se comportaron como una variante más del Régimen: la del partido militar. Hasta que trasladaron mansamente el poder al más conocido picapleitos del sanguinario jefe erpiano. La imagen de Bignone entregando satisfecho el mando a Alfonsín, defensor de Santucho, es el símbolo más elocuente de la inexistencia de dictadura castrense alguna, y la prueba más patética de la existencia de una connivencia oprobiosa entre aquellas mencionadas cúpulas procesistas y los mandos subversivos.
Así como no hubo dictadura no hubo genocidio, pues muertos por procedimientos lícitos o ilícitos, los guerrilleros abatidos no fueron perseguidos por cuestiones raciales o étnicas, sino por constituir un ejército invasor, de raigambre internacionalista, durante una contienda iniciada formalmente por ellos. Todas las comparaciones que se hacen entre el Proceso y el Nacionalsocialismo, resultan ridiculas, falaces, desproporcionadas y carentes de sustento. Tanto por la falsificación que comporta de los hechos argentinos como por la exageración de los hechos ocurridos en la Alemania del Tercer Reich. La estúpida analogía no es más que propaganda comunista para consumo de ignorantes y de mendaces.
8.- Se ha olvidado, en octavo lugar, que no hubo un terrorismo de Estado sino una cobardía de Estado; del Estado Liberal concretamente, incapaz de hacerse responsable —con nombres y apellidos al pie de las sentencias— de las sanciones penales públicas más drásticas, perfectamente aplicables en tiempos de guerra contra un invasor externo con apoyos nativos. Pero más allá de esta cobardía repudiable, no puede establecerse ninguna simetría entre el Estado agredido que justamente se defiende y preserva, y la acción disociadora de las células guerrilleras, que pretendían constituirse en un Estado dentro del Estado. Hubo acciones represivas del Estado Argentino perfectamente plausibles, como la intervención militar en Tucumán con el Operativo Independencia. Y otras medrosas e indignas, según las cuales, la clandestinidad y la «ofensiva por izquierda» eran preferibles a la reacción diestra y nítida.
9.- Se ha olvidado, en noveno lugar, que no existieron campos de concentración ni holocaustos de ninguna especie. En todo caso, tan mal pudieron pasarla los guerrilleros detenidos como los secuestrados en las cárceles del pueblo. Los casos de Larrabure e Ibarzábal seguirán siendo terriblemente paradigmáticos al respecto.
La tortura es un procedimiento inmoral, aunque quepan algunas distinciones casuísticas sobre la aplicación de los castigos físicos. Mas no existe un determinismo que convierte a todo militar en un torturador, sino una naturaleza humana caída que puede degradar al hombre, cualquiera sea el bando al que pertenezca. La dialéctica que hace del militar un torturador y un secuestrador de criaturas y del guerrillero una víctima mansa e indefensa, no resiste la menor confrontación con la realidad y es parte constitutiva de una nueva y grosera leyenda negra. Pero también debe decirse que no toda medida de contención física de un delincuente es tortura, ni lo es todo interrogatorio de un culpable, y que resulta una hipocresía inadmisible escandalizarse por la falta de un trato humano después de habérselo negado a otros.
10.- Se ha olvidado, en décimo lugar, que no eran alegres utopías las que movilizaban a los cuadros guerrilleros sino un odio visible sostenido en una ideología intrínsecamente perversa. No eran tampoco desprotegidos y desguarnecidos corderos, a merced de una jauría desenfrenada de soldados, sino tropas fríamente adiestradas y entrenadas para matar y morir. Ninguna inocencia los caracterizaba. Ningún atenuante los alcanza. Secuestraron y maltrataron a sus víctimas horrorosamente; extorsionaron y se desempeñaron como victimarios de su propio pueblo; practicaron el sadismo entre sus mismos compañeros de lucha; tuvieron sus centros clandestinos de detención; arrojaron a muchos jóvenes y hasta adolescentes al combate, utilizando después sus muertes como propaganda partidaria y como argumentos sentimentales contra la represión. Y no se privaron de escudarse en sus propios hijos para propiciar sus fugas o para cubrirse en las refriegas, dejándolos abandonados en no pocas ocasiones. Esos hijos por los que hoy se reclama fueron, en algunos casos, abandonados por sus mismos padres, después de haberlos usado como coartada, tal como surge con toda claridad de muchas de las actuaciones judiciales respectivas. No todo hijo de desaparecido fue arrancado de sus padres, adulterado en su identidad y entregado en tenencia a una familia sustituía. Muchos fueron abandonados por la pareja de guerrilleros que eventualmente los tenía consigo o que los había engendrado. Y fueron recogidos, adoptados y criados con las mejores intenciones por abnegados ciudadanos o por solícitas familias castrenses.
