MEDITACIONES DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO – DÍA 2

MEDITACIONES DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO MEDITACIÓN II Et verbum caro factum est (Joan I, 14) Y el Verbo fue hecho carne. *** El Señor envió a San Agustín para que escribiera  sobre el corazón de Santa María Magdalena de Pazzis las palabras Verbum caro factum est. Por lo … Continuar leyendo MEDITACIONES DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO – DÍA 2

SÓLO POR HOY…, SEÑOR QUE VEA…

Cada día nos encontramos apabullados con tantas preocupaciones, tantos desvelos por aquello que se convierte en cosa pasajera, como es la vida misma. Tantas veces me reconozco tan débil, me dejo atrapar en esta vorágine de inquietudes, de preguntas, de impredecibles posibilidades, que esto provoca en mi alma un estado de tristeza, de desánimo. En … Continuar leyendo SÓLO POR HOY…, SEÑOR QUE VEA…

PERO MÁS ME AMAS TÚ

AL QUE AMA MUCHO, SE LE PERDONA MUCHO… “¿Ves a esta mujer? Vine a tu casa, y tú no vertiste agua sobre mis pies; mas ésta ha regado mis pies con sus lágrimas y los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el ósculo; mas ella, desde que entró, no ha cesado de … Continuar leyendo PERO MÁS ME AMAS TÚ

DOM VITAL LEHODEY: EL SANTO ABANDONO

LA CONFIANZA EN LA PROVIDENCIA La voluntad del hombre es por extremo suspicaz, de suerte que por regla general sólo se fía de sí mismo y teme siempre, por lo que atañe a sí propio, del poder y de la voluntad de otro. Lo que se posee de más precioso, fortuna, honor, reputación, salud, la … Continuar leyendo DOM VITAL LEHODEY: EL SANTO ABANDONO

MEDITACIONES DE LOS MISTERIOS DE LA PASIÓN Y MUERTE DE NUESTRO REDENTOR

Fray Luis de Granada MEDITACIONES para el jueves en la noche EL TEXTO DE LOS EVANGELISTAS DICE ASÍ: Acabada la cena, vino el Señor con sus discípulos al huerto que se dice Getsemaní, y díjoles: esperad aquí hasta que vaya allí, y haga oración. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos del … Continuar leyendo MEDITACIONES DE LOS MISTERIOS DE LA PASIÓN Y MUERTE DE NUESTRO REDENTOR