PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA
Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad de santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.
En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y Basilio Méramo.
A continuación, los propios del:
LOS SIETE DOLORES DE NUESTRA SEÑORA
(Con conmemoración del 14º Domingo de Pentecostés)

Introito
Estaban junto a la cruz de Jesús su Madre, y la hermana de su Madre, María de Cleofás, y Salomé y María Magdalena. Mujer, ahí tienes a tu hijo, dijo Jesús; y al discípulo: Ahí tienes a tu Madre. Gloria Patri…
Colecta
Oh Dios, en cuya pasión fue traspasada de dolor el alma dulcísima de la gloriosa Virgen y Madre María, según se lo había profetizado ya Simeón; concédenos propicio que, cuantos venerando sus Dolores hacemos memoria de ellos, consigamos el feliz efecto de tu sagrada pasión. Tú que vives y reinas…
Conmemoración
Te suplicamos, Señor, custodies a tu Iglesia con perpetua protección; y, pues que sin Ti desfallece la humana fragilidad, haz que tus auxilios la preserven siempre de lo nocivo y la dirijan a lo saludable. Por NSJC…
Epístola.
(Del Libro de Judit):
Bendito seas, Dios nuestro, que has aniquilado el día de hoy a los enemigos de tu pueblo. Bendita seas, hija del Dios Altísimo más que todas las mujeres de la tierra Y bendito sea Dios, el Señor, Creador del cielo y de la tierra, que ha engrandecido tu nombre, y tu alabanza no faltará en la boca de los hombres, que recordarán la fuerza de Dios eternamente, porque no vacilaste en exponer tu vida a causa de la humillación de nuestra raza, al hacer cesar nuestra ruina ante nuestro Dios.
Gradual
Dolorosa y llorosa, oh Virgen María, estás al pie de la cruz del Señor Jesús tu Hijo, el Redentor. ¡Oh Virgen Madre de Dios! Aquel a quien el mundo entero no puede contener, el Autor de la vida hecho hombre, sufre este suplicio de la cruz.
Aleluya.
Aleluya. Estaba Santa María, Reina del cielo y Señora del mundo, dolorosa junto a la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.
Secuencia
1-Estaba la Madre dolorosa
junto a la Cruz, lacrimosa,
mientras pendía el Hijo.
2-Cuya ánima gimiente,
contristada y doliente
atravesó la espada.
3-Oh que triste y aflicta
estuvo la bendita
Madre del Unigénito.
4-Languidecía y se dolía
la piadosa Madre que veía
las penas de su excelso Hijo.
5-¿Qué hombre no lloraría
si a la Madre de Cristo viera
en tanto suplicio?
6-¿Quién no se entristecería
a la Madre contemplando
con su doliente Hijo?
7-Por los pecados de su gente
vio a Jesús en los tormentos
y doblegado por los azotes.
8-Vio a su dulce Hijo
muriendo desolado
al entregar su espíritu.
9-Ea, Madre, fuente de amor,
que sienta tu dolor,
contigo quiero llorar.
10-Haz que mi corazón arda
en el amor de mi Dios
y en cumplir su voluntad.
11-Santa Madre, yo te ruego
queme traspases las llagas
del Crucificado en el corazón.
12-De tu Hijo herido
que por mí tanto sufrió
reparte conmigo las penas.
13-Déjame llorar contigo
condolerme por tu Hijo
mientras yo viva.
14-Junto a la Cruz contigo estar
y contigo asociarme
en el llanto es mi deseo.
15-Virgen de Vírgenes preclara
no te amargues ya conmigo,
déjame llorar contigo.
16-Que llore la muerte de Cristo,
hazme socio de su pasión,
que me quede con sus llagas.
17-Que me hieran sus llagas,
que con la Cruz y la sangre de tu Hijo
me embriague.
18-Para que no me queme en las llamas,
defiéndeme Tú, Virgen santa,
en el día del juicio.
19-Cuando, Cristo, haya de irme,
concédeme que tu Madre me guíe
a la palma de la victoria.
20-Cuando el cuerpo sea muerto,
haz que al ánima sea dada
del Paraíso la gloria. Amén. (Aleluya).
Evangelio
(De San Juan, 19, 25-27):
En aquel tiempo; Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Viendo, pues, Jesús, a su Madre, y junto a ella al discípulo amado, dice a su madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dice al discípulo: He ahí a tu madre. Y desde aquella hora la recibió el discípulo en su casa.
Credo
Ofertorio.
Acuérdate, Virgen Madre de Dios, cuando te halles en presencia del Señor e intercede por nosotros, para que aparte su indignación.
Secreta.
Te ofrecemos, Señor nuestro Jesucristo, estas hostias y oraciones, suplicándote humildemente que los que en nuestras oraciones recordamos la transfixión del dulcísimo espíritu de tu Santa Madre María, consigamos la recompensa de los bienaventurados, por los méritos de tu muerte y por piadosísima y múltiple intercesión de tu Madre y la de todos santos que al pie de la cruz le acompañaron. Que vives y reinas…
Conmemoración
Te suplicamos, Señor, hagas que esta hostia saludable nos alcance la purificación de nuestros pecados y la propiciación de tu potestad. Por NSJC…
Prefacio
Prefacio de la Santísima Virgen
Latín
Vere dignum et iustum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus. Et te in Transfixione beatæ Mariæ semper Virginis collaudare, benedicere et prædicare. Quæ et Unigenitum tuum sancti Spiritus obumbratione concepit: et virginitatis gloria permanente, lumen æternum mundo effudit, Iesum Christum Dominum nostrum. Per quem maiestatem tuam laudant Angeli, adorant Dominationes, tremunt Potestates. Cæli, cælorumque Virtutes, ac beata Seraphim, socia exsultatione concelebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admitti iubeas, deprecamur, supplici confessione dicentes:
Sanctus Sanctus Sanctus…
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que en todo tiempo y lugar te demos gracias, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno. Y el alabarte, bendecirte y glorificarte en la Transfixión de la bienaventurada siempre Virgen María, que habiendo concebido a tu único Hijo por virtud del Espíritu Santo, dio a luz, conservando siempre la gloria de su virginidad, a la Luz eterna, Jesucristo Nuestro Señor. Por Quien los Ángeles alaban a tu Majestad, las Dominaciones la adoran, tiemblan las Potestades; los Cielos y la Virtudes de los cielos y los bienaventurados Serafines la celebran con recíproca alegría. Te rogamos que, con sus alabanzas, recibas también las nuestras, cuando te decimos con humilde confesión:
Sanctus Sanctus Sanctus…
Comunión.
Felices los sentidos de la Santísima Virgen María que sin morir merecieron la palma del martirio bajo la cruz del Señor.
Poscomunión.
Haz, señor, que los sacramentos que acabamos de recibir celebrando devotamente la transfixión de tu Madre la Virgen María, nos alcancen de tu bondad todo linaje de saludable efectos. Tú que vives y reinas…
Conmemoración
Purifíquennos siempre y defiéndannos tus Sacramentos, oh Dios; y lleven a efecto en nosotros la obra de la salvación eterna. Por NSJC…
Evangelio 14º Domingo de Pentecostés
(De San Mateo, VI, 24-33): En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Nadie puede servir a dos señores; porque odiará al uno y amará al otro; o se adherirá al uno y despreciará al otro. Vosotros no podéis servir a Dios y a Mammón. Por esto os digo: no os preocupéis por vuestra vida: qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, con qué lo vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento?, ¿y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran ni siegan, ni juntan en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros puede, por mucho que se afane, añadir un codo a su estatura? Y por el vestido, ¿por qué preocuparos? Aprended de los lirios del campo: cómo crecen; no trabajan, ni hilan, mas yo os digo, que ni Salomón, en toda su magnificencia, se vistió como uno de ellos. Si, pues, la hierba del campo, que hoy aparece y mañana es echada al horno, Dios así la engalana ¿no hará Él mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os preocupéis, por consiguiente, diciendo: “¿Qué tendremos para comer? ¿Qué tendremos para beber? ¿Qué tendremos para vestirnos?” Porque todas estas cosas las codician los paganos. Vuestro Padre celestial ya sabe que tenéis necesidad de todo eso. Buscad, pues, primero el reino de Dios y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura.