Queden señalados esquemáticamente estos olvidos. No son los únicos sino los que conviene recordar en los duros momentos actuales. Queden señalados, porque recordar es un deber, y olvidar es una culpa. Queden señalados, porque sin la memoria intacta y alerta no se puede marchar al combate. Y el combate aún no ha terminado.
Visto en el Blog de Cabildo

Absoluta, total y definitivamente de acuerdo con los diez puntos, síntesis magnífica, sin olvidos, sin fallas. Perfecto.
Tal como lo veo, tuvieron mano blanda, y fallaron en la batalla verbal, dialéctica y política, lo cual anticipó el General Camps.
Y la segunda falla fue no sancionar drásticamente al personal levantisco y desenfrenado, algunos servicios, los que robaron y mataron por y para ellos, y que pasa en todas las guerras, y esta fue una. El periodismo no existe, es una mueca, no hay ni hubo libertad de prensa, y ahora caen sobre el árbol caído. Los militares también tuvieron luego del 83 una actitud realmente pésima en su falta de defensa, en callar para otorgar, y solamente Rico y Sineldín dijeron lo suyo para luego caer payasescamente los dos. ¿ No queda nada ?
Acá he leído otras cosas de este señor, que no estoy de acuerdo, pero estos diez puntos están pensados y escritos como una sinfonía. Todos los argentinos deberían leerlos. Mas claro, echar agua.
LAS COSAS CLARAS.
Que decir de quien expone con tanta claridad los acontecimientos que vivimos todos lo Argentinos., Antonio Caponetto en sus escritos son siempre enriquecedores, tanto en politica, sociales, filosoficas o aun teològicas, y por ello contienen criterios y juicios tan valientes y los expone sin tapujos.
Excelente exposicion, propia de una mente clara y con los principos Cristianos, que son los unicos que permiten la objetividad !
El Sr Caponetto es una autoridad en el tema. Sin objeciones.
Amigo Antonio, si me permite llamarlo así, pero es que desde hace muchos años que vengo leyendo sus obras y sus articulos. No puedo sino decir que como argentino me siento orgulloso de que Ud. sea uno de los nuestros.
Muy claro Caponetto, con sentido común, pero más,digno de una persona HONESTA con la Verdad…honestidad que las pseudo derechas no han tenido. Es esa burguesia liberal lechosa, maricona que invade al mundo que sólo defiende sus intereses economicos, adormecidos por unas pocas monedas dadas como una limosna a fin de mes. En Chile vivimos el mismo fenomeno…vivimos de mitos de una derecha católica, cuando era una impostora. Se habló de militares heróes cuando fueron los últimos en asumir la defensa de la Patria del ataque marxista…luego dejaron solos a los Chilenos en manos de ideologías neoliberales que negaban la esencia de los principios aristotelicos tomista promulgados por la Junta Militar en sus primeros años.Como se entiende un regimen anticomunista, pero era aliado de China comunista. El gobierno de las FF.AA nos dejó botados, sin ideologías mas que el liberalismo. Prohibió toda manifestación anticomunista, es decir nos castró con una adolatria a sus lider Pinochet. Bueno los partidos de derecha chilena profitaron el poder y hoy son los grandes son cooperadores de la izquierda, pues piensan igual. Las revoluciones en las historia en la ex civilización cristiana, Dios las ha permitido para castigar a los tibios en especial a la burguesia y la oligarquia liberal y catolica. Creo que hoy Dios está permitiendo azotar con el neomarxismo a todos éstos. Vendrá una persecución tremenda como castigo…se implantara una dicadura internacional de tal magnitud que abolirá toda expresión de Dios,tradición,familia,propiedad privadad.
Hay que hacer el luto como católico y denunciar los mitos de las pseudas derechas y ver con REALISMO el porvenir, pues la VERDAD nos hará libre.
Sr Caponnetto estamos unidos en el corazon.
Si lo escuchara (leyera) mi Viejo se emocionaria hasta las lagrimas, ya que fue un bravo defensor de la Patria en aquellos años y depues.
Hace ya unos años tuve la oportunidad de participar en las «Jornadas de formacion politica» en mi ciudad, propiciada por Dominicos y Franciscanos en la cual Ud dio charlas.
Lamento no haber estado tan apto para semejante informacion en aquel momento…pero aqui estoy!!!!
Un abrazo amigo. No bajemos los brazos!!
…y al finalizar sus conferencias gritaba…»VIVA LA PATRIA CARAJO!!!!»
Yo no se si Pinochet fue neo-liberal o lo que sea, recuerdo si, que nos petardeó con el asunto de Malvinas, de modo que para mi Pinosho vendíra a ser una especie de enemigo. No por supuesto el pueblo chileno (y muy especificamente las chilenas), y ese país, en algún sentido más lindo que la Argentina, para mi gusto. Prefiero machas a la parmesana y no asado de tira, vamos. Pero una cosa digo y me consta, Pinosho cambió Chile y para bien, y lo puso en el mundo, sobre todo en materia de comercio internacional. Como sabemos, cuando parte de la Iglesia Católica vió que ya no daba para más su régimen, lo empezaron a criticar, y a ello se sumaron las manifestaciones en España que siempre dió ejemplo y punta de ser el peor enemigo que tenemos, invariablemente, desde que Bolívar mamaba de la teta de su madre. Pero Pinosho se mantuveo, le hicieron un plebiscito y casi lo gana. Por favor, llegará un momento en que todos los americanos le vamos a tener que hacer el monumento que se merece. Y lo digo yo que soy argentino, digamos «un enemigo natural de Pinosho». Lo demás, son huevadas. El tipo se puso, sacó al´aristócrata imbécil que torturaba a su pueblo y se abrazaba con Dorticós, luego revolucionó todo, el campo, la ciudad, etc.
En medio de su «sangrienta dictadura» yo veía programas de televisión en Valparaíso donde la chusma se ensañaba con los milicos, y solo faltaba que les recordaran el pasado un poco virulento de sus madres. ¿ Dictadura eso ? Por favor, si es para reir. Respeto desde ya otras opíniones, sobre todo la de los chilenos, y si me atrevo a opinar es porque en ese suelo he pasado siempre de los mejores momentos de mi vida.
Realmente muchas gracias por tanta claridad y exactitud, por tanta verdad ante tanta hipocresia y fariseismo…..Estaria yo particularmente mas feliz y fuese esa la declamacion de un sacerdote, de un obispo….pero no importa Caponetto seguro supera la gran ignorancia y estupidez de mucho clero argentino mas ocupados en ocupar cargos remunerativos y titulos que sirvan para alcanzar un grado mas en el escalafon
Sinceramente muchas gracias y que Dios ilumine siempre su frente y su angel le cuide las espaldas…POR CRISTO. POR ARGENTINA PAX
http://www.libreopinion.com/members/memoriapamiat/
PARA QUE NADIE OLVIDE
PLEGARIA, Alexander Solzhenitsyn.
¿Qué bueno es para mí vivir Contigo, Señor!
¡Qué confortante me resulta creer en Ti!
Cuando mi espíritu desfallece y deja de comprender,
cuando los hombres más inteligentes no ven más allá del fin del día
e ignoran qué deberan hacer mañana,
Tú me mandas la clara certidumbre de Tu existencia
y del cuidado que pones en que no se cierren todas las puertas del bien.
Llegado a la cumbre de la gloria terrena,
miro con sorpresa el camino recorrido
y que en soledad jamás yo habría desbubierto,
un sorprendente camino que a través de la falta de esperanza,
me ha conducido hacia este lugar desde el cual he podido
devolver a la humanidad el reflejo de Tus rayos.
Y Tú seguirás dejándome reflejarlos en la medida en que esto sea necesario.
Y si yo no tengo tiempo de hacerlo, Tú encargarás a otro que lo haga.
“Puedo dar la cantidad de pérdidas humanas inmediatamente: SESENTA Y SEIS MILLONES DE MUERTOS. Estas son las pérdidas humanas en Rusia como resultado del experimento socialista: SESENTA Y SEIS MILLONES DE PERSONAS.
¿Con la guerra? (periodista)
No, sin la guerra, o sea descontando las pérdidas de la Segunda Guerra Mundial. Repito, desde 1917 hasta nuestros días las pérdidas humanas en Rusia ascienden a SESENTA Y SEIS MILLONES DE SERES HUMANOS”.
Alexander Solzhenitsyn, Alerta a Occidente, p. 254.
Adriana querida…dejame recuperar el aliento!
Acabo de ver la web que pasaste, aunque ya sabia de esto…
Siempre presente tengo el mesaje de la virgen respecto a Rusia.
Lo extraño es que la Virgen no dice nada con respecto a Alemania y al Nazismo…no llama la atencion ese detalle?
En teoria el hombre mas diabolico del mundo fue Hitler…y la Virgen nos nos lo aviso?
Que tiene que pasar para que la gente despierte?
…tenemos que Comulgar todos los dias y vivir en constante oblacion.
Ruega por nosotro Santa Madre de Dios!
lamentable realmente que mezclen el cristianismo con la intolerancia hacia personas que solo piensan distinto y en defensa de eso de alguna manera justifiquen la lucha contra estos avalando genocidios y demas atrocidades que han pasado en nuestro pais.
Si Cristo volviera sería una amenaza para todos ustedes porque era un verdadero revolucionario.
Tengan un poco de autocritica hoy, no dentro de 300 años
Los saluda
Un compañero
Solamente dejo mensaje por algún extranjero (no argentino quiero decir) que leyera esto que está escrito respecto de «genocidios» que menciona un señor Julián, el que asumo, no es argentino, y en lengua castellana, no se a que otro país se puede referir, porque los genocidios más proximos son en Israel, hebreos matando palestinos, o Fidel Castro matando opositores, en fin no se. Por si acaso digo que en la Argentina, mi país, hubo un gobierno militar que subió al poder por aclamación popular y sobre todo por la presión de los políticos, radicales y peronistas. Luego de un gobierno tan mediocre como todos, caen los militares porque comienza a golpear la inflación. Algunos mentirosos a esto le llaman «lucha popular» y son mentiras desde ya, son unos maricones, que porque perdieron la guerra ahora lloran para poder robarle al estado las indemnizaciones mal habidas, ya que los muertos eran guerrilleros criminales entrenados en C uba, por el super-piojoso travesti Fidel Castro. En fin, como dicen los japoneses, la verdad es una paradoja (o para joda) y es que en realidad los militares argentinos tuvieron mano demasiado blanda con los guerrilleros, al punto que hoy son gobierno, el pingüino y sus socios. Debe tenerse en cuenta que (para los que hablan castellano) el general Jorge Rafael Videla, comparado con Franco, es Caperucita Roja.¿ quedó claro ?
Flavio, te he leído con interés y aplaudo tanto tus formas como tu fondo. Pero te pido, por favor, que si te vas a referir al ex Presidente Pinochet lo hagas con el respeto que se merece.
Con respecto a la guerra por las Falklands (tan alegre como livianamente emprendida por todo el Pueblo argentino y no tan sólo por sus militares, no lo olviden), la posición de Pinochet y su gobierno fue ampliamente respaldada por los chilenos. No nos engañemos. Aquí se celebraba cada derribo aéreo o cada hundimiento naval sufrido por los argentinos como provocado por nuestras propias Fuerzas Armadas.
Con respecto al genial artículo sobre el marxismo, creo que lo peor de esa lacra no fueron los muertos ni los horrores que ha provocado en todo el mundo, lo cual, en gran medida, ya está superado; sino el decadente y pobre modelo espiritual de Hombre que engendró, el cual está hoy más vivo que nunca. El igualitarismo, el diversisimo, el liberalismo, los derechos exacerbados, todo aquello que podemos resumir en el Non Serviam luciferino, son su expresión más cabal.
Es una verdadera pena sentir el odio de este chileno que dice representar a todo el pueblo contra un país que se considera hermano. Tal traición llevada adelante contra el pueblo argentino es una fuente continua de enfrentamiento y de rencores.
La actitud traidora que tuvieron dando las coordenadas del ARA Gral Belgrano (que no estaba en guerra hasta entonces) y que desembocó en el crimen de guerra de 300 soldados, no se olvidará facilmente.
Solo les faltó el beso en la mejilla.-