SANCHEZ MALAGON- EN UN MUNDO DE COLORES…

ASEDIO DEL ENEMIGO

¿EN QUÉ ESTÁ LO MALO?

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Hace ciento un años, la Santísima Virgen en Fátima advirtió sobre la expansión del comunismo. Después Pío XI dijo del comunismo que es intrínsecamente perverso. Esto lo podemos constatar por su materialismo, igualitarismo, por la degradación inevitable del hombre a maquinas, a brutos irracionales y, por fin, a paganos, como decía un sacerdote argentino recientemente en su sermón, por su irracional ateísmo que se da en un sistema que contagia totalmente a los individuos en el seno de una sociedad amorfa.

Muchas veces me he preguntado si del capitalismo se puede afirmar exactamente lo mismo. Que tiene graves defectos, todos lo dicen. ¿Pero, son los defectos tan radicales, tan absolutamente inevitables que debamos hablar del capitalismo como de algo que en sí mismo no tiene redención posible porque su esencia misma es intrínsecamente perversa?

Sí.

Pero, antes de ir más allá tenemos que evitar el defecto que casi nadie evita hoy día: el de no definir los términos que usa y suponer gratuitamente que los que lo oyen o leen saben de antemano qué es lo que se está diciendo.

Me refiero a cuando hablamos utópicamente de un capitalismo que no nos parece esencialmente perverso; en esas circunstancias se querrá hablar de un sistema de producción cuya base sea la libre empresa, la libertad de todos de trabajar en lo que quieren, con una leal y moderada competencia que contribuya al mejoramiento de los productos y servicios con vistas al bien común.

No el famoso “laissez faire, laissez passer” del liberalismo francés del siglo XIX, sino una libertad real para la empresa privada, micro, pequeña, mediana etc.etc. bajo una honesta y justa vigilancia del gobierno para evitar la formación de los grandes monopolios, conglomerados tan poderosos hoy en día sin beneficio real del bien común.

No alcanzo a ver en concreto, ni un plan, ni una fórmula para alcanzar el bienestar individual y social, es que no soy economista (ellos sí la tendrán), y si no lo soy, simplemente hago reflexiones que me parecen sensatas y fundadas, y me gustaría ver en los gobiernos poner en manos de virtuosos, economistas o no, capaces de desarrollar un plan que ayude al bien común.

«Cuando hay falta de virtud en el gobierno, la moral de la gente entera estará envenenada

Hoy constatamos cómo han DESVIRTUADO (quitado la virtud) el mundo, cómo han hecho al hombre amoral, cómo han hecho una sociedad amorfa:

A la fe, han opuesto la ciencia.

A la bienaventurada esperanza, han opuesto el paraíso en la tierra, la casa común.

A la caridad, han opuesto la solidaridad, el altruismo, la filantropía.

A la prudencia han opuesto el pacifismo.

A la justicia han opuesto la concientización.

A la templanza han opuesto la austeridad.

A la fortaleza han opuesto el ecumenismo.

Estas nuevas “virtudes” cardinales, según Leonardo Boff, están representadas por Gandhi, la madre Teresa de Calcuta y Mons. Romero (¿próximo santo?). Lo dicho por Bofe hace 10 años, o era profético, o él sabe cómo se mueven los hilos en la ramera babilónica.

De estas consideraciones vengo a dar a una conclusión popular: lo malo que hay en el capitalismo es lo bueno que hay en el comunismo, no tanto el sistema en sí, sino en “la baja calidad” espiritual de los que lideran esa filosofía, nos referimos concretamente a Vladimir Putin, paladín de la “defensa de los valores cristianos”, de la familia y en “contra” del homosexualismo, de la pornografía etc.

Y qué decir también del Parlamento Europeo, que se ha pronunciado desde el año dos mil en contra del matrimonio homosexual, pero que en la realidad cada vez son más los países (europeos y de todo el mundo) que lo imponen en la constitución como algo legal; esto no podemos más que atribuirlo al efecto wiliamnsoniano, de que un árbol malo puede dar frutos buenos.

Esto a colación de cierta euforia en redes sociales (al menos aquí en México) de que el parlamento europeo desaprueba por unanimidad el putimonio. Yo no participo de las redes sociales, pero alguien me lo mandó.

En primer lugar, la gente no sabe que más del 60% de los que conforman el parlamento europeo son masones; en segundo lugar, lo que están mandando es una resolución de 2016; pero bueno, qué vamos a hacer…; y en tercer lugar piensan que los hombres “buenos” que reciben este mensaje van a cambiar el mundo. Bueno, como decía mi padre “allá con su pan, que se lo coman”.

Algunos quisieran que Dios nos enviara un Gran Profeta, poderoso en palabras y obras, que fuera capaz de encerrar al club bildelrberg durante una semana, para hablarles de la salvación de su alma, de la bienaventuranza de la pobreza de espíritu, del cielo y del infierno, del amor de Dios y del amor del prójimo. Cosa difícil ciertamente, sobre todo por el trabajo a gran escala que se tendría que hacer para resolver los problemas y males que agobian al mundo de hoy, comunista o capitalista, pero sin fe, aun así, seguro que ésta gente podría lograrlo; lo que sí es verdaderamente imperdonable es pensar que el que puede “remediar todos los males” del mundo actual es el ANTICRISTO; pero a éste no hay que nombrarlo, aunque se va a dar; mientras que la primera opción nunca se podrá dar, porque iría en contra de la misma Sagrada Escritura.

En el mundo real, algunos propondrían una solución restaurasionista; es decir, realizar una campaña, no contra el comunismo y el capitalismo en abstracto, sino en favor de la conversión de ambos en concreto. Pero, ¿quién sería el que pudiera convertir a los jerarcas de la Casa Blanca y del Kremlin? Porque a diferencia del capitalismo, que es práctico, el comunismo es ante todo una teoría, una filosofía, en la que no tiene cabida la idea de Dios, ni la idea del amor de Dios, de la cual sólo puede derivarse la idea del “amor a los pobres”; y esto sí es esencial en el comunismo y en TODOS los tipos de socialismo que convengan con él en la visión materialista del hombre y de la vida.

En el comunismo es malo todo: la filosofía, el sistema totalitario y opresor radical de toda libertad, la anarquía, y la economía misma (que es el valor supremo en la jerarquía comunista de los valores), que siempre se ha mostrado inferior en capacidades de producción y de bienestar, a la economía de libre empresa; es malo, pues, también el sistema; y son malos también los hombres que a él se apegan y con tanta ferocidad lo defienden en contra de un sistema teológico-filosófico de siglos de experiencias contrarias.

En un mundo así, ¿qué podemos esperar?, lo que nos dice el Evangelio del primer domingo de Adviento: “… y, sobre la tierra, ansiedad de las naciones, a causa de la confusión, por el ruido del mar y la agitación (de sus olas)”.

Los líderes libaneses en un punto muerto

Rechazando los rumores de que la situación de los refugiados fuera la única responsable por el descontento que se vive en el Líbano, el coordinador humanitario señaló que sus líderes están en “un punto muerto” y son incapaces de ponerse de acuerdo para compartir el poder de un gobierno central efectivo tras las elecciones del año pasado.

“Diría que hoy hay una atmósfera de ansiedad en el país que se debe mucho a ese punto muerto”, dijo antes de añadir que la “incapacidad del poner en marcha un gabinete, la incapacidad de decidir y poner en marcha una postergada reforma, combinado con la situación económica, combinada con la situación geopolítica de la región y los refugiados” son las causas del malestar social Según explicó Philippe Lazzarini, coordinador humanitario de la ONU en el Líbano.

Sinceramente no sé si estos personajotes leen la Sagrada Escritura, o se da coincidencia entre sus dichos y los dichos del Apokaleta.

El pañuelo verde en Argentina

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ruido del mar y agitación (de sus olas)

 El chaleco amarillo en París

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ruido del mar y agitación (de sus olas)

la revolución naranja en Ucrania

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ruido del mar y agitación (de sus olas)

Primavera árabe

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ruido del mar y agitación (de sus olas)

Revolución separatista en Cataluña

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ruido del mar y agitación (de sus olas)

La Revolución de los paraguas amarillos en Hong Kong

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Revolución en Myanmar

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ruido del mar y agitación (de sus olas)

Revolución púrpura por la igualdad de derechos de la mujer

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ruido del mar y agitación (de sus olas)

 Revolución LGTB en México

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ruido del mar y agitación (de sus olas)

La Revolución en Nicaragua

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ruido del mar y agitación (de sus olas)

Y lamento la ceguera de tantos ilusos que, con buena voluntad o sin ella, le hacen el juego al comunismo cantando las loas de un socialismo utópico e indeterminado, en el cual, según ellos está la salvación del mundo.

Entonces, si la salvación del mundo no está en un socialismo utópico, ¿en dónde está?

Está en el Glorioso Advenimiento de Cristo.

Pero, si esto no se predica ni exhorta, inevitablemente no cambiará el mundo; por el contrario, cada día se irá agravando de más en más la situación en este mundo en que vivimos, poniendo su grano de arena, incluso, los que uno esperaría que su predicación girara en torno a la venida Gloriosa de Jesucristo.

Y no es que el fiel esté para decirle al sacerdote qué es lo que tiene que predicar; pero, si el sacerdote hace referencia a la Epístola de San Pablo a Tito en la Misa de la Circuncisión del Señor, no debe escamotear el Glorioso Advenimiento de Nuestro Señor Jesucristo, sin hacer la más mínima referencia a tan Magno acto, y poner la Esperanza Bienaventurada en la muerte de cada uno de nosotros; y, mientras no muramos, hacer nacer al Niñito Jesús en nuestro corazón, considerando vivir sobria, justa y piadosamente por medio de la práctica de las virtudes, cuando lo que se ve en este mundo, y aun en el tradicionalismo, es la falta de virtud, y no hablemos de la virtud heroica.

Esto lo enseña la verdadera ética, de que los actos moralmente buenos “contagian” a los demás, como el valiente capitán transmite esa valentía a su tropa, que consecuentemente lo sigue; pero hoy, qué tanto podemos hablar de hombres virtuosos, de hombres santos; muchas veces ni nosotros mismos, ya sea por cobardía o por el inmenso peso de la Revolución que, queramos o no, cae en nuestras espaldas, y no lo digo para justificar nuestro proceder, ni para desanimar, ya que Dios mismo dará poder a la bestia de hacer la guerra a los santos y vencerlos.