CONTEMPLATIVOS EN ACCIÓN

Divina llamada
Señor, sé que hoy me llamas a más duras misiones,
a más arduos caminos, a más hondas entregas,
a grandes sacrificios por amor a tu nombre,
a ser blanco de todos los que te vilipendian.
Me quieres ver sumado a una definitiva
batalla contra huestes oscuras e infernales
que, desafiantes, se alzan contra Ti y multiplican
el mal entre los muchos dispuestos a negarte.
Duros e inicuos tiempos en que el hombre celebra
sus procaces miserias con un júbilo absurdo
incubando utopías que saturan la Tierra
de muerte, de injusticia, de esclavitud y de humo.
Ante tamaña obra mi alma se amedrenta
pues soy solo una fibra de este tapiz gigante
al que el mal deshilacha mientras el Cielo enhebra
la aguja que restaura cada una de sus partes.
Por eso te suplico –por ser yo tan pequeño–
Señor, que me concedas la fuerza imprescindible
para poder servirte tal como sirve el leño
al fuego persistente que habrá de consumirle.
