ESPECIALES DE RADIO CRISTIANDAD PADRES CERIANI Y GROSSO: COMENTARIOS SOBRE EL APOCALIPSIS

En el combate de resistencia

REPASANDO EL PASADO…

PREPARANDO EL FUTURO PRÓXIMO

El texto del Apocalipsis, capítulo XVI, versículo 9, dice: “Y los hombres fueron abrasados con grandes ardores, y blasfemaron del Nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, mas no se arrepintieron para darle gloria”.

Comentando este pasaje, Monseñor Straubinger observa y señala: ¡No se arrepintieron! ¿No es acaso lo que ya estamos viendo? Dios castiga al mundo con terribles azotes y, sin embargo, la sociedad humana sigue sus propios planes sin preocuparse por saber cuáles son los de Él. (…) Tan claro anuncio hecho por Dios bastaría para argüir de falsos profetas a todos los creyentes en el progreso indefinido de la humanidad, que la halagan y la adormecen pronosticándole días mejores.

Este comentario nos ha hecho pensar en lo que está sucediendo estos días, y que, en el peor de los casos, no es más que un pequeñísimo ensayo de la gran puesta en escena que tendrá lugar con la Sexta Trompeta y las Cuarta y Quinta Copas del Apocalipsis, cuando sea desatada la Ira de Dios

La población mundial actual es de aproximadamente 7.700 millones de personas.

Como veremos más abajo, la tercera parte de los hombres morirá como consecuencia del castigo desatado por la Sexta Trompeta.

Es decir que, si la hora, el día, el mes y el año preparados por la Ira de Dios fuese para los días que corren, serían unos 2.566 millones los muertos por el fuego, el humo y el azufre

Al momento de escribir estas líneas nos informan que las supuestas “víctimas fatales” a manos del corona virus serían en todo el mundo 15.000…, pongamos 30.000, para que no nos tilden de incrédulos respecto de las diosas modernas…, alias ciencias…

Repasemos, pues, el pasado para prepararnos a la Ira de Dios, que será desatada en un futuro próximo…; y contra la cual no nos previenen los personeros del Anticristo y del Falso Profeta.

Para esto, recordamos que, durante el transcurso del año 2012, los Padres Juan Carlos Ceriani y Gabriel Grosso tuvieron a cargo los Especiales de Radio Cristiandad y analizaron y desarrollaron los comentarios sobre el Libro del Apocalipsis.

De allí extractamos texto y audio de los temas tratados en mayo por el Padre Ceriani (la Sexta Trompeta) y en octubre por el Padre Grosso (Cuarta y Quinta Copas).

Los audios de todos los Especiales sobre el Apocalipsis están en la pestaña superior del inicio del blog

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En el siguiente enlace se puede seguir el audio de los textos que extractamos de los dos Especiales:

Los textos que siguen son los correspondientes a los audios.

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SEXTA TUBA (IX:13-21)

…El audio completo del Especial de mayo se puede encontrar Aquí

…Hemos extractado a partir del minuto 0:50:10 hasta el minuto 60:05

“Y tocó la trompeta el sexto ángel, y oí una voz procedente de los cuatro cuernos del altar de oro que está delante de Dios; y decía al sexto ángel que tenía la trompeta: «suelta a los cuatro ángeles encadenados junto al gran río Éufrates.» y fueron soltados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora y el día y el mes y el año, a fin de exterminar a la tercera parte de los hombres. y el número de las huestes de a caballo era de doscientos millones. Yo oí su número”.

La Sexta Tuba es la guerra de los continentes; repetida más adelante en la Sexta Copa de la ira de dios.

Es el segundo ay: después de la intercalación que separa como siempre las unidades 6ª y 7ª de cada serie, sigue en 11:13-14.

Los cuatro ángeles atados más allá del Éufrates son cuatro reyes o reinos de oriente, como dice después el profeta (16:12 = el sexto derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y sus aguas se secaron para preparar el camino a los reyes del oriente).

El ejército de 200 millones de hombres es tal que no se vio nunca en la antigüedad (el de Jerjes, invasor de Grecia, tenía 1.000.000 de hombres). de tal modo, los intérpretes antiguos tuvieron este número por inconcebible. Hoy se ha vuelto posible: un ejército de 200 millones de unidades blindadas la sola china puede suministrarlo; nada digamos si son cuatro reinos asiáticos (China, India, Persia y Rusia o Japón), como sospecha Solovief.

