RESPUESTA DE LA SEMANA

EN HONOR A LA VERDAD

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¿SE REQUIEREN LAS PALABRAS EN LA SIGNIFICACIÓN DE LOS SACRAMENTOS?

 

Respuesta

SI

Fundamento teológico

SANTO TOMÁS DE AQUINO

Suma Teológica

IIIa Parte

Cuestión 60

ARTÍCULO 6

Objeciones por las que parece que en la significación de los sacramentos no se requieren las palabras:

1ª. Dice San Agustín: ¿Qué otra cosa son los sacramentos corporales más que palabras visibles? Según esto, añadir palabras a las cosas sensibles en los sacramentos sería añadir palabras sobre palabras, lo cual es superfluo. Luego en los sacramentos no se requiere añadir palabras a las cosas sensibles.

2ª. El sacramento es una realidad unitaria. Pero una realidad unitaria no se puede conseguir con realidades pertenecientes a diversos géneros. Y puesto que las cosas sensibles y las palabras provienen de diversos géneros: las cosas sensibles, de la naturaleza; las palabras, de la razón, se sigue que en los sacramentos no se deben añadir a las cosas sensibles las palabras.

3ª. Los sacramentos de la nueva ley sucedieron a los sacramentos de la ley antigua, porque, como dice San Agustín: revocados aquéllos, fueron instituidos éstos. Pero en los sacramentos de la ley antigua no se requería ninguna fórmula verbal. Luego tampoco se requerirá en los sacramentos de la nueva.

Contra esto está lo que dice el Apóstol en Ef., 5, 2526: Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla, purificándola mediante el lavado del agua y la palabra de vida. Y San Agustín: Se une la palabra al elemento y se hace el sacramento.

Respondo que los sacramentos se emplean para la santificación de los hombres manteniendo su calidad de signos.

Pueden ser considerados bajo tres aspectos, y en cada uno de ellos puede verse que es conveniente que se unan a las cosas sensibles las palabras:

En primer lugar, considerando en ellos la causa santificante, que es el Verbo encarnado: a Él se asemeja de alguna manera el sacramento por el hecho de añadir las palabras a las cosas sensibles, pues en el misterio de la Encarnación la palabra de Dios se unió a una carne sensible.

En segundo lugar, considerando en ellos al hombre, a quien santifican, que está compuesto de alma y cuerpo: a él se acomoda el remedio sacramental, ya que, por el elemento sensible, toca el cuerpo; y, por la palabra, penetra, a través de la fe, en el alma. Por eso San Agustín, comentando el pasaje de Jn., 15, 3: Vosotros estáis ya limpios por la palabra, dice: ¿De dónde le viene al agua tan gran virtud que, tocando el cuerpo, limpie el corazón, si no es por la palabra, no porque se pronuncia, sino porque se cree?

En tercer lugar, considerando en ellos la misma significación sacramental: dice San Agustín que el primado de significación entre los hombres lo tienen las palabras, ya que éstas se pueden combinar de diversas maneras para significar diversos conceptos de la mente, por lo que las palabras son el mejor medio para expresar con precisión nuestras ideas. Por eso, para perfeccionar el significado del sacramento era necesario que la significación de las cosas sensibles fuese determinada por palabras. El agua, de hecho, puede significar tanto ablución por su humedad como refrigerio por su frescor. Pero cuando se dice yo te bautizo se da a entender que en el bautismo empleamos el agua para significar una purificación espiritual.

Respuesta a las objeciones:

1ª. A las cosas visibles utilizadas en los sacramentos se les denomina palabras en sentido metafórico, o sea, en cuanto participan de un cierto poder de significación que principalmente se encuentra en las palabras, como se ha dicho en la respuesta. Por eso, la adición de palabras a las cosas sensibles no se ha de considerar como una superflua repetición de palabras, ya que unas precisan el significado de las otras.

2ª. Aunque las palabras y las otras cosas sensibles pertenezcan a diversos géneros por su diversa naturaleza, coinciden, sin embargo, en la función de signo, si bien esta función se encuentra de manera más perfecta en las palabras que en las otras cosas. Por eso, de las palabras y de las cosas se constituye en cierto modo una sola realidad en los sacramentos, como ocurre con la materia y la forma, en cuanto que las palabras perfeccionan el significado de las cosas. Pero bajo el nombre de cosas hay que entender también las acciones sensibles, como la ablución, la unción y similares, ya que en ellas se encuentra la misma función de signo que en las cosas.

3ª. Como dice San Agustín, los sacramentos que significan una realidad presente deben ser distintos de los que significan una realidad futura. Ahora bien, los sacramentos de la antigua ley eran el anuncio del Cristo futuro, y por eso no significaban a Cristo tan expresamente como los sacramentos de la ley nueva, ya que brotan del mismo Cristo y poseen en sí mismos una cierta semejanza con Él, como se ha dicho en la respuesta. Sin embargo, también en la antigua ley se empleaban palabras en el culto divino, tanto por parte de los sacerdotes que eran los ministros de aquellos sacramentos, según se dice en Núm., 6, 23-24: Así bendeciréis a los hijos de Israel, les diréis: que el Señor te bendiga, etc., como por parte de los que recibían aquellos sacramentos, como se lee en el Dt., 26, 3: yo declaro hoy ante Yahvé, mi Dios, etcétera.

De un total de 71 respuestas:
67 contestaron SI  
4 contestaron NO 

Según esta estadística la mayoría contestó CORRECTAMENTE.

Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.