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“En la visión miré los caballos y a sus jinetes: tenían corazas como de fuego y de jacinto y de azufre; las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de sus bocas salía fuego y humo y azufre. De estas tres plagas murió la tercera parte de los hombres, a consecuencia del fuego y del humo y del azufre que salían de sus bocas. Porque el poder de los caballos está en su boca y en sus colas; pues sus colas son semejantes a serpientes, tienen cabezas y con ellas causan daño”.

Un hebreo del siglo I no puede describir mejor nuestros actuales tanques de guerra, que son simplemente los carros de guerra de la caballería antigua.

El primero que notó esto fue el chileno Rafael Eyzaquirre, el cual dice: “evidentemente son carros de guerra; y la cabeza y las colas son piezas de artillería”.

La cabeza y las colas son piezas de artillería: es la guerra moderna con sus maravillas nefastas de máquinas de guerra, artillería y gases.

Guerra en la cual entra el oriente, mantenido hasta ahora más allá de una barrera. Es la guerra universal.

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“Pero los demás hombres, los que no fueron muertos por estas plagas, no se arrepintieron de las obras de sus manos, y no cesaron de adorar a los demonios y a los ídolos de oro y de plata y de bronce y de piedra y de madera, que no pueden ver ni oír ni caminar. ni se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de sus fornicaciones, ni de sus latrocinios”.

El pecado máximo del mundo moderno es la idolatría. Es obvio que el mundo de hoy es idólatra.

Muchos hombres adoran estatuas de júpiter, de venus, de buda o las horrendas máscaras del Tíbet, o sus sustitutos. [Agregado ahora = ¡¿Cómo no pensar en las estatuillas de Pachamama adoradas en el Vaticano el año pasado…?!]

Pero la mayoría adora la obra de sus manos, la técnica, el progreso, la ciencia, el arte, el poder, el estado, la raza, la democracia, la patria, el dinero, y la torre de babel, en quienes ponen la confianza que sólo Dios merece.

De allí se siguen innúmeros pecados y toda clase de vicios.

Dos grandes guerras no han escarmentado a esta humanidad idólatra, respetadora de los demonios; más bien parece al contrario…

Y el dios de la violencia (Maozín), que, según el profeta Daniel, el anticristo venerará, hoy día recibe el culto de los ingentes armamentos y municiones.

El padre Castellani se pregunta:

“¿Será evitada la gran guerra tercera? algunos intérpretes leen que San Juan habla de la preparación de esa guerra, no de su consumación: Roberto Hugo Benson, siguiendo el comentario del apocalipsis de su padre el arzobispo anglicano de Canterbury E. W. Benson pone en su gran novela Señor del mundo que la gran guerra con el oriente será evitada justamente por el anticristo (Juliano Felsenburgh) que por esa proeza diplomática se convierte en presidente de Europa, y emperador del mundo entero, menos la argentina.

Pero lo malo para esta optimista (?) opinión es que san Juan taxativamente dice que “fueron muertos un tercio de los hombres”; que si son de todo el mundo o del enorme ejército solamente, no lo sé; pues no lo dice.

Sin embargo, para salvar al pobre mundo de hoy de una tercera gran guerra —como es nuestro pío deseo y el de Kennedy— digamos que esta sexta tuba pudiera quizás interpretarse de las dos guerras mundiales —que yo he visto— y tras de las cuales ciertamente la humanidad no ha hecho penitencia; que en la segunda dellas, el número de los combatientes —incluidos los obreros de las fábricas de armas, expuestos a los bombardeos— fue más o menos 200 millones; y que la muerte de “un tercio de los hombres” podría entenderse, tal vez, de los soldados solamente. No me convence mucho, pero allá va, por lo que valga”.

La séptima tuba es, como de costumbre, la consumación, pero está en el capítulo 11:15.

El profeta suspende hasta entonces el sonar de la tuba con tres visiones: la del ángel con voz de león con el librito abierto y devorado, la de la medición del templo y la de los dos testigos.

La misericordia de Dios no se detiene ante el orgullo insensato e impenitente de los hombres.

Tiene lugar ahora la visión del librito abierto, para distinguirlo del libro sellado por los siete sellos y para significar que todo el mundo puede leerlo y comprenderlo.

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CUARTA COPA (XVI: 8-9)

…El audio completo del Especial de mayo se puede encontrar Aquí

…Hemos extractado a partir del minuto 0:51:10 hasta el minuto 60:30 (sin el corte entre los dos bloques de la Cuarta y Quinta Copa).

“El cuarto derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado abrasar a los hombres por su fuego. Y los hombres fueron abrasados con grandes ardores, y blasfemaron del Nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, mas no se arrepintieron para darle gloria”.

La Cuarta Copa significa los daños y las amenazas de la desviación de la técnica moderna, que se ha vuelto diabólicamente mortífera y antihumana, productora de armamentos letales, devoradora de la vida y de la alegría humanas con su maquinaria.

Es sabido que todas las fuerzas que la técnica puede usar y usa (fuego, calor, vapor, dinamita y energía atómica) proceden del sol, energía que ahora, en manos del hombre, se ha vuelto peligrosa.

Ese calor hoy recrecido en manos del hombre atormenta a los mortales con temor y aprensión, pues se emplea principalmente en construcción de instrumentos de destrucción horríficos.

Incluso cuando se aplica a la industria, produce desocupación, sobreproducción, carestía, luchas sociales y, finalmente, guerras.

Todo esto atormenta, quema, mantiene temor y angustia en los ánimos de la humanidad actual.

El remedio que se aconseja aplicar es la restricción antinatural de los nacimientos.

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El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol (v. 8), cuyo calor se hizo más intenso para atormentar a los moradores de la tierra. Estos, lejos de reconocer sus pecados y hacer penitencia de ellos, se desahogan en blasfemias contra Dios.

La cuarta copa tiene cierta semejanza con la cuarta trompeta, en cuanto que la plaga afecta al sol; pero aquí, en lugar de oscurecerse, parece brillar con mayor ardor.

La cuarta copa es derramada sobre el sol; su contenido causa, como aceite que se derrama sobre el fuego, no la disminución de su claridad, como en la correspondiente plaga de las trompetas, sino una intensificación de su calor, como fuego que todo lo abrasa.

En este último tiempo, los castigos de Dios no mueven ya, como antes (cf. 11, 13), a los hombres a penitencia y conversión; de los labios de los empedernidos en el mal, que seguramente saben quién les envía estos correctivos y por qué lo hace, sólo salen ya blasfemias y maldiciones.

Monseñor Straubinger comenta:

¡No se arrepintieron! (cf. vv. 11 y 20; 21 y nota). ¿No es acaso lo que ya estamos viendo? Dios castiga al mundo con terribles azotes y, sin embargo, la sociedad humana sigue sus propios planes sin preocuparse por saber cuáles son los de Él. Dios Todopoderoso respeta entonces la libertad de sus creaturas (cf. 22, 11) porque, siendo Padre, no exige por la fuerza el amor de sus hijos; pero derramará sobre los hombres la copa de su ira porque éstos preferirán seguir siendo “hijos de ira”, como cuando eran paganos sin redención (cf. Ef. 2, 3 ss.; 5, 6), y quedar sujetos a la potestad de las tinieblasrehusando trasladarse “al reino del Hijo muy amado” (Col. 1, 12 s.). La venganza del amor ofendido (cf. Cant. 8, 6 y nota) será tan terrible como acabamos de ver en 14, 20 y como lo veremos en 19, 17 ss. Pirot observa que estas plagas caen sobre todas las naciones de la gentilidad y es de notar que su apostasía contrasta con la conversión de Israel (véase 11, 13 y nota) como ya lo advirtió S. Pablo a los Romanos (cf. Rom. 11, 20 y 31 y notas). Tan claro anuncio hecho por Dios bastaría para argüir de falsos profetas a todos los creyentes en el progreso indefinido de la humanidad, que la halagan (cf. II Tes. 4, 3) y la adormecen pronosticándole días mejores. Jesús mostró que así será hasta el fin (Luc. 18, 8; Mat. 24, 24.30). Cuando digan paz y seguridad vendrá la catástrofe (I Tes. 5, 3). Cf. 11, 15 y nota.

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QUINTA COPA (XVI:10-11)

“El quinto derramó su copa sobre el trono de la Bestia; y quedó su reino en tinieblas, y los hombres se mordían la lengua de dolor. Y blasfemaron del Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, pero no se arrepintieron de sus obras”.

La Quinta Copa significa la confusión, entenebrecimiento e impotencia política de los gobernantes; la oscuridad, el desorden y la incertidumbre de la cosa política.

La Sede de la Bestia es el poder político.

Es maravilloso comprobar hoy el desconcierto de los estadistas, que manotean como en medio de espesas tinieblas. Los gobernantes no saben qué hacer.

Los problemas políticos actuales han devenido tan vastos y complejos que la mente de los estadistas no puede ya ni resolverlos, ni tan siquiera comprehenderlos, es decir, ni abarcarlos.

En la alocución de Navidad de 1947, Pío XII habló de “las tinieblas que han caído sobre el mundo”.

Dirá alguno que los políticos hoy no se muerden la lengua, antes, al contrario, hablan demasiado. Nos son ésos los políticos, sino los politiqueros. Los verdaderos políticos no saben a punto cierto qué decir.

Y a osadas, eso de darle a la lengua, es una manera de evitar el “comérsela” o “mascársela”, como dice el texto…

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El quinto ángel derrama su copa sobre el trono de la bestia; el poder del mundo, que está al servicio de Satán, experimenta por primera vez cómo se han puesto límites a su violencia, pese a toda sagaz reflexión, a todo planeamiento consecuente y a todas sus amplias disposiciones.

Su resplandor, manifestado como obvio y natural, se extingue; los hombres se sienten repentinamente inseguros al nublarse aquello en que habían puesto toda su fe y en que estribaba su esperanza; a ello se añaden como una plaga dolores físicos insoportables.

Las insinuaciones de este texto son demasiado concisas para que se pueda deducir de ellas algo un tanto concreto. Probablemente no es posible utilizar para su inteligencia los detalles de la correspondiente plaga de las trompetas, ampliamente desarrollada (9, 1-11).

El empleo de correctivos más fuertes no da lugar a la conversión, sino que incrementa, con furor encarnizado, la rebelión contra Dios. El Dios que había sido declarado depuesto y «muerto» vuelve a aparecer de repente y es culpable de todo.

La plaga de la quinta copa nos recuerda el oscurecimiento de los astros y del aire de la quinta trompeta y la novena plaga de Egipto. El autor del libro de la Sabiduría comenta la novena plaga de Egipto, ponderando los tormentos que los egipcios padecieron envueltos en espantosas tinieblas y como aprisionados por ellas. Esto mismo hace nuestro autor al decirnos que de dolor se mordían la lengua y blasfemaban del Dios del cielo a causa de las penas y úlceras que sufrían (v. 11).

Comenta Monseñor Straubinger: Rechazar las obras evidentemente divinas y obstinarse en la senda del mal, es, según San Atanasio y San Ambrosio, pecar contra el Espíritu Santo; pues estas obras de la bondad y santidad de Dios son un don del Espíritu Santo.

El Libro de la Sabiduría, 17: 17, dice así: Porque todos quedaban aprisionados con una misma cadena de tinieblas; donde ya el susurro de los vientos, ya el canto suave de las aves entre las frondosas ramas de los árboles, ya el ímpetu de corrientes caudalosas de agua, ya el recio estruendo de peñascos que se desgajaban, ya el correr de los animales, que andaban retozando, y a los cuales no divisaban, ya el fuerte alarido de las bestias que aullaban, ya el eco resonante de los montes altísimos, los hacía desfallecer de espanto.

Y Monseñor Straubinger lo comenta: En la vida espiritual “la cadena de tinieblas” consiste en el hábito del pecado. “La sugestión del demonio engendra el placer del pensamiento; el placer engendra el consentimiento, el consentimiento la acción; la acción lleva a otra acción; y de ahí viene en seguida el hábito, luego viene el abandono de Dios, el endurecimiento, la condenación.